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Euskal Herria: La voz de la ciudadanía se alza ante la actitud de los partidos
Las mociones de PNV y PSE salieron aprobadas en Soraluze, con el apoyo del PP, y en Legazpi, con el de EA. En Villabona, con la ausencia de dos ediles del PNV, se aprobó el texto de la izquierda abertzale. Otaola (PP) tuvo que aguantarse y estar rodeada por el pueblo trabajador vasco (en la foto).
Maider Eizmendi, Gari Mújika y Oihana Llorente en Gara (Kaos. Euskal Herria / Proceso de paz / Solidaridad) [08.05.2008 18:43] - 115 lecturas - 0 comentarios

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La alcaldesa de Lizartza, Regina Otaola, en Soraluze, donde PNV-PSE se apoyaron en el voto de la concejala del PP para aprobar su moción.
La voz de la ciudadanía se alza ante la actitud de los partidos

Las mociones de PNV y PSE salieron aprobadas en Soraluze, con el apoyo del PP, y en Legazpi, con el de EA. En Villabona, con la ausencia de dos ediles del PNV, se aprobó el texto de la izquierda abertzale.

Maider EIZMENDI - Gari MUJIKA - Oihana LLORENTE

La estrategia consensuada por PSOE y PNV para arrebatar las alcaldías a la izquierda abertzale -a la que la semana pasada se sumó el juez Baltasar Garzón con el encarcelamiento de Ino Galparsoro, alcaldesa de Arrasate- sigue quemando etapas. Ayer quedó abierta la posibilidad de que el PNV, con el apoyo de PSE y PP, asuma la Alcaldía de Soraluze a través de una moción de censura, que también podría salir adelante en Legazpi con el apoyo de los ediles de EA.

SORALUZE

El PNV confirma que su objetivo es la Alcaldía

La cita en el Ayuntamiento estava prevista para las 19.00, pero para las 18.30 las escaleras de acceso al salón de plenos estaban a rebosar de vecinas y vecinos que no se querían perder lo que iba a acontecer en lo que uno de ellos calificó «de triste circo». Si alguien tenía alguna duda, la sintonía entre las ediles del PSE y la del PP y las sonrisas que se cruzaban en la antesala de la sesión dejaba claro lo que estaba a punto de suceder: que el PP iba apoyar la moción promovida por PSE y PNV y, por lo tanto, al sumar seis votos, saldría adelante. Dicho y hecho. La respuesta dada por la concejala Patricia Borinaga (PSE) al edil Roke Akizu (EA) resume la idea subyacente de la sesión: «No se puede estar con Dios y con el diablo a la vez».

La sesión se convirtió en un continuo achaque entre los representantes por no dar apoyo a la moción, o dársela o abstenerse. Y es que en Soraluze se votaron un total de cuatro mociones.

El momento cumbre, sin embargo, llegó con la lectura de la moción conjunta de PSE y PNV. Esta última formación pidió que se votase punto a punto, a lo que el alcalde accedió. El último, que aboga por la dimisión de los ediles, contó con el apoyo de los dos partidos promotores y el de María Garmendia (PP), y votaron en contra EA y los tres ediles de la izquierda abertzale. Estos últimos, en una cuarta moción, abogaron por ir a las raíces del conflicto e impulsar un cambio político que conlleve la consecución de un escenario democrático. El texto contó con los votos en contra de PSE, PP y PNV; EA se abstuvo.

Los rifirrafes entre los ediles se repitieron durante toda la sesión. El edil jeltzale Iker Aldazabal adelantó la intención de su grupo y afirmó que, aunque respeta la respresentatividad obtenida por las formaciones en las últimas elecciones, esto «no está reñido con las mociones de censura». Aseguró que «cuanta menos violencia, más política», afirmación a la que respondió la edil indenpendentista Larraitz Lacuesta: «Yo creo que cuanto más derecho, por ejemplo el de participar en las elecciones, más política haremos».

El malestar de los vecinos se hizo sentir durante toda la sesión, en la que se sucediren los gritos contra el PNV y el PSE. Ante ello, el alcalde, José Luis Arizaga, tuvo que llamar incesantemente al orden. Al final el enfado se acrecentó y los vecinos sacaron sus conclusiones: «Lo que os jode es que habéis vivido como habéis querido y habéis perdido vuestras poltronas».

LEGAZPI

Los ediles de EA desoyen a su Ejecutiva, el de EB se «rebela»

El municipio del Goierri se ha convertido en el segundo pueblo en el que la moción «ética» de PNV y PSE ha conseguido finalmente salir adelante. Para ello, los tres concejales de EA contradijeron a su Ejecutiva, mientras que el edil de EB se «rebeló» a la suya y, solidarizándose con sus compañeros de Arrasate, optó por la abstención.

