Volodia Teitelboim
Al momento de su deceso, al as 19:05 de esta tarde,  Teitelboim estaba acompañado de su secretaria, su hija Marina y de la auxiliar que lo acompañó durante sus horas más críticas. 
 
En una conferencia de prensa, el presidente del PC, Guillermo Tellier, confirmó la noticia y agradeció a la Clínica de la Universidad Católica y todos quienes mostraron su preocupación por la salud de quien fuera uno de los líderes más queridos de su tienda.
Volodia Teitelboim nació el 17 de marzo de 1916, bajo el nombre de Valentín. Hace treinta años atrás decidió cambiarlo a su  actual nombre, lo que  representa un homenaje a Lenin.
Desde niño mostró gran interés por la literatura. Creció leyendo  El Peneca, Emilio Salgari, Julio Verne y la Biblia. También fue evidente su interés por la política y es por eso que a los 16 años ingresó a las juventudes comunistas, marcando el rumbo de su vida.
Una vez terminado el colegio estudió en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, donde culminando la carrera presentó como tesis de grado "El amanecer del capitalismo. La conquista de América". Además formó parte de la generación del 38 en la literatura nacional.
Durante la década de 1940, bajo el gobierno del traidor Gonzáles Videla sufrió la persecución y el exilio, al igual que todos los militantes del Partido Comunista de Chile, una vez dictada la Ley de Defensa de la Democracia. Por ese tiempo, estuvo relegado y detenido en la localidad de Pisagua.
En 1965 fue electo senador por Santiago, y permaneció en el cargo hasta el golpe de estado del 11 de septiembre de 1973. Posteriormente y una vez concluida la noche negra de la dictadura de Pinochet y producto de las carencias de la democracia restringida chilena, fue excluido de la posibilidad que volviera a ocupar un cargo de representación popular.  Durante el período del régimen de Augusto Pinochet se fue exiliado a Moscú, donde dirigió el programa Escucha Chile en Radio Moscú
Volvió al país clandestinamente  a fines del régimen militar, presentándose a las autoridades en 1988. Al año siguiente, fue electo Secretario General del Partido Comunista, cargo que ejerció hasta 1994. Sin embargo, producto de su edad y dedicación a escribir poco a poco comenzó a dejar responsabilidades desde la primera línea del partido, ya que paulatinamente le cedió poder a Gladys Marín.
Su trabajo literario, por el cual fue galardonado con el premio de los Juegos Florales de 1931 y el Premio Nacional de Literatura de Chile el año 2002, se concentra en el trabajo de memorias, biográfico y de ensayo literario. Su primer libro, publicado en conjunto con Eduardo Anguita en 1932, Antología de poesía chilena, recopila a los grandes poetas del país, pero comete el error -por él reconocido- de omitir a Gabriela Mistral y de acentuar la pugna entre Vicente Huidobro, Pablo de Rokha y Pablo Neruda.
Sus libros de memorias, Un muchacho del siglo XX (1997), La gran guerra de Chile y otra que nunca existió (2000) y Noches de radio (2001), recogen desde su perspectiva política y social, un gran arco de situaciones y vivencias del Chile del siglo XX. Por medio de las biografías, tal vez su lado más conocido, ha escrito acerca de Jorge Luis Borges, Huidobro, Pablo Neruda y Gabriela Mistral. Literariamente pertenece a la generación del '38 chilena.
LA JIRIBILLA|01-02-2008
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ENTREVISTA CON VOLODIA TEITELBOIM | |||
Para este intelectual y comunista chileno, autor de más de una treintena de títulos; fechas, nombres y sucesos significativos para Latinoamérica son parte de una pausada charla que conviene compartir a propósito de la Feria Internacional del Libro de La Habana, donde presentará dos de sus obras más renombradas: Neruda y Los dos Borges. Sin embargo, su extenso anecdotario no solo da cuenta del político sagaz que vive en Volodia, pendiente de cuanto acontecimiento ha marcado la historia del continente, sino de sus múltiples textos entregados al mundo de las letras, siempre con la doble cualidad de ser arte y compromiso.
