PRESENTACION
  Para quien quiera comprender a cabalidad los interesantes años de la primera década del siglo XXI, en América Latina, es obligada la lectura, o relectura, de los Escritos Políticos (2003 - 2008) de Celia Hart Santamaría.
  Celia, quien falleciera en un trágico accidente en La Habana, en septiembre de 2008, fue durante un lustro una de las escritoras políticas más leídas y prolíficas del continente gracias a la magia de  la internet, por la que llegaba a un público internacional, burlando el bloqueo cultural, político, económico y mediático que se cernía sobre su querida isla revolucionaria, Cuba. Los periódicos digitales Rebelión, Aporrea y Kaosenlared guardan secciones especiales con sus artículos.
  Celia, tiñó sus escritos con una frescura y calidez humana de la que suelen carecer los analistas políticos más reputados, sin que ello menguara para nada la profundidad de su pensamiento. Por el contrario, ese carácter abierto, a veces jocoso, a veces airado, pero siempre optimista y nunca neutral, le permitía la transmisión de su mensaje con una efectividad nunca alcanzada por las “plumas” fríamente analíticas.
  Muchos nos acercamos a sus ensayos movidos por la curiosidad: “una tortskista cubana” y, para colmo, “hija de dos dirigentes de primera línea de la revolución”, Haydée Santamaría y Armando Hart.  Era la comidilla en las tertulias. Había que leerla. La mórbida curiosidad se fue transformando en respeto, conforme la conocíamos y ella misma maduraba con cada página. Otros, los menos, no vacilaron en sus críticas e imprecaciones, que nunca hicieron mella en ella y, por el contrario, las asumía con el estoicismo de su compromiso revolucionario.
  Ella misma nos ha contado cómo se hizo trotskista al llegar a La Habana, a mediados de los años 80, decepcionada de la República Democrática Alemana, donde había estudiado física, y cómo su padre abrió un anaquel en el que guardaba bajo llave algunos libros de León Trotsky, los cuales le entregó para ayudarla a comprender y superar su crisis de convicción.
  Pero esas lecturas le tomarían todavía algún tiempo para que fermentaran en su mente y florecieran en el compromiso político cabal que asumió con sus artículos. El más antiguo de los cuales, que hemos podido encontrar, data de Diciembre de 2003, publicado en inglés por la corriente The Militant (“The flag of Coyoacan”). Desde su título es una  reivindicación del revolucionario ruso.
  Madurez que le llegó en México, no por casualidad, donde hizo su doctorado y entró en relación con diversas corrientes trotskistas (llegó a conocerlas a todas), pero principalmente con la encabezada por Allan Woods, con quienes se relacionó estrechamente al principio y quienes le publicaron sus primeros artículos en el periódico El Militante y a quienes agradeciera en una emotiva  carta, poco tiempo después, el que le ayudaran a encontrar su verdadera vocación.
  La médula del trotskismo de Celia Hart se encontraba en su convicción de que el futuro de la Revolución Cubana estaba asociado al proceso revolucionario mundial y continental. En ese sentido, era plenamente conciente de la imposibilidad del “socialismo en un solo país”, que fue el centro de la crítica de León Trotsky contra el régimen de José Stalin en la URSS.
  Por esa razón Celia vio con entusiasmo los nuevos movimientos políticos que estremecieron a Latinoamérica a fines de los años 90 e inicios de la siguiente década. Para ella, la esperanza renovada de la Revolución Cubana, y la superación de los duros años del “período especial”, estaba en la Revolución Bolivariana encabezada por el presidente Hugo Chávez, en Venezuela.
  La entrada en escena de las masas populares latinoamericanas, luego del interludio neoliberal y la depresión de la izquierda post “caída del Muro”; las grandes luchas sociales de la segunda mitad de los 90 en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina, México inclusive; y el consiguiente triunfo electoral de nuevas direcciones políticas que expresaban a su manera estos procesos (Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa, etc.); representaron para Celia Hart la convicción de que el proceso revolucionario latinoamericano seguía vivo y que la Revolución Cubana tenía futuro.
