Si asumimos como un lugar común que el fascismo ha sido históricamente un régimen de excepción en procesos de intensificación de la lucha de clases y en escenarios de crisis política ¿a cuento de qué el empeño por caracterizar como fascistoide este páramo de lo político en el que vivimos, esta coyuntura histórica caracterizada precisamente por la pérdida generalizada de conciencia de clase, la desmovilización y la desaceleración escandalosa del combate y la conflictividad político-social?
No deberíamos limitar nuestra idea del fascismo como fenómeno político y como movimiento social a la simple existencia o activismo de las bandas fascistas (incluso más reducidas y más aisladas socialmente que nosotros). Tampoco sería del todo apropiado concluir que el hecho de que una organización neopopulista entre en un gobierno de coalición de derechas signifique que el fascismo ha llegado al poder. No por ello vamos a dejar de preocuparnos por la persistencia y el crecimiento de expresiones políticas colectivas, organizaciones y partidos de corte ultraconservador o neofascista que en las últimos 10 años se han hecho un espacio nada despreciable en la escena política convencional europea. Pero ¿hasta qué punto podemos comparar esto con el fascismo de los años 30? ¿Significa ésto que estamos inmersos en un proceso de fascistización o es que simplemente nos encontramos con “actores políticos” funcionales en el sistema de partidos y la dinámica electoral? Si ya es un lugar común defender que el fascio surgió como respuesta a la amenaza revolucionaria ¿sobre qué amenaza de desestabilización subversiva trabaja a día de hoy? ¿De qué magnitud y naturaleza debería ser la alteración del formato político del capitalismo posmoderno para que se vea en la necesidad de “encargar” al fascismo la gestión de un supuesto escenario de crisis?
Esquemas para una interpretación de atrás hacia delante
Para determinar qué elementos de la realidad contemporánea coinciden con los que hicieron posible el fascismo en los años treinta, deberíamos dejar de hablar un poco de la socorrida crisis económica (y dejar de parecernos a la COPE) y centrarnos en cuestiones más básicas, es decir más fundamentales, que hayan podido caracterizar el proceso histórico que llevó al poder al fascismo y el que vivimos a día de hoy.
Nicos Poulantzas publica en 1970 un libro ya clásico sobre el tema: Fascismo y Dictadura. Escrito en los últimos 60 con tres dictaduras militares activas en Europa (Grecia, España y Portugal) y en el momento inmediatamente previo al inicio del ciclo de golpes militares latinoamericanos. El texto organiza de esta manera los elementos presentes en el proceso histórico que condujo al fascismo al poder en Alemania y en Italia en los años 20 y 30:
– agotamiento de la experiencia política liberal.
– agotamiento de la experiencia económica liberal, mutación hacia el capitalismo monopolista, el imperialismo belicista y expansivo
– intensificación de la lucha de clases polarizada entre el bloque de poder hegemónico y la clase obrera.
– radicalización ideológica de la burguesía y combate político dentro del bloque de poder hegemónico
– crisis política y crisis institucional
¿Cuánto de esto hay hoy entre nosotros? ¿En qué medida se da? ¿En qué medida coincide con la necesidad de cambio y crisis en lo económico y en lo político que se reclama desde las elites del nuevo capitalismo global? Aquí, en nuestro Estado ¿en qué medida encontramos elementos del modelo explicativo de Poulantzas? Qué papel juega hoy la lucha de clases (tal como la imaginamos en el pasado en relación a cómo la vivimos y la percibimos hoy) en el escenario de cambio que nos dibuja el capital en su estrategia de guerra global contra el “terror” y en su apuesta decidida por cambiar las reglas del juego en lo político, en lo ideológico y lo económico. Dónde se sitúa en este momento la clase obrera y qué papel desempeñaría si intentásemos aplicar un modelo similar a este para explicarnos un supuesto proceso de fascistización a día de hoy.
Que venga la crisis y nos salve!!
Otra cuestión a tener presente es que en este modelo ya clásico no aparece la crisis económica más que como decorado. El fascismo, o, si se quiere, los procesos sólidos de derechización reaccionaria de sectores muy amplios de la sociedad, no son hijos de la coyuntura aunque, como todo en esta vida, sólo son efectivamente posibles en un momento histórico preciso. Lo que hace posible un fenómeno social no es la exclusividad del presente. La realidad social se da en el presente como expresión de procesos que vienen de atrás y se conforman en la historia. No cristalizan en el imaginario colectivo como parte de una experiencia inmediata, aunque la percepción personal y el sentido común así lo sientan. Se sitúan más bien en la onda larga de los procesos estructurales (diría Poulantzas junto a Althusser) o en la dialéctica de la lucha de clases y de la historia (diría Gramci desde la cárcel).
