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Euskal Herria: El movimiento feminista renovará discurso y práctica
Las IV. Jornadas Feministas de Euskal Herria han llegado a su fin, pero el fruto cosechado en dos días es palpable ya. La cohesión tan demandada está más cerca en un movimiento feminista que ha salido reforzado, y sobre todo rejuvenecido de estos encuentros.
Kaos. Mujer (Gara) [14.04.2008 12:50] - 251 lecturas - 0 comentarios


BILBO-. El segundo y último día de las IV. Jornadas Feministas de Euskal Herria arrancó pasadas las 9.30, dando paso al debate del último eje: Nosotras en nuestras identidades rebeldes y en nuestros cuerpos insumisos.

La utilización, e incluso la expropiación de los cuerpos de las mujeres o la imposición de un modelo de cuerpo y un modelo de la relación heterosexual fueron debatidos y cuestionados tanto en torno a ponencias como en talleres.

El debate sobre la prostitución, que se sospechaba tenso y complejo, fue llevado a cabo con talante y buen ánimo. Las posturas en favor de la regularización de la prostitución o su abolición centraron el debate, aunque las dos corrientes se dieron la mano a la hora de sub-rayar la necesidad de dar la palabra a las trabajadoras del sexo y conocer así su posición.

La oradora de la organización Lanbroa inventarió numerosos datos que unían la práctica de la prostitución con la inmigración y la pobreza, lo que le llevó a asegurar que ésta práctica nunca es una opción libre. Defendió la abolición de la prostitución al entender que la regularización acarrea apuntalar un sistema de explotación contra las mujeres.

Mass-Medeak sin embargo, quiso hacer hincapié en asegurar que tanto la abolición como la regularización no son los ejes de discusión e instaron a ir más allá de estas posturas, que a su entender limitan el debate.

Desde el público fueron muchas las que alzaron la voz para defender la regularización, argumentado que con ello se ayudará a mejorar sus condiciones laborales y criticaron la abolición, equiparándola a poner a las trabajadoras del sexo en manos de mafias y policías.

Mientras que unas debatían efusivamente en torno a la prostitución, otras optaron por el bricolage haciendo bolas chinas. A la misma hora pero en otra aula, Bilgune Feminista presentaba también, su guía para la coeducación.

Resolución del conflicto

Antes del cierre oficial de las jornadas, los últimos minutos de la cita fueron empleados para debatir, tanto la aportación que debe hacer el movimiento feminista a la resolución del conflicto vasco, como sobre la visibilidad y la participación social de las lesbianas o sobre el cibefeminismo.

Al filo del mediodía, llegó la hora de la verdad. Un abarrotado salón de actos esperaba las conclusiones cosechadas tras un día y medio de debates y de reflexión.

En el primer eje, centrado en la participación política del movimiento feminista, se exigió que este movimiento sea reconocido como interlocutor válido y sujeto político.

En el repaso a la actuación llevada a cabo dentro de las instituciones abundaron las dudas en torno a cómo participar, para qué o cómo se deberían de conformar esos marcos. También se precisó, sin embargo, que la participación es una herramienta útil como mecanismo de control de las políticas públicas o para la creación de redes.

La debilitación del movimiento feminista, las rebajas del discurso... fueron algunas de las sombras que hicieron su acto de presencia.

No obstante, el debate también fue constructivo, ya que se plantea consensuar una estrategia común, marcando unos mínimos para presentar a las instituciones como garantía de participación del movimiento feminista. Asimismo, enlazaron la propuesta con la apuesta de seguir manteniendo la presencia de la lucha feminista en las calles.

La necesidad de efectuar alianzas también quedó patente en este ámbito donde se enmarcaron los lazos entre los propios agentes o con las mujeres feministas en "el poder".

La necesidad de nombrar la violencia de manera que describa sus causas fue uno de los consensos logrados en el segundo eje, coincidiendo en que la denominación más exacta es violencia sexista.

La preocupación de que los asesinatos ocupen todo el espacio de la violencia sexista e invisibilicen otro tipo de agresiones como la violación fue latente. Como también fueron las críticas a la falta de respuesta y movilización ante ellos. Subrayaron que "es necesario" mostrar todo el rechazo y consternación ante todo tipo de agresiones.

Desde un punto de vista más optimista, sentenciaron que el hecho de que la violencia contra las mujeres haya dejado atrás el ámbito privado para convertirse en un problema social ha sido un logro de la lucha feminista. No obstante, criticaron que no han sido capaces de rentabilizar estas victorias.