“Soy un revolucionario y soy un poeta. El problema o el no problema es que las dos condiciones pueden subsistir simultáneamente, y el problema del problema es que ambas son...digamos...exigentes de la exclusividad. Esto lleva tiempo para compartir, porque tanto la literatura como la política tienden al monopolismo, aunque sean hermanas o hijas de una misma persona”. Aunque confiesa que “la política y la literatura son las dos líneas capitales que han determinado su vida”, manifiesta con sinceridad que ya no será el activista de antes “porque quiero hacer la labor en otro terreno, porque para mí la literatura es un acto social “.  Con una amplia producción literaria que abarca desde la novela, la crítica, pasa por la crónica, la investigación biográfica hasta el ensayo, ¿por qué una biografía para Neruda? Yo estaba en Moscú cuando sentí un telefonazo desde Madrid a fines de 1983. Alguien me pedía, me proponía, que escribiera sobre Neruda para una editorial que quería publicar algo cuando se cumpliera ochenta años de su nacimiento en 1984. Yo me dije qué va no puedo, muy poco tiempo. Pero llamaron de nuevo: “Mire Volodia, yo creo que nosotros debemos intentarlo, usted nos dicta y nosotros escribimos”. Les respondí que aquello era lo más escandaloso que había escuchado: ¿dictar una biografía sobre Neruda? Además, no tenía material en Moscú todo se había quedado en Chile. Lo único que poseía era algo que había comprado en Europa, las Obras Completas de su poesía. Pero volvieron a insistir, y me dije “Bueno...si es Neruda, vale la pena. Vamos a intentar algo, pero hay que abrir sus libros como si nunca lo hubiéramos leído, porque eso de estar fabricando refritos y contar lo que alguien ya contó no tiene sentido. Narra el Neruda que tú viviste como compañero de Partido, como poeta, como hombre, como amigo y abre la llave de la memoria para que fluya. Trata de recordar en lo posible cronológicamente su vida, para darle cierto orden al recuento, o sea, empieza por el nacimiento y termina con la muerte, pero no hagas del libro un recuento telegráfico, sino recrea a Neruda, el entorno de Neruda, la vida del país nerudiano, los sueños nerudianos”. Y así surgió la biografía. 
¿Cuál es el hilo común o el vínculo entre las biografías de Pablo Neruda, Vicente Huidobro, Gabriela Mistral, además de la poesía y la nacionalidad? Los tres en diversas medidas fueron poetas importantes en la renovación de la poesía chilena, los tres hicieron pronunciamientos a fondo muy críticos respecto a la sociedad chilena que realmente se ocultan porque se habla, por ejemplo, de la poesía de Huidobro que cada generación reivindica, pero se olvidan sus importantes pronunciamientos en tiempos difíciles, pues él quería otro Chile. Escribió también obras de teatro como “En la Luna” que es la ridiculización de los golpes de estados militares, muy divertido, una obra que vale la pena para conocer la historia de estos acontecimientos. ¿Y entre las biografías de Rulfo y Borges? Ambos son de este continente y sus lenguajes son de gran universalidad, pero son dos antípodas latinoamericanos donde todo parece renovar, digamos... su contrario. Sin embargo, son de este continente porque, aunque Borges dijera “nosotros somos europeos en exilio”, cuando a ti te presentan una página sin decirte de quién es, de pronto, tú dices: ¡Este es Borges!, ¡Aquí está Argentina! En cambio, Juan Rulfo representa a los pobres de nuestra América, a las aldeas muertas latinoamericanas con su cacique. Rulfo es la esencia misma del pobre herido de este continente. Proyectan también a Borges como el escritor latinoamericano que probablemente interese más al lector europeo porque él trabaja los grandes, mitos occidentales u orientales del pasado, es un escritor ilustrado, vuelve a las sagas nórdicas, pero aunque en sus textos diga que la realidad no existe, tengo que reconocer que es el poeta también de la paradoja permanente, perenne. A propósito de este autor, usted presentará en la próxima edición de la Feria Internacional del Libro de La Habana su biografía sobre Borges ¿Por qué la titula Los dos Borges? Por el Borges carnal, y el otro