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La Escuela de Gustavo Bueno, Secta Fundamentalista

Carlos Balmaseda | Para Kaos en la Red | 8-5-2007 | 1757 lecturas | 14 comentarios
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El Diccionario de la Real Academia Española define “secta” como: “s.f. Conjunto de seguidores de una ideología doctrinaria. 2. Sociedad secreta, especialmente política. 3. Doctrina, confesión religiosa. 4. Grupo disidente minoritario en las religiones o Iglesias constituidas”. La Escuela de Bueno sería una “secta” según la primera acepción, la cual indudablemente es demasiado general y poco precisa;según esa definición podríamos calificar de “secta” a cualquier escuela o corriente filosófica, así como a cualquier partido político, sindicato, movimiento social, etc.


Ahora bien, desde el punto de vista psicosociológico –que es el que aquí nos interesa--, una secta es un grupo más o menos minoritario que adopta, bajo la conducción de un Guía o Maestro Infalible, una actitud fundamentalista de respeto a los textos sagrados y de enfrentamiento agresivo y proselitista contra todas las restantes concepciones, cosmovisiones, ideologías y filosofías de su entorno social e incluso del mundo entero. La secta se distingue por su rechazo visceral de toda crítica interna y externa, su consideración de cualquier punto de vista diferente como potencialmente perjudicial y dañino, su ideal de renovación “espiritual” y personal, el gusto por el sincretismo, el afán de cambiar la vida individual y de vivir en una comunidad armoniosa frente a una sociedad externa vista como “gravemente confundida y/o perturbada” (véanse las frecuentes alusiones de Bueno al “Jardín de Epicuro” y al “alejamiento de toda forma de cultura”), la exigencia a sus adeptos de una adhesión total y exclusiva a su doctrina y/o modo de vida, y el culto a la personalidad de su Guía o Maestro, el cual es considerado como infalible [Pepe Rodríguez, El poder de las sectas, Ediciones B, 1999]. En este sentido, la Escuela de Bueno puede perfectamente definirse como una secta, o al menos como un grupo con fuertes componentes sectarios, ya que todas las características antes descritas se dan de manera especialmente marcada en la Escuela de Bueno. Asimismo, la filosofía de Bueno podría describirse, más que como un idealismo tout court, como un curioso híbrido de materialismo e idealismo, nacido del gusto por el sincretismo característico de los grupos sectarios (aunque no sólo de éstos). Ese híbrido no puede dejar de dar lugar a fuertes contradicciones internas dentro de la propia filosofía de Bueno, aunque los contenidos idealistas de la filosofía de Bueno son considerados por éste como emic materialistas, de acuerdo con una concepción absolutamente sui generis del "materialismo" que no coincide con la de ningún filósofo materialista del presente o del pasado.


Ahora bien, crear un sistema completo de filosofía, fundar una escuela dirigida por una doctrina, tener preocupaciones políticas e intentar rebatir a otras filosofías contemporáneas son características que se aplican --en mayor o menor grado-- a prácticamente todas las Escuelas Filosóficas de la historia y a muchas del presente; de ahí que tales rasgos no sean pertinentes para caracterizar a la Escuela de Bueno en contraposición a otras Escuelas. Por otro lado, la creencia de hallarse en posesión de la Verdad Absoluta y de que toda la sociedad está gravemente confundida, así como el sentirse en la "obligación" de rebatir a absolutamente todo el mundo, son rasgos que pertenecen al ámbito de estudio de la Psicología Social, y que constituyen algunos de los caracteres definitorios de los grupos sectarios, aunque su sola presencia no basta para calificar a un grupo como "sectario"; por otra parte, también se puede ser materialista y sectario.


Si acudimos a la historia del pensamiento filosófico, veremos que, por ejemplo, en la Escuela de Platón había mucho más debate interno y mucha más autocrítica que en la Escuela de Bueno. De hecho, uno de los discípulos de Platón, Aristóteles, fue el creador de una filosofía radicalmente opuesta en muchos aspectos a la de su Maestro: hoy en día sería impensable que surgiera un "Aristóteles" en la Escuela de Bueno. Por otra parte, es dudoso que en la Escuela de Platón se diera también el mismo fenómeno de culto a la personalidad y la misma creencia monolítica en la infalibilidad del Maestro: de hecho, parece ser que muchos discípulos no creían que Platón fuera infalible e incluso en diversas ocasiones le plantearon abiertamente sus discrepancias en varias cuestiones importantes. Por otro lado, Platón no se sentía en la "obligación" de rebatir a todos sus contemporáneos; es más, sentía un gran respeto y admiración por los conocimientos y productos culturales acumulados en toda la franja mediterráneo-oriental: los mitos helénicos, los cultos órficos, las religiones mistéricas, los saberes y técnicas de Egipto, Mesopotamia y Persia, etc.. Asimismo es dudoso que se creyera en posesión de la Verdad Absoluta, eterna e inconmovible.


El Buenismo como Filosofía Gnóstica

En la mayoría de sus obras, Don Gustavo Bueno utiliza de manera sibilina y casi maquiavélica una ambigüedad exasperante (salvo para los buenistas ultraortodoxos, quienes consideran dicha ambigüedad como ejemplo de "objetividad e "imparcialidad"), mediante la cual pretende mantenerse en una especie de estratosfera desde la que supuestamente juzga a los seres humanos igual que un entomólogo estudiaría una colonia de hormigas, con la más absoluta frialdad y con el más perfecto desapasionamiento. Sin embargo, en el fondo dicha ambigüedad implica una toma de partido bien clara y definida, y el supuesto desapasionamiento académico adquiere muchas veces la forma de un turbulento despliegue de afirmaciones más caracterizadas por la pasión que por la razón.

El artículo de Bueno titulado "Notas sobre la socialización y el socialismo" (publicado en la revista digital El Catoblepas, nº 54) [1] parece, en principio, uno de los artículos menos pasionales y más "objetivos" escritos por Bueno en las últimas décadas, en las que las descalificaciones y los insultos ad hominem, la parcialidad más descarada, así como los ataques no disimulados de ira, se han manifestado con especial virulencia en prácticamente todos sus textos de filosofía política. Dicha "frialdad" o aparente “imparcialidad" del artículo hay que buscarla en gran medida en la obsesión geometricista y clasificatoria de Bueno, y en parte en que básicamente está dirigido a un pequeño subgrupo de su secta, liderado por el buenista ortodoxo Javier Pérez Jara y autodenominado "séptima izquierda" [2], el cual se presenta como opuesto e irreconciliable con el resto de las izquierdas mundiales e históricas. Bueno elabora aquí lo que serían los fundamentos políticos de la "séptima izquierda", un grupúsculo que no se sabe qué modelo de sociedad defiende, qué modelo económico propone, o cuáles son sus posturas concretas respecto a la globalización, la pobreza, la inmigración, el desempleo, la vivienda, el tráfico de armas, las oligarquías económicas, las multinacionales, el Fondo Monetario Internacional, los transgénicos, los derechos de las minorías, las guerras preventivas, etc., etc.

El "socialismo" del que habla Bueno en su artículo es el "socialismo en sentido filosófico" o "genérico", el cual es distinto del socialismo político o "específico" (ya sea teórico o práctico). El concepto de “socialismo genérico” es prácticamente sinónimo de universalismo racionalista. De este modo, se opondría tanto a las concepciones particularistas, ya fuesen individuales o grupales, como a las posturas irracionalistas. Una filosofía que fundara su validez y el origen mismo del conocimiento en la subjetividad del individuo (por ejemplo, en tener una conciencia clara y distinta de las cosas, o en “buscar en el propio interior”), o bien en la excepcionalidad o superioridad de un individuo concreto, de un pueblo, de una nación o de una “raza”, excluyendo a los restantes seres humanos (que no tendrían acceso al verdadero conocimiento), sería contraria al “socialismo genérico”. Bueno denomina "gnósticas" a las filosofías caracterizadas por el particularismo y el irracionalismo.