Criticaron duramente la labor de las instituciones ante esta lacra y les exigieron que pongan los recursos necesarios para erradicar la violencia. Entre éstos, destacaron la prevención desde criterios feministas, trabajando la autoestima y la autonomía de mujeres.

Alianzas, organización y lucha

Tras las conclusiones, fue la portavoz de Bilgune Feminista Izaskun Guarrotxena la encargada de transmitir el último mensaje, que destacó la importancia de estas jornadas para la cohesión del movimiento feminista. Aseguró que el feminismo "más allá de ser una forma de lucha es una forma de vida" y abogó por la organización, las alianzas y la lucha para la consecución de todos los derechos de las mujeres de Euskal Herria.

Las generaciones más jóvenes resaltaron lo valiosas que han sido estas jornadas para su formación; mientras que las menos jóvenes se congratulaban de su presencia, tan abundante.

La mítica actuación de Virginia Imaz, ya que ha sido la persona que ha cerrado todas las jornadas realizadas hasta ahora, puso el toque de humor al evento. Dirigiendose a las feministas más "clásicas", que en la última cita de 1994 se preguntaban dónde estaban esas nuevas generaciones, les informó que en esos momentos estaban naciendo. Al igual que ahora estarán naciendo muchas mujeres feministas más.



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Editorial de Gara 14.04.08

Un estilo de vida, una forma de lucha

Las organizadoras de las IV Jornadas Feministas de Euskal Herria han destacado, en sus primeras conclusiones, la pluralidad ideológica y generacional que ha marcado el encuentro celebrado en Portugalete este fin de semana, que tuvo como prólogo la Asamblea de Mujeres Jóvenes desarrollada en Bilbo. De esta forma, colectivos y militantes feministas han recordado que la defensa y reivindicación de los derechos de las mujeres, en nuestro país y en el mundo, son un activo político imprescindible en la transformación hacia sociedades igualitarias que, en ningún caso, puede quedar circunscrito al discurso institucional enmarcado en «lo políticamente correcto» que, paradójicamente, en muchos casos está ganando terreno en Occidente a costa del debilitamiento del propio movimiento feminista.

Tampoco se olvida en estas conclusiones que el feminismo es «una forma de vida y de lucha», por lo que se aboga, entre otros puntos, por recuperar la calle, consolidar la autogestión y participar en las instituciones sin renunciar a la radicalidad en los objetivos compartidos por la mayoría de las mujeres. Características éstas que marcaron el surgimiento del movimiento feminista ya hace más de un siglo y que han sido motor de los cambios que, aunque insuficientes, se han consolidado en amplios sectores sociales y que han puesto en cuestión el sistema patriarcal, entendido éste también como un movimiento político y social en el que los hombres se reservan, a través de distintas formas de violencia, la capacidad de decidir sobre el conjunto de la comunidad.

Con estos mimbres, es de esperar que el movimiento feminista recobre protagonismo en la transformación social y política de Euskal Herria. En este sentido, cabe destacar que el análisis compartido por las participantes en las jornadas no ha estado exento de una valiosa autocrítica, por cuanto aprender de los errores conlleva que se avance más deprisa hacia los objetivos expuestos y los que se vayan consensuando a partir de ahora. Porque estas jornadas no han sido una meta en sí mismas, sino un importante punto de partida.





Crónica | Movimiento feminista en Euskal Herria

El movimiento feminista renovará discurso y práctica

Las IV. Jornadas Feministas de Euskal Herria han llegado a su fin, pero el fruto cosechado en dos días es palpable ya. La cohesión tan demandada está más cerca en un movimiento feminista que ha salido reforzado, y sobre todo rejuvenecido de estos encuentros.

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Oihana LLORENTE

El segundo y último día de las IV. Jornadas Feministas de Euskal Herria arrancó pasadas las 9.30, dando paso al debate del último eje: Nosotras en nuestras identidades rebeldes y en nuestros cuerpos insumisos.

La utilización, e incluso la expropiación de los cuerpos de las mujeres o la imposición de un modelo de cuerpo y un modelo de la relación heterosexual fueron debatidos y cuestionados tanto en torno a ponencias como en talleres.

El debate sobre la prostitución, que se sospechaba tenso y complejo, fue llevado a cabo con talante y buen ánimo. Las posturas en favor de la regularización de la prostitución o su abolición centraron el debate, aunque las dos corrientes se dieron la mano a la hora de sub-rayar la necesidad de dar la palabra a las trabajadoras del sexo y conocer así su posición.

