Buscar  

Las elecciones tienen ganador cantado: el capital y su Estado.

  Visto el debate Rajoy-Zapatero del 25-II-08, todo está atado y bien atado. Gane quien gane, respetará las reglas del juego capitalistas condicionadas por la recesión más o menos próxima. El Estado no puede ser instrumento de transformación social. El poder de los trabajadores se manifestará en sus luchas y reivindicaciones, no en el voto y programas electorales
Aurora Despierta | Para Kaos en la Red | 27-2-2008 | 251 lecturas | 3 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/elecciones-tienen-ganador-cantado-capital-estado

En el debate quedó claro que ambos candidatos y partidos lo que pretenden es gestionar los intereses de la economía nacional que, como toda economía capitalista, se rige por la búsqueda del beneficio comercial, al cual se sacrificará la satisfacción de las necesidades humanas en todo lo que haga falta preservando, eso sí, los privilegios de la burguesía.

El manejo de estadísticas, gráficos, datos micro y macroeconómicos, comparativas por años, legislaturas, países, etc., resultó mareante. Sin entrar en la verdad, verdad a medias, demagogia o mentira de los mismos y de las mutuas acusaciones, queda claro que el modo de hacer política de los partidos, escapa al conocimiento y control frecuente, a los balances parciales, que podrían hacer las organizaciones de los trabajadores en otra sociedad en la que no se gestionase su explotación, sino la administración de las cosas. Así no nos caerían de sopetón los datos y podríamos ir calibrando la realidad con mayor periodicidad, con informes entendibles y criterios de cálculo, prioridades y valores muy diferentes.

Nos sorprende el señor Rajoy con su reciente interés por la cesta de la compra, el pago del préstamo hipotecario y su reconocimiento del aumento de las desigualdades sociales al enriquecerse la burguesía cada vez más. Pero a pesar de que no serían medidas revolucionarias, no se le ocurrió plantear nada sobre el control de precios, aumento de salarios y una mayor carga impositiva sobre las rentas altas, empezando por la del señor Pizarro a quién daría la cartera de ministro de economía. Seguro que aduciría que no se pueden entrometer en la libertad de mercado y el estímulo al enriquecimiento de los potenciales inversores que serían los mejores gestores de su fortuna, los “creadores de la riqueza nacional”. Por eso el PP ha prometido ir en rescate, a costa de las arcas públicas, de los inversores en Fórum Filatélico, quienes buscaban una altísima rentabilidad pero fueron estafados por otros mucho más codiciosos aprovechando la poca vigilancia oficial sobre esas instituciones. Menudo descaro que un representante como él de los intereses del gran capital venga ahora de paladín de los trabajadores y capas medias depauperadas. Pero en sus propuestas sobre la inmigración ya se ve su interés por sembrar la desconfianza, dividir y enfrentar a los trabajadores nacionales e inmigrantes aprovechando y exagerando algunos problemas a los que da la respuesta que conviene al capital pues la solución implicaría que los ricos se rascasen el bolsillo para subir los salarios de todos y en especial cubrir mejor los servicios sociales para todos. Pero si buscáis en la exposición del señor Zapatero alguna crítica o cuestionamiento del capitalismo no hallaréis más que una sensibilidad social, comparada con la de Rajoy, mayor pero muy escasa con respecto a nuestras necesidades y el futuro que nos deparará el capitalismo decadente (crisis económico-energética, cambio climático, guerras, 6ª extinción en masa que puede incluir a la nuestra).

El debate real, aparte su faceta de pugna electoral por quién promete más por nuestro voto, se centró en cuánto están dispuestos a dejarnos de la “tarta” en forma de salarios y gastos sociales (enseñanza, sanidad, becas, pensiones...) para mantener la demanda de productos en el mercado interno, asegurar la competitividad tecnológica española, tener a la población controlable, a la vez que se le saca por un lado lo que se le entrega por el otro y se aumentan al final los beneficios empresariales. Y para colmo ninguno ofrece gran cosa o garantías de cumplirlo.