Explicar el fascismo pasado desde la inmediatez de lo económico (economicismo) o conferirle a la “crisis económica que nos acecha” la responsabilidad de posibles comportamientos políticos colectivos en el futuro no aporta grandes elementos de juicio sobre la naturaleza profunda del capitalismo que hace tiempo ha demostrado su capacidad y eficiencia para integrar la crisis como un mecanismo de regeneración y fortalecimiento continuo. En las últimas semanas se oye en charlas y conferencias “antifascistas” que “la crisis que ya todos sabemos, se avecina” puede intensificar la conflictividad y con ello “hacer del fascismo como alternativa viable” para la contención de “la lucha”. Incluso algunos sectores de la clase obrera y la juventud “podrían sentirse atraídos” por las proclamas fascistas de forma que, mecánicamente y en una relación causa-efecto muy simple, nos encontraríamos en breve con “un problema serio sobre la mesa”. De la misma manera que la COPE deposita sus esperanzas en “la crisis” para desgastar al gobierno, desde algún sector del antifascismo se piensa que crisis y revolución son un continuo inevitable y que la amenaza revolucionaria (como en los años 30) hace real la amenaza de “el fascismo”.
Por cuestiones de espacio y de tiempo no voy a desarrollar en este texto mi punto de vista sobre esta cuestión de la crisis. Planteo este tema y su relación mecánica con la fascistización desde el escepticismo y la duda. El fascismo es algo mucho más serio que una escalada de agresiones ultraderechistas o el coqueteo del neopopulismo con las instituciones y el juego electoral.
Radicalización ideológica de la derecha
Lo más parecido al fascismo de los años 30 que se da en este momento no creo que vayamos a localizarlo en las grupúsculos neofascistas, sino en los diseños sociales de FAES, en la actividad frenética de los think tank neoconservadores y también socialdemócratas que llevan años preparando ideológicamente a las elites políticas de todo el mundo en una reedición del pensamiento político reaccionaria adaptada a las necesidades de un capitalismo global, flexible y deslocalizado que recurre al estado-nación para disciplinar al conjunto de la sociedad.
En ese cruce de planos entre lo global y lo estatal vamos a padecer el rigor de la democracia burguesa gracias a la eliminación sistemática de derechos consagrados como universales en 1789 por la propia burguesía, la generalización cada vez mas evidente de la violencia, la coacción como herramienta de contención política y la ofensiva contra nuestros mitos y nuestra cultura resistente desde las agencias comunicativas o desde la industria cultural. Lo más plausible y lo más parecido al fascismo es este escenario con el que se pretende debilitar la resistencia organizada y colectiva a los planes de refundación burguesa puestos en marcha en la última década.
Es evidente que en el capitalismo contemporáneo se está dando un proceso de derechización ideológica radical entre las elites políticas de una naturaleza tal que no hemos conocido desde los años 30. Aparece con evidencia en la filosofía de “guerra preventiva” contra el terror, la doctrina Parot, la Ley de Partidos, los asesinatos “selectivos” por Israel. También en los intentos de banalización y desmantelamiento de lo público, el cuestionamiento generalizado de derechos básicos adquiridos y naturalizados por la clase obrera en últimos 100 años, o en la revisión histórica sobre procesos, hitos y acontecimientos cuya carga simbólica cristalizó durante mucho tiempo valores propios de la cultura y las políticas resistentes en el imaginario popular: la revolución francesa, la guerra civil, el holocausto, mayo del 68, el comunismo, la revolución o la lucha armada que salpicó al planeta entero en los 70. Es una nueva disciplina política. Parte de un nuevo status mental y cultural que baja desde el poder y sus elites y queda muy bien reflejado en la tesis del “capitalismo del desastre” y “la doctrina del shock” que defiende Naomi Klein en su último trabajo (La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre).