Borges, el que anda en los libros, en la obra del cual se habla, porque estos dos Borges son personas distintas. A veces me pregunto yo mismo, por qué escribí sobre Borges si no es comunista. Pues, por eso mismo, porque el comunista, el hombre de izquierda, el progresista, también necesita saber por qué un autor tan prominente y significativo puede ser tan atroz y ciego ante la realidad que ha proyectado el militar. ¿Cómo valora la producción literaria actual en el continente? Yo creo que es una producción muy diversa, hay escritores que no solo hacen historia, sino que andan mirando la interhistoria, o sea, la historia de la conciencia de la gente, naturalmente combinando realidad y fantasía. Pero el sistema global, penetra internamente en la cultura y la transforma en una mercancía para vender. De tal manera que los grandes medios de comunicación que dominan a todos los países y moldean una falsa conciencia  se fijan en autores que pueden ser productivos ante el público, y los exaltan, como se puede exaltar...no sé...un automóvil. Estos son los escritores que se casan con el neoliberalismo. Algunos son reales, verdaderos artistas, porque hay famosos que merecen la fama. Otros son fabricantes de productos sintéticos con elementos inevitables de venta como el sexo, la droga y la evasión del hombre respecto a la sociedad para describir los paraísos artificiales del ser dividido, de aquel que le gusta ser súbdito y cliente en el mundo del mercado,   pero nunca un crítico de verdad. Considero también que en el continente hay productos de temporadas, o sea, libros que vivirán en corto tiempo con lanzamientos espectaculares, con altas ventas, y después se entregarán al silencio. En tanto, hay otros libros que seguirán el proceso inverso. No son silencios. Son totalmente acallados en un momento por factores ponderables. Esos libros triunfan y tienen calidad, aunque con una venta prudencial. Ahora, pienso que los grandes referentes críticos de una sociedad, lo cual fue un tiempo fértil para voces descollantes en el campo de la cultura de todo género, eso parece desaparecido. Pero tendrá que volver, porque todo esto es un proceso en marcha de flujo y de reflujo. También seguirá vigente mientras el mercado sea...digamos...la razón de ser de la sociedad. A su juicio, qué retos enfrenta la nueva generación de creadores en Latinoamérica. Yo no abogo por el panfleto político, no abogo tampoco por la literatura...digamos...propagandística. Creo, como se ha dicho muchas veces, que el creador debe ser fiel a su conciencia, a la conciencia humana y...escribir sobre lo que siente. También pienso que a esos autores no les basta el nacer, necesitan el hacerse, formarse como escritor recurriendo a los referentes de los cuales se puede ganar una enseñanza sabia, porque la literatura es un acto de amor constante. No es un negocio. El dinero no es el motor que anima la creación, es un acto de amor por la palabra, por la dimensión humana.  Para Volodia Teitelboim, ¿identidad y neoliberalismo son puntos en común o en conflicto? Esa identidad tiene que defenderse del neoliberalismo. El neoliberalismo, ese nombre engañoso del capitalismo salvaje en cualquier parte, se ha impuesto en Chile por la llamada fuerza de las armas porque se produjo la máxima tragedia civil de todos los tiempos: el golpe militar. Después de la muerte y la tortura de cien mil personas se ha dado por olvidar todos los valores y también por borrar de la conciencia de la gente el sentido social. En Chile, tú aceptas todo lo que se hace y no te importa nada, y mucha gente de alguna manera lo ha aceptado. El país entero es un país falsificado. El mismo Pinochet, cuyo oficio era matar, matar, matar dijo: “esto va a durar varias generaciones”, porque se trata de cambiarle la cabeza al país, porque llegó la hora de la desmemoria programada. ¿Qué significado tiene para el Volodia militante y poeta la palabra Cuba? Creo que Cuba resulta increíble. Su proyecto social fue concebido como un ansia de cambiar la vida de todos para mejor. Fidel soñó la idea de un país que fuera de los cubanos, que no estuviera regido por el afán de la ganancia. Eso