La oradora de la organización Lanbroa inventarió numerosos datos que unían la práctica de la prostitución con la inmigración y la pobreza, lo que le llevó a asegurar que ésta práctica nunca es una opción libre. Defendió la abolición de la prostitución al entender que la regularización acarrea apuntalar un sistema de explotación contra las mujeres.

Mass-Medeak sin embargo, quiso hacer hincapié en asegurar que tanto la abolición como la regularización no son los ejes de discusión e instaron a ir más allá de estas posturas, que a su entender limitan el debate.

Desde el público fueron muchas las que alzaron la voz para defender la regularización, argumentado que con ello se ayudará a mejorar sus condiciones laborales y criticaron la abolición, equiparándola a poner a las trabajadoras del sexo en manos de mafias y policías.

Mientras que unas debatían efusivamente en torno a la prostitución, otras optaron por el bricolage haciendo bolas chinas. A la misma hora pero en otra aula, Bilgune Feminista presentaba también, su guía para la coeducación.

Antes del cierre oficial de las jornadas, los últimos minutos de la cita fueron empleados para debatir, tanto la aportación que debe hacer el movimiento feminista a la resolución del conflicto vasco, como sobre la visibilidad y la participación social de las lesbianas o sobre el cibefeminismo.

Al filo del mediodía, llegó la hora de la verdad. Un abarrotado salón de actos esperaba las conclusiones cosechadas tras un día y medio de debates y de reflexión.

En el primer eje, centrado en la participación política del movimiento feminista, se exigió que este movimiento sea reconocido como interlocutor válido y sujeto político.

En el repaso a la actuación llevada a cabo dentro de las instituciones abundaron las dudas en torno a cómo participar, para qué o cómo se deberían de conformar esos marcos. También se precisó, sin embargo, que la participación es una herramienta útil como mecanismo de control de las políticas públicas o para la creación de redes.

La debilitación del movimiento feminista, las rebajas del discurso... fueron algunas de las sombras que hicieron su acto de presencia.

No obstante, el debate también fue constructivo, ya que se plantea consensuar una estrategia común, marcando unos mínimos para presentar a las instituciones como garantía de participación del movimiento feminista. Asimismo, enlazaron la propuesta con la apuesta de seguir manteniendo la presencia de la lucha feminista en las calles.

La necesidad de efectuar alianzas también quedó patente en este ámbito donde se enmarcaron los lazos entre los propios agentes o con las mujeres feministas en «el poder».

La necesidad de nombrar la violencia de manera que describa sus causas fue uno de los consensos logrados en el segundo eje, coincidiendo en que la denominación más exacta es violencia sexista.

La preocupación de que los asesinatos ocupen todo el espacio de la violencia sexista e invisibilicen otro tipo de agresiones como la violación fue latente. Como también fueron las críticas a la falta de respuesta y movilización ante ellos. Subrayaron que «es necesario» mostrar todo el rechazo y consternación ante todo tipo de agresiones.

Desde un punto de vista más optimista, sentenciaron que el hecho de que la violencia contra las mujeres haya dejado atrás el ámbito privado para convertirse en un problema social ha sido un logro de la lucha feminista. No obstante, criticaron que no han sido capaces de rentabilizar estas victorias.

Criticaron duramente la labor de las instituciones ante esta lacra y les exigieron que pongan los recursos necesarios para erradicar la violencia. Entre éstos, destacaron la prevención desde criterios feministas, trabajando la autoestima y la autonomía de mujeres.

Alianzas, organización y lucha

Tras las conclusiones, fue la portavoz de Bilgune Feminista Izaskun Guarrotxena la encargada de transmitir el último mensaje, que destacó la importancia de estas jornadas para la cohesión del movimiento feminista. Aseguró que el feminismo «más allá de ser una forma de lucha es una forma de vida» y abogó por la organización, las alianzas y la lucha para la consecución de todos los derechos de las mujeres de Euskal Herria.

Las generaciones más jóvenes resaltaron lo valiosas que han sido estas jornadas para su formación; mientras que las menos jóvenes se congratulaban de su presencia, tan abundante.

La mítica actuación de Virginia Imaz, ya que ha sido la persona que ha cerrado todas las jornadas realizadas hasta ahora, puso el toque de humor al evento. Dirigiendose a las feministas más «clásicas», que en la última cita de 1994 se preguntaban dónde estaban esas nuevas generaciones, les informó que en esos momentos estaban naciendo. Al igual que ahora estarán naciendo muchas mujeres feministas más.





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