“Ni olvido ni perdón”, grita una pared del conurbano bonaerense. Por su frente transita el tren General Roca, carros de cartoneros y líneas de colectivos, pasan perros, pasa gente. La pared subsiste y el mensaje que sostiene pronto se perderá en la vorágine de la ciudad y su cultura. En época de elecciones lo tapará un manto blanco y unas letras imprenta mayúscula que incitan al voto, nombran al candidato y a la lista partidaria. También estarán los aerosoles de bandas de rock, los mensajes futboleros, las declaraciones de amor y los esténciles.
Jorge Julio López, el testigo de la causa del represor Miguel Etchecolatz desaparecido en dictadura y en democracia, aparece en esténcil por varios puntos de la cuidad. Está en una parada de colectivos, en la estación de trenes, en cualquier pared de cualquier calle, él surge caminando con su boina.
A los pocos días, un cartel de un boliche bailable le tapa las piernas, parte del torso; a la semana alguien viene y arranca esa lámina y coloca otra encima, pero esta vez de un festival de rock y ya le llegó hasta el cuello. Y así quedó López, perdido entre carteles debajo de un puente de peatones que cruza una avenida en la ciudad de La Plata. Es que esa contingencia, caracteriza a esa práctica de expresión social.
En alguna pared de la ciudad, en baños públicos, billetes, subterráneos, trenes es posible hallar graffitis y pintadas políticas. Prácticas artísticas, políticas, culturales y sociales que comparten un medio de comunicarse: el espacio público. Manifestaciones que se apropian de ese espacio, lo transgreden, lo cambian e intentan fijar una identidad de grupo, de clase, un sentido de pertenencia, expresar una idea.
En efecto, las paredes suponen el límite entre lo público y lo privado, defienden la intimidad y la propiedad privada; y los graffitis la toman por asalto, la desnudan. Si bien las pintadas callejeras tienen su origen en las cavernas de antepasados, el punto máxime es quizá la revuelta estudiantil y trabajadora ocurrida durante el mes de mayo de 1968 en Francia, que convirtió al graffitti en arma privilegiada de combate.
Esos jóvenes ideológicos escribieron y perpetuaron frases que traspasaron culturas, sobrevivieron al tiempo y se amoldaron a contextos. “Prohibido prohibir”, “seamos realistas, pídannos lo imposible”, “paren el mundo que me quiero bajar” y “la imaginación al poder”, son algunas de las frases que, cuarenta años después, continúan usándose.
Las pintadas constituyen un elemento más en los momentos de tensión y conflictividad en las sociedades. En ese sentido, la investigadora argentina Claudia Kossac, autora del libro “Contra la pared. Sobre graffitis, pintadas y otras intervenciones urbanas” asegura que las inscripciones en las paredes “exhiben la tensión que hay en la sociedad hay momentos en que pareciera que no pasa nada pero el graffiti exhibe esa tensión, la lucha ideológica, sea con símbolos políticos de distinto signo, sea con un graffiti hip hop”.
En Argentina, las paredes se convierten en protagonistas de los conflictos. En época electoral, la campaña sale a las calles y se incrusta en las paredes. “Vote Lista 2”, “Cristina Presidente”. Frases que marcan el contexto social y político de un país. “Juicio y castigo. Iglesia cómplice” aparecieron en la pared de la catedral de Buenos Aires al cumplirse el 31 aniversario del golpe de Estado en Argentina.
Mediante las pintadas es posible reconstruir retazos de la historia. Desde “Viva Perón” hasta “Menem traidor”, “Ni yanquis ni marxistas” y “Con la democracia no se come, no se cura, ni se educa”; son enunciados que evocan momentos de mayor conflictividad en Argentina.
Durante la década de ‘60, años de proscripción del Partido Peronista y de exilio del general Juan Domingo Perón, la resistencia peronista plasmó en las paredes un logo histórico: la P dentro de la V, "Perón Vuelve" en tiza y carbonilla. Se llevaban en el bolsillo y era fácil desprenderse de ellas ante una razzia policial.
Esas pintadas políticas tuvieron su punto de declive que coincidió con el descrédito de la ciudadanía hacia los partidos y las formas tradicionales de hacer política en Argentina. "Todo ha cambiado. Antes las pintadas se hacían con la militancia, con la camiseta. Luego, empezamos a pagar a los militantes, pero los trabajos no se hacían. Ahora, los partidos contratan empresas privadas", admitió melancólico un operador del partido que dirige el ex presidente Néstor Kirchner.
Escritura de práctica nocturna, espontánea u organizada, individual o grupal, maneja los códigos de lo clandestino. Asimismo, la lectura del graffiti hace que los habitantes, al andar y detenerse, adopten una postura y una gestualidad particular, circunscriban pactos de lectura basados en la complicidad. En todas las ciudades sus habitantes tienen maneras de marcar sus territorios. No es posible una ciudad gris o blanca que no anuncie, en alguna forma, que sus espacios son recorridos y nombrados por sus ciudadanos.
En tanto, mientras expertos en conservación advierten que las pintadas dañan el patrimonio, sociólogos y especialistas en comunicación intentan comprender el mensaje del fenómeno. Así, el sociólogo Horacio González analiza: “Cuando se pintan lugares como el Cabildo o la Catedral, aparece una doble función comunicativa: por un lado, la que expresa el mensaje mismo; por el otro, el desafío a un símbolo cívico”.
Por su parte, el semiólogo Oscar Steimberg asegura que, actualmente, la pintada callejera puede suscitar una reflexión sobre la situación política. “Hoy en día, el graffiti puede tener más eficacia que en otros momentos porque el lector se conforma menos con la palabra institucionalizada”.
Anónimas, espontáneas, clandestinas, irónicas, las pintadas políticas y ahora también el esténcil, se configuran como parte de la identidad, la idiosincrasia, la historia y la cultura de una sociedad. Expresión abocada especialmente en los jóvenes, logra ser un medio de comunicación que sobrevive a las nuevas tecnologías y es testigo de la historia.
#2
21-07-2008 16:33
LAS PAREDES NO SON DEL REGIMEN
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#3
21-07-2008 17:31
Si, yo empeze a pintar graffiti como protesta y ahora en cada pieza que dibujo le meto algo de mensaje social  o revolucionario
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#4.- Cuito Cuanavale
Hostia, no me borréis Compas.|21-07-2008 17:59
Ostras, pero Compañer@s de Kaos de esta noticia no me quitéis el enlace, que tiene que ver directamente con el artículo:
www.cuitocuanavalecolecciondepinturas.blogspot.com
¡Coño, que es un enlace anticapitalista y sólo lo he enlazado hoy! Tampoco es una obra de zapa a un blog facha, de mal gusto o una práctica habitual.
¡Hostia, no me lo borréis! Que además iba acompañado de un comentario.
La verdad, me ha sentado mal. Aunque no voy a hablar de censura, porque no la hay en Kaos, pero no me ha gustado el procedimiento. Especialmente, en esta noticia.
Un abrazo y muchas gracias por la labor informativa y comunicativa de Kaos.
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