En cambio, el “socialismo genérico” funda su validez y el origen mismo de todo conocimiento en la intersubjetividad, en el entretejimiento de las relaciones sociales y en el intercambio de experiencias e información entre todos los individuos. Asimismo, el “socialismo genérico” sostiene que el conocimiento y la verdad no se limitan únicamente a un individuo, grupo social, “raza” o nación, los cuales poseyeran dicho conocimiento o verdad en virtud de su superioridad intrínseca sobre el resto de la humanidad. Por el contrario, el conocimiento y la verdad resultan igualmente asequibles para todos los miembros del Género Humano, y tienen validez universal. Lo que el "socialismo genérico" defiende, en definitiva, es el carácter social y universal del conocimiento.

A esto se reduce exclusivamente el “socialismo” de Bueno. Por ello, como precisa Bueno, su “socialismo” no se identifica con ningún tipo de socialismo político presente o histórico. De hecho, en realidad no tiene nada que ver con la política, sino sólo con la epistemología o teoría del conocimiento. Pero para este viaje no hacían falta tantas alforjas. El mismo concepto fue ampliamente desarrollado, antes que Bueno y de forma mucho más clara, en el ámbito de la Filosofía y la Sociología de la Ciencia por Robert K. Merton, Mario Bunge o John Ziman, entre otros. Así, Merton afirma que la ciencia posee un ethos propio, que comprende cuatro "imperativos institucionales": universalismo, o no relativismo (la verdad es universalmente válida, y no es privativa ni se limita a ningún individuo, grupo social, “raza” o nación); comunismo epistémico, o compartir sin restricciones el conocimiento científico (todo científico que realiza un descubrimiento o formula una teoría los pone a plena disposición de toda la comunidad de científicos, y en última instancia de toda la humanidad); desinterés, o libertad de motivaciones y limitaciones políticas y económicas; y racionalismo o escepticismo organizado, que pone énfasis en la duda metódica, la argumentabilidad y la contrastabilidad. Bronowski y Bunge desarrollaron todos estos aspectos, considerándolos como rasgos esenciales de la verdadera Ciencia. Todos esos rasgos en conjunto conformarían una especie de “socialismo epistémico”, equivalente en el ámbito de la ciencia al “socialismo genérico” de Gustavo Bueno.

Gustavo Bueno, de manera extremadamente ambigua y contradictoria (una vez más en su línea habitual), sostiene que, de la misma manera que en filosofía cabe hablar de “socialismo” (“epistémico” o “genérico”), también cabría hablar de socialismo en el terreno de la praxis política, cuando ésta estuviese guiada por un proyecto de carácter universalista y racionalista. El "socialismo político", entonces, sería la aplicación de los principios del "socialismo genérico" o "epistémico" al ámbito de la política. Dicho socialismo político, sin embargo, no puede sino degenerar siempre en diversas formas de particularismo e irracionalismo, porque la praxis política no puede permanecer inmaculada y pura (como la filosofía teórica), y necesariamente acaba contaminándose al entrar en contacto con la realidad, terminando por servir a los intereses de grupos o sectores concretos (particularismo), e incluso incorporando contenidos idealistas, mitos e ideologías (irracionalismo). En suma, lo que Bueno parece decir es que el socialismo político sólo puede existir en la teoría, como representación y no como práctica. Las formas históricas de socialismo (socialdemocracia, comunismo soviético, maoísmo, anarquismo, etc.), aunque estuvieran guiadas por grandes representaciones teóricas que pretendían ser universalistas y racionalistas (es decir, socialistas), en la práctica terminaron convirtiéndose en sistemas políticos con muchos elementos particularistas (por ejemplo, el nacionalismo ruso o chino, la exaltación de la clase obrera en detrimento del campesinado y la burguesía, o la defensa de los privilegios de la nomenclatura) e irracionalistas (como los mitos del “proletariado universal” o del “progreso de la historia”). Por tanto, en la práctica las diversas formas de socialismo político (la URSS, la Europa del Este, la China de Mao, el Chile de Allende, la Cuba de Castro, etc.) no fueron ni son realmente socialistas en sentido estricto, sino capitalismos de estado (en el mejor de los casos) o despotados hereditarios (en el peor). Y no podía ni puede ser de otra forma.

El problema es que Bueno considera que únicamente su filosofía es plenamente universalista y racionalista, y, por tanto, la única materialista y realmente “socialista” (epistémica). El resto de filosofías del presente y del pasado son falsas, o llenas de contenidos irracionalistas y particularistas (“gnósticos”, en términos de Bueno), sin perjuicio de que en algunas de tales filosofías puedan encontrase “verdades”, convenientemente reinterpretadas por Bueno tras efectuar la “trituración” (terminacho feo y antipático donde los haya) y la demolición inmisericordes de dichas filosofías. Puesto que el "socialismo político" es la extensión de los principios del "socialismo genérico" al ámbito de la política, y dado que el único "socialismo genérico" pleno y auténtico es el materialismo buenista, se deduce que el socialismo no ha existido nunca y que tampoco existe en la actualidad: ningún sistema, organización, grupo o movimiento político del pasado y del presente ha sido ni es verdaderamente “socialista” en la práctica, por el mero hecho de que ninguno es seguidor de la filosofía de Bueno.

Podría pensarse entonces que, de acuerdo con Bueno, el “socialismo político” podría existir realmente en la práctica si un Estado tuviera como “filosofía oficial” el materialismo buenista, o bien derivara de éste sus principios básicos y sus fundamentos jurídicos, legales e institucionales. Pero quien pensase esto también se equivocaría, pues Bueno rechaza la concepción marxiana de la filosofía como “praxis” (política), y en cambio adopta la concepción de la filosofía como “gnosis” –en contradicción con sus propios planteamientos--, como “conocimiento puro e incontaminado” que sólo tiene como objeto criticar, analizar y diseccionar con su afilado bisturí dialéctico la realidad social y política, “sin tomar partido”. Así pues, Bueno rechaza que su filosofía pueda aportar la base teórico-práctica necesaria para construir un determinado modelo de Estado o de sociedad, pues no es ésa en absoluto la función de su filosofía (es decir, de la Filosofía Verdadera). Puesto que uno de los principios básicos del "socialismo genérico" o "epistémico" --ya señalado por Merton y que Bueno comparte-- es el desinterés o la independencia respecto a cualesquiera motivaciones económicas o políticas, el propio concepto de "socialismo político" es un concepto límite y autocontradictorio, totalmente irrealizable en la práctica.

Por ello, en realidad la llamada “séptima izquierda” sería una “izquierda filosófica” y no política, dedicada a “triturar” los mitos y las falsedades de las distintas filosofías y concepciones políticas, pero sin proponer ninguna alternativa concreta. De ahí que los defensores de la llamada “séptima izquierda” se despreocupen por completo de toda temática social, y que no aborden asuntos como el desigual reparto de la riqueza a nivel planetario, la pobreza, la exclusión social, el sufrimiento de los más desfavorecidos, el desempleo, el deterioro medioambiental, la expoliación imperialista, etc., etc., y que como mucho tiendan a disculpar dichas realidades considerándolas poco menos que inevitables.

Por tanto, el “socialismo genérico” de Bueno desemboca en la práctica en una apología del conservadurismo, el conformismo, la desmovilización y la despolitización, y sus consecuencias no pueden ser más que desmoralizadoras. No es de extrañar que los libros de Bueno sean anunciados con gran alharaca publicitaria en los medios de comunicación oligárquicos, y que se vendan en grandes tiradas en superficiales comerciales como El Corte Inglés.

