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Escrito en un foro sobre música, copia, copyright...

Los administradores de un foro sobre música experimental, al que he pertenecido durante varios años, han decidido, tras la amenaza de una denuncia, impedir el intercambio de archivos musicales.
Marat | Para Kaos en la Red | 10-10-2008 | 215 lecturas
www.kaosenlared.net/noticia/escrito-foro-sobre-musica-copia-copyright
Artículo/noticia publicado/a en Kaosenlared.net en el apartado de Libre Publicación NO seleccionada/o por el Colectivo Editorial

[Aclaración para los lectores de Kaos: he sido miembro, durante unos tres años, de una comunidad virtual sobre música experimental y de vanguardia. Junto de nuestras opiniones sobre compositores, intérpretes, discos o conciertos, algunos de los participantes hemos intercambiado, en las páginas del foro, numerosos enlaces para el intercambio de archivos musicales. Hace aproximadamente un mes, un miembro de la comunidad empezó a criticar duramente esta práctica, para poco después amenazar directamente con denunciar el hecho al servidor que da alojamiento al foro, lo que podría conllevar su cierre. Los administradores del sitio han optado por clausurar el hilo de discusión del foro dedicado al intercambio de descargas. Yo he decidido abandonar el foro, por los motivos que explicito en este post de despedida, que publico también aquí por lo que pudiera ser de interés en el debate que también aquí se sigue sobre la cuestión de los derechos de autor frente a la libre circulación de bienes de cultura].

Estimados foreros,

no quisiera marcharme en silencio sin recordar y agradecer a todos los estupendos momentos pasados en vuestra compañía en estas páginas, los muchos y fenomenales debates, descubrimientos, intercambios que hemos hecho en los últimos años.

Es una decisión que tomo, no sin enorme pesar, tras la decisión de los moderadores de este foro de cerrar el hilo de descargas musicales. No por la decisión de cierre en sí misma, que, de haber sido expuesta por razones de necesidad a iniciativa de la propia Moderación, sin duda hubiera sido solidariamente asumida por todos y "subsanada" por algún sistema alternativo (un blog, una lista de correo...). Lo que motiva mi decisión de abandonar el foro es que el cierre del hilo de descargas haya sido producto de las amenazas de un sujeto que se ha permitido insultarnos gravemente, chulearnos como a imbéciles y finalmente y para colmo llevarse su funesto gato al agua. Si un grupo de ciudadanos libres y adultos no son capaces de enfrentase a un camisa parda digital de tan escasa talla intelectual y moral, yo de una comunidad así, discúlpenme, no quiero forma parte.

Mi posición sobre la cuestión de las descargas de contenidos es sobradamente conocida, pero la reitero una vez más. Desde una posición de elemental justicia, y conforme a las distintas declaraciones de derechos humanos y culturales de vigencia universal, el acceso a la creación cultural, artística y científica no puede ser objeto de discriminación por cuestión de renta. La obra de Bach, Beethoven, Messiaen o Stockhausen es propiedad del conjunto de nuestra especie, producto de la genialidad individual del autor pero también de una larga senda de avance colectivo, de hábitos e instituciones sociales compartidas. Compartidas por todos, no sólo por quienes pueden abonar por un CD comercial una cantidad, que roza en nuestro caso un nada despreciable porcentaje de la renta media mensual disponible (en torno a un 4% del salario mínimo, porcentaje que se dispara en el caso de un trabajador a media jornada, un becario o un pensionista, y se dispara aún más si descontamos del total los gastos de supervivencia material como alquiler y alimentación). ¿Tiene entonces un ciudadano derecho a acceder a 3, 5 o 7 horas de música grabada al mes, según su renta disponible, o sea, según su suerte en un mercado laboral como el nuestro, cuya justicia creo que nadie en sus cabales podría entrar a defender a estas alturas? ¿Es sordo o carece de sensibilidad musical ese 20% largo de la población que, según estudios recientes, vive bordeando o por debajo del umbral de la pobreza en España?