El caso es que, si dependiese sólo de ellos y no de nuestra resistencia, nos dejarían algo mientras les “cuadrasen las cuentas”, es decir, mientras los salarios y la política social no supongan un problema para el funcionamiento medianamente ordenado del capitalismo y los beneficios crecientes de la burguesía. Estos son los límites: con la vaca sagrada de la “competitividad” en la “economía de libre mercado”, la propiedad privada y los beneficios ganados con el esfuerzo (de otros), no se juega. De modo que si en la época de las “vacas gordas” en los países ricos se pudo hacer algunas concesiones que mejoraron el nivel de vida de los trabajadores, ahora que se avecina un recrudecimiento de la decadencia capitalista y una época de “vacas flacas”, se cerrará el grifo todo lo preciso para asegurar sobre todo los beneficios empresariales. Nos presionarán para apretarnos el cinturón y cargar con lo que nos echen, incluso la mochila del soldado de infantería. Todo dependerá de cuándo y cómo entre en crisis abierta el capitalismo decadente y aumenten las contradicciones entre los capitalismos imperialitas como para conducirnos a alguna guerra, aunque sea en apoyo de un aliado “agredido”, en realidad por controlar mercados, fuentes de materias primas, petróleo, gas y mano de obra barata.

Esto ya lo sabemos de sobra del PP, pero tal vez lo olvidemos del PSOE. Recordemos cómo con Felipe González, el PSOE en el gobierno se desdijo de su promesa electoral de no entrar en la OTAN, haciendo todo lo posible para meternos, sirviendo así a los intereses imperialistas del capital español combinados con los del europeo y americano. El PSOE animó el enriquecimiento rápido y fácil con el “pelotazo” a la vez que, aprovechando su ascendiente entre los trabajadores, lanzó en los años 80 una ofensiva brutal contra el empleo con las reestructuraciones y cierres de grandes empresas, tarea con la que no se atrevía la derecha. Aun así se le respondió con múltiples luchas y hasta la huelga general. En tanto, militantes destacados, incluso ministros, protagonizaron sonadísimos escándalos de corrupción. Y durante su mandato se desplegó el terrorismo de Estado de los GAL quedando en entredicho el flamante Estado de Derecho.

Con Zapatero hemos llegado a unos índices de precariedad del trabajo altísimos y sueldos que con sólo añadirle un cero y quitarle una coma, serían millonarios. Con el PSOE la vivienda se ha convertido en algo casi tan inaccesible como en los años 50-60 cuando los trabajadores que emigraban a las ciudades al menos se podían levantar con ladrillo una chabola de noche y legalizarla de día. Si el precio de la vivienda está bajando, será como el descenso después de subir a la cumbre del Everest.

Cierto que nos sacó de Irak por el rechazo a la guerra ya manifestado multitudinariamente y por puro sentido común, ejemplo que han seguido otros. Pero continúa atendiendo con la presencia de tropas españolas a los “compromisos internacionales” de corte imperialista disfrazados muchas veces de labor humanitaria y pacificadora. En cuanto a la “guerra” del capital contra el trabajo, ha sido incapaz de tomar medidas contundentes para detener la hemorragia de vidas de trabajadores perdidas en los “accidentes laborales”, pues atentaría al parecer a algo más importante que la vida: los beneficios empresariales.

La mayoría de los partidos socialistas apoyaron la Iª y IIª Guerras Mundiales y también las guerras en las colonias contra los pueblos oprimidos. El PSOE nos metió en la OTAN y en otros conflictos, si bien con un papel muy secundario. Pero en el futuro, por la patria y la economía “nacional” puede llevarnos a grandes matanzas, aunque sólo sea por cumplir con pactos y alianzas, satisfaciendo al capital que verá ahí la oportunidad de asegurar o hacer prosperar sus intereses.

No sirve de consuelo pensar que con el PP u otros de derechas, las cosas pueden irnos a los trabajadores todavía peor pues no necesitan nuestro apoyo electoral. La alternancia democrática consiste básicamente en pasar de la sartén al fuego. Y el “juego” se endurecerá según lo exijan las reglas de un capitalismo en decadencia acelerada y crisis abierta que para seguir funcionando como una locomotora desbocada hacia el abismo, necesita sacrificar en su caldera los intereses (salario, sanidad, enseñanza, jubilación, etc.) y hasta la vida de los trabajadores, en el tajo o en algún frente.

La vida real es muy poco democrática por la desigualdad social creciente a causa del dominio minoritario de los medios de producción y demás recursos económicos (fabricas, tierras, bancos...); porque las decisiones importantes las toman las grandes empresas o como mínimo el Estado debe tenerlas muy en cuenta y satisfacerlas, si no quiere provocar una huida de capitales u otras medidas de presión sucias, eso sí “por la libertad” de mercado. Pero seguirán hablando de igualdad y democracia. Volverán a llamarnos una y otra vez a las urnas pues les sirve de válvula de escape de las tensiones sociales mientras creamos que con el voto podemos decidir algo substancial.