lo soñaba mucha gente, pero él lo soñó desde el principio en alguna medida...Fue la idea, ¡la idea!, que naturalmente se hizo de lecturas en una persona con la capacidad del liderazgo. Me parece una gran quijotada la de enfrentar a un ejército poderoso, a todo un sistema a favor del imperialismo porque esa Cuba, que representaba el paraíso de los multimillonarios norteamericanos, la conquistaron esos muchachos del 26 de Julio. Para mí, ya lo dije alguna vez, el hecho de que Fidel con el desembarco del Granma en el que son sorprendidos y mueren muchos de los participantes, cuando logra reunir a los doce que están vivos, dijera: ¡Hemos triunfado!, pues ¡qué frase más delirante!, en apariencia. ¡Qué frase más quijotesca! Fue un desafío a la normalidad basado en el sueño. Cuba es la victoria de la utopía, porque incluso en América Latina hubo intentos de cambios, algunos defraudados, pero Cuba ha señalado un camino, un camino que se hizo más difícil después que cayó la URSS y los estados socialistas del Este europeo, sin embargo, más luminoso, porque ahí está Cuba. ¿Son los Premios Casa de las Américas una tradición necesaria para la integración artística del continente? Nuestra América está regida por la ley de la división. La división en el orden del pensamiento, de la cultura, de la literatura, del arte. Pero no hay región de la Tierra que en el fondo sea tan una como América Latina, la misma prehistoria en diferentes manifestaciones, en diferentes regímenes y sociedades. Y como ahora se habla del mundo global donde lo único que importa son los grandes poderes disuasivos de la conciencia, tender a la asociación es muy difícil con nuestros hermanos, con nuestros iguales. En ese sentido, Cuba ha sido lo contrario en todos los terrenos. La única entidad que le ha pertenecido la tarea de crear...digamos...un vasto mundo cultural latinoamericano es Casa de las Américas. Y lo hace no de una manera impuesta, sino que convoca en las más diversas actividades espirituales con su Premio. Los trae allí, los promueve, los junta, los sienta, los hace conversar desde hace cuarenta y seis años. Sí creo que son necesarios por su diversidad y riqueza, por su calidad.
Usted ha participado de la Feria Internacional del Libro de La Habana, ¿qué importancia le concede a un  evento como este? Me parece muy importante porque es un evento que también responde al espíritu de la Revolución que no es encastillarse o no transformar. Tampoco la Feria es un acto de exaltación de los prestigios que ha dado el sistema. Surge para darle entrada, cabida a muchas obras de arte que no tienen el favor de la prensa establecida de los grandes medios. Es muy latinoamericana. Allí están los distintos países y hay una especie de contemplación del mundo como evento que no puede simular su parentesco. En la Feria de La Habana es la cultura lo que prima, es el contacto entre el creador y el lector, entre el libro y el pueblo. Es otra de las dignas hijas de la Revolución cubana así como lo es Casa de las Américas.    Desde muy joven usted ingresa al Partido Comunista de Chile, es senador luego y llega a ser su secretario general. A la edad de 89 años, ¿Volodia considera que la izquierda continúa siendo   hoy una alternativa posible para la soberanía de Nuestra América? Lo creo así enteramente, pero también considero que uno de los mayores peligros para la izquierda está en la izquierda. ¿Por qué? Bueno, por la experiencia. He asistido a miles de reuniones y he encontrado en ellas el afán de juntarse y también el afán de dividirse, porque para muchos representantes de la izquierda lo secundario es lo principal y han saboteado intentos reales de hacer que este movimiento represente a casi todo el pueblo. Entonces se vuelven algo así como suicidas que no saben que son suicidas. Lo más importante en este sentido es la lección de la vida: colocar aquello que es sentimiento, pensamiento, programa común  por encima de cualquier divergencia. Siempre el mundo tendrá diferencias, pero estas diferencias no pueden matar a la izquierda por orgullos individuales o pequeños caciquismos izquierdistas. |


#1.- ¡Hasta siempre, camarada!