El disco no es la música. El disco es un formato, una forma de acceder a la música, que otorga unas prestaciones superiores (mayor calidad y durabilidad, mejor información, cualidades artísticas del propio soporte...). Eso es lo que se paga. No la música. La música no puede ser "robada", porque no es un objeto, sino un hecho de cultura. ¿Se puede robar la ecuación de la relatividad? ¿Se puede robar un soneto? ¿Se puede robar un escorzo barroco? ¿Se pueden robar una descripción de una puesta de sol, una interpretación marxista de la Revolución Francesa o la melodía de una aria de ópera? Se pueden robar objetos, discos en este caso, pero eso es otra cosa completamente distinta. No hay "corpus delicti" en el caso de este foro: esto, aunque alguno lo haya querido hacer ver así, no es un mercadillo de discos robados. Por ese camino de "vigilancia de los contenidos", terminaríamos poniendo inspectores en los institutos para que los adolescentes no copiasen poemas de amor y letras de canciones en sus carpetas de apuntes, para que los jóvenes artistas no replicasen en sus estudios las obras de los grandes maestros...

Dicho esto, es evidente que existen unos derechos de reproducción, una propiedad intelectual... Conforme al derecho humano universal al acceso a la ciencia, la cultura y las artes, aún puede ser muy justo que esos derechos se recauden de quien adquiere el formato disco, con todas sus lujosas prestaciones añadidas, y muy sobretodo, de quien obtiene de ese soporte un beneficio económico (por poner un ejemplo cualquiera, lo que está sujeto a derechos de autor no son la música y la letra de "Wish you we're here" de Pink Floyd, que permanecen perfectamente "registradas" sin mediar derechos en la mente de millones de músicos profesionales y aficionados de todo el planeta, sino la naturaleza económica de su actividad en relación con esa canción. No paga por memorizar la canción, ni aprender a interpretarla, ni por tocarla en su casa entre amigos, o en público de forma desinteresada. Pagará si la interpreta ante personas que a su vez están pagando por escucharle, o recibiendo publicidad comercial mientras le escuchan). Pero ninguno de esos fenómenos se da en el caso de este foro. Pero es que incluso sin retrotraernos a ese derecho humano universal, y desde el punto de vista del actual derecho de autor vigente, con todas sus limitaciones y cortapisas, la actividad del hilo de descargas musicales era irreprochable, dado que,

1. el número de participantes entra perfectamente en la categoría de intercambio privado que la ley despenaliza: no más de quince o veinte personas, en un foro privado al cual es necesario acceder mediante logueo individual. Prueba irrefutable de que el intercambio privado es legal es el hecho de que está incluso sujeto a fiscalidad, mediante el llamado "canon digital" sobre los soportes "vírgenes" de almacenamiento (CD, DVD, lápiz de memoria, disco duro...).

2. ninguno de ellos se ha lucrado en lo más mínimo con este intercambio (ni siquiera indirectamente, por ejemplo replicando los enlaces en una página con publicidad).

3. un porcentaje muy elevado de los materiales intercambiados no son discos íntegros, o son grabaciones descatalogadas o inaccesibles, grabaciones de retransmisiones radiofónicas de emisoras públicas...

4. ninguna de esas grabaciones ha tenido su alojamiento en el servidor del propio foro, siendo todos enlaces externos a páginas web o blogs (que nadie ha cerrado) y servicios de intercambio de archivos (que son perfectamente legales).

Que aún dándose todas estas circunstancias, la Moderación de este foro haya doblado la cerviz ante las bravuconadas del citado sujeto me inunda de pena. La situación resulta ridícula, paranoica, y nos dibuja un horizonte muy feo en que la SGAE ocupará un lugar muy parecido al del FBI durante las "cazas de brujas" en EEUU. La SGAE es una organización que defiende los derechos de los autores con la vista puesta en el "Chiki-Chiki", que es de lo que sus "comisarios" sacan auténtica tajada, no en Luis de Pablo, Joan Guinjoan, José María Sánchez-Verdú o Mauricio Sotelo, que viven de sus sueldos como enseñantes, de las subvenciones públicas y los mecenazgos privados, no de las regalías de las exiguas tiradas de sus discos (en ese caso, es de suponer que se hubiesen muerto de hambre hace ya mucho tiempo). Como sucede en el caso de la inmensa mayoría de los libros de calidad (muy especialmente, en géneros como el ensayo, la poesía o la narrativa experimental), sus autores obtienen en concepto de derechos de autor al año el equivalente a, como mucho, una o dos semanas de sus sueldos como "obreros de la cultura" (u obreros a secas, en muchos casos), o de sus becas públicas o privadas para el estudio o la creación. Quizás no sea el caso de Metallica o Lisa Stanfield, que editan millones de copias de sus CDs, pero estoy seguro de que los músicos a los que se editan discos con tiradas de entre 500 y 5000 ejemplares no quieren tener sólo entre 500 y 5000 oyentes. En lo que respecta a las discográficas, bien pueden conformarse con las aportaciones que les hacen los amantes de la música cuya posición económica les permite acceder a sus lujosos formatos, y las que les hacemos mediante la adquisición de discos que hacen las bibliotecas públicas, conservatorios y otras instituciones que pagamos todos con nuestros impuestos. De hecho, la SGAE ni siquiera actúa movida por las demandas de las discográficas de pequeño tamaño, como las que editan los materiales que aquí suelen ser de interés, y que por lo general se mantienen bastante al margen de la cruzada integrista del copyright, que sólo beneficia a las grandes compañías (curiosamente, ligadas muy intimamente con las mismas empresas tecnológicas que se lucran de los avances que permiten la reproducción e intercambio de contenidos) y, muy sobre todo, a un puñado de intermediarios que se llevan su tajada en forma de sueldos de infarto y mucha influencia en el "mundillo" cultural.

