Lemuria y la Atlántida se hundieron en nuestras memorias, desaparecieron de la superficie de los mares para ir a constituir poderosas ciudades en el fondo del mar.
Ciudades de luz azul y cientos de   burbujas desde donde, se dice, seres superiores que evolucionaron mucho antes de nuestra época, mantienen el equilibrio de nuestros espíritus y de la vida. Así lo esbozó Platón en algunos de sus trabajos. Socialismo submarino y profundo cuyas brumas empiezan a reventarse en las playas de nuestra civilización.
Zeus, cuentan las leyendas, fue quien condenó al imperio de su hermano Poseidón a las profundidades, en aquellos días en que los dioses aun   peleaban sobre la tierra. De allí quedó en el fondo de los mares guardada la llave que hoy regresa a abrirnos a todos las puertas a un mundo nuevo.
Tritón custodia la entrada de Soma, la capital submarina donde en un reino de escafandras y mangueras sobreviven las más altas inteligencias del planeta: Delfines parlantes son los ejércitos que nadan alrededor de la Atlántida custodiando sus entradas, calamares gigantes   tiñen con tintas azules sus   mohosos puentes y viejas anclas carcomidas de herrumbre adornan el fondo de blancas arenas.
Se dice que el socialismo, en una manera peculiar es el sistema social de lémures y atlántidos, unos allá en los profundos mares de la India y estos aquí en el fondo de nuestro océano atlántico. Quizá suponían del daño que sufriría la corteza terrenal, la superficie del planeta con el devenir y desarrollo de la especie humana, habrían leído en los astros el devenir del caos y entonces, de una vez bajaron a las tranquilas profundidades a cuidar el futuro de todos. Manteniendo sólo una comunicación telepática con aquellos que deberán ejercer su dominio en los destinos de nuestra civilización.
  Quizá el triángulo de las Bermudas sea el puerto acuático donde se toman muestras de la especie para leer nuestras prensas, escuchar nuestras radios  y saber por donde vamos. Para enterarse y corroborar que todo sucede según lo que leyeran, milenios atrás, en la oscura noche, escrito con estrellas.
El aire es el mar para otro cielo menos denso, me decía la voz   de la atlante que escuche y vi en mis sueños anoche, hermosa sirena con piel escamada y asexuada que me enamoraba con sus frías curvas y que me susurró que pronto volverían, que emergería la Atlántida y Lemuria para someternos, bueno no a nosotros, sino a los de nuestra especie que envenenaban al planeta. Ella parecía una bella mujer del futuro, con un rostro alienígena y marino, con una cintura excitante y una cola terminada en aleta, sus ojos pequeños y profundos y sin boca, pero sus palabras se construían en mi mente.
Decía que todos ellos eran parte de un sólo ser, que cada uno tenía una función que cumplir y que el destino del universo era lo más importante, que sólo vino a darme la señal de que los tiempos llegan, a decirme que sus voces salen a través de la laguna de Titicaca, que es entrada y salida a la Atlántida para los sabios de la pacha mama, quienes han vuelto a establecer la fuerza de la vida y que desde el fondo de los mares se bendice el nacimiento  de la nueva era en las manos de los descendientes de los Tupac, quienes reposan en los reinos marinos, preservándose toda su sabiduría.
Miró mi rostro y posó su mano en mi frente, se acerca el final, tu lo veras y deberás recordarme, dile a los seres de tu mundo que cada uno debe despertar y crear la gran fuerza, yo volveré, volveremos.
  Ella me acariciaba y yo trataba de besarla, de amarla, pero no tenía boca y no tenía sexo,   se dejaba acariciar y me hacía sentir el latir de su alma de mujer.
Nunca supe mucho más, pero quedé tan embelezado con la certeza de que recibía una señal divina, de que una civilización mayor me enviaba sus amores, que tan sólo puedo
levantarme a escribir sobre mi exaltación después de éste contacto. Serán cosas que vendrán a justificar el final de los tiempos, avanzarán sobre las costas cientos de estrellas de mar, ¿vendrán los pulpos a tomar las embarcaciones de la cuarta flota?   ¿Cantarán en las orillas los delfines los himnos del comienzo de la era universal del amor? ¿Aparecerán montados sobre caballos marinos los ejércitos lémures y atlántidos? En verdad que no le pregunté, porque el amor que producía su presencia me hablaba de otras cosas, algo entraba en el fondo de mi ser y aun no se decirles que, luego me miro fijamente y sentí una gran serenidad, se regresaba a las aguas caminando de espalda, su escape hacia los fondos llevando aquel hermoso tridente de neón colgando entre sus pechos fue lo único que recuerdo.
Siempre buscaba las respuestas en el cielo, pero a través del sueño vinieron desde los fondos azules de las aguas las voces desde la Atlántida.
#1
a|27-08-2009 12:55
Embelesado es con s, no con z
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#2
ramiromant|27-08-2009 14:13
Ya llegó el ortografero oficial de kaos..
¿es todo lo que sabes hacer? no te enseñaron a opinar, te desayunabas cion un diccionario cuando eras párvulo?
Aqui se permiten gazapos o gasapoz, nio es el medio de la real y pajua academia.
Buena por Atlántida, me gusto, parece un poema en prosa.
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#3.- Buena Prosa Poética
Alejandro Sánchez|27-08-2009 15:01
Ojalá el compañero Raúl Bracho nos deleite más con este tipo de escritos antes que con aquéllos energúmenos con complejo de Rambo. No es ninguna leyenda o mito el anuncio científico de que los recursos del planeta ya no dan más para sostener al sistema capitalista y a la mentalidad depredadora que domina en nuestra sociedad (todo proletario es un burgues en potencia) por esta mentalidad no hay futuro, de ahí que la revolución primera es de conciencia, de mentalidad y pedagogía.
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#6.- La Atlántida, el Continente desaparecido
Alicia|27-08-2009 19:30
Mezcla de mitología y geofísica, que nos invita a investigar sobre las civilizaciones y sus guerras. Una buena ocasión para reflexionar de cara al futuro, en estos precisos momentos de destrucción  y choque de civilizaciones que vivimos. Un abrazo, Bracho, con mi agradecimiento por esta prosa  lírica y profunda.
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#7.- ¡Ya era hora!
ojizarca|28-08-2009 08:31
Gracias:
Tantos días leyendo  en  gris
pensé que nadie se acordaría del mundo acuático
Ahí podemos fluir
y  cambiar el mundo
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#9.- el hombre, moneda invalorable
julio|29-08-2009 16:07
Este poema en prosa como acertadamente lo clasificó el No. 2 nos lleva a reflexionar sobre la mportancia de volver los ojos hacia los hombres, no solo para sacarlos del marasmo económico en que los sumergio el capitalismo en conchupancia con las religiones, sino para hacerlos responsables de su propio destino; de dar el salto necesario hacia el despertar espiritual que sólo traerá paz y armonía al planeta. Estamos seguros que la tierra misma tiene el poder de regenerarse y encontrar el equlibrio climático y geológico que ansiamos pero debe el hombre detener su carrera armamentista, su contaminación galopante y la depredación infame; y todo esto se conseguirá reeeducandolo bajo otros valores, lejos de la alienante y dogmática religión
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