 

La “Infalibilidad” de Gustavo Bueno

Habría que precisar que, para Bueno, las filosofías "gnósticas" no son sólo las que dependen de una "revelación" (religiosa o mundana) o de las especiales capacidades intelectivas de un individuo concreto. También serían "gnósticas" aquellas filosofías que basan sus fundamentos en el "interior" del individuo (por ejemplo, en la "duda metódica" de Descartes o en la "epojé trascendental" de Husserl), aun entendiendo que dicho individuo puede ser en principio cualquier miembro del género humano. Es decir, serían "gnósticas" aquellas filosofías que no establecen su fundamentación última en el contexto social y cultural, en el enfrentamiento dialéctico de las diversas concepciones y perspectivas (no sólo filosóficas sino también científicas, ideológicas, míticas, religiosas, etc.) que se da necesariamente en cualquier época del desarrollo histórico de la civilización, caracterizada por el predominio de las relaciones simétricas y transitivas entre los individuos y los grupos sociales. En suma, también sería "gnóstica" toda filosofía que establezca como origen y fundamento de la Verdad --de las Ideas-- el "alma", el "espíritu", la "conciencia individual", el "Yo" ("Pienso luego existo", de Descartes), la "interioridad subjetiva", el ámbito íntimo de la conciencia, en vez de reconocer que las Verdades e Ideas de la Filosofía tienen su origen en el contexto sociocultural e histórico. Por eso, según Bueno, tales filosofías gnósticas subjetivistas no pueden ser plenamente "racionalistas" ni "universalistas" (aunque lo pretendan), porque la Razón es Histórica y se despliega a través de la confrontación dialéctica entre los diversos conocimientos, creencias y productos culturales de los diferentes grupos y comunidades sociales y de los distintos Estados existentes en cada época histórica; asimismo, sólo podrá ser "universalista" una filosofía que haya demostrado su mayor potencia para "triturar", superar y asimilar a las demás filosofías, ideologías, creencias y productos culturales de su época histórica y, concomitantemente, del pasado: no puede ser "universalista" una filosofía que reduzca sus fundamentos al espacio íntimo y subjetivo de la conciencia individual.

Hasta aquí la concepción de Bueno es más o menos compatible con el Materialismo (y también con el Idealismo Objetivo de Hegel), pero entra en evidente contradicción con la propia práctica de la Escuela de Bueno. En efecto, aunque ésta reconozca que toda filosofía es un producto cultural e histórico que nace de la labor colectiva de unos grupos sociales (que entran en confrontación dialéctica con otros grupos sociales defensores de concepciones distintas, demostrando su racionalidad y universalidad al "triturar" dichas concepciones opuestas), al final resulta que sólo un individuo --Gustavo Bueno-- es capaz de superar dialécticamente todas las concepciones filosóficas, ideológicas, míticas, etc. del presente y del pasado, reorganizando los despojos triturados que aún puedan salvarse de dichas concepciones y construyendo sobre la base de nuevas Ideas un sistema filosófico completo y acabado, racionalista y universalista, y por ende verdadero. No se sabe bien en virtud de qué criterio Gustavo Bueno es el único ser humano capaz de construir una filosofía racionalista y universalista, siendo así que a los restantes seres humanos sólo les queda aceptar necesariamente la Verdad construida por Bueno (y, si son profesores de filosofía, difundirla y aplicarla fielmente), al leer sus obras filosóficas y comprender (a no ser que tengan dañada su facultad intelectiva, o bien sean víctimas de falsos prejuicios ideológicos e idealistas que son incapaces de superar) que en ellas se contiene la única Filosofía Verdadera, Racional y Universal. Al hablar con algunos discípulos de Bueno, uno puede llegar a la conclusión de que creen --de manera no muchas veces explicitada-- que Gustavo Bueno posee una capacidad intelectiva y de raciocinio muy superior a la de los restantes seres humanos que viven en la actualidad, y superior a la de todos los seres humanos que han vivido en el siglo XX, por lo cual les parece sencillamente inconcebible que alguien pueda criticar siquiera una coma de la obra filosófica de Bueno, y por eso tienden a tildar de "ignorantes", "idealistas" y movidos por la "mala fe" a todos los críticos. Cuando éstos dirigen su crítica contra los fundamentos básicos de la filosofía de Bueno, generalmente sus apóstoles afirman que aquéllos “tergiversan” maliciosamente la filosofía de Bueno; pero por lo general los buenistas no se dignan contestar de manera clara a ninguna de las críticas, sino que tan sólo se limitan a despreciarlas, a ningunear y descalificar en términos psicologistas al adversario, y a recitar como papagayos los textos sagrados del Maestro.

El propio Bueno considera que la racionalidad filosófica procede de la racionalidad geométrica (por ejemplo, de los Elementos de Euclides), y que no es sino la aplicación de esa misma racionalidad geométrica al ámbito de las Ideas. Por lo tanto, para Bueno sus tesis filosóficas son tan axiomáticas como los principios y axiomas de la Geometría, de tal manera que poner en duda cualquiera de sus afirmaciones sería como poner en duda el teorema de Pitágoras o los principios de Euclides (como "todos los ángulos son rectos" o "es posible trazar una línea recta entre dos puntos cualesquiera"). ¿Quién, sino un "ignorante", un "idealista" o un "malintencionado" puede negar o criticar el Teorema de Pitágoras?

Sin embargo, la racionalidad filosófica --al contrario de lo que piensa Bueno-- no es la aplicación de la racionalidad geométrica al terreno de las Ideas, e incluso tal aplicación es imposible dada la propia naturaleza de las Ideas. Por eso sucede con tantísima frecuencia que filosofías igual de críticas, universalistas y racionalistas hayan llegado a conclusiones diferentes y aun opuestas sobre cuestiones fundamentales. Universalismo y racionalismo no son sinónimos de Verdad Axiomática, ni mucho menos de Verdad Absoluta. Lo que hace una filosofía universalista y racionalista es formular conjeturas o hipótesis universalistas y racionalistas, pudiendo existir perfectamente otras filosofías universalistas y racionalistas que propongan hipótesis diferentes e incluso opuestas. Incluso, el gran filósofo Willard Van Orman Quine propuso el principio de la “subdeterminación de las teorías por la experiencia”, según el cual, dado cualquier conjunto de hechos o datos empíricos, existen siempre varias teorías o explicaciones que son incompatibles entre sí pero que resultan compatibles por separado con dicho conjunto de hechos o datos.

Por todo ello la filosofía de Bueno, pese a sus pretensiones universalistas y racionalistas, ha terminado convirtiéndose en una filosofía gnóstica cuya Verdad descansa sobre la supuesta excepcionalidad intelectual y racional y las extraordinarias dotes casi sobrehumanas de una sola persona, la única capaz de construir una filosofía verdadera y axiomática, que los demás deben asumir necesariamente como propia al constatar su verdad, racionalidad y universalidad (como deben igualmente asumir por necesidad el Teorema de Pitágoras o los Principios de Euclides).