Alberto Herbera|01-02-2008 12:17
Fue de los buenos. De los mejores. Siendo un intelectual de prestigio en todo el mundo, se mantuvo fiel a sus ideas y a su Partido. Participó de la autocrítica colectiva sobre el papel del  Partido en los años previos al golpe, que propició un giro a la izquierda y el abandono de los coqueteos con el "eurocomunismo". Cuando la transición arrinconó injustamente al Partido Comunista, no salió corriendo, como hicieron la mayor parte de "intelectuales" del Partido en España. Sustituyó a un gigante, como Lucho Corvalán. Y le sucedió otra giganta, Gladys Marín. Volodia Teitelboim se reúne en la memoria del pueblo chileno en un olimpo de gigantes. Desde Recabarren hasta Pablo Neruda y Víctor Jara. ¡Qué honor!
¡Hasta siempre, camarada!
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#3
jenniccitta|03-02-2008 02:01
un afectuoso saludo a sus familiares y a toda la gente ke lo keria y admiraba a pesar d todo el seguira vivo por ke fue un garn eskritor y su obra prevalecera mas aya de su muerte  kon el kompañero volodia en la memoria hoy y siempre
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#4.- ...como no me voy a acordar de él...
Rodrigo Gonzalez|04-02-2008 02:53
Cuando Jose Stalin murio, Volodia dijo entre otras tonteras..."Ha muerto el el más grande, profundo y noble amigo de la humanidad..."
¿No habra sido mucho? mal que mal Pepito se hechó 20 millones de personas al bolsillo (Pinochet solo 3500 comunistas  y dejo un país que ya se lo quisiera un presidente post dictadura con 16 millones de chilenos beneficiados, si no me creen, ¡vengan a darse una vuelta!)
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#5.- un consecuente comunista.
jose manuel henriquez|06-02-2008 21:18
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#6.- un ejemplar comunista.
jose manuel henriquez|06-02-2008 22:14
En su tiempo lamió las patas de Stalin; con el correr de los años, le tocó a Kruschev y a Breznev. Nunca una protesta por los judíos muertos en el gulag, ni los perseguidos. Amigo de sus amigos. Tuvo la amabilidad de mandar a falsificarle las "memorias" al general Prats, al dia siguiente de su asesinato. 
En el ocaso de sus días,   el destape dramático de dos de sus más grandes mentiras: el ocultamiento (por más de cincuenta años) de la verdadera filiación de su hijo putativo (Claudio), quien termina repudiándolo, y la confesión del escritor comunista A. Labarca, quién fué el encargado de falsificar las memorias del general Prats por encargo de Volodia. 
Pero a estas alturas, ya Volodia no acusa golpes; tal como antes se asió en la URSS, ahora estaba asilado en su literatura; a salvo del inclemente mundo. Esperemos que su poesía termine borrando de la historia su largo repertorio de disparates y desatinos políticos. Recurso póstumo de  tantos otros escritores.
  Nunca pudo acceder al parlamento después de 1990, porque los comunistas nunca han tenido más del 5% de los votos en Chile.   Ya nunca más.
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#7.- Intelectual de verdad
toledo|17-02-2008 09:25
A este diletante señor J.M. Henriquez, que en varios foros delira en contra de los que denuncian sobre el calentamiento global y que generalmente lo terminan ridiculizando por su ignorancia no concientizada. Este aldeano, que presume de cristiano demuestra su odio visceral a la personas de izquierda, si bien es legitimo que piense distinto, sin embargo, su falta de ética y moral, recurre a algo tan familiar y personal, que nada tiene que ver con la ideología del difunto Volodia, como es el asunto de su hijo adoptivo, para descargar su odio de fascista. Sr. Henriquez eso demostró la humanidad de Volodia, pues fue capaz de reconocer como hijo, a un niño que nació fruto de un engaño de su pareja. Pero eso es algo íntimo. Luego señala que el Sr. Labarca acusa a volodia como la persona que le habría dado la orden de escribir las memorias de Prat. Podría señalar la fuente de donde saco esa información, pues yo le daré un sitio donde el Sr. Labarca, se refiere al tema y en ningún momento se refiere a Volodia
http://www.lanacion.cl/prontus_noticias/site/artic/20050712/pags/20050Valoración: 0