Aún oliendo a humo de las barricadas y con la garganta y los ojos irritados de los gases lacrimógenos vuelvo a casa en pleno barrio de Lavapiés, céntrica e histórica zona de Madrid.Corría el rumor de una manifestación antifascista y me acerqué a la plaza de Tirso de Molina, a escasos metros de mi piso. La plaza se encontraba llena de policías antidisturbios, con escudos, con rifles, con cascos... desde la sede de la CNT colgaba una enorme pancarta en la que se leía “¡Nazis fuera!”. Varias personas gritaban consignas demostrando su rechazo ante la manifestación fascista que se iba a celebrar esta misma tarde a las 20:30 horas.Manifestación ultra derechista que había sido autorizada por la Junta Electoral del Distrito. La manifestación antifascista no tenía “permiso”, ya se sabe, en una democracia pueden manifestarse los fascistas pero no los antifascistas... Me resulta espeluznante que en un país que vivió 40 duros años de dictadura aún se puedan celebrar manifestaciones fascistas, un grupúsculo, que aunque pequeño no deja de ser sumamente nocivo. En un claro intento de provocar a la comunidad de esta zona, que está formada por un gran número de inmigrantes y muchos españoles solidarios que no comulgan con sus ideas xenófobas, decidieron llevar a cabo su manifestación en pleno corazón del barrio.
Lo que más me duele y me indigna es que la policía estaba allí para “proteger” a los fascistas. Acordonaron la plaza, nos echaron de allí, incluidos un grupo de senegales que todas las noches se reúnen a charlar en la plaza, incluso echaron a los periodistas para que no pudieran tomar fotografías. En los alrededores una multitud de jóvenes y africanos intentaban acceder a la plaza pero topaban con los antidisturbios. La policía estaba preparada para cargar en contra de los manifestantes antifascistas y los jóvenes pusieron barricadas en las calles, al final ya se sabe el que lleva las armas es más “fuerte”... dispersaron a los jóvenes con gases lacrimógenos y balas de goma, todo para proteger a unos 200 fascistas que no han dudado, entre muchas lindezas, de llamaral los inmigrantes “escoria”.
Las calles han quedado con muestras de una batalla desigual, contenedores ardiendo, basura, escombros, y seguramente muchas gargantas y corazones irritados. En plena campaña electoral me parece increíble que la policía ejerza el poder de cargar contra una juventud desarmada. Espero que eso no nos pase en la próxima manifestación a la que pienso acudir, mucho talante “feminista” pero Zapatero ha convocado las elecciones para el 9 de marzo y en Madrid han prohibido la histórica marcha para celebrar el Día Internacional de la mujer. Desde luego que yo pienso estar en la calle este 8 de marzo, policías o no, y desde luego que jamás me verán en una manifestación fascista, que por algo mi familia salió de Chile allá por los años setenta. ¿Acaso la represión policial debe llegar a estos niveles? ¿Es esto democracia?
Silvia Cuevas-Morales desde Madrid
#1
02-03-2008 22:51
los fascistas no llegaban ni a cien, que los vi yo...
un abrazo para lxs que luchan
viva la la resistencia y la lucha obrera
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#2.- carga policial
Pilar|02-03-2008 23:10
En España de democracia solo hay el nombre.Zapatero es solo un  "mandao " de la oligarquia y el gran capital,al cual solo le interesa continuar las cosas como siempre han estado ,es decir no importan las personas sino aumentar sus beneficios.Así en una manifestación  la policia cargará contra los que atenten a sus normas, a su política conservadora, a su política ya pre-establecida.Por todo ello en España,solo se puede hablar de una pseudo-democracia,o mejor de un engaño para el pueblo.
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#3.- 8 de marzo: desobediencia en morado.
Feminista|03-03-2008 17:54
A la calle, a desobedecer, a crear poder popular.
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