Sin embargo no responderemos eficazmente a los males y miserias crecientes del capitalismo en ese terreno de juego y con esas reglas que sólo a ellos favorecen de verdad y que si no son de su entera satisfacción, las rompen, como cuando hicieron todo lo posible por ascender a Hitler, al ejército con Franco contra la II República y su gobierno del Frente Popular, al ejército con Pinochet en Chile contra el gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende, y tantos más.

El Estado, con su burocracia, nunca podrá ser el instrumento idóneo para representar nuestros intereses y hacer realidad los cambios profundos y radicales que necesitamos en todos los ámbitos de la vida social (empresa, representación política, etc), pues cuestionan precisamente ese orden jerárquico, autoritario, de ordeno y mando de arriba abajo, tan funcional a las clases explotadoras dominantes para mantener su “orden”. Ellas se han encargado de afinar el Estado de modo que sobre todo la burocracia media y alta se identifique plenamente con los intereses de una clase dominante sobre los trabajadores, sea la burguesía privada o la tecnoburocracia, como en el capitalismo de Estado mal llamado socialismo. El Estado está organizado para funcionar como auxiliar o promotor del capitalismo, no para socavarlo, pues su misma estructura y burocracia jamás podrán dar el protagonismo a los trabajadores y su democracia asamblearia con delegados elegibles y revocables en todo momento, no sólo cada cuatro años.

El Estado no es el órgano de regulación y representación de la sociedad en abstracto, sino muy en concreto, de la sociedad capitalista y su clase dominante, la burguesía, cuyo funcionamiento debe lubricar con medidas económicas, sociales, etc y garantizar por las armas si hace falta frente a los propios trabajadores en lucha y frente a los movilizados como soldados por otras burguesías. De lo contrario, si se impide que el capitalismo funcione según su propia mecánica, se producirá el caos si no se implanta un sistema alternativo, coherente, capaz de marchar con su propia lógica. O lo tomas tal cuál con todas sus pegas y matanzas o lo dejas y tienes que poner algo que funcione mejor y permita una mayor satisfacción de nuestras necesidades humanas, de modo que valga la pena el esfuerzo de sustitución.

Para que el capitalismo marche medianamente, debe sacrificarse buena parte del potencial de nuestra vida. Los aztecas creían que para garantizar la salida cada día del Sol, la vida y la existencia de su civilización, era necesario ofrecer sacrificios humanos arrancando el corazón de las víctimas. Era cierto para su cultura, pero no para la vida. Con el capitalismo se supone también que debemos sacrificarnos “por la economía” para que a cambio satisfaga nuestras necesidades, como si ésta fuese la única o mejor opción pues otro mundo no sería posible o deseable. Pero no es cierto.

En el capitalismo se crean productos que cubren parte de nuestras necesidades, pero ése no es su verdadero objetivo, sino, en el fondo, un resultado colateral. Lo que de verdad mueve el capitalismo no es la lógica de la necesidad (necesidad-trabajo-necesidad cubierta), sino la del dinero: invirtiendo dinero en mercancías (sobre todo el trabajo asalariado) y vendiéndolas se saca al final más dinero (d-M-D+). Es decir, el beneficio comercial. Por eso lo de menos es si se fabrican galletas o metralletas con tal de que den pasta. No se puede convertir una lógica en otra, una dinámica en otra, un mecanismo en otro; son incompatibles. Hay que sustituirlo y para ello hace falta crear las instituciones, mentalidades y protagonistas precisos, desde las empresas a la dirección política por los trabajadores.

Pueden argumentar que el voto de los trabajadores sirve para contar nuestras fuerzas y avanzar hacia la transformación social. Ya hemos explicado que lo último no es posible a través del Estado y en cuanto al voto a partidos como el PSOE, sólo reflejará nuestra enorme confusión y fortalecerá a la burguesía al reforzar nuestro sometimiento a los valores y exigencias fundamentales del capitalismo.

La verdadera correlación de fuerzas no se establece en las votaciones electorales, sino en la capacidad para imponer los propios intereses. La burguesía no depende de las elecciones, pero pretende que nosotros nos subordinemos a ese juego controlado por el dinero (costos campaña electoral, sobornos, etc.). Esos señores hacen sentir a diario su poder no con el cuento de “un hombre un voto” sino con el poderoso caballero que es don dinero. Nos presionan con el miedo al despido y a la represión policial si luchamos saltándonos los límites que nos han impuesto para esterilizar nuestra resistencia.