Se están redefiniendo las reglas del juego político moderno para colocarnos en un escenario político y moral nuevo en el que incluso se relativizan valores que la burguesía había acuñado como universales. Los derechos humanos hace tiempo que desaparecieron en Guantánamo, en Buenos Aires y en Intxaurrondo. Ahora la ofensiva es general contra cuestiones tan burguesamente elementales como la opinión, la comunicación, el domicilio e incluso la propiedad. Conceptos que el liberalismo y la socialdemocracia mantuvieron como sagrados durante décadas se los está llevando el viento de la tormenta neocon apenas ha echado a andar el nuevo siglo.
Como vemos en el viejo modelo de Poulantzas la radicalización ideológica burguesa es un elemento presente en los años previos al triunfo del fascismo europeo. De la misma manera, esta radicalización se da en medio de un proceso más amplio de transición dentro del modo de producción. En su momento el modelo prácticamente teórico del liberalismo económico se quebraba frente a las necesidad de movilización general del estado y la sociedad que imponía la nueva hegemonía del capital monopolista, el mismo que había acabado con la libre competencia entre burgueses, ése que había dado lugar a la fusión del capital financiero e industrial y que se impuso la necesidad de globalizar su poder económico mediante la expansión imperialista y la guerra total. Leyendo a Naomi Klein se nos viene a la cabeza todo esto. La abrumadora cantidad de datos que aporta en su último trabajo nos ponen sobre aviso respecto a un proceso dual en que se teoriza y ponen en práctica políticas que atentan directamente contra los valores tradicionales del que fuera su propio corpus político como una necesidad vital para el despliegue del nuevo modelo de expansión y dominio imperial.
La privatización del ejército que emprendió Donald Rumsfeld (que entra en colisión con la propia constitución americana), la “patentización de la vida” y la desarticulación de lo público sobre un archipiélago empresarial, es parte de un conjunto de medidas fríamente calculadas. Forman parte del mismo paquete en que se dignifica ideológicamente la tortura, el asesinato, la desaparición y la guerra preventiva, el control masivo de las comunicaciones del conjunto de la población, la reclusión a perpetuidad sin juicio previo y el desarrollo de una nueva tecnología de lager para el sometimiento del nuevo enemigo, el terrorista, que se convierte en la pieza intercambiable respecto al icono del judío comunista que encabezaba las categorías de peligrosidad social del fascismo del siglo XX.
Perspectivas de la lucha antifascista en un contexto neoliberal
Tal como he presentado la cosa hasta el momento, daría la impresión de que queda poco espacio para el análisis de las bandas fascistas y su peligro real. Realmente lo que quería exponer es que el tema del fascismo o mejor dicho, un posible proceso posmoderno de fascistización no se detiene centrándonos en un único tema que además poco tiene que ver con el tema central, que es la enésima mutación del capitalismo hacia modelos de dominación global cada vez mas despiadados.
Poco puedo aportar a lo que han dicho ya los compañeros del Grupo Ruptura en relación a la clasificación de las familias, estrategias y expresiones de neofascismo y neopopulismo en Europa hoy, salvo añadir que la práctica militante del antifascismo, que incluye el enfrentamiento, el acoso a las bandas neofascistas, la denuncia y la movilización frente a los experimentos legales y electorales de neopopulismo, no puede quedar en manos de organizaciones que en la práctica se profesionalizan en esta tarea convirtiéndose en una especie de servicio de seguridad de los movimientos sociales anticapitalistas (MSA). El antifascismo debe ser transversal en nuestro entorno político y para que eso sea así se deben dar dos condiciones que se retroalimentan: la primera es que los colectivos no deleguen en las organizaciones antifascistas y lo segundo es que estas no vivan el antifascismo como un patrimonio que incluye temas, lemas, agenda, espacios y otras cosa mucho peores.
En el sentido de la necesaria autogestión de la práctica política antinazi por parte de los MSA en Madrid, es evidente que se han dado pasos muy importantes, como son la constitución de Madrid Antifascista y la defensa activa del barrio de Lavapiés el 29 de febrero. Sobre este tema que afecta al interior del movimiento y los movimientos preferiría posicionarme de manera presencial. Desgraciadamente un texto de este tipo en internet suele dar muy mal resultado si lo que pretende es favorecer un debate serio desde el respeto y la voluntad de crecimiento político colectivo. Por eso he limitado este trabajo a los aspectos más “teóricos” de lo que me gustaría exponer el sábado.
