Este partido comunista nació peleando      Este partido nuestro es el producto de un esfuerzo unitario de muchos años entre todas aquellas corrientes que se decían socialistas o marxistas.
Conmemoración del V Aniversario del Partido de los Comunistas.
Intervención de Salvador Castañeda O’Connor.
Queridos compañeros:
Con mucha emoción abordo esta tribuna para recordar el nacimiento, hace cinco años, del Partido de los Comunistas.             
Recuerdo también con mucha emoción, cómo Irasema transmitió por su celular, cada una de las intervenciones y de los acuerdos que se tomaron en la fundación del Partido, se las transmitió a Alejandro que por enfermo no pudo asistir a este histórico evento.
Como veo que está aquí Irasema yo se muy bien que Alejandro va a estar informado de todos los acontecimientos, de todas estas cosas, porque ella practica un poco el espiritismo.
Compañeros, como lo dije en una entrevista que me hizo el compañero Flavio Báez, que inauguró las páginas del periódico de nuestro partido “El Comunista”, ese día 26 de julio, fue uno de los días más felices de mi vida. Regresé a Tepic lleno de entusiasmo, lleno de esperanza, lleno de fe en el porvenir.
Estos son sentimientos que no son propios de un viejo, sino de un joven, porque yo sentía que ya teníamos el partido por el que tanto habíamos luchado mis compañeros y yo, empezando por Alejandro.
Siempre llamamos a construir un verdadero partido revolucionario, cada vez que nosotros teníamos alguna confrontación con los dirigentes o con los compañeros de otros partidos, empezando por la dirección del Partido Popular Socialista, que ya muerto el maestro Lombardo, prostituyeron esa histórica organización, que en su tiempo, dio tantas luchas importantes.  Cuando nos confrontamos con los compañeros del PSUM, cuando nos confrontábamos con compañeros del PRS que terminaron muchos de ellos por abandonar sus filas para irse a apoyar a Cuauhtémoc Cárdenas. Con que coraje defendimos al PRS y teníamos razón, porque mantenerlo al margen del caudillo, mantenerlo al margen de una política, esa sí de seguidilla, a un dirigente burgués, fue lo que salvó al PRS y fue cómo este partido pudo llegar con fuerza al Partido de los Comunistas. Porque hay una cosa en la que nadie repara. Todos los partidos de la llamada izquierda, partidos socialistas, obreros, como se llamaran, todos los partidos que apoyaron a Cuauhtémoc Cárdenas desaparecieron, ¡todos!. Para que hablar de desviaciones, de traiciones, si todos desaparecieron. Y nosotros, gracias a esa política de defensa del partido proletario, no desaparecimos.
Desapareció el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana que fue el primero que apoyó a Cuauhtémoc. Desapareció el Partido Popular Socialista. Desapareció el PST, que después se llamó el “El Frente Cardenista”. Desapareció el PRT y desapareció el PSUM ya con el nombre de Partido Mexicano Socialista, ¡Todos desaparecieron!
Cuando nos confrontábamos con estos dirigentes los retábamos a discutir “sobre el partido que queríamos”, para meter a todo mundo en la formación de un partido auténticamente revolucionario. Siempre eludieron esa discusión. Y nosotros insistíamos: “Vamos discutiendo sobre el partido que necesitamos”.
Y yo lo quiero decir con mucha sencillez, si a mí me preguntan ahora ¿cuál es el partido que queremos, cuál es el partido que necesitamos?. Yo diría que ese es el Partido de los Comunistas.
Estamos en el partido que queríamos, estamos en el partido que necesitábamos.
Como bien lo ha dicho Fernando Acosta, al trabajar políticamente dentro del estado de Coahuila, al luchar en el seno de la planta de Altos Hornos de México, al lado de los hijos de los caravaneros mártires de Nueva Rosita, Palau y Cloete, al oponerse a su privatización, siempre lo hicieron de acuerdo con el Partido Comunista que llevaban dentro, independientemente del nombre del partido en el que militaban formalmente.
Este partido nuestro es el producto de un esfuerzo unitario de muchos años entre todas aquellas corrientes que se decían socialistas o marxistas.
Este es el producto de muchos años de trabajo unitario y es además un producto único.
Si ahora hay quienes quieren crear el partido único de la clase obrera, si quieren alzar la consigna de que hay que construir un nuevo partido que nos unifique a todos, yo les digo que ese proceso ya concluyó y concluyó con la creación del Partido de los Comunistas.
Cualquier grupo, corriente o partido que se diga marxista-leninista, que se diga partido de la clase obrera, que pretenda construir el socialismo, que quiera hacer la unidad con nosotros, históricamente el único camino que le queda, es incorporarse al Partido de los Comunistas.
