Por favor paren el lock out. Ya se sabe cuán fuertes y duros son. Que podrían continuar un paro eterno. El más largo de la historia del mundo. Descansen un poco: dejen de bloquear los caminos. No desabastezcan. Ya vieron que el Gobierno tuvo que ceder. Le hicieron inclinar la cabeza. Hicieron que la presidenta gritara; que perdiera compostura. Mantienen a la sociedad en vilo. Caliente. Dominan la escena: son más que los actores, los cantantes, los espectáculos. Crearon más atmósfera que un ambientalista catástrofe de Hollywood. Sus demandas ya no permiten oír las de los hambrientos. Lograron que el chacarero tenga atención personalizada: más que los científicos y que los maestros. Y que los piqueteros pobres: que se olvidaron de salir a reclamar porque se dan cuenta que comparado al reclamo de ustedes el de ellos es nada.
No pidan más: es demasiado. Podrían causar un desproporcionado aumento de precios de alimentos básicos; y paralizar industrias por la escasez de combustible.
Por favor, sean buenos. No hace falta más para mostrar que son inclaudicables. Que son democráticos. Que no quieren debilitar las instituciones. Que son patriotas y pacíficos. Que no pelean por dinero sino por convicciones éticas. Y por reivindicar a los campesinos, a los cosechadores golondrinas y a los desheredados de la tierra.
Sean piadosos. El mercado internacional los bendice. La soja va a seguir aumentando y van a seguir ganando plata más dulce que si exportaran oro.
No sigan con el paro. Pídanle a la televisión que por un tiempo no los enfoque; a los periodistas de pluma cara que no los ensalcen; a los constitucionalistas opositores que no los justifiquen; a los pastores que no los compadezcan.
Ya está. Produjeron la rebelión más larga, más justa, más social y más redistributiva del mundo. Esperen el Congreso. A lo mejor de allí sale algo nuevo.
Se acercan elecciones. Hicieron que la oposición tenga chance: algo que sola nunca hubiera logrado.
En tres meses consiguieron difundir por el mundo la mejor imagen argentina. No jueguen con el diablo.
No alienten a que haya más plazas que los enfrenten. Nunca se sabe adónde pueden llegar las plazas donde va gente rentada.
Si siguen desnudando al Gobierno sin autoridad para aplicarles la ley, lo van a obligar a demostrarla. No esperen que los vayan a sacar de las rutas con mangueras de agua helada. Hace frío. Chorrear estalactitas a la intemperie hace mal a los bronquios. Mandar policías y gendarmes a sacarlos cuesta caro. Y ustedes no van a lucir bien en las fotografías. Porque una cosa es ser mártir de la Gestapo y otra ser alzados a 'upa' con las barrigas al aire.
Orlando Barone
(*) Carta abierta leída el 19-6-08 en Radio Continental