Contaré ahora una anécdota que es una muestra más del peculiar carácter de la Escuela de Bueno. Durante una charla pronunciada hace años por Gustavo Bueno en la Casa de Cultura de Sama de Langreo, el filósofo dijo lo siguiente: "Varios discípulos míos, profesores de instituto, mantienen posturas distintas sobre temas como el aborto, la eutanasia o la pena de muerte, según ellos desde el Materialismo Filosófico. En unos cursos recientes de la Universidad de Oviedo, yo hablé con estos discípulos y les expliqué cuál era la postura del Materialismo Filosófico". Además del lenguaje curil y casi evangélico, una vez más Gustavo Bueno se arrogaba en exclusiva el derecho de aplicar y desarrollar la racionalidad crítica y universalista de su sistema filosófico, sobre todo en cuestiones que no habían sido abordadas con anterioridad por él. Tras la correspondiente "corrección" de las posturas de sus discípulos y después de ponerles a éstos los puntos sobre las íes, Bueno esperaba naturalmente que sus discípulos abandonasen su anterior postura (errónea e "idealista") y que acatasen de manera acrítica, sumisa y pasiva la postura del Maestro, la única racional y verdadera, si no querían que el Maestro les tildase de "ignorantes, idealistas y malintencionados".

 

La Escuela de Bueno como Hetería Soteriológica

Toda la filosofía de Bueno está plagada de contradicciones objetivas y de errores de bulto. De hecho, parte de los criterios y de la metodología de la filosofía buenista pueden ser utilizados para analizar esta misma filosofía, con lo cual ésta no queda precisamente muy bien parada. En cierto modo, las partes contradictorias presentes en la obra de Bueno, si se ponen en conexión unas con otras (lo que ni Bueno ni ningún buenista han hecho jamás), hacen que la filosofía de Bueno se auto-fagocite, que se devore a sí misma. Por eso, a la filosofía de Bueno se la puede comparar con esos niños rollizos y regordetes, de apariencia muy sana y saludable, pero en los que los resultados analíticos han revelado que padecen una anemia severa.

En este sentido, podemos servirnos del interesante concepto de "Hetería Soteriológica" propuesto por Bueno. “Hetería” es un concepto filosófico, mientras que "secta" es un concepto de la Psicología Social y la Sociología, sin perjuicio de que entre ambos existan intersecciones y aspectos comunes. La Hetería Soteriológica, según la concepción de Bueno, no tiene por qué ser necesariamente una secta (aunque todas las sectas son Heterías). La Hetería comparte con las sectas los rasgos de ser un grupo, cofradía, organización o comunidad cerrado y esotérico, que asume como misión la "salvación" de sus miembros actuales y potenciales (los cuales son considerados como gravemente extraviados) respecto a su entorno social, laboral, familiar, político y/o cultural, para lo cual la Hetería lleva a cabo supuestos métodos o rituales de "cura", "sanación" o "recuperación" del camino personal perdido. La Hetería Soteriológica pretende salvar a sus miembros en cuanto personas, en cuanto sujetos operatorios, suponiendo que su entorno social les impide realizarse plenamente como tales y ser auténticamente responsables, racionales y libres. Las Heterías Soteriológicas, según Bueno, proliferan en los períodos especiales de crisis, cuando las distintas "esferas" socioculturales, religiosas, políticas, ideológicas, etc. de una comunidad social entran en un conflicto especialmente turbulento entre ellas, al no haber una "esfera" dominante, lo que produce la aparición de un gran número de "individuos flotantes" que asumen "interiormente" dicho conflicto y que constituyen la principal "clientela" de las Heterías.

Bueno lleva bastante razón al caracterizar a la Escuela de Epicuro y al Psicoanálisis como "Heterías Soteriológicas" (no propiamente "sectas"), surgidas en épocas de crisis caracterizadas por la agudización de los conflictos entre las "esferas" socioculturales y la correspondiente proliferación de "individuos flotantes", los cuales son atraídos hacia las Heterías en busca de la "curación" o la "reorganización personal" que les permita su "salvación" como personas o individuos responsables y libres. Pues bien, de igual manera, la Escuela de Bueno puede ser considerada ella misma como una Hetería, a mitad de camino entre la Filosofía y la Soteriología, dado que también ella ha asumido como misión la "salvación" de los "individuos flotantes" (que en última instancia se identifican con la mayoría de la humanidad) de manera que puedan ser personas o sujetos operatorios autoconscientes, críticos y racionales. Y también la Escuela de Bueno ofrece su propio método de tratamiento de los "individuos flotantes", consistente en la lectura comprensiva y en la plena asunción de todos los postulados de la obra de Bueno, lo que les permitirá la necesaria renovación "espiritual" y la reorganización de su camino personal en la vida (necesariamente extraviado sin la Filosofía de Bueno), y hará que se eleven por encima de sus congéneres hasta alcanzar un plano superior de racionalidad, conciencia crítica y autoconsciencia.

Hay que tener en cuenta que la Hetería sólo busca la salvación individual y no la "salvación colectiva", por lo que las Heterías no pueden ser propiamente movimientos políticos. Ello enlaza también con el peculiar "socialismo genérico" de Gustavo Bueno, que en realidad sería un "socialismo gnóstico" diferente de y opuesto a todos los socialismos políticos pretéritos y actuales. El socialismo gnóstico de Gustavo Bueno no busca transformar la realidad sino sólo las conciencias, y estaría basado en la pertenencia a una comunidad de fieles conocedores y seguidores de la filosofía buenista, comunidad que sería extensible --en virtud del supuesto racionalismo y universalismo plenos de dicha filosofía-- a todo el género humano.

 

Buenismo Esotérico y Buenismo Exotérico

En las últimas décadas se ha producido un curioso fenómeno, sobre todo entre la gran y mediana burguesía ovetense –vinculada principalmente a la especulación inmobiliaria, a la mafia del ladrillo y de las comisiones multimillonarias, a la prensa regional y a la administración municipal, autonómica y universitaria--, consistente en la aparición de lo que podríamos denominar “buenismo exotérico” o “mundano”, por contraposición al “buenismo esotérico” o “académico” (aunque no se trata de un fenómeno únicamente circunscrito al ámbito municipal de Oviedo, sino que también se está extendiendo lentamente por otros lugares de la geografía española). Mientras que el “buenismo esotérico” está constituido principalmente por profesores de filosofía y estudiantes universitarios que manejan la jerga buenista y que han leído al menos algún texto académico del Maestro, el “buenismo exotérico” está formado por personas que no han leído jamás un solo libro de Bueno, y que conocen el pensamiento de éste únicamente a través de las declaraciones e intervenciones de Bueno en la prensa escrita y en los medios audiovisuales. Los “buenistas exotéricos” citan con fruición las palabras de Gustavo Bueno recogidas en medios de incomunicación de masas como La Nueva España, el ABC o El Mundo, se declaran admiradores incondicionales del filósofo riojano, y hasta aseguran que Bueno es el más grande intelectual de España e incluso del mundo entero, por supuesto sin haber leído más que la contraportada y las solapas de los últimos libros de Bueno (y eso en el mejor de los casos), entre otras cosas porque no entenderían ni una sola palabra. Podríamos describir a esta peculiar fauna urbana como “buenistas de restaurante”, “buenistas de tertulia hosterelil” o “buenistas de comilona, café, copa y puro”, puesto que su principal ámbito de reflexión es el de los mesones, hoteles y restaurantes –generalmente de alto postín--, y sus análisis de filosofía mundana suelen consistir en exabruptos bien cargados de testosterona viril y de fervor patriótico, como los siguientes: “Bueno tiene razón: ZP sólo gobierna para los maricones y los etarras”, “¡Bueno es el mejor: los tiene acojonáos a esos rojos de mierda!”, “joder, si ya lo dice Bueno: el capitalismo es lo único que hay y lo único que funciona!”, “¡había que meter los tanques en el País Vasco y pasarlos a todos por las armas!”, etc., etc… Por lo general, los “buenistas exotéricos” son personas de un nivel adquisitivo alto o medio-alto, así como votantes, simpatizantes e incluso militantes del PP (aunque también hay algunos del PSOE y hasta de IU). El propio Bueno se encarga de fomentar, de alimentar con sus declaraciones públicas y de hacer constantes guiños a ese “buenismo exotérico”, ignorante y cavernícola, que es el que abarrota mayoritariamente sus conferencias y charlas públicas y el que le aplaude a rabiar sin haber entendido ni uno solo de sus argumentos, salvo los insultos viscerales contra la izquierda y contra el “progresismo”, jaleados y reídos por los incondicionales.