  Dos figuras históricas simbolizaban la reivindicación de la revolución socialista como un proceso internacional, necesariamente solidario y consecuentemente antiimperialista: León Trotsky y Ernesto Che Guevara. De la reivindicación de sus aportes y la simbiosis de los mismos, hizo Celia su eje de trabajo.
  Celia se estrena y se convierte en un referente obligado con  “El socialismo en un sólo país y la revolución cubana”, publicado el 11 de mayo de 2004, en el que hace una comparación entre los fracasados regímenes de Europa del Este y la Revolución Cubana (siempre la escribió con mayúscula). Allí se marca con claridad el eje de su aporte: la Revolución Cubana pervive, contrario a los regímenes de Europa oriental y la URSS, porque se mantiene fiel a los principios de la Revolución Bolchevique.
  En ese ensayo también aborda el paralelismo entre sus dos figuras históricas fundamentales: el Che y León Trotsky (a los que hay que agregar Martí y el propio Fidel). Dice: “No creo que exista una aplicación práctica más consecuente de la revolución permanente” que la realizada por el Che al dejar Cuba para seguir combatiendo por otras revoluciones en otros países.
  A Celia le impresionó mucho la similitud de ideas entre Che y Trotsky a propósito de la economía de transición al socialismo. Admiró de manera particular el libro de Carlos Tablada: Ernesto Che Guevara, hombre y sociedad. El pensamiento económico del Che, el cual le tocó el honor de prologar en una edición posterior (“Un libro salvado del mar”, 16/6/05).
  Ver  la Revolución Cubana bajo el prisma del trotskismo, superando las meteduras de pata del “posadismo” de los años sesenta, o de trotskistas de verdadera talla, pero cuyos visiones sobre la isla revolucionaria siempre parecieron incompletas (como Ernest Mandel, Pierre Lambert o Nahuel Moreno), hizo de Celia Hart Santamaría un referente obligado.
  Esta perspectiva aportada por Celia se mantuvo constante y alcanzó mayor profundidad en posteriores artículos, de los cuales me parecen los más relevantes: “La defensa de Cuba pasa por la revolución socialista en Latinoamérica y el mundo” (8/10/04), “Welcome... Trotsky” (25/8/05), “¿Fue el Movimiento 26 de Julio un Partido Comunista?” (19/6/05),  “Profundizar la revolución socialista: única vía de salvarla” (13/12/05), “Reflexiones trotsko-guevaristas de una cubana” (18/5/07) y “El Che, Trotsky y mi reflexión favorita de Fidel” (15/9/07).
  En estos ensayos se aborda, más que una perspectiva hacia el pasado, un agudo análisis del presente y  un programa o curso de acción para vencer los problemas que enfrenta Cuba socialista.
  Celia Hart le entró sin miedo al debate actual, abierto por la propia dirección del PCC, sobre la economía cubana y qué curso seguir, tomando partido contra quienes abogan por una apertura al mercado, siguiendo el modelo chino: “¡Que el Che nos agarre confesados a 40 años de su asesinato! Si es que nos meten el cuento chino (chino con toda la intención de la palabra), de que trabajar bajo los resortes mercantiles... es la vía para construir la nueva sociedad” (“El Che, Trotsky y mi reflexión favorita de Fidel”).
  Contrariamente al “socialismo de mercado”, Celia, cita profusa y reiteradamente a Trotsky y al Che para sostener que el momento exige mayor planificación centralizada, máxime si se abren ciertas áreas a la economía de mercado. Por otro lado, ella comprende claramente que el futuro socialista de Cuba no está en el aislamiento (“el socialismo en un solo país”, como sostienen los estalinistas), sino en la extensión del proceso revolucionario a otros países. Seguramente por eso se hizo trotskista y encontraba una complementariedad entre lo propuesto por Trotsky el Che.