Este proceso de unidad de lo que llamamos la  izquierda verdadera, la marxista, la comunista, ya concluyó.
¿Qué nos queda ahora? La unidad con otros movimientos políticos, que aunque aún cuando no se reclaman marxistas-leninistas, ni plantean el socialismo como su objetivo histórico, sí han llegado a la conclusión de que es necesario destruir el sistema capitalista.
Ese es el nivel de nuestras alianzas con los demás adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. Es el nivel de nuestras alianzas con las organizaciones de la Otra Campaña y de la COPAI y con ellos estamos dispuestos a profundizar esta alianza hasta llegar a mejores y más elevadas formas de organización.
Este partido es radical, pero no sectario, porque sabemos bien todos nosotros, que los comunistas solos no podemos tomar el poder, tenemos que aliarnos con todos los sectores de la población golpeados por el neoliberalismo.
¿Cuál es la diferencia de este partido y los que nos antecedieron? La diferencia fundamental es que nosotros hemos llegado a la conclusión de que en este sistema ya no es posible salvaguardar los intereses de la nación mexicana, ni es posible conservar y aún acrecentar los derechos de la clase obrera, de los campesinos y de los trabajadores, que ya no es posible resolver el problema de la juventud que quiere asegurar su porvenir, que ya no es posible resolver nada positivo para nuestro pueblo ó para la clase trabajadora. Por eso tenemos una conducta de ruptura con el sistema.
Formalmente nacimos hace cinco años, pero desde el punto de vista material, desde el punto de vista histórico este partido nació cuando los hombres de Ricardo Flores Magón, los generales Esteban Baca Calderón y Manuel M. Diéguez que encabezaron la Huelga de Cananea, dijeron que no era suficiente con el aumento de salarios ni con la medida de establecer la jornada de ocho horas,   sino que era necesario acabar con el régimen de Porfirio Díaz. Que sin eso ninguna conquista sería duradera. Establecieron una política de ruptura con el sistema imperante. Así empezó a nacer nuestro partido.
Este partido empezó a nacer cuando surgió el Partido Comunista Mexicano en 1919, preconizando las tesis del marxismo-leninismo y haciendo del socialismo, su objetivo fundamental.
Este partido nació cuando en un momento dado, el Comité Central del Partido Popular, encabezado por Vicente Lombardo Toledano declaró que la burguesía parasitaria ya no tenía derecho de seguir dirigiendo los destinos de la nación mexicana, esa fue una política de ruptura que desgraciadamente no se mantuvo.
Este partido nació cuando en la campaña de 1994 Alejandro dijo textualmente, que nada era posible dentro del sistema capitalista.
Este partido nació cuando los compañeros del antiguo Partido de los Comunistas Mexicanos llegaron a la conclusión de que el tema fundamental de cualquier organización revolucionaria es el tema de la toma del poder.
Este partido nació con el Asalto al Cuartel Moncada.
Este partido de ruptura con el sistema nació con los movimientos heroicos de Genaro Vázquez, Lucio Cabañas y de  los Mártires de Madera, encabezados por el joven Arturo Gamiz.
Este partido nació desde el momento en que muchos pensamos que era indebido, desde el punto de vista histórico y desde el punto de vista de nuestra ideología marxista-leninista, andar apoyando a los candidatos del PRI a cualquier puesto de elección popular.
Este partido nació cuando a los nayaritas nos negamos a apoyar al candidato del PRI, contra el criterio de la dirección nacional del antiguo PPS. Nosotros postulamos candidato propio a gobernador en Nayarit, en una contienda histórica que movilizó a todo el pueblo.
Al nacer este partido ya era dialécticamente distinto a aquellos partidos que le dieron origen. Aquí mismo, en esta asamblea conmemorativa, hay un 80% de jóvenes que nada tienen que ver con las organizaciones reformistas que lo precedieron. Estos jóvenes iniciaron su militancia en este partido revolucionario, de ruptura con el sistema capitalista, que aspira a construir en su lugar el régimen socialista, donde toda la riqueza y todo el poder corresponda a los trabajadores.
Este partido tan pequeño, tan humilde, tan pobre, ha desarrollado tareas extraordinarias que hay que hay que sentir orgullo por pertenecer a él.
Este partido nació peleando.
Este partido fue el que se movilizó para evitar la privatización de la industria eléctrica.
Este partido se movilizó para darle solidaridad verdadera a los compañeros de Atenco, que con su lucha heroica evitaron la expropiación de su ejido y le dieron un ejemplo a todos los ejidatarios, que traicionando a Zapata, vendieron sus parcelas.
Este partido nació luchando por la integridad territorial del país, junto con los compañeros de Atenco.
