Se ha celebrado en Madrid, en la Biblioteca Nacional una exposición fundamental para entender lo que fué la Guerra Civil para esa generación, que sin comerlo ni beberlo, le cayó encima como una losa, en una edad en que los seres humanos están aprendiendo a vivir, jugando, abriéndose al mundo. ¡Vaya mundo que se encontraron!. Por causa de la guerra, muchos niños fueron apartados de sus padres, de sus familias, llevados a sitios seguros, y allí se desarrolló una cultura peculiar. Cómo veían los niños los que les rodeaba, y como se influenciaban de lo que veían y de lo que les contaban. Todo ello, dió como consecuencia, que se reflejara en sus trabajos, en sus juegos, en sus estudios.
Esta exposición clausurada ya esta semana, ha sido un gran acierto de la Biblioteca Nacional, que con más de 70 años de retraso, motivados por la censura primero, y por el silencio "modélico" de la transición después, nos había sido ocultada y en cierto modo secuestrada. Es cierto que los niños dibujaron muchas veces lo que les decían, influenciados por la ideología de padres, maestros, etc., pero también es cierto que lo que dibujaban era fruto de sus propias mentes y allí se refleja por encima de partidismos, el horror de la guerra, el miedo a los bombardeos, la sinrazón de las bombas. Una exposición que ha sido un gran acierto.
La otra exposición que todavía podemos contemplar en el Conde Duque de Madrid, es la de Misiones Pedagógicas, que durará hasta el 11 de Marzo de 2007. Con un montaje excepcional, que recuerda a aquellos que hacían las Misiones por pueblos y ciudades. Quizás lo más vistoso y de más calidad es un documental, francamente bueno, explicando la existencia de las Misiones y la gran actuación de la República en la cultura, solamente interrumpida por el bienio negro, es decir por republicanos que no lo eran, como se demostró después cuando los cedistas apostaron por el fascismo, y también, evidentemente por la guerra.
Cuando llegó la República se precisaban 58.000 escuelas, en los dos primeros años, la República llegó a más de 15.000. El proyecto se truncó por la sublevación militar. Los libros repartidos en las bibliotecas de las Misiones, los maestros que los desarrollaron y la idea de la cultura, idea inspirada en la Institución Libre de Enseñanza, con una enseñanza completa, laica, progresista, fue demolida por los militares del "Viva la Muerte" y el fascismo de los civiles. Ni siquiera durante 40 años, fué posible no reivindicar esa educación, sino ni nombrarla siquiera. La incultura y el atraso de dos generaciones, hace que todavía se oigan las voces de la ignorancia y la decadencia.
Hay que pensar que era tanto el odio a la cultura de los vencedores, que se quemaron bibliotecas en que los "traidores" eran Calderón de la Barca, Quevedo, Cervantes, Machado, Lorca, Casona, etc. etc." todo aquello que hubiera hecho pensar.
Otro de los aciertos de la exposición es mostrar las películas que se exhibían por los pueblos. Películas mudas de Chaplin, documentales sobre como se debía progresar en la agricultura o la ganadería. La música y los gramófonos que las Misiones dejaban en los pueblos. Los carteles culturales y el testimonio de los grandes promotores de las Misiones, Giner de los Ríos, Cossío, Casona, etc.
Los coros, las costumbres regionales en bailes y trajes, el Teatro español tan querido por los espectadores. En fin una muy buena exposición, que debe verse con tranquilidad y por qué no, volviendo varias veces. A destacar que sería interesante ir con los hijos pequeños, para que piensen que antes de Franco se hacían cosas que todavía no han sido superadas, pese a la modernidad y a los inventos técnicos. Y es que la humanidad no es patrimonio de la técnica.
Antonio Cruz González
Febrero 2007