Ponencia de Gustavo, Nodo50
Fuente: Klinamen
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Ponencia del Grupo Ruptura presentada en la misma mesa redonda:
#1
25-05-2008 10:11
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#3.- A continuación adjuntamos el texto aportado por el Grupo Ruptura como invitado a la mesa
k+da|25-05-2008 12:31
"Fascismo, antifascismo y lucha de clases" Ayer y hoy del fascismo. Perspectivas de la lucha antifascista que tendrá lugar el sábado a las 17h en el CSO La Casika
http://www.klinamen.org/article4461.html
Introducción
Ant
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#4.- Comunismo y Anarquismo (parte 1ª)
Alberto Arana|25-05-2008 13:06
Resulta grato leer un artículo tan analítico, bien escrito y con profundidad histórica. En este apartado mis felicitaciones. Gustavo Roig se prodiga poco, algunos hasta nos olvidamos de que "tiene cosas que decir", pero cuando se pone resulta que sí, que estaba callado pero rumiando cosas...
Ahora me gustaría dar la pincelada crítica, desde la simpatía hacia lo que se dice y quien lo dice: tengo la sensación de que hay un espacio político que empieza a sentir contradicciones. ¿A qué espacio me refiero? Al de los comunistas que han asumido dinámicas ideológicas anarquistas, o para ser más certero neo-anarquistas.
Me explico: creo que el neo-anarquismo ha fabricado una estación táctica para su viaje a la Anarquía, viaje muy largo para hacerlo sin etapas intermedias. En este sentido creo que el nuevo anarquismo ha aprendido de los comunistas, tan pendientes siempre de diferenciar lo táctico y lo estratégico. ¿Y cuál es esta fase táctica intermedia en la fragua de la Anarquía? pues el Antifascismo.
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#5.- Comunismo y Anarquismo (parte 2ª)
Alberto Arana|25-05-2008 13:10
Pero no se trata del antifascismo de los Frentes Populares sino de un antifascismo tan genérico que más bien hace referencia a toda manifestación autoritaria de la sociedad burguesa y del capitalismo.  Gustavo hace una  buena crítica de este antifascismo  así que no me extiendo sobre el particular. Lo que me parece es que no sabe salir de la madeja porque  quizás participa de ciertas dinámicas ideológicas neo-anarquistas (con todo derecho por supuesto). 
La crítica a ese antifascismo neo-anarquista yo la formularía así: se trata de un objetivo táctico deliberadamente amplio para que sintonice con el objetivo final, también muy  amplio y  muy lejano. Los astrónomos tuvieron que fabricar el año-luz para manejarse con el Universo, y los nuevos anarquistas fabrican un nuevo concepto de antifascismo  como estación espacial táctica para lanzarse luego hacia la Galaxia de la Anarquía.
Dicho todo lo cual, reconozco el enorme idealismo, la coherencia  y el valor físico que caracteriza a la corriente que critico. En este sentido ¡Viva la Coordinadora Antifascista!       
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#6
unx|25-05-2008 13:24
estos es fascismo
http://www.lahaine.org/index.php?p=30401
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#8.- respuesta a Arana
ana|25-05-2008 13:40
me temo que no es asi la cosa. Precisamente en el debate que tuvimos en las jornadas de klinamen las gente de la Coordinadora Antifascista es la que defendia que hoy vivimos bajo una dictadura fascista mientras que el sector libertario que participa en Madrid Antifascista es el que  insistia en la necesidad de afinar más en el análisis y hablar de fascismo ateniéndonos a una definición mas ajustada. Son precisamente los anarquistas los que no quieren poner la etiqueta de "fascismo" a todo,  para evitar lavarle la cara a la "democracia burguesa" . Esta parte del debate de ayer estuvo muy intersante. Si le echas un ojo a la Ponencia del Grupo Ruptura, que es anarquista, verás que precisamente van en la direccion opuesta a tu comentario.
De todas formas, este tipo de debates creo que son necesarios y habria que hacerlos más a menudo
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#9
Respuesta a Ana|25-05-2008 14:05
No seas mentirosa niña,que para empezar,no hubo nadie de la Coordinadora Antifascista de Madrid en esta ''mesa redonda''.Por otra pàrte,la Coordinadora Antifascista de Madrid no afirma que el estado español sea un estado fascista,sino que a día de hoy es un estado burgués,parapetado en la democracia burguesa.