Este partido luchó en contra de la decisión del Gobierno Mexicano de romper relaciones con Cuba, como ninguna otra organización lo hizo.
Este partido participa en la “Otra Campaña”, y lo ha hecho recorriendo varias veces el país tratando de unir todas las resistencias que se dan dentro de nuestro territorio.
Este partido le dio solidaridad como nadie a los indios Cucapá, quienes pudieron pescar y siguen pescando gracias a la organización y al esfuerzo de nuestro partido y de la Juventud Comunista.
Este partido le dio como nadie solidaridad a los presos de la A.P.P.O. y a sus familiares, principalmente aquellos que enviaron a la cárcel federal en el estado de Nayarit.
Por medio de plantones, marchas y campamentos, este partido continúa dando solidaridad a los familiares de los mineros atrapados y muertos de la explosión de la mina “Pasta de Conchos” en el estado de Coahuila a causa de la indolencia criminal de la empresa “Minera México y del Gobierno”.
Hemos apoyado a los huelguistas de Cananea que se han mantenido en posesión de la histórica mina, propiedad también de “Minera México”, a pesar de las agresiones de la fuerza pública y de varios laudos que han declarado la “inexistencia de la huelga”.
Igual solidaridad recibieron en su momento de nuestra parte, los obreros metalúrgicos de S.I.C.A.R.T.S.A, en Lázaro Cárdenas, Michoacán
Este partido que con todas sus dificultades mantiene en circulación a su periódico “El Comunista” y a su revista teórica “Unidad Comunista”. Mantiene además sus contactos por la vía  Internet.
En estos momentos el partido y la juventud despliegan una intensa jornada de solidaridad nacional con el EZLN y los pueblos indios que resisten el asedio en Chiapas de las fuerzas armadas del Estado Mexicano. En Septiembre próximo daremos vida a la “La Otra Obrera” en la ciudad de Tepic y aprobaremos el Plan Nacional de Lucha, en la versión de los trabajadores de la ciudad, el campo y el mar, que nos conduzca en el 2010, después de un periodo de agitación política, a la toma de los medios e instrumentos de la producción económica y del cambio, empezando por aquellos de que la nación mexicana fue despojada.
Este partido forma parte, de manera oficial y real, del Movimiento Comunista Internacional, posición que envidian muchas organizaciones que se dicen de izquierda.
El fruto más acabado de este partido es el surgimiento y desarrollo impetuoso de la Juventud Comunista de México.
Este partido es un partido por el cual hay que sentir orgullo.
¿Qué nos queda pendiente en este proceso unitario? Yo creo que en lo fundamental hemos alcanzado la unidad ideológica y política. Nos quedan algunas cuestiones de estilo, que nunca se van a superar, porque son formas que cada quien cultivó en el curso de su vida y que son tradiciones del pueblo, en aquellas regiones donde los compañeros desarrollaron su actividad política. Son los estilos que cada quien ha heredado.
Mis viejos compañeros añoran la conducta cariñosa, afectuosa de Alejandro, pero ese Alejandro fue un ser humano irrepetible. No lo vamos a volver a tener entre nosotros: metiche, mitotero,   resolvía todos nuestros problemas familiares, personales, económicos. Todo lo resolvía. Ahora tenemos a un dirigente adusto, serio, obrero, que parece que no siente cariño por los demás, pero así es él, así son los obreros de esa región del país, hay que entenderlo. Fernando Acosta es el Secretario General de nuestro partido. Tiene una preocupación especial por la seguridad de nuestros cuadros y promueve las condiciones materiales y subjetivas para el fiel cumplimiento de los acuerdos del partido. Es capaz de conducir su vehículo por medio país para atender una reunión política y estar otro día muy temprano de regreso a su trabajo.
Compañeros, este partido tiene que ir afinando cada vez más sus formas y sobretodo, hermanarnos cada vez más. Que le demos envidia a otras organizaciones.
Un día el Secretario General de Gobierno, en la época de Julián Gascón, que fue gobernador de Nayarit, me dijo: “Como envidio a tus compañeros, porque son verdaderamente hermanos entre si, porque conviven dentro de una alegría extraordinaria, mientras que en el PRI nos estamos sacando los ojos todos los días”. Bueno, tenemos que llegar a formas de amistad, del compañerismo, de la camaradería, verdaderamente elevadas. Tal vez eso nos falta, pero para llegar hay que entender que somos distintos en nuestros estilos y procederes.
Yo sí creo compañeros, que estamos construyendo una fuerza, un partido que va a ser capaz de conducir en poco tiempo, la revolución socialista en este país.
¡Que viva el Partido de los Comunistas!
¡Viva el Partido de los Comunistas!
¡Viva el Partido de los Comunistas!