Me refiero a ése más parecido a una troupe cómica tipo Marx Brothers, que a una asociación pensada para gobernar en serio y respetuosamente para todos, pese a ser seguida por tantos... No sólo a eso se dedican los sesudos analistas políticos y demás expertos de la sátira:  también a destacar las increíbles y sublimes ideas y pensamiento del más grande político políglota de la España Unida de los últimos siglos: José María Aznar.
  Leo y leo cada día cosas sobre todos ellos y sobre  todos los dislates que quepa imaginar: desde frases que pasarán a la historia, como ésa de que “España se rompe”, pasando por lo de “los hilillos del Prestige” a cargo de Rajoy o que “el gobierno negocia con los terroristas”, hasta la irrupción, ex machina (como antiguamente Dios en los dramas) del tal Pizarro ése en la militancia del PP, supercontratado  como plañidera para  llorar a coro con los del partido  a las víctimas de élite de ETA.
  No pasa un día sin que esa troupe de falsos políticos -falsos porque son semimafiosos metidos a tales- no den que hablar, no den temas para la sorna y no dejen una estela de jolgorio y de mal rollo, muy chistoso casi siempre pero muy lejos de la que dejan las chirigotas gaditanas una vez acabado el Carnaval.
  El caso es que aun divirtiéndome con algunas disquisiciones y gracietas que hacen frecuentemente los periodistas a propósito de las tontunas y las boutades de los chicos y chicas del PP, lo cierto es que estos chavales y chavalas, enredados en lo único que de verdad les interesa: construir, acaban rebajando también el nivel del facilón ingenio de quienes se dedican a seguir sus sandeces y gilipoyeces, como rebajan ahora el de quien suscribe este escrito.
  Yo creo que a pesar de representar más o menos a medio país, lo que merecen en realidad estos payasos retorcidos es el mayor desprecio de quien no hace aprecio... No valen la pena. A veces me parece que prestar tanta atención a tanta estupidez tras otra, es como si los psiquiatras de una Casa de Salud, o manicomio como se las llamaban antes, se dedicaran a discutir en broma o en serio con los internos más trastornados de la última planta.