No será en el Parlamento donde los intereses substanciales de los trabajadores se hagan oír y respetar, sino en las empresas, los centros de estudio y las calles. Es ahí donde se pone a prueba nuestra verdadera capacidad de resistencia a los ataques del capital y sus servidores, sean de derecha o de izquierda. Es ahí donde podremos hacer sentir nuestro verdadero peso en la sociedad al ser capaces de paralizar su funcionamiento ordinario y presentar nuestra unidad y fuerza ante los que de verdad mandan: los capitalistas. Nuestros interlocutores verdaderos no son quienes ocupan los bancos de la derecha del Parlamento, sino las direcciones de la banca, multinacionales y organismos del Estado. Nuestra presión no se ejerce aguardando en la cola del local electoral y depositando el voto en la urna, sino unificando las luchas por encima de empresa, rama y nación, ocupando las calles, ganando el liderazgo ante otros sectores populares.

No nos salvará la confianza en un líder o partido político, sino la confianza en nuestros compañeros de trabajo, de barrio, en los demás trabajadores, en nuestra capacidad de decir “no” uniéndonos, organizándonos a partir de las asambleas con delegados elegibles y revocables en cualquier momento de modo que sean fiel reflejo de lo que pensamos y decidimos y por tanto expresen nuestros avances y profundización en conciencia y objetivos, no acatando un programa electoral, sino planteando nuestras reivindicaciones y sin esperar otros cuatro años para volver a hacerlo.

En este proceso adquiriremos conciencia de la realidad y confianza en nosotros mismos como para discernir mucho mejor quién y cómo nos salvará del capitalismo y cuál es el Programa (no electoral) que necesitamos para ello.

Teniendo esto claro, lo de menos es si ahora nos abstenemos de votar, votamos nulo o a una candidatura de izquierda de modo que al capital se le complique un poco a la hora de formar su gobierno preferido.

Si quieres acompañarme en esta reflexión puedes leer dos artículos míos en kaosenlared titulados: ¿Quién y qué nos salvará de un mundo en crisis? y Programa, Programa, Programa. Tan necesario es. Si deseas acceso fácil a estos textos y otros y estar al tanto de lo que voy publicando, puedes buscar con el buscador de kaosenlared, por Aurora Despierta luego selecciona por Autor y Procedencia y Ordenado por Fecha, Buscar.

 
Más información:

Comentarios (3)

#1.- Artículo impecable

27-02-2008 19:16

Enhorabuena. ¿Aurora Despierta es una organización o algún pseudónimo de alguna persona?

Valoración: 0  

#2.- una persona que procura aprender de otros

Aurora Despierta|29-02-2008 16:26

Aurora Despierta no es una organización, sino el seudónimo de una mujer elegido,  entre otras asociaciones de ideas, para difundir el mensaje del Despertar psicológico, la liberación de la ilusión del ego como parte inseparable del proceso de autotrasformación social, política, de los proletarios en lucha por una nueva civilización que supere todas las sociedades de clase. Dicho así seguro que parece un rollazo, pero visto en concreto espero que no lo resulte a juzgar por las lecturas que se hacen. Si este artículo te parece bueno, te invito a que leas cuando puedas otros artículos, "folletos"   y libros  míos aquí en kaosenlared, siguiendo las indicaciones que he dado para su localización rápida. Todos son fáciles de leer, aunque unos sean más  profundos que otros. En ellos comprobarás, por las fuentes a las que me remito, que lo debo todo a las personas y organizaciones históricas o actuales de las que he aprendido, sin por ello decir que pertenezco a ninguna escuela en particular. Por lo demás este artículo, de tener algún mérito, serán las ideas  importantes pero básicas  y su exposición didáctica. Con más conocimientos y datos concretos sería mucho mejor. Pero me falta tiempo para todo. Gracias a la receptividad de kaos me animo a escribir de vez en cuando. Aurora Despierta

Valoración: 0  

#3.- ABSTENCIÓN !

Pepe Gotera y Otilio|02-03-2008 16:31

Abstención es revolución.
Cualquier forma de votar es apuntalar el sistema de partido único PPSOE, sociológicamente fascista, producto de 40 años de dictadura y 30 de dictasucesión.

Hoy escuché a Carod Rovira pedir el voto desde su partido republicano de izquierda para el Zapapedo.

El "voto útil" siempre resultó el más inútil de todos los votos.

La ABSTENCIÓN puede traer la REVOLUCIÓN.

Francia necesitó un paseo en carro y una guillotina para sacarse los zánganos de encima...

NaZis fuera !
Zánganos al exilio !
Zapapedo y el Rajado a hormonarse y a la autovía !
ABSTENCIÓN !

Valoración: 4  

La inserción de comentarios en esta noticia está desactivada
Col·lectiu Kaos en la Red. C/ Sant Crispí, 182 (08222). Terrassa (Barcelona)