El País Vasco más tropical
Fermin Muguruza y su numerosa Afro-Basque Fire Brigade encendieron Razzmatazz con su fusión de activismo ideológico y ritmos jamaicanos
Quizás un observador medio no advertiría jamás paralelismos notorios entre Jamaica y el País Vasco, pero Fermin Muguruza lleva algún tiempo rastreándolos y celebrándolos. Queda claro en ese vitalista Euskal Herria Jamaika clash que presentó el jueves por la noche en Razzmatazz junto a su flamante Afro-Basque Fire Brigade, con 12 músicos en acción.
El menú, un baño de reggae voluptuoso en contacto con el acordeón diatónico vasco (la trikitixa); sintonía africana, ataques súbitos de ska activista y mucha consigna liberadora. "El estruendo del choque entre el País Vasco y Jamaica / Hará retumbar la tierra", advertía, en euskera, la letra de la canción central del disco, que lanza símiles entre la independencia de la isla caribeña en 1962 y un hipotético proceso de autodeterminación vasco.
Combate y fiesta
Junto al exlíder de Kortatu y Negu Gorriak, sus dos poderosas coristas, la fiel Sorkun y Stephanie Wallace; todos con estética paramilitar a lo Public Enemy, aunque el combate ideológico tenía forma de fiesta alimentada de Mongolian barbecue, In-komunikazioa, Plastic turkey, Big benat... Una gran pancarta desplegada sobre el escenario denunció el caso de Núria Pòrtulas, educadora social de Sarrià de Ter encarcelada en estos momentos en Soto del Real tras serle aplicada la ley antiterrorista.
En dos décadas de trayectoria, la brújula de Muguruza ha pasado de orientar hacia The Clash a detenerse en Bob Marley. La exhibición de Razzmatazz demostró que lo suyo es algo más que turismo: el concierto transmitió calidez y músculo; fidelidad a las esencias jamaicanas y un punto de subversión sonora con miras a la música negra y el folk vasco. Un guión que, al final, se fue decantando hacia el puro desenfreno con citas a Kortatu (El último ska, La línea del frente) e invitados de confianza como Yacine Belahcene, el excantante de Cheb Balowski (hoy en Nour).
La última tanda de bises trajo a Muguruza enfundado en una camiseta del Barça con el número 23, de Oleguer, mientras sonaba Gora herria, de Negu Gorriak. De ahí, directos al cántico final: Sarri, sarri, clásico de Kortatu en honor a la fuga carcelaria de Joseba Sarrionandia, escritor y miembro de ETA, en 1985.