  La preocupación frente a una posible restauración capitalista en Cuba también fue persistente en ella y ocupó el centro de sus escritos últimos, como en  “El signo de los cambios... en Cuba” (7/7/08) y en “Cuba, en marcha revolucionaria... y sin Fidel” (26/8/08) escrito para Revista de América, publicación de vertiente morenista, con quienes se relacionó en el último año de su vida, en especial a partir del referendo constitucional venezolano de diciembre de 2007.
  Sin embargo, es necesario tener presente que cualquier opinión y perspectiva crítica de Celia siempre tuvo como marco el propio proceso revolucionario cubano. Siempre se ocupó de dejar en claro que sus opiniones “totsko-guevaristas” se hacían desde el tronco mismo de la revolución dirigida por Fidel y bajo su conducción política. Y jamás permitió que pudieran ser utilizadas por los enemigos externos y los “gusanejos” de Miami, como los llamó.
  Al respecto es ilustrativa la nota que envía al diario El Clarín de Buenos Aires, el 29 de agosto de 2008, poco antes de su muerte, en el que deja claro, entre otras cosas, que: “Los dirigentes comunistas cubanos que han llamado a cambios dentro de la revolución, con vista al próximo Congreso del PCC son Fidel Castro y Raúl Castro...” (“Lo que no dice Clarín”).
  Celia también nos trazó múltiples retratos de las figuras prominentes de la Revolución Cubana, muchos de ellos cargados de anécdotas vividas por ella misma, no sólo sobre sus propios padres, Haydée y Armando, sino también sobre Celia Sánchez, Vilma Espín, su tío Abel, el propio Che y, como no...  Fidel.
  Ella solía decir que, lo que más le molestaba, fue que le quitaron su carnet del Partido Comunista de Cuba cuando se hizo trotskista. “¡Mi carné firmado por Fide!l”, exclamaba. Porque ella era del partido de Fidel, al menos mientras él viviera. Su “fidelismo” incondicional, sin duda, era herencia directa de Haydée.
  Los artículos de Celia constituyen una fotografía, o para usar una mejor metáfora, una toma (fílmica), de la Latinoamérica de esta primera década del siglo XXI. En ellos se siguen y reflexionan los momentos más conmovedores del proceso revolucionario bolivariano de Venezuela, dirigido por Hugo Chávez, que tanto ha influido a la presente generación. Ella lo siguió paso a paso,  desde el referéndum revocatorio de 2004 (“El 15 de agosto tomamos el Palacio de Invierno”) hasta el referéndum constitucional de diciembre de 2007, al que le dedicó varias notas (“Sobre medusas, caracoles y Venezuela”).
  Su declarada admiración por la Revolución Bolivariana, en algún momento dijo que las revoluciones cubana y venezolana eran como “un sistema doble de estrellas” (no olvidemos que era física de profesión); así como su afecto hacia el presidente Chávez, no le nubló nunca la razón, ni le impidió criticarlo cuando, por ejemplo, éste señaló que la lucha armada de las FARC en Colombia constituían un método pasado de moda (“El sacrificio de los hombres no se mide por las revistas de moda. Una nota para el camarada Hugo Chávez”).
  En la hora oscura que vive Colombia bajo el régimen de Álvaro Uribe Vélez, mientras muchos renegaban de las FARC, Celia mantuvo su apoyo moral a los legendarios guerrilleros, dedicándoles sus reflexiones en los duros momentos del asesinato de Raúl Reyes y la muerte de Manuel Marulanda, Tirofijo. Al momento de su muerte planeaba un viaje a Caracas, donde se inauguraría un monumento en homenaje al máximo dirigente de las FARC.
  Su honestidad revolucionaria se evidenció con claridad al defender a Ernesto Cardenal de los arteros ataques del gobierno de Daniel Ortega y, su crítica al sandinismo reciclado (”Elecciones rosa en Nicaragua”, artículo que dedicó a la memoria de Carlos Fonseca), le costó que le negaran la visa para entrar a ese país en julio de 2008.
