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El doble rasero de ciertas víctimas del terrorismo

Las mismas víctimas que guardaron un elocuente silencio durante la tregua decretada por ETA y gestionada por Aznar en 1998, abanderan hoy la férrea oposición contra el proceso de pacificación que trata de impulsar el gobierno actual. Pero por favor, que nadie les etiquete políticamente.
Belén Meneses | para Kaos en la Red | 29-11-2006 | 1022 lecturas | 4 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/doble-rasero-ciertas-victimas-terrorismo

Dice Irene Villa, aquella niña que nos conmovió cuando hace 15 años quedó malherida junto a su madre en un atentado de ETA, que el Gobierno da a los terroristas “todas las esperanzas del mundo". Es la misma Irene que en 1998, cuando el presidente Aznar autorizaba contactos con el “Movimiento Vasco de Liberación” tras la tregua proclamada por ETA, declaraba a un diario nacional que era el día más feliz de su vida.


Para Irene, y para todas las victimas del terrorismo, aquellos eran días de esperanza, optimismo y valentía política. Expresiones como “deslealtad con las víctimas”, “traición a los muertos”, “arrodillarse ante el terrorismo”, “liquidar el Estado de derecho” o términos como “traición”, “concesiones” o “entreguismo” no tenían cavida en ningún medio de comunicación, ni se esgrimieron como lemas de pancartas en manifestaciones que no fueron convocadas por ninguna asociación de víctimas. Entonces se imponía el silencio, la discreción y la lealtad al Gobierno. Todas las víctimas del terrorismo, al igual que los medios de comunicación, los grupos de oposición democrática y el conjunto de la sociedad, fueron conscientes del momento histórico que estábamos viviendo y los deseos de alcanzar la paz se impusieron a cualquier consideración de tipo partidista. Irene, no cuestionó los métodos del presidente cuando se produjeron excarcelaciones o acercamientos de presos al País Vasco. Cuando Aznar lanzaba ofertas de diálogo y tendía puentes al entorno de ETA, Irene no le preguntó qué tiene de valiente escuchar las pretensiones de los terroristas", ni le acusó de menospreciar su dolor y el de su familia cuando el presidente español prometió perdón y generosidad a la banda y los atentados dejaron de ser acciones criminales y pasaron a ser “cuestiones dolorosas”. No vimos imágenes de Irene, ni de Alcaraz, ni de ninguna otra víctima incitando a la “rebelión cívica” portando pancartas inculpadoras acusando al presidente del Gobierno de claudicación. Mientras Aznar fue presidente, todos aceptaron su legitimidad para decidir si se daban o no las condiciones oportunas para emprender un proceso de diálogo con ETA, aun cuando hacía apenas unos meses que se había celebrado el funeral del último concejal asesinado.


Pero a pesar del respaldo unánime al Gobierno y los deseos de paz de toda la sociedad española, lamentablemente, José María Aznar no obtuvo el éxito esperado en su propósito de alcanzar un final de la violencia dialogado. ETA rompió la tregua y nadie atribuyó el