Narciso Isa Conde
En el presente despliegue de la lucha social, aliadas a todos los sectores afectados por las políticas neoliberales impuestas por la clase dominante-gobernante y por la corrupción institucional, las organizaciones populares, las izquierdas consecuentes y los sectores progresistas del país están en el deber de reiterar y reforzar su independencia, tanto respecto al Estado en su conjunto y al gobierno de turno en particular, como frente a las opciones electorales opositoras que en esencia han practicado las mismas políticas y las mismas o parecidas conductas en ejercicios gubernamentales anteriores.
Es preciso asumir las demandas políticas y la necesaria politización de las luchas en tanto necesidad de los movimientos sociales realmente alternativos al neoliberalismo y al sistema político imperante, diferenciándonos y enfrentándonos siempre a la clase dominante-gobernante.
En este sentido hay que dejar bien claro que no apoyamos ni favorecemos ninguna de las opciones electorales del sistema que concurren en este proceso y que participan de esta campaña electoral.
Esto, sobre todo, porque no faltan los oportunistas y falsos izquierdistas que ya han decidido hacer causa común con las corrompidas y neoliberales propuestas de Leonel Fernández-PLD y Vargas Maldonado-PRD, así como sumarse a otros candidatos de las derechas minoritarias.
Nuestras posiciones, nuestro pliego de demandas y nuestras luchas actuales, están llamadas a trascender esta coyuntura electoral y a procurar la superación del modelo neoliberal, de su partidocracia y de su decadente institucionalidad, sustentadas en las últimas décadas por los partidos gobernantes, la oligarquía dominicana y los poderes imperiales.
Y la deben trascender sin participar ahora en el acto de votación, porque no se logró estructurar una propuesta electoral de izquierda, suficientemente representativa, diversa, unitaria y contundente, dado que la candidatura de Guillermo Moreno es algo sumamente débil, marginal e indefinido
Como fuerzas alternativas a la globalización y recolonización neoliberal, hacemos muy bien en no ser instrumentos u adornos de los agentes sociales y políticos de la polarización electoral llamada a repetir el círculo vicioso y viciado de las derechas. Y tambien en no formar parte de opciones inconsistentes, flojas, con escasa capacidad de atracción y confrontación… prácticamente condenadas al suicidio electoral.
En ese sentido, cara a las luchas que hemos programado para los días y meses venideros, antes y después de las elecciones del 16 de mayo, es necesario asumir con renovados bríos un pliego de demandas, que entre otras medidas, contemple:
-Reducción del costo de la vida y aumentar el salario real del pueblo trabajador, produciendo un aumento salarial de un 50% para civiles y militares, enfrentando la especulación, reduciendo los precios de los servicios públicos y artículos de primera necesidad, regulando la ganancia comercial y financiera; reduciendo el impuesto a los combustibles y a l@s consumidores/as a través de la modificación de la ley de hidrocarburos, aumentando los impuestos a las grandes ganancias y apoyando a los productores. 
-Recuperación del patrimonio eléctrico, desprivatizándolo con control social, para suministrar energía permanente a todo el país al más bajo precio posible, cubriendo solo los costos de producción, operación y distribución del sector.
- Devolución a su legítimo dueño, el pueblo dominicano de todas las propiedades públicas privatizadas: empresas; recursos naturales, servicios públicos, seguridad social para los trabajadores (pensiones y sistema de salud).
-Anulación del TLC- CAFTA.
-Suspensión y/o moratoria del pago de la deuda externa, destinando estos recursos a las políticas sociales.
-Titulación de los terrenos habitados por los sectores populares y tierra para los campesinos.
-Sanción de la corrupción administrativa y recuperación de los recursos robados al Estado y al patrimonio público.
-Implementación de una Asamblea Constituyente por elección y participación popular, para dotar al país de una nueva constitución y una nueva institucionalidad.
-Reforma agraria integral.
-Restructuración, depuración y dignificación de las Fuerzas Armadas; disolución y refundación de la Policía Nacional, para convertir ambas instituciones en instrumentos de soberanía nacional y popular y en factores de defensa de los derechos del pueblo y del desarrollo de la nación.
Y todo esto precisa continuar desarrollando una línea ascendente de movilización y protesta, combinando estas demandas generales con las de las comunidades y sectores sociales afectados por el modelo, incluidos los militares empobrecidos y maltratados.
Precisa promover y participar de todas las iniciativas de lucha, procurando el mayor grado de creatividad y de eficacia en el desarrollo de las mismas, orientando el torrentegeneral hacia la realización de demostraciones, protestas, paros, y huelgas de carácter nacional y hacia unadinámica organizativa con el mayor sentido de unidad; valorando la diversidad de nuestro movimiento, abriendo cause a todos los actores sociales y políticos revolucionarios y transformadores.
Precisa, sobretodo, intensificar el proceso de construcción de un movimiento caamañista nacional que recupera la mística revolucionaria y revitalice la alternativa democrática- popular contenida por cuarenta y tres años de contra-revolución imperialista. Porque el caamañismo es a nuestro país lo que el bolivarianismo es a Venezuela y a otros países se Suramérica.