A pesar de que incluso los legazpiarras creían que la sesión plenaria arrancaba a las 19.00, hasta media hora después no dio comienzo. Sin embargo, durante esa media hora las sillas del público, así como el pasillo, estuvieron a rebosar. El silencio fue la tónica de casi todo el pleno. La gran mayoría de los presentes mantuvieron en sus regazos unos carteles que sólo mostraron al final de la sesión.

No faltó ningún edil. Los tres de EA y del PNV, los dos del PSE, el edil de la coalición EB-Aralar, la que, a pesar de presentarse con EB, ya no cuenta con adscripción alguna y también los tres de la izquierda abertzale, que ostenta la Alcaldía.

La única nota discordante durante la primera media hora fue la evidencia de que los dos concejales del PSE no sabían euskara, por lo que, pocos minutos después de haber comenzado, la sesión se convirtió en bilingüe; poco después, se transformó en un pleno desarrollado netamente en castellano.

Sólo en el debate del Plan de Movilidad Sostenible hubo un poco de rifirrafe entre los concejales; por lo demás, todos votaron al unísono. Excepto en el último punto.

El alcalde Sotero Plazaola dio la palabra a la concejala jeltzale Ane Urkiola para que leyera la iniciativa que, a pesar de estar acordada con el PSE, se presentó como suya. Enseguida se levantaron del público carteles con los lemas «Salbuespen egoerari stop! Euskal Herriak autodeterminazioa» y «Faxistak», coloreados de rojigualda. Con excepción de algunos murmullos, no se produjo interrupción alguna.

Tras la lectura del texto, el concejal de EB tomó la palabra y anunció su decisión de abstenerse, a la vez que se alineaba con la posición que mantuvieron sus dos compañeros de Arrasate, criticando con dureza la «injusta criminalización» que han padecido los arrasatearras. Sin más dilación, se pasó a votar. Poco después, llegó el enfado y la indignación del público: los tres concejales de EA, los tres del PNV, los dos del PSE y la edil independendiente lo apoyaron. «PNV traidor, español» se escuchó, y seguido «y EA también».

Los tres ediles ekintzales votaron en contra, y también tomaron la palabra para, en su mayoría, censurar la «senda represi- va» emprendida contra la izquierda abertzale. De la misma manera hablaron también otros dos legazpiarras; uno de ellos recordó a los jeltzales las palabras del propio Egibar: «Iniciativas así no solucionarán nada ni traerán nada positivo».

VILLABONA

Sí se aprobó, pero la de la izquierda abertzale

Horas antes de que se iniciase el pleno, el voto de María José Sánchez, concejala de EB-Aralar, parecía decisivo para que la moción «ética» de PNV y PSOE prosperara en este Ayuntamiento. Sin embargo, ni siquiera se presentó para inclinar la ba- lanza, como tampoco lo hicieron Pedro Zendoia, concejal «independiente» que concurrió a las elecciones en la candidatura del PNV, ni su compañera de grupo Alaitz Etxabe.

Nada más iniciarse la sesión ya se pudo comprobar que los «educadores de la ética» iban a fracasar. Tuvieron que soportar además que la moción presentada por la izquierda abertzale saliera respaldada por los seis concejales ekintzales, contra los cuatro restantes.

En un pleno exprés que no duró ni un cuarto de hora, la moción «ética» del PNV y el PSOE sólo fue apoyada por el único concejal del PSE y tres de los cinco ediles jeltzales. Se repitió el episodio de Bergara, donde el PNV fue el gran protagonista al ausentarse dos de sus ediles y frenar así las mociones impulsadas para excluir a la izquierda abertzale.

Media hora antes de que arrancase el pleno en el Consistorio, decenas de vecinos se dieron cita ante sus puertas para reclamar el respeto a la palabra de los ciudadanos. Y es que tras cuatro años de apartheid político, con la gestión del PNV, los vecinos de esta localidad de Tolosaldea auparon de nuevo a la izquierda abertzale a la Alcaldía en las pasadas elecciones municipales, nombrando de nuevo alcaldesa a Maixabel Arrieta.

El salón de plenos estaba repleto quince minutos antes de la hora señalada para iniciarse la sesión. Decenas de ciudadanos que portaban carteles que pedían la independencia o denunciaban la falta de democracia se hacían sitio en el reducido espacio. Además, una vez finalizada la concentración que se celebró con anterioridad, se vivieron momentos de tensión entre más vecinos que querían asistir al pleno y la Policía Municipal, que intentó impedirles el paso. Los gritos en favor de ANV y Galparsoro, así como aquellos que tildaban al PNV de «español», se silenciaron cuando se incorporaron los ediles ekintzales, dando paso a la consigna de «Maixabel, gure alkatea!».

En el centro de la sala una enorme pancarta abogaba por el respeto a la palabra de los ciudadanos. Sin embargo, quedó totalmente oculta entre la multitud que siguió el pleno dentro y fuera del salón. Una vez finalizada la sesión, los villabonarras se dirigieron al PNV para señalarle que «éste no es el camino» e invitarle a abordar las raíces del conflicto.



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