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#10.- a ver si nos tranquilizamos
quiet man|25-05-2008 14:20
a ver si nos tranquilizamos #9 y somos capaces de debatir sin insultarnos. Ana dio su opinión. No miente porque efectivamente alli hubo gente que milita en la Coordinadora defendiendo el punto de vista de la Coordinadora. El debate fue respetuoso, interesante y constructivo. No nos carguemos en internet lo que avanzamos fuera de la red. Salud y anticapitalismo!!!
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#11.- Creo que
25-05-2008 19:42
...El texto de Gustavo no aporta nada nuevo en relación al de Ruptura.
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#12.- depende
#a 11|25-05-2008 21:56
depende del órden en que se lea. Si lees primero el de Ruptura pudes pensar que el Gustavo no aporta nada añadido. Si empiezxas leyendo el de Gustavo puedes pensar lo mismo respecto al de Ruptura. Lo que nos da a entender que ambos estan en la onda anarquista, es decir, en sintonia
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#13.- Como nos gusta el ciberactivismo.
k lios!|25-05-2008 23:07
1-La Coordinadora antifascista de Madrid fue invitada y reuso de la invitación.
2-Fue gente de la Coordinadora Antifascista pero no como ponentes (así que la chavala no miente).
3-Da igual el orden de los textos, el asunto es que se genera debate, opinión y que gente le de a la cabeza en vez de hacer las cosas porque sí. Que a veces parecemos panfletos andantes.
Y por último. Las peleas entre rojetes y tal, por favor, en la calle que aburrís al personal.
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#15.- Al del ciberactivismo
Critica con fundamentos|26-05-2008 00:05
Al Número 13 solo decirle que antes de decir u opinar si alguien es cyberactivista que se documente un poco. Esas tonterás basadas en opiniones absurdas subjetivas no conllevan la participación al debate.
Lo de rojetes te lo puedes ahorrar si lo dices a modo despectivo.
Nada más, a seguir con el debate, pero por favor no seáis vosotros los que habléis de respeto y aburrimiento con comentarios absurdos y subjetivos.
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#16
26-05-2008 00:09
Si creo que hay diferencias importantes entre ambos textos(el de Ruptura y del de Roig)
Si bien es verdad que coinciden en una de las tesis: no utilizar el termino fascista sin un analisis serio del mismo. Evitar vulgarizarlo.(Tesis en la que coinciden tambien con CJC, por ej, vease su ultimo boletin interno) Discrepan en el tema de la crisis  economico y si esta es un indicativo del rebrote fascista
Digamos que parte del texto de Roig es en claro referencia al propio de Ruptura(entre otros) y plantea una linea de trabajo completamente alejada de la que parte del "la crisis economica sera un caldo de cultivo para el fascismo...".
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#17
26-05-2008 09:09
[2008-05-26 00:09:23]
"la crisis economica sera un caldo de cultivo para el fascismo...".
Esto lo será en tanto en cuanto el estado, gobierno lo considere oportuno. Se sabe perfectamente que muchos de los grupos neonazis, neofascistas estan articulados y financiados por el estado y que algunos de sus dirigentes son de los servicios secretos.
  Esto evidentemente ha sido así desde casi siempre. Por otro lado estan los grupos financiados directamente por grandes empresarios, alta burguesia,  financieros y constructores y su relación con el "furgol".
  El análisis común para todos esencialmente es que el fascismo y nazismo es una cara más del capitalismo, que activara según la tesitura de la economía y las posibilidades de la sociedad (clase obrera) de tomar conciencia y tomar posiciones de clase y lucha como tal.
Tenemos un ejemplo muy cercano, como el PP durante la última legislatura de cara a las últimas elecciones; se posicionó con una estrategia de tensión constante y ultraconservadora con tintes claramente fascistas, para atraer los votos más reaccionarios; ahora observar la papeleta que tienen estos, despues del descalabro electoral, tienen una pelea interna de tres pares de narices, puesto que tiene que regresar a una posición "más moderada" para atraer votantes del PSOE.  