Uno de los más egregios representantes del “buenismo exotérico” es el ultra-conservador Javier Neira, católico a machamartillo y articulista de La Nueva España, desde cuyas páginas ha apoyado la política de los gobiernos de Aznar y ha llegado a recomendar a los jóvenes que dejen el botellón, que no voten a ZP y que acudan a misa los domingos y las fiestas de guardar. Otro insigne representante del “buenismo exotérico” es el mismísimo alcalde de Oviedo por el PP, Don Gabino de Lorenzo, quien, durante la ceremonia de proclamación de Gustavo Bueno como Hijo Adoptivo de la Ciudad de Oviedo, el 21 de diciembre de 1995, llegó a decir esto: “Gustavo, te creemos aunque no te entendamos”. Con estas palabras, Don Gabino de Lorenzo resumía a la perfección el núcleo central de las creencias del “buenismo exotérico”, ante la mirada satisfecha y aprobatoria de Don Gustavo. El mismo Don Gabino reconoció que había intentado leer El Animal Divino y que no había podido con él; pero esto, desde luego, no era óbice alguno –sino todo lo contrario-- para entrar con todos los honores en la cohorte del “buenismo exotérico”. Don Gustavo, como los jerarcas y los curas de su admirada Iglesia Católica, tampoco quiere que sus discípulos le entiendan sino tan sólo que le adoren. Tanto mejor si le regalan Fundaciones.

 

Conclusión

En suma, podemos concluir que no existen demasiadas diferencias entre los miembros de la Escuela de Bueno --el “buenismo esotérico”-- y los miembros de sectas religiosas fundamentalistas como los Testigos de Jehová, los Adventistas del Séptimo del Día, los Mormones o Nueva Acrópolis, al menos desde un punto de vista psicosociológico. En todos estos grupos se dan los mismos mecanismos mentales de inercia ideológica, de falta absoluta de crítica y autocrítica, de seguridad intelectual y emocional proporcionada por una Verdad Absoluta e indubitable, de culto al líder y Maestro infalible, de dependencia doctrinal e intelectual cargada con fuertes tintes emocionales, de reprogramación de las estructuras cognitivo-afectivas del individuo con el fin de convertirlas en esponjas permeables cuyos circuitos puedan ser manipulados a su antojo por la secta, de lavado de cerebro, de debilitamiento del sentido crítico y de aceptación de cualquier doctrina por absurda que parezca, de instrumentalización por el líder del contenido de la doctrina para obtener un comportamiento de sumisión en sus seguidores, de rechazo visceral hacia todas las filosofías y visiones alternativas por considerarlas potencialmente dañinas, perjudiciales y perversas, etc… Al final, la Escuela de Bueno, como cualquier secta, intenta reproducir la estructura familiar, donde el Líder y Maestro simboliza la figura paterna.

 

Resulta sumamente curioso y revelador que, igual que para los Testigos de Jehová y los Adventistas del Séptimo Día cualquier crítica hacia su doctrina y su organización social implica atacar al “Cristianismo” con mayúsculas, como si no existiera una infinidad de sectas e iglesias cristianas distintas y a menudo completamente contrarias a sus doctrinas y principios, los buenistas consideran que la más mínima crítica a la obra de Bueno o a sus declaraciones y actuaciones públicas supone un ataque frontal contra el “Materialismo Filosófico” con mayúsculas, como si hoy en día no existieran otros filósofos materialistas que defienden posturas muy distintas e incluso radicalmente contrarias a las mantenidas por Bueno. Filósofos y científicos materialistas bastante más rigurosos, coherentes y objetivos que Bueno son Mario Bunge, Daniel Dennett, Paul y Patricia Churchland, André Comte-Sponville, Slavoj Zizek, Richard Dawkins, Gonzalo Puente Ojea, etc., etc… Claro que, para los buenistas, todos estos pensadores son “idealistas” ingenuos con filosofías erróneas o simplistas, pues ya se sabe que el único “materialismo auténtico” y la única Filosofía Verdadera no es ni puede ser otra que la de Don Gustavo. ¡Qué suerte han tenido los españoles, y en concreto los ovetenses, de que la Razón Histórica se haya encarnado precisamente aquí!

 

Discutir con un buenista, por lo tanto, tiene generalmente el mismo efecto que discutir con un Testigo de Jehová, con un Mormón o con un admirador de Pío Moa: es decir, la más absoluta pérdida de tiempo y de esfuerzo inútil. Si el buenismo tiene algún interés es como fenómeno sociológico. Por otro lado, Hubert Schleichert tiene razón cuando recuerda el viejo axioma Contra principia negantem nom est disputandum, es decir, no cabe discusión posible con quien pone en cuestión nuestros principios [3].

 

 

[1] http://www.nodulo.org/ec/2006/n054p02.htm

 

[2] www.elrevolucionario.org

 

[3] Schleichert, H., Cómo discutir con un fundamentalista sin perder la razón, Siglo XXI, Madrid, 2004).

 

 
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Comentarios (14)

08-05-2007 10:38

dice el tal "Balmaseda" del MF: ......y en cambio adopta la concepción de la filosofía como “gnosis” –en contradicción con sus propios planteamientos--, como “conocimiento puro e incontaminado” que sólo tiene como objeto criticar, analizar y diseccionar con su afilado bisturí dialéctico la realidad social y política, “sin tomar partido”.

Sin entrar en las valoraciones que nos merezcan: y cuando bueno bajó a la mina a explicar la posición contraria al ingreso en  la OTAN, y cuando se dirigió en Oviedo a la multitud en contra de los planes de uropa de reconvertir la industria asturiana y cuando se manifiesta y escribe libros de defensa de la nación española ante terroristas y secesioista y cuando acude a manifestaciones y habla desde la tribuna en contra de terrositas, sus tontos útliles, secesinistas.....por no seguir con más ejemplos de tomas de partido.

Dice el tal: el “socialismo genérico” de Bueno desemboca en la práctica en una apología del conservadurismo, el conformismo, la desmovilización y la despolitización. y más adelante  Hay que tener en cuenta que la Hetería sólo busca la salvación individual y no la "salvación colectiva", por lo que las Heterías no pueden ser propiamente movimientos políticos
 ¿se puede decir que toma partido por la oligaquía del PP, por los EEUU, por el capitalismo, que es talibán, ultracatólco y se no sé lindezas m´s, ....y a la vez desmovilizadora  y despolitizada, que su filosofía es una secta privada de salvación individual......?¿

En suma, podemos concluir que no existen demasiadas diferencias entre los miembros de la Escuela de Bueno --el “buenismo esotérico”-- y los miembros de sectas religiosas fundamentalistas como los Testigos de Jehová, los Adventistas del Séptimo del Día, los Mormones o Nueva Acrópolis, al menos desde un punto de vista psicosociológico.

Que pena. Me va a permitir que me ponga rojo por usted, que sienta una gran verguenza ajena.

