El neoliberalismo globalizado rebosó la “civilización de la copa de champagne” (lo anchote hacia las elites y lo estrecho hacia los pueblos) hasta meter al capitalismo en un berenjenal, luego de chuparse gran parte de la sangre del planeta.
El vórtice de esta nueva gran crisis está ubicado en el mero centro de la economía mundial: EEUU; y se expande como epidemia que cabalga sobre todas las crisis acumuladas, agravando todos los problemas vitales.
Este vulnerable país dominicano está recibiendo el impacto del paso de lo malo a lo peor. Para hacernos de esto basta referirnos a algunos indicadores relevantes, culpa de esta indolente y voraz clase dominante-gobernante ahora bajo la presidencia de Leonel:
En el 2007 las exportaciones globales ascendieron a los 6,609,753.9 de dólares, y cerca de 2,500 millones correspondió a lo exportado a los EEUU. Las inversiones directas en gran medida proceden del mundo altamente desarrollado y en el 2007 el total ascendió a los 1,698 millones de dólares.
Las remesas (envíos en dólares y euros) de los(as) dominicanos(as) emigrantes, sobre todo de EEUU y Europa, ascendieron el 2007 a los 3.032.7 millones. El ingreso de divisas por concepto del turismo nominalmente (no realmente) representó 3.979 millones de dólares en el año 2007.
En un país donde el déficit comercial superó el año pasado los 6,500 millones de dólares y cuya deuda pública externa llegó ese mismo año a los 7.265 millones de dólares y comprometió en el pago de los servicios de la misma más de la tercera parte del presupuesto nacional, ese déficitafecta incluso la cuenta corriente de la balanza de pagos, registrando en el 2007 un saldo negativo de 2,230.8 millones de dólares.
Remesas, exportaciones, turismo, valor de las importaciones, migración, flujos financieros, flujo de inversión… serán severamente afectados por la crisis estadounidense y mundial. Y en esa medida habrán de dispararse el deterioro productivo, el desempleo, la inflación, el déficit comercial, el déficit fiscal, la deuda externa, los apagones, los costos de los servicios y procesos productivos, el hambre, la desnutrición, las enfermedades, la delincuencia, la inseguridad social y ciudadana…
Pero lo más grave de todo esto es que esas nuevas carencias se agregan a un contexto socialmuy deteriorado.
EL Banco Central dio a conocer que en octubre del 2006 la pobreza afectaba a 3.283.676 (36.5%) personas y la pobreza extrema a 1.182.691 (13.05%).Cifras graves, pero a la vez bastante por debajo de la realidad
En su Informe del 2007 esa entidad se refiere a un “desempleo ampliado” del 15.5% de la población económicamente activa (25.1% en las mujeres, 30.5 % en los jóvenes, y 9.4 % en los hombres); aunque según datos menos manipulados supera el 25%, con el agravante de que más del 56% de los empleos son informales.
Y los resultados de la “Encuesta Nacional de Fuerza de Trabajo” del 2007 revelan que el salario promedio es de 57,31 pesos la hora (con jornadas promedio de 42 horas semanales), para un ingreso mensual de unos 10,456 pesos, equivalentes a unos 300 dólares. Y es grande el sector de los(as) asalariados(as) que percibe ingresos menores.
En todos los casos los ingresos están bastante muy por debajo del costo de la canasta básica familiar que ascendió en el 2007 a los 18,500 pesos mensuales en la Capital del país y a los 16,000 pesos en las provincias, llegando a los 20,000 y a los 18.500 respectivamente en los primeros meses del 2008; esto es, entre los 550y los 650 dólares mensuales, según los casos.
Ante este cuadro, el señor Leonel Fernández., como no tiene plan alternativo, maniobra, hace teatro, gesticula, monta espectáculos, repite frágiles e hipócritas recetas de austeridad incumplidas en el pasado, reduce y elimina áreas de subsidios, anuncia ridículos aumentos de los sueldos públicos, congela la hipertrofiada burocracia clientelar…
Es buena la generosidad del Presidente Chávez cuando amplia las facilidades de PETROCARIBE. Pero ya antes este gobierno hizo el peor uso de un alivio mayor: clientelismo, corrupción, mantenimiento de los impuestos a los combustibles, pago de una deuda externa onerosa, subsidios a un sistema energético privatizado y estafador; lo que indica que la ampliación de las facilidades habrá de tragársela en un santiamén.
La refinería conjunta y el gasoducto, por demás, son proyectos a más largo plazo. Y es una vieja propuesta sistemáticamente pospuesta por temor al Norte “revuelto y brutal”.
En fin, el paquete de medidas gubernamentales se queda en proteger a los de arriba e imponer nuevos sacrificios a los de abajo y a los del medio.
No reduce significativamente gastos superfluos ni privilegios irritantes. No economiza ni controla divisas, no supera el modelo derrochador y consumista. No recupera lo privatizado para destinarlo al desarrollo y al bienestar social. No detiene las importaciones suntuarias.
No elimina los impuestos a los combustibles. Mantiene la disposición de pago de una deuda externa onerosa. No enfrenta la especulación financiera y comercial. No impugna el TLC. Ni estatiza, ni cooperativiza el transporte. No declara la moratoria de la deuda externa. No toca las ganancias de los poderosos ni reduce los impuestos al consumo.
No favorece un sistema de producción, distribución y precios de los alimentos básicos, medicamentos, servicios de salud y educación…que acabe con la especulación, garantice precios justos y buen nivel de vida a los productos y operadores de esa área.
No recupera los recursos robados, ni garantiza el fin de la impunidad y de la corrupción. Se olvidó de la importancia de la reforma agraria. No toca la voracidad de la oligarquía y el saqueo de las transnacionales. No pone fin a la depredación y contaminación del ambiente. La indolencia se mezcla con la complicidad que lo entrampa.
Leonel y su gobierno están abriéndole paso a lo peor y merecen el repudio del pueblo.