Todo salió según lo previsto, o incluso mejor. Todos contentos. Los socialistas, tras haber salvado heroicamente a la sacrosanta institución del matrimonio homosexual de la amenaza que la derechona come-niños suponía para los progres, contentos. La derecha rajoyista, mordiendo importantes porcentajes de votos en enclaves proletarios del cinturón madrileño y aumentando en Andalucía y la amplia costa mediterránea, contentos, y conscientes de sus límites. Los que a cambio de un salario se han desgañitado como meretrices ó profetas bíblicos predicando el voto útíl ( útil ¿para que demonios es útil?) contentos, aunque roncos. Gas Natural, la Caixa, Endesa y el Grupo Banco de Santander, mas que contentos. Mi mecánico, contento, que mira que si llegan a ganar los fachas....Rosa Aguilar, contenta, a ver si con suerte puede asistir a la boda de alguna alteza real.
Cada uno jugó su papel, y las tropas nacionales alcanzaron sus últimos objetivos militares, políticos y sociales. Incluso tuvieron su oportuna víctima a manos de vaya usted a saber que pistoleros descerebrados (o tal vez no tan descerebrados), un oscuro militante del PSOE en Arrasate, que cumplió en la ceremonia de la farsa electoral el papel de víctima propiciatoria, como en los sacrificios aztecas. Triste destino el suyo: asesinado, utilizado y olvidado. La misma mañana de su muerte, en alguna emisora un periodista del pesebre socialero había lanzado la primera aleluya con ese lenguaje tecnocrático e impostado del social-liberalismo: se acerca una reestructuración global en el sector de la construcción (vulgo "todo dios a la puta calle") pero nada de preocupaciones: el sector I+D (Investigación + Desarrollo) va a acoger a todos los currantes de los andamios que tengan la mala potra de no ver renovado su contrato, que la culpa de todo la tiene un banco en Phoenix (Arizona), que ha dado hipotecas a gente que no las podía pagar.
El ministro socialista Pedro Solbes (se supone que tras comunicar a la Trilateral la derrota de la clase obrera en España), con esa seriedad y conciencia de clase que le caracteriza, y una vez que lo que él considera "el rebaño" ha votado a quien debía, ha decidido que debia ser honesto con sus camaradas, los trabajadores: "...la cosa no está tan bonita como dije el jueves pasado, y os podeis ir comprando la vaselina, antes de que se ponga a un precio prohibitivo...". Pablo Iglesias a su lado era un auténtico farsante.
Están contentos, y las botellas de cava con las que han celebrado el triunfo en Génova, en Ferraz y en La Moncloa servirán, una vez vacías, para romper las cabezas de los pobrucos currantes. Las marciales filas están en formación. Tienen a todos los burócratas sindicales desentumeciendo la mano, a la espera de que les coloquen un bolígrafo BIC Punta Fina (que luego les regalarán, para que vean que están dispuestos al diálogo). Dispuestos y listos para firmar lo que se ponga por delante.
Están preparados para descargar (otra vez más, siguiendo la costumbre) la crisis sobre las espaldas de los trabajadores, toda vez que éstos tenido la inteligencia de votar a la mejor de las dos alternativas "realistas" que el sistema tiene la generosidad de ofrecer. Y para no estar sólos, y poder redactar las comunicaciones de los despidos y las peticiones de Expediente de Regulación de Empleo en todas las lenguas de este Estado multinacional, se van a apoyar parlamentariamente en los racistas burgueses catalanes y vascos, para que todos podamos ver que son moderniquis y tienen talante y tolerancia.
Pero la responsabilidad de todo esto no es de ellos.
#1.- ero ,racistas? x ke nu kieren abrir fronteras,x separatistas,,¿
interesante analisis|13-03-2008 02:30
salud,osasuna.
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#2
13-03-2008 09:45
  Efectivamente, la responsabilidad es del pueblo español. Al igual que en los referendums franquistas, acuden en tropel a consensuar el gobierno de los oligarcas iniciado en 1936 con el golpe militar. Y de las dos opciones posibles, por mor de un sistema electoral trucado, eligen la menos mala. Cavernícolas contra derechistas con chaqueta de pana.  Cánovas y Sagasta, republicanos o demócratas, la historia se repite hasta el infinito. Al pueblo español le hacen falta cojones, Franquito castró para cien años o más las pelotas de todos nosotros. Y eso que era pequeñajo. Pero el dictador los tenía bien puestos. Y hoy en día España es una inmensa nave de ganado ovino peleándose por los pastos esquilmados que dejan los oligarcas y su servidumbre. Así son las cosas, y así serán. Un cambio de verdad de la situación, sólo puede venir con una ruptura total con el régimen transicional, heredero del anterior. ¿Están Vds. dispuestos? o todavía siguen jugando a la Play. Infantes eternos, morirán con el chupete puesto. Disculpen mi crudeza, pero es que castrado y todo, ¡estoy hasta los huevos¡.
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