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#18.- Arana, se te ve el plumero
Leninista|26-05-2008 09:54
Se te nota que llevas muchos años sin compartir espacios unitarios con otros movimientos sociales. Es un ejercio de idealismo pensar que un movimiento de autodefensa y de denuncia del fascismo, donde participa un juventud combativa que no esta afiliada a partidos, se adapte a formulas organizativas leninistas de forma espontánea. O mejor dicho, nunca se va a adaptar a las necesidades de tu partido. Al espíritu leninista, pues seguramente, puesto que tiene sus congresos donde marca linea de actuación y hay una organización permanente potente, desde la pluralidad. Para curarte tu trauma de no poder llevar banderas o consignas partidarias. Te diré que has tres formas de ir a una mani: sin banderas (como hace Izquierda Abertzale), con todas las banderas (la esquizofrenia de mil chiringuitos con cortejos)  o con las banderas del movimiento unitario (en este caso, roja y negra). Considero que las consignas solo se coartaron en el caso de las movilizaciones por el asesinado, por respecto, pero no en las manis habituales. Sé que te pone el antifascismo de los años 30 del frente popular. A mi también, pero tienes que reconocer que una parte importante del antifascismo de hoy es que es un movimiento antirepresivo, en esa medida nos defendemos del aparato del Estado y por tanto no puede haber convivencia con el reformismo que forma parte de él.
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#19.- Arana, se te ve el plumero (II)
Leninista|26-05-2008 10:01
Donde sí participa la coordi es en el movimiento republicano, donde sí se distancia del aparato represivo. ¿Te parece extremadamente  anarquista participar en el movimiento republicano?
En cuanto al artículo de Gustavo Roig, que por obviedad, comparto en muchas cuestiones, le diría que la responsabilidad de que un movimiento antifascista se profesionalice no depende de que los "trabajadores" manuales-militares se aislen, sino que tampoco lo hagan los "trabajadores" intelectuales-políticos (más peligroso). Pues parece que éstos suelen dar un paso atrás cuando toca pringarse, pues muchos de estos son militantes por moda, por pose o como plataforma previa a un salto hacia posiciones cómodas del sistema. Además rechazo esa comparativa, en la coordi han entrado grupos nuevos y hay un buen armazon teórico que la sustenta.
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#20.- Pues no lo tengo tan claro
pumpum|26-05-2008 12:55
En la coordi han entrado grupos nuevos?
xD, en serio que no engañais a nadie a estas alturas 
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#22
german|26-05-2008 15:35
el problema de la Coordinadora es que se pierde en el activismo. Los fascistas les marcan el ritmo y ellos carecen de un plan de trabajo autónomo. Solo saben soltar alarmas atinfascistas cuando los fachas convocan algo pero no saben o no pueden evitar las manifestaciones neonazis. Ese es su problema. Una cosa es hacer conciertos y otra luchar contra el fascismo
de la cosa teórica pejor ni hablar. en eso esta pez total
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#24
26-05-2008 16:45
toda organizacion revolucionaria que lo sea realmente tiene que hacer un analisis serio de la realidad y no manejarse con frases hechas y un mero discuros panfletario. hay que ser menos del rollo tribu urbana y dar mas fromacion polticia a la gente y eso la coordinadora no tiene ni idea de como hacerlo porque son un poco zoquetes
  eso de agitar con un discurso pobre te puede dar resultado una temporadita, luego hay que profundizar camaradas, viva Mao!!!
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#26.- Otra cosa.
El del post #21.|26-05-2008 19:22
Si queremos teorizar sobre el fascismo o neofascismo, primero debemos entender que es el capitalismo y de que caretas y armas se dota para establecer y perpetuar su dominación.
Siguiendo un esquema historico, y creo que en esto todos coincidimos, el Fascismo de "antes de ayer" fue posteriormente los tecnocratas del "ayer" y los neoliberales de hoy.
  Tenemos aún ejemplos vivientes, artistas de la "adaptación", de la "mutación", el "mimetismo" para su "superviviencia". Fraga es un claro referente de lo que digo. Barrionuevo fue otro, cronologicamente posterior por su generación. Pero ambos en los partidos de poder, PP y PSOE (Por citar algunos).
Como decia muy sabiamente la canción "El verdugo tiene mil caras" (Borreroak baditu milaka aurpegi)
Esto último sin animo de caer en el panfletismo. 
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#27.- Fascismo en América Latina
Manuel José Montañez Lanza|30-05-2008 21:06
Estimados,
La realidad explayada en el escrito no dista mucho de los eventos ocurridos en nuestra América Latina y en el caso Venezolano, al momento cuando las fuerza del "oscurantismo" moderno intentaron deponer en abril de 2002, una propuesta política expresada en el el Presidente Chávez.
Colectivo de Politólogos Siglo XXI
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