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Felicitaciones, convergencias y disidencias

Rosa Aksenchuk|08-05-2007 12:14

Qué buen artículo Carlos Balmaseda!, me agradó mucho, sobre todo cómo fundamentas tu postura. Suelo leer bastante a Zizek y coincido plenamente con que es un materialista casi "atípico" -si se quiere- y un tipo que se ha "reapropiado" de conceptos lacanianos -nunca 'fáciles'- al punto de hacer un tanto más legible l lectyra lacaniana. Digamos que Zizek sí es "Bueno", jaaa. Te mando un gran saludo y mis sinceras felicitaciones; lástima que tengas esta idea del psicoanalisis como "hetería soteriológica", yo creo que más que considerar a quienes integran la "parroquia psi" como parte de una secta,,, antes bien hay "Buenos" y "malos" psicoanalistas. Pero por spuesto que respeto tus apreciaciones... Y realmente, escribes muy bien; vuelvo a felicitarte.
Rosa Aksenchuk
(psicoanalista).
Saludos!

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agus|08-05-2007 13:58

Ante el carácter "impermeable" de esta pseudo crítica al MF, que no es tal, es decir, no es una verdadera crítica filosófica, sino una verdadera basura de mala psicología social,no hay mucho que decir. Por ejemplo Bautista Fuentes expuso desde una verdadera crítica filosófica lo que el tal "Balmaseda" da a entender aquí, el porqué de la supuesta "soledad académica" del MF. Es decir JBFO ensaya una verdadera crítica filosófica donde el tal nos ofrece una verdadera basura psicosocial. el problema es que JBFO se ha retractado de sus posiciones, pero eso es otra cuestión.
Impermeable, cualquier cr´ticia a las tergiversaciones del tal será interpretada como una defensa de los partidarios de la secta a su líder con lo cual la basura psicosocial del tal se convierte en basura impermeable a toda crítica, algo que él mismo curiosamente denuncia en el MF.
Sólo cabe un interpelación ad hominen: ¿cómo puede ser el MF una doctrina gnóstica, una  filo. como conocimiento "puro e incontaminado", una secta de salvación individual, que sólo tiene como objeto criticar, analizar y diseccionar con su afilado bisturí dialéctico la realidad social y política, “sin tomar partido”, una apología del conservadurismo, el conformismo, la desmovilización y la despolitización.... como se puede decir ésto  a la vez que GB y el MF ha tomado de partido, se ha movilizado(politizado) contra la OTAn, contra la reconversión industrial de asturias, contra ETA, sus tontos útiles, contra el secesionismo, a favor de hispanoamérica frente a la uropa del capital.....y, según las tergiversaciones del tal, cómo explicar que una secta gnóstica, desmovilizada, despolitizada a su vez tome partido, por el PP, EEUU, la oligarquía, el catolicismo,... ?

Por cierto¿cree el tal, que es siquiera posible analizar y diseccionar la realidad social y política, sin tomar partido? ¿Cree el tal que es posible analizar sin que eso sea o implique ya una toma de partido, una praxis?¿Dualismo teoría/praxis?

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08-05-2007 21:59

Estimada Rosa:

Nada más lejos de mi intención que minusvalorar el Psicoanálisis o negar la importantísima contribución de Freud al conocimiento humano. La perspectiva psicodinámica sigue siendo hoy en día una de las corrientes básicas de la Psicología Académica, junto con el Conductismo y el Cognitivismo, aunque generalmente no se suela considerar a la primera como "Psicología Científica", al menos por parte de los psicólogos experimentales y sobre todo después de la famosa crítica de Eysenck. Algunos psicólogos científicos, como usted sabe, han intentado abordar los conceptos psicodinámicos desde una perspectiva experimental: así, por ejemplo, Dollard y Miller desde el conductismo, y Michael Erdelyi desde la psicología cognitiva (Erdelyi es el autor de un libro interesantísimo aunque tal vez fallido titulado Psicoanálisis: la psicología Cognitiva de Freud). Sin embargo, ninguno de estos intentos ha gozado de aceptación general, y comúnmente los psicólogos académicos consideran que el psicoanálisis pertenece más bien al ámbito de la filosofía y del análisis literario y artístico.

La consideración del Psicoanálisis como Hetería Soteriológica, desde la concepción defendida por Bueno (“Psicoanalistas y epicúreos. Ensayo de introducción del concepto antropológico de hetería soteriológica”, El Basilisco 13, 1982, pp. 12-39), no implicaría reducir al Psicoanálisis a la condición de "secta", ni mucho menos. De hecho, en su artículo Bueno reconoce que el psicoanálisis tiene "resultados terapéuticos satisfactorios" y que es una doctrina "racionalista", pero que la eficacia causal del psicoanálisis estaría en la estructura institucional del propio movimiento psicoanalítico, siendo la propia doctrina una alegoría de la estructura u organización social e institucional del psicoanálisis. La Hetería pretende salvar a los "individuos flotantes" (aquéllos que han interiorizado el conflicto de normas y de esferas socioculturales, sin poder identificarse con ninguna de ellas, produciéndose así una desconexión entre los fines prolépticos individuales y los planes colectivos), no mediante una restauración de objetivos prolépticos individuales (vivir de tal o cual forma y con tales o cuales normativas, como ocurriría en las sectas propiamente dichas), sino con el objetivo de "salvar" a esos individuos partiendo de la forma o estructura misma de su subjetividad, de su "Yo", a través de su inserción una comunidad que les reconoce como personas (comunidad que sería la Hetería). La terapia psicoanalítica, entonces, aparece así como un proceso logocéntrico de análisis lógico y psicológico profundo, de aclaración de conceptos, de tal manera que el mismo proceso comunicativo se presenta como sólo teniendo sentido dentro del marco teórico de la escuela. La terapia psicoanalítica produciría así un fenómeno de "retracción de la flotación" del "individuo flotante", siendo que el psicoanalista no ofrece al cliente un recetario de normas o pautas para vivir bien, sino que le proporciona un discurso teórico que permite al cliente o paciente rediscribir su situación y su propia subjetividad; de tal manera que esa "rediscripción representacional" (por emplear la terminología de A. Karmiloff-Smith) le permite llegar a la conclusión de que hasta los más ínfimos detalles de su vida tienen un sentido causal y, en consecuencia, son necesarios, incluido el propio proceso de "retracción de la flotación" que el paciente atraviesa a medida que avanza en las sesiones psicoanalíticas. El Psicoanálisis, en suma, aparece así como un humanismo hermenéutico y soteriológico, en el sentido mencionado.

Apreciada Rosa, coincido con usted en la valoración de Zizek, y en su gran habilidad para presentar la doctrina lacaniana de tal manera que incluso parece inteligible. Zizek es sin duda un gran escritor y un filósofo interesantísimo, aunque no todo lo que escribe sea convincente (ni mucho menos). Respecto al materialismo, André Comte-Sponville señala que explica siempre lo "superior" por lo "inferior": la superestructura social por la base económica, el amor por el sexo, la conciencia por el inconsciente, etc. En este sentido, los presupuestos básicos del Psicoanálisis son de carácter materialista.

A propósito, Rosa, son muy interesantes su página web y sus artículos, entre ellos el titulado "Toxicomanía y psicoanálisis. Del goce globalizado a la ética de la diferencia", donde se ofrece un análisis muy interesante de las condiciones de subjetividad de la época postmoderna y su relación con las drogodependencias.

Muchas gracias y un cordial saludo.
 

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Carlos Balmaseda|08-05-2007 22:09

El comentario anterior era mío.

Erratas: he apretado la tecla que no debía. Donde puse "rediscribir" y "rediscripción" (términos que no existen), léase "redescribir" y redescripción".

Saludos.

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Comparto su opinión respecto a La Secta de Gustavo Bueno.

