Pero si no caemos en el fundamentalismo, nuestros pareceres dependerán muchísimo del asentamientoque elijamos como punto de partida argumental y de la óptica que apliquemos, independientemente del estado de ánimo que nos asista cada día. Esto no es propio de inestables, sino de relativistas, de deterministas y de individuos mentalmente flexibles. Y cuanto más flexibles, más probabilidad de instalarse en la "verdad" teórica posible...
  Por todo ello, por respetar lo que dicen y hacen los demás, que no quede... Yo respeto a todo el mundo. Desde los que viven de la Fiesta hasta los que hacen la guerra por cualquier pretexto. Respeto el crimen, la risible vanidad de ese políticastro español mostrenco; también la solemne y estúpida teología del papa; de éste y de los 264 que le preceden. Respeto la tortura, los malos tratos, la violencia de todo género, el cinismo, la hipocresía, el terrorismo como réplica al terrorismo de Estado y el terrorismo de Estado. Respeto la memez, la locura, la insensatez, la drogadicción, la prostitución, la estafa, la pedofilia y la perversión o perversidad, la crueldad, la sevicia... Respeto la energía nuclear y los transgénicos. Respeto la injusticia allá donde se da. Respeto la vida y a quienes la quitan. Todo es por algo. Todo sucede por mandato divino, por azar o por fatalidad. En este punto y visto el panorama de la vida sin adscripciones ideológicas o mentales, sin prejucios, como animal mucho más irracional que racional, soy concluyentemente determinista aunque a renglón seguido defienda mi parcela, defienda al débil, defienda al victimario incalculable que la misma vida depara. El determinismo filosófico afirma que no somos libres, que si creemos serlo y creemos tener libre albedrío es, porque desconocemos las causas que nos impelen a obrar: bien o mal. Soy la reencarnación de Baruch Spinoza..
  El mundo no tiene arreglo, y los que a pesar de todo no somos pesimistas ni derrotistas ni conformistas porque esperamos regresar algún día al paraíso perdido - en la otra vida o en esta liberados por los extraterrestres, que está por ver-, sabemos que el mundo está articulado por una filosofía universal que pasa por el esforzado y casi inútil tejer de muchos y el desaliñado, fácil y monstruoso destejer de pocos.
  Hay mucho progreso material en la medida que avanza el regreso moral representado por la anomia o ausencia de normas que nada tiene que ver con la beatífica anarquía: ese estado social ideal que proponemos los individiduos absolutamente responsables; es decir, los individuos liberales y tolerantes con los demás en la medida que somos exigentes con nosotros mismos. La única anarquía posible y deseable pasaría por esa disposición total...
  Lo cierto es que avanza a marchas forzadas mucha racionalidad y mucha psicología sustituta de la ética, en la medida que progresa más la irracionalidad. Es decir, cada vez hacen más acto de presencia los comportamientos y actitudes individuales, colectivos e institucionales, torpes. Torpe es todo aquello que ni da provecho a nadie ni aporta equilibrio moral. Y equilibrio moral es todo lo que a su vez proporciona en alguna medida a la sociedad o al individuo sosiego psicológico y biológico, cada vez más buscado en las prótesis y en las autoayudas tan estériles como huidizas...
  Hay, pues, racionalidad y primitivismo a partes iguales. Y un ejemplo es, en tiempos en que por fin se incineran los cadáveres, la preocupación de tantos por determinar qué cenizas corresponden al ser querido en las catástrofes, en los naufragios o en pasadas guerras decenios de añps después. Y menos racional y primitivo me parece, cuando en los hornos crematorios la industria necrófila entrega al deudo unas cenizas que son mezcolanza de las de varios finados y finadas a la vez.
  Pues bien, esto, por ejemplo, es lo que no respeto. Porque veo con perplejidad en esa preocupación, el punto a que llegan estas sociedades bárbaras que tras inventar la play station no abandonan ni las guerras ni las religiones mercantiles ni el absurdo culto a los muertos que no volverán.  Y todo y en parte, porque no tienen otra cosa mejor que hacer. En resumen y para acabar: estoy asombrado de ver cómo desde el Neanderthal se sigue respetando y venerando mil veces más a los muertos que a los vivos...
#1.- hurgando en los desperdicios
barrendero|03-09-2008 09:40
  encuentro y
Esto es lo que opino
  No respeto muchas cosas, al desconocerlas no puedo respetarlas aunque quiera. Si puedo ignorarlas, ser indiferentes a ellas, o cualquier otra de las tantas posiciones que tomo, aún sin saber.
  La muerte y la veneración,  me  he preguntado el porqué y he obtenido una respuesta, por ahora. La memoria perdida al andar por esta tierra.
La alienación que nos producce la educación capitalista, nos separa del ser que somos y que abarca mas dimensiones de las que tiene el ser alienado, pero no por eso dejan de estar ahí, en uno, en el otro. ¿Dos mundo separados y a la vez unidos por la delicada piel del ser?.memoria colectiva, memoria historica, memoria ...personal. ¿conciencia colectiva? 
       
     
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