Pero el enfoque y las consecuencias del enfoque varían considerablemente según se piense que los destinatarios de las ideas asociadas al bien común son grupos reducidos o la inmensa mayoría. Precisamente se nota demasiado que el egoísmo personal y de grupo está presente de muchas maneras en el partido más individualista y privatizador de este país. Es el egoísmo de quien piensa que porque ahora está bien o espera estarlo gracias al amiguismo, su partido preferido es el mejor...
  No obstante,  quien piensa en la Política clásica, ésa que está al servicio de la comunidad, de la colectividad o del pueblo, como gusta llamar al modernismo revolucionario, son los menos; los menos tanto por parte de quien se ofrece como profesional de ese arte u oficio tan viejo como la prostitución, como de quienes les votan.
  Lo cierto es que si el más viejo argumenta con tenacidad desde su experiencia (aunque por supuesto no sólo desde ella), el joven argumenta desde la intrepidez, pero también a menudo desde la temeridad, desde la miopía (el espacio del objeto muy reducido) y desde la estupidez.
  Visceralidad y raciocinio rara vez concuerdan. Pueden valer, en efecto, en estas cuestiones de la política tanto una como el otro. No digo siquiera que el raciocinio valga más que el instinto, pues soy de los que piensa que el instinto es un guía a menudo más seguro que la razón. Y menos que la experiencia valga más que el entusiasmo. Es más, es natural que el temperamento desoiga a la razón Y es deseable –y en esto consiste en parte la cultura- que la razón someta al temperamento. Pero es insensato que la razón apruebe al temperamento si éste la contradice.
  Pero lo que quiero decir aquí es que si la intrepidez y el entusiasmo juvenil en actos e ideas es un valioso capital en la vida pública, habida cuenta que es hoy día muy escaso porque son muy pocos los que se mueven de sus asientos para movilizarse ante tantísima impostura y abuso, a la experiencia debiera el mundo joven darle más valor del que ordinariamente le da. No es posible que quien no honra a sus mayores ni se retrae siquiera un poco ante su experiencia, respete a sus iguales y no desprecie a sus hijos o no sucumba, paradójicamente, a la tiranía de sus hijos. Esta secuencia es muy peligrosa, y en esta sociedad española las cosas van de mal en peor en muchos aspectos de su funcionamiento interno precisamente en buena parte por eso: se arrincona a las personas a partir de los cincuenta, a los de menos edad sólo se les tiene en cuenta para instrumentalizarles, y, en las áreas de decisión, sólo cuentan los que están en la franja de entre los 40 y los cincuenta: justo las que creen que los más jóvenes no están maduros, les ningunean, no tienen criterio o vale poco, y piensan además que van a vivir siempre.
  Las culturas orientales no tendrán tantos microondas ni televisores, pero siguen respetando todavía la sabiduría de sus ancianos.
  Lo digo de manera recurrente; de manera tan recurrente y machacona como he de vérmelas con lectores, además anónimos, que odian a los mayores y su experiencia. Me refiero a eso que decían los antiguos griegos. Ellos inventaron la Política que luego no sé si mejoraron Montesquieu, Maquiavelo y la recua de superentendidos que vinieron después. Y ellos decían que "cuando los dioses quieren castigar a un pueblo entregan su gobierno a los más jóvenes".
  Yo creo que ha llegado la hora de ponernos de acuerdo jóvenes y viejos en esta cuestión. El ímpetu y la intrepidez juvenil alcanza mucho mayor valor si el joven escucha a sus mayores aunque luego su instinto le aconseje no hacerles caso. Pero es, o debiera ser, preceptivo escucharles antes de decidir y decidirse.
  Espero que las discusiones habidas en discursos sobre política y vida mejoren, teniendo un poco en consideración estas mis reflexiones... desde la experiencia. Porque y pero, si los contumaces no renuncian a su egolatría juvenil, yo tampoco voy a abdicar a mis años y reaños.