Dr. Adolfo Vásquez Rocca|09-05-2007 04:29

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En torno al Artículo: La Escuela de Gustavo Bueno, Secta Fundamentalista

Estimado Carlos Balmaseda:


Mis felicitaciones por su excelente y necesario Artículo. Conozco a Bueno y se de lo irritante y agresivo que puede resultar, más aún con su séquito sectario, que como Ud. bien señala, manifiesta un  rechazo visceral a toda crítica, considerando toda  punto de vista diferente como potencialmente perjudicial y dañino, en suma, un ataque a una figura "sacrosanta". Por ello le animo frente a la críticas militantes que de seguro recibirá. Pero ya, a estas alturas todos sabemos quien es quien en el ámbito de la Filosofía y , más aún, podemos discernir qué es verdadera Filosofía y qué gnosticismo o esoterismo político de desecho. La Filosofía, sabemos, esta llamada a remover creencias inerciales y ampliar miradas obtusas que sólo giran sobre sí mismas, también a abrir espacios al debate como aventura de lo humano, sin verdades clausuradas que sofoquen el pensamiento y nieguen la poesía.
El pensamiento goza de buena salud. Y, precisamente, la salud de la filosofía, está en proyectos como los de esta revista -kaosenlared-, Psikeba u Observaciones Filosóficas, donde el diálogo interdisciplinario, la discusión crítica y el pensamiento original e independiente pueden salir  del marco hermético de ciertos círculos pseudo-intelectuales, aislados y emplazados como sociedades secretas, con sus propias retóricas, e incluso sus propios ritos de iniciación.

Un atento y cordial saludo


Prof. Dr. Adolfo Vásquez Rocca

http://www.psikeba.com.ar/obras/AVR/autor.htm

Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado Universidad Complutense de Madrid.


Director de la Revista Observaciones Filosóficas

http://www.observacionesfilosoficas.net/





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¡Más dialéctica y menos resentimiento!

Aristocles|09-05-2007 08:52

Sería mucho más interesante, filosóficamente, que <<Carlos Balmaseda>> respondiese a los argumentos que, desde el materialismo filosófico, se le han expuesto (http://www.nodulo.org/ec/2007/n059p15.htm), que seguir con estos discursos sofísticos.

Uno de los rasgos de la filosofía es su carácter dialéctico. Una teoría filosófica debe tener en cuenta las teorías alternativas, aunque sea para triturarlas. Eso es lo que ejerce constantemente el materialismo filosófico y hace que sus teorías sean mucho más fuertes que otras. Y eso es lo que no hace <<Carlos Balmaseda>>, que no responde a las consideraciones que se le han hecho desde el materialismo filosófico, sino que sigue encapsulado ideológicamente en su burbuja.

Cualquiera que se asome a los foros de nódulo materialista comprobará las posiciones tan diversas y opuestas que hay sobre cualquier tema entre personas que, sin embargo, emplean las herramientas del materialismo filosófico. En el materialismo filosófico ha habido polémicas, algunas de las cuales pueden consultarse en las páginas de El Catoblepas. Por ejemplo, la polémica sobre filosofía de la religión sostenida entre David Alvargonzález y una serie de materialistas como Iñigo o­ngay, José Manuel Rodríguez...

Cuando he tenido la oportunidad de concocer de cerca a Gustavo Bueno Martínez y Gustavo Bueno Sánchez, así como a las personas de nódulo materialista sólo he observado una gran amabilidad, pero desde luego ninguna pretensión de <<captar adeptos>>. Me pregunto si el mecanismo psicológico que está detrás de este tal <<Carlos Balmaseda>> no consiste precisamente en acusar al materialismo filosófico de ser lo que quizás él andaba buscando y no encontró.









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agus|09-05-2007 09:10

Hombre, queda un poco feo, poco elegante entrar a criticar a un autor, a su sistema, (pseudo)crítica que además no se mantiene dentro de la inmanencia del método crítico-dialéctico propio de la filosofía sino forzando, distorsionando a más no poder, hasta límites hilarantes, el fenómeno de las sectas para aplicárselo al MF, insultando(gnosticismo o esoterismo político de desecho)...etc, digo, queda feo hacer esto, a la vez que uno presenta el enlace donde  publica, edita, su curriculum....en fin habría que guardar un poco las formas. Puede haber gentes mal pensadas que piensen que con la (pseudo)crítica sólo se trata de "vender" la "mercancía" propia de uno.
Dicho esto aprovecho para enviar mis saludos al Prof. Dr. Adolfo Vásquez Rocca, pues algunos escritos suyos me han parecido muy interesantes.

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agus|09-05-2007 09:21

Por cierto sigo esperando que  Balmaseda, que no me puede tolerar pues eso seria algo propio de plebeyos, me explique cómo puede ser que el MF, el socialismo genércio que defiende que  desemboca en la práctica en una apología del conservadurismo, el conformismo, la desmovilización y la despolitización, ....que sólo tiene como objeto criticar, analizar y diseccionar con su afilado bisturí dialéctico la realidad social y política, “sin tomar partido”.
como puede ser que GB y el MF, digo, se hayan movilizado, politizado, tomado partido públicamente contra la OTAN, contra la reconversión industrial en asturias, contra ETA y el secesionismo..., y según " Balmaseda" a favor del PP, de EEUU, ...
Seguiremos esperando...

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En respuesta y agradecimiento

Rosa Aksenchuk|09-05-2007 17:59

Gracias Carlos por tus comentarios que desde luego me honran y sobre todo - y en primer lugar- por la fina consideración que has tenido al responderme, creo que coincidimos en varios puntos decisivos. Por otra parte, no me resulta tan frecuente dar en la web con escritos tan prolija y lúcidamente fundamentados como los tuyos; recorrerlos me ha resultado muy grato. Con esto ya te estoy diciendo que me he convertido en tu lectora.
Recibe un afectuoso saludo de mi parte.
Rosa Aksenchuk

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NO debe hablarse contra G. Bueno

A.V.R.|09-05-2007 18:31

Sr. Balmaseda:

De la críticas militantes que, como le señale, de seguro recibiría tiene arriba dos claros ejemplos, aunque, curiosamente yo mismo soy objeto, al paso, de una de ellas. Esto muestra el marco hermético de estos círculos, aislados y emplazados como sociedades secretas, con sus propias retóricas, sus propios ritos de iniciación y, olvide decir, sus propios santones, como G. Bueno.

Lamento que estas descalificaciones ad-hominem terminen intimidando a quién  ose opinar en este tenor crítico o hacerse eco de las mismas. Creo que en este caso, para ser ecuánime, ya que se juzga sobre el carácter de una corriente de pensamiento y su particular encarnación en una comunidad de retóricas, deba decirse que también se hecha de menos aquella cortesía fundante de una liga de amistad epistolar para un intercambio fructífero -incluso en los propios detractores de Bueno-.

Noto, además, una curiosa paradoja, si no pongo mi nombre, es decir si no doy la cara, aparezco como un francotirador anónimo, si firmo con mi nombre e indico  donde tener una referencia mía se me acusa de autopromoción. La verdad es que no se, ni sí, ni no, sino todo lo contrario. Tengo claro, sí, que NO debe hablarse contra G. Bueno. Lo he aprendido, así que 'no disparen más sobre mí' y recuérdese que el tema aquí es el supuesto carácter sectario y fundamentalista de la  Escuela de Gustavo Bueno.

NN.


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Carlos Balmaseda|09-05-2007 23:05

Estimado Don Adolfo:

No sólo está claro que no se debe hablar de Gustavo Bueno, sino que tampoco se debe de dejar de hablar de él. Es decir, es necesario hablar de Don Gustavo y, por supuesto, hacerlo en términos laudatorios y apologéticos y con una actitud de lacayuno servilismo rayano en la más profunda abyección moral e intelectual. Ángel González García lo explica muy bien en su artículo "El debate entre Gustavo Bueno y Juan Bautista Fuentes sobre España frente a Europa" (publicado en la revista 'Anábasis Digital'), donde escribe esto:

"En la página web de la Fundacion Gustavo Bueno puede encontrarse un apartado con las reseñas y críticas que ha recibido, desde su publicación, España frente a Europa. Dejando a un lado las entrevistas al autor, destaca la presencia de artículos que pretenden condensar bien el contenido bien la relevancia de sus tesis, pero en ningún caso prestar apoyo o aclaración alguna a su contenido.