No recuerdo a ni un sólo "obrero de la cultura" (y he conocido a unos cuantos, en años trabajando en el ámbito de la cultura y la comunicación) para el que el intercambio privado suponga la menor preocupación. Al contrario, atesoro cientos de horas de música y miles de páginas de texto entregadas de primera mano por sus autores en copias no comerciales. A un trabajador de la cultura le preocupan, sí, el plagio o la explotación comercial ilegítima de su trabajo. Quienes quieran enriquecerse a su costa, no quienes quieren escucharles o leerles. Los grandes gestores de derechos se escudan en los intereses de los creadores, y sobre todo de estos "obreros de la cultura", para llenar su bolsa, pero los creadores no les importan, sencillamente, una mierda. Si les preocuparan se ocuparían, por ejemplo, de sus terribles condiciones laborales del mercado cultural y artístico, de los leoninos contratos de las grandes compañías del disco o el libro... Pero, ¡ay!, esos dineros irían directamente a los bolsillos de los trabajadores culturales, sin pasar por su "caja recaudadora" y dejar su suculenta estela de porcentajes de "gestión". Miles de hombres y mujeres que se han pasado toda la vida encima de un escenario, delante de un caballete, una partitura o una máquina de escribir, pasan en nuestro país una durísima tercera edad. Miles de jóvenes creadores en busca de una oportunidad de ganarse la vida con su trabajo alimentan el mercado de contenidos de cultura sin recibir un sólo centimo como retribución, pero proporcionando pingües ingresos a otros (léanse los casos de Myspace o Blogger, además de los productores de soportes vírgenes). Ante todo esto, la SGAE y sus voceros, claro, ni palabra. Tres cojones les importa. Ellos están a lo suyo, a llevárselo muerto a cualquier precio. El proyecto de canon para el préstamo bibliotecario, la última intentona del lobby del copyright, da una buena idea de lo que el interés público importa para estos señores, perfectamente dispuestos a lucrarse a costa incluso de los lectores de Homero, Virgilio, Dante o Montaigne (con cuyos herederos, que sepamos, no se han puesto en contacto para pasarles su parte).

Para no poner en nuevos apuros a la Moderación, me ahorro los calificativos que, en conclusión, creo merecen estos personajes, sus manejos, y muy en concreto la combativa delegación que han enviado a "poner orden" en este foro. Si me marcho, no es por no poder intercambiar música, es porque, contra la razón, e incluso contra la ley, sus argumentos (que, como hemos visto, se reducen a sus amenazas) se han impuesto a la voluntad libre de un grupo de ciudadanos adultos que defendían su derecho a compartir cultura. Son malos tiempos si uno o dos energúmenos sacan pecho y vociferan y los demás miramos a otra parte acobardados o acabamos acatando sus órdenes. Todo esto me produce una enorme tristeza. Todo esto es indignante.

Vaya, pues, y para terminar, un afectuoso saludo a todos. Para algunos, seguro que un hasta pronto, porque seguramente nos seguiremos encontrando por el camino e intercambiando música y cultura, con la alegre generosidad que hasta ahora aquí hemos disfrutado. A otros, mejor perderlos de vista. Con su pan se coman su victoria, que no es victoria más que contra la música, contra la cultura, contra la generosidad y contra la alegría. Y con eso basta para retratarles.

Adiós.

Marat | http://espaciodemarat.blogspot.com

 
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