EL país que pretende orientar a la Union Europea en sus políticas hacía Cuba en materia de derechos humanos ha mantenido presos y torturado durante años cientos de inocentes, a menudo sin ni siquiera saber quién eran. Lo reveló una amplia investigación realizada por reporteros de la cadena norteamericana de periódicos McClatchy que interrogaron a decenas de ex presos del campo norteamericano de interrogatorio y tortura de Guantánamo.
Los Estados Unidos detuvieron, a partir de pruebas dudosas o fabricadas a "docenas, tal vez cientos" de hombres como terroristas, afirman los autores del reporte, después de ocho meses de investigación durante la cual se conversó con 66 ex detenidos de la base.
El campo de interrogatorio y de tortura de Guantánamo esta situado en la base militar norteamericana del mismo nombre situada en territorio cubano ilegalmente ocupado.
La mayoría de los presos, revela McClatchy, son talibanes de bajo nivel, campesinos inocentes o simples delincuentes que no constituyen peligro alguno para los Estados Unidos o sus aliados.
La cadena periodística afirma que su investigación es la más extensa realizada hasta ahora por una organización de prensa norteamericana y que, en muchos casos, se investigó de manera más profunda que nunca lo hicieron militares estadounidenses o los propios abogados de los presos.
El reporte demuestra como las fuerzas norteamericanas con frecuencia ni siquiera supieron quien estaban deteniendo y que estos presos fueron golpeados y abusados por la propia policía militar que los arrestó.
Las revelaciones de McClatchy son solo un último aporte al enorme dossier de los presos de Guantánamo que nadie, entre los cortesanos de la Casa Blanca se atreve a calificar de "políticos".
SIETE MILLONES DE PRESOS, NINGUNO "POLÍTICO"
En el propio territorio norteamericano, el país que tanto predica los derechos humanos y reclama la liberación de presos "políticos", mantiene actualmente bajo una forma u otra de supervisión carcelaria, federal y estatal, a más de siete millones de sus ciudadanos, sin incluir a los ciudadanos sometidos a sanciones locales o regionales.
El informe del Centro Pew, altamente reconocido por la seriedad de sus investigaciones, lo anunciaba hace poco: por primera vez en la historia de Estados Unidos, más de un adulto de cada cien está detrás de los barrotes, situando al país que da lecciones de derechos humanos al resto del mundo, al rango número uno en el mundo en materia de encarcelamiento, sobrepasando a cualquier otro país.
Increíble pero cierto: este número de presos, que sea per capita o de manera absoluta, es el más elevado de cualquier otra nación, incluyendo a las más pobladas del planeta tales como la India o China, con sus gigantescas poblaciones, que sobrepasa con más de medio millón de presos.
Por supuesto, para la Casa Blanca y sus discípulos no existe entre estos millones de presos, un solo preso político.
Los cinco cubanos inculpados de espionaje a solicitud de capos cubanoamericanos de Miami, mientras infiltraban organizaciones extremistas, no son "políticos", de acuerdo a los criterios bushistas. Tampoco es intencional su detención en cinco de los penitenciarios más peligrosos del país.
Y no son "políticos" el periodista afroamericano Mumia Abu-Jamal y el líder amerindio Leonard Peltier, los luchadores independentistas puertorriqueños y el conjunto de los militantes negros encarcelados "casualmente" bajo cargos criminales.
¿Será también casualidad, sin el menor rasgo de una intención política, si el 80 por ciento de los encarcelados norteamericanos son negros o latinos?
¿Será fortuito, sin intención política ninguna, si 3  145 de cada 100  000 afroamericanos se encuentra encarcelado?
¿Si se aplicaba sanciones a Estados Unidos para sus crímenes, y solo los debidamente comprobados, a cuanto se elevaría la cuenta?