"En todos estos artículos se da la misma combinación de alabanzas al autor y a su libro, junto con abundantes descalificaciones a los posibles críticos: Eduardo García Morán exige que se juzgue el libro "con argumentos y con tesis. De lo contrario, el riesgo estaría en caer en la mala conciencia". Bernardo Fernández previene contra "lecturas banales, lecturas perezosas o distraídas". Vidal Peña se extiende especialmente en estas crítica preventiva, cuando afirma que "no siendo honrados (o sea, no escribiendo un libro parejo o mayor) sólo se puede parlotear externamente. Supongo que también lo harán así (...) los no pocos enemigos del autor". Y añade: "Creemos que este libro, sin necesidad de discutir sus abundantes razones, será juzgado según los sobreentendidos (más bien estéticos) en los que se refugia un pensamiento izquierdista residual". Alberto Hidalgo concluye su reseña diciendo que "no estaría mal que por una vez, políticos e intelectuales españoles intentasen responder a este reto de una manera que no sea meramente ideológica, es decir, mediante anatema y/o el ostracismo". Felicísimo Valbuena de la Fuente es especialmente duro y subido de tono en sus críticas, cuando dice que "si las personas no someten a crítica las ideas, éstas acaban convirtiéndose en algo lánguido, sin fuerza, y caen en el olvido. O lo que es peor, auténticas estupideces pasan por ideas respetables". Continúa Valbuena afirmando que "el clima intelectual es ahora mucho menos apasionado, tirando a insulso. Bueno segrega tantas ideas que puede retraer a algún animoso que se atrevería si el autor fuera de una envergadura intelectual menor".

"En síntesis, las contribuciones de la escuela buenista no aportan el más mínimo elemento de discusión que no esté ya incluido en la obra de Gustavo Bueno, y, lo que es especialmente grave, formulan un discurso preventivo que descalifica a posibles oponentes antes de que éstos aparezcan (podríamos añadir, sin ninguna ironía, que todavía estamos esperando a que aparezcan), de modo que quedan explicados tanto la crítica como el silencio. Siendo el silencio la respuesta recibida, quedan pseudoconfirmados todos los argumentos, sin tener en cuenta otras posibles explicaciones al mismo".

Es decir, si no se habla de Gustavo Bueno se le estará ignorando por malicia o por envidia; si se le critica, se supone que también se estará obrando con las mismas motivaciones. La única opción posible es hablar de Bueno reconociéndole como el más grande filósofo del mundo y como detentador de la Verdad Absoluta. Una vez más, ni sí ni no, sino todo lo contrario.

Por otra parte, el sectarismo fanático de la Escuela de Bueno se caracteriza asimismo por una exacerbada puerilidad propia de adolescentes inadaptados. Esto lo he podido comprobar en la propia página de "El Catoblepas", donde se ha abierto un subforo dedicado a mi persona, o a la persona con la que me identifican, o a ambas, o al Espíritu Santo (ya no se sabe muy bien). Uno de los responsables de los foros ha invitado a los demás contertulios a debatir sobre la supuesta "enfermedad mental" y la "locura" de Carlos Balmaseda. Fíjese que esto lo hacen sin conocerme absolutamente de nada, calificándome de enfermo mental únicamente por haber escrito unos textos en internet donde me muestro crítico con el buenismo. Y encima exigen a gritos que yo les envíe mi DNI y mis datos, con el fin de hacerlos públicos en su página web bajo el epígrafe "La locura objetiva de Carlos Balmaseda", con una foto mía ilustrando su pueril escarnio de mi persona.

La bajeza y la ruindad moral de estos personajes ha quedado una vez más patentemente demostrada. Con su comportamiento absurdo e irracional no hacen sino confirmar que efectivamente son una secta fundamentalista como los Testigos de Jehová o los Adeventistas del Séptimo Día, o incluso peores.

Un cordial saludo.

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agustín|09-05-2007 23:32

Estimado
Brevemente y por alusiones, pues tampoco tengo mayor interés en esta cuestión.
Sencillamente, a un sistema filosófico gestado y en desarrollo durante más de 40 años por distintos y  diversos profesores, sobre el que se organizan congresos, tesis doctorales, diversos profesionales de distintos campos lo utilizan como referente en mayor o menor medida con mejor o peor entendimiento, profesores y alumnos más menos anónimos, sin vinculación directa con Bueno y sus más directos colaboradores, lo discuten, polemizan...en fin un sistema filosófico "vivo" y en pleno desarrollo público  ensu alcance, potencia explicativa...persistir en tratar de aplicarle nociones de la psicología social a propósito del fenómeno de la sectas es un disparate, algo hilarante, una tergiversación burda y de mala fe.
El profesor Fuentes intento desde la inmanencia del método crítico dialéctico, propio de la filosofía una (re)exposición, crítica y superación dialéctica de la filosofía política de GB, donde da razón filosófica de lo que de forma tergiversada, distorsionada, disparatada intenta el señor "Balmaseda", esto es, el por qué de la pretendida "soledad académica" del MF. Sin perjuicio de la valoración que el intento del profesor Fuentes nos merezca y de su posterior retractación, en estas páginassí tenemos una verdadera crítica filosófica que deja en ridículo la verdadera tergiversación hilarante y disparatada del señor "balmaseda".
Persistir en aferrarse al disparatado y ridículo intento de "empotrar" como sea al MF en el fenómeno de las sectas y no dar respuesta a una contradicción tan evidente como querer acusar al MF de filosofía despolitizada, desmovilizadora.... cuando contamos con tomas de partido evidentes en estos últimos años por parte del MF, públicas, por ello mismo controvertidas, tomas de partido, movilizaciones politizadas señaladas incluso por el mismo "Balmaseda"(a favor del l PP, de EEUU, del capitalismo...) persistir en esta deshonestidad intelectual sólo puede responder a que se es más amigo de Platón que de la verdad, a cualesquiera otros intereses ajenos a una verdadera crítica filosófica.
Acabo de leer el último mensaje de "Balmaseda" y, como resultará evidente, no tengo nada que añadir.
¿quién es el sectario, hermético, engolfado en su propia retórica?
¿se me puede dar una respuesta a la contradicción que vengo señalando en el escrito de "Balmaseda"?
Una vez más aprovecho para enviar mis respetos al profesor AVR, su Antipsiquiatría; Deconstrucción del concepto de enfermedad mental
me parece una muy buena síntesis de las líneas maestras del movimiento de la antipsiquiatria, así mismo en Semántica de los mundos posibles, accesible en Cuaderno de Materiales, si no recuerdo mal, encontré algunas ideas muy sugerentes sobre narrativa.

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Locura objetiva y subjetiva

Rubén|11-05-2007 20:11

Balmaseda, nadie te obliga a dar tus datos personales en ningún sitio. Lo único que hacen en nódulo materialista es tomarte la palabra y recordarte que fuiste tú quien dijo que responderías a sus críticas con tu nombre y apellidos. También han comparado tus ideologuemas con el concepto del MF "locura objetiva", no con la de la psiquiatría. Si realmente tienes interés en echar abajo sus afirmaciones, deberías tomarlas en cuenta y no tergiversarlas y ridiculizarlas con afirmaciones tan pueriles. De lo contrario, lo único que haces es darles motivos para afilar sus garras más y más contra ti.

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