La primera y única vez que nos dejaron utilizar la biblioteca pública ya notamos que sería la última, y hoy está confirmado. La directora nos niega el espacio, las razones aún no las sé pero no me merecen mucha credibilidad. No hay mucho que decir: censura. Mientras, los medios de comunicación nos ignoran y la población mira hacia otro lado, resultamos incómodos. La verdad da miedo, el no tener argumentos es el mejor argumento para evitar un debate público sobre el tema que llevamos revindicando tres años. Pero como siempre digo no nos cansamos, nos veremos en la calle.
NOS QUIEREN MUDOS. REFINERÍA NO.
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