  El conjunto de artículos de Celia Hart Santamaría, compilados aquí bajo el título de Escritos Políticos (2003 – 2008),  con toda seguridad serán de provecho para sus lectores, pues constituyen una escuela política ilustrativa y amena. Hemos procurado hacer las menores correcciones posibles para mantenernos fieles a su estilo, más marcado por los apuros del momento político que requería respuesta inmediata, que por  la pulcritud del escritor de gabinete. La forma en que Celia hacía las citas bibliográficas constituyó un reto especial, pero hemos preferido dejarlas en lo posible tal cual.
  La compañera Celia, sin duda, como cualquier ser humano tendría muchos defectos y debilidades, pero todos ellos se empequeñecen al lado de sus tremendas virtudes. Para ella, lo decía con orgullo, el ejemplo de sus padres, de su tío Abel, de la valerosa generación del Moncada y, por supuesto del Che, marcaban  la pauta moral de comportamiento que debía seguir un revolucionario consecuente. Ella vivió bajo esos criterios.
  Por eso la muerte la encontró redactando, la madrugada del infausto 7 de septiembre,  una resolución de Revista de América en apoyo a los cinco cubanos presos en Estados Unidos.
  Esta compilación de Escritos Políticos (2003 2008) evidencia que Celia Hart Santamaría fue más que una brillante escritora, fue una consecuente militante revolucionaria que usó la palabra como un arma de combate.
  Olmedo Beluche
Panamá, enero de 2009
 
#1.- GRACIAS, OLMEDO!
Alicia|12-05-2009 21:23
¡Qué bueno que viniste, Celia, a honrar la memoria de los hombres buenos! Todavía recuerdo la carta póstuma a Vilma. Que tu pensamiento, siempre vivo, tenga herederos, porque las ideas no deben perderse.
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#2.- ¡¡Un respeto a la memoria de León Trotsky!!
Miguel López Alarcón|12-05-2009 22:27
No entiendo (que alguien me lo explique)  cómo se puede relacionar a León Trotsky con  "El Che" Guevara, es un sacrilegio y una falta de respeto a la memoria del gran revolucionario de la Revolución de Octubre.
Para que todo el mundo sepa,  "El Che" Guevara  era un antitroskysta, incluso tuvo diferentes entrevistas con Ramón Mecader, después  de su salida de la  prisión por el asesinato de Trotsky.
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#3
12-05-2009 23:59
Al 2
Deje al Che. A ver si ahora ya no va a valer ni el Che.
Un poquito de respeto a ese gran hombre.
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#4
13-05-2009 03:09
Bueno, No.3, lo que dice Miguel es totalmente cierto.
Podrás no coincidir e incluso repudiar a Trostky, pero es imposible tener una visión comunista integral sin conocer su obra.
En el caso de Celia, nuestra Celia, se produce una dicotomía (comprensible) entre su veneración (muy cubana y de su generación)  a la figura de acción comprometida, el Che, hombre consecuente hasta su muerte, que supo corresponder su palabra con su propia vida, no como otros que hablan mucho y no hacen nada o hacen todo lo contrario, y el pensador comunista, profundo y crítico que denunció desde sus orígenes el nacimiento de una nueva clase de explotadores a la sombra de la corrupción y el culto a la personalidad estalinista.
Pienso que de lo mejor de ambos Celia nutrió su pensamiento político. En lo particular coincido totalmente con ella.
A Olmedo gracias.
Saludos
Pepe Cuba
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#5
13-05-2009 03:12
Nota:
El archivo con los documentos esta corrupto, no se puede descargar, por favor si lo pudieran reparar.
Saludos
PepeCuba
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#6.- Pregunta
juan leivas|13-05-2009 04:37
¿Donde bse pueden leer los articulos , ya que los archivos no se habren.
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#7.- ¡Revisen,el archivo no se abre!
Manuel David Orrio|13-05-2009 05:53
¡Revisen,el archivo no se abre!
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#9.- Para Miguel López Alarcón
Parrilla|13-05-2009 09:48
El Che tuvo su propia evolución política y personal fruto de sus experiencias: la decepción con la URSS y China, el discurso de Argel... etc. Comenzó, como tu dices, siendo un profundo admirador de Stalin, pero la propia práctica de la revolución le llevó a repeler aquellas teorías que no servían para nada (socialismo en un solo país y revolución en dos etapas) de las cuales la Revolución cubana son la negación en persona.
Es sintomático que se rodeara de asesores trotskistas en el ministerio de economía (Leon Ferrer es el más conocido) y que cuando murió en Boliva llevara la Historia de la Revolución Rusa de Trotsky en la mochila. Y como sabrás un guerrillero sólo lleva en la mochila lo más imprescindible.
Deberías revisar tus prejuicios, la URSS ya cayó y los ortodoxos del comunismo se volvieron capitalistas. Los viejos esquemas trotskismo-comunismo hace tiempo que suenan ridículos.
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#14
13-05-2009 16:00
  Al que dice que el CHE era estalinista,lo que dice el #9 es totalmente cierto.
  Che empezó siendo un admirador de Stalin,pero en seguida se dio cuenta de lo podrido de su "socialismo en un solo pais",toda la burocracia,etc....Eso le llevo a orientarse más a China y hacia el final de su vida,acabó acercándose cada vez más a las ideas de Trotsky.
  Decir que Che era estalinista es no tener ni idea de quién fue el Che,sinceramente.
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#15.- LEAN EL DISCURSO COMPLETO. VALE LA PENA.
LEAN EL DISCURSO COMPLETO. VALE LA PENA|13-05-2009 16:52
http://www.cuba.cu/gobierno/discursos/1966/esp/f150166e.html
CMDTE. FIDEL CASTRO.
CLAUSURA DE LA PRIMERA CONFERENCIA DE SOLIDARIDAD DE LOS PUEBLOS DE ASIA, AFRICA y AMERICA LATINA  - TRICONTINENTAL.  
jefe de los trotskistas....
los elementos trotskistas...
un conocido teórico del trotskismo...
mismo teórico del trotskismo...
de los trotskistas españoles,...
de los trotskistas españoles,...
...le permitiera a ese agente del trotskismo —acerca del cual nosotros no tenemos la menor duda de que es un agente del imperialismo...
...Lo que la Cuarta Internacional cometió con eso fue un verdadero crimen, contra el movimiento revolucionario, para aislarlo del resto del pueblo, para aislarlo de las masas, al contagiarlo con las insensateces, el descrédito y la cosa repugnante y nauseabunda que hoy es en el campo de la política el trotskismo  ...
.....Porque si en un tiempo el trotskismo representó una posición errónea, pero una posición dentro del campo de las ideas políticas, el trotskismo pasó a convertirse en los años sucesivos en un vulgar instrumento del imperialismo y de la reacción....
.....    para los trotskistas eso es absurdo, eso es contrarrevolucionario.Y esos señores llegan a la osadía, a la cosa insólita frente a los hechos y a las realidades de la historia y del movimiento revolucionario, a expresarse de esa forma....
....Esta posición de los trotskistas es la misma que adoptaron todos los periódicos y agencias publicitarias del imperialismo yanki...
 
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#16.- SIEMPRE ME PARECIÓ ILÍCITO APROVECHARSE DE SUS GLORIOSOS APELLIDOS PARA PUBLICITARSE INTERNACIONALMENTE
ILÍCITO.|13-05-2009 16:59
EL TROSKISMO - HABLO DE AMÉRICA LATINA - SIEMPRE HA SIDO UN ELEMENTO DISOCIADOR DE LAS ORGANIZACIONES POPULARES LATINOAMERICANAS. EN ARGENTINA, EN MÉXICO, EN PERÚ, EN COLOMBIA, EN VENEZUELA.
Y ESTO HA SIDO A LO LARGO DE DÉCADAS Y DE TODA LA LARGA LUCHA DE LOS PUEBLOS LATINOAMERICANOS.
LA MEJOR PRUEBA DE ELLO ES QUE NUNCA,EN NINGÚN PAÍS LATINOAMERICANO HAN SIDO CAPACES DE ENCABEZAR NINGÚN MOVIMIENTO DE MASAS SIGNIFICATIVO, JAMÁS HAN TENIDO UN LÍDER POPULAR. Y LAS POCAS VECES QUE HAN LOGRADO ENQUISTARSE EN MOVIMIENTOS DE MASAS AL POCO TIEMPO POR SU SECTARISMO HAN TERMINADO DESTRUYÉNDOLO. UN CASO EMBLEMÁTICO FUE AQUÍ EN PERÚ EL CRO. HUGO BLANCO.
¿ TROSKISTAS ?. LOS QUIERO BIEN LEJOS DEL MOVIMIENTO POPULAR. QUE SE QUDEN EN LAS CÁTEDRAS UNIVERSITARIAS QUE ES DONDE HACEN MENOS DAÑO PUESTO QUE NADIE LES PARA.
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#18
13-05-2009 17:59
Tal como en la Rusia de Stalin o cualquier monarquía, el nuevo monarca "socialista", dictador por naturaleza, requiere de la realeza, la comparsa, para lucir su traje de gala, recibir aplausos y "sentir" la gloria; pero la realeza "real" ya no existe, entonces él inventa la suya propia.
Comienza la guerra por los puestos, el arribismo, el culto a la personalidad; la pequeña burguesía se abalanza sobre la Revolución naciente, desplaza a sus verdaderos creadores (el pueblo desposeído, campesinos y trabajadores), no están "capacitados" dice la burguesía y se incrusta en el aparato burocrático.
Con el tiempo surgen las redes de poder y nace la Nueva Clase explotadora, corrupta como ninguna otra; desde el trono el Patriarca observa los movimientos, pero no hace nada para detenerlo, solo hay una regla, ser incondicional a él, rendirle honores y pleitesía.
Pero los años pasan y los hijos de los obreros y campesinos dueños por derecho propio de la Revolución crecen y comienzan a cuestionarse la validez de tal estado de cosas; es el tiempo de zarpazo final.
La Burguesía Burócrata, la Nueva Clase, dueña de los hilos del Poder comienza el cambio sutil, apretando tuercas, estalla el conflicto y… Resurge el Capitalismo más brutal, sin leyes, ahora la Nueva Clase es dueña real de todo por "derecho" como antes lo era por decreto.
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#19
13-05-2009 19:59
Trotsky alertó con tiempo y sabiduría el peligro que representaba para el nuevo Sistema el surgimiento y existencia de la Nueva Clase, pero avasallado por el aparato político, propagandístico y militar estalinista su voz se ahogo en el desierto y él mismo fue asesinado por órdenes de Stalin.
La segunda guerra mundial, la guerra fría y el enfrentamiento permanente entre los Capitalismo y “Socialismo” crearon las condiciones que justificaban la existencia del aparato represivo y los gobiernos policiales, por razones de “seguridad”; la Nueva Clase tuvo entonces las manos libres para modelar el “Socialismo” a la medida de sus propios intereses; bajo esos principios surgieron las nuevas Revoluciones y se formaron los nuevos Revolucionarios, quienes sin siquiera haber leído a Trostky lo repudiaron por “traidor”, la Filosofía se volvió Doctrina.
La nueva izquierda adquirió dos caras, el terrorista fundamentalista o el oportunista envuelto en la Democracia de Partidos.
El No Socialismo que vivimos requiere del estado policial para su supervivencia, y para mantener ese estado policial se requiere de un enemigo que ofrezca enfrentamiento permanente.
Ese No Socialismo es incapaz de crear en la Paz porque en la paz el incentivo “glorioso” se pierde y el individuo comienza a reconocerse a sí mismo y a sus derechos; es el momento de cambiar... Capitalismo para la Nueva Clase, o Socialismo Democrático y Participativo para el Pueblo trabajador.
Valoración: 6
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