#1
jevi-llano|28-01-2008 15:18
http://www.youtube.com/watch?v=FBlVwczR9MU&feature=related
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#2.- Muy bien argumentado
Unai|28-01-2008 17:23
Pero estoy en desacuerdo total, tan mala es la intepridez acrítica  y la estupidez juvenil como lo que destila este artículo
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#3.- la contradicción
Unai|28-01-2008 18:38
No es que se enfrenten la experiencia personal y la ingenudad. No en todos los casos, comprendo que en ambientes asamblearios pueda darse esta triste situación con relativa frecuencia, pero en la mayoría de los casos en organizaciones mas estructuradas suele ser al contrario, que el funcionamiento rígido y la costumbre anule y anquilose toda innovación de forma acrítica.
Tal vez el inmediatismo sea una losa, tratemos de influir en los jóvenes pero intentemos que sea en igualdad de condiciones, no utilicemos nuestra experiencia como arma dialéctica a nuestro favor, intuyendo de antemano lo que sienten y piensan porque ya lo hemos vivido, no busquemos clones, si realmente nos escuchan, si realmente queremos transmitir nuestra experiencia debemos ser trasparentes y ponernos, en la medida de lo posible en su nivel.
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#4
28-01-2008 19:12
por experiencia puedo decirte que toda arma dialectica es inmovilista por definicion ya que la dialectica tiende a conservarse mientras que  la accion rompe este estancamiendo. hay mil veces mas razones para no actuar que para actuar. esto que te puede parecer a priori contradictorio es fruto de la experiencia. ningun viejo quiere invertir en el futuro. ningun joven puede aceptar su derrota de antemano. y si no has comprendido nada de lo que te he dicho solo me queda por decirte mi maxima, que es la culminacion de mis mas de sesenta años de lucha, es esta:
no hagas lo que yo o terminaras igual que yo
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#5.- al anónimo
Jaime Richart|28-01-2008 19:25
Yo no he luchado en política jamás. He luchado contra los molinos de viento durante la dictadura, pero individualmente siempre. Contra la injusticia, el abuso, la mentira... todo eso que nunca acaba y arrecia. La experiencia a la que me refiero aquí, ya lo digo expresamente. Es esa que debieran escuchar los jóvenes  para luego no hacerle caso. Pero escucharla siempre fue un deber hasta que se socializó la ignorancia... Por cierto, no sé si la experiencia te aconseja no identificarte ni siquiera con un nick para facilitar las cosas.
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#6.- Creeme...
Unai|28-01-2008 19:33
... que no tengo ni idea como has acabado, pero poner tu experiencia (personal) como anatema no es el mejor modo de ayudar a nadie, la lucha obrera está llena de equivocaciones, lo sabemos porque ha ocurrido, como se ha de utilizar pués la dialéctica, si persistimos en que continue inmovil, si se persiste en el estancamiento.
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#7
Unai|28-01-2008 19:37
Era en contestación (el comentario 6) al comentario nº4
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#8.- 2ª Lectura del comentario nª 4
Unai|28-01-2008 19:44
Creo que hice una lectura totalmente equivocada, totalmente de acuerdo.
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#9
28-01-2008 20:26
a "Unai": tranki fiera, no ha problema. va todo sobre la marcha, pensamiento y palabra fluyen, eso es bueno. he acabado como todos los que hacen de la dialectica su forma de vida: sin haber alcanzado ninguna meta. por eso mismo te digo que si quieres conseguir algo de lo que te propongas no dudes en actuar. tiempo tendras despues de analizar las equivocaciones.
a "Jaime Richart": no vi necesidad de poner un seudonimo, no pretendia molestar, solo fue un comentario sin pretension. disculpa si te molestó.
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#10
Mirentxu|29-01-2008 10:50
Jaime, en el plano filosófico e individual, ningún camino que se haya emprendido es equivocado, erróneo o no condujo a ninguna parte por lo que nos podamos sentir fracasados, porque el caminar enriquece como individuo, siempre.
Otra cosa es que ese camino y por tanto la experiencia adquirida aporte algo a la colectividad.
Tal y como esta la situación de la izquierda, y no saliendo del Estado español, pues los “luchadores” de generaciones anteriores solo pueden aportar, modestamente, su experiencia y análisis para desaconsejar el camino que ellos emprendieron... (quizá falte la humildad en reconocerlo).
Saludos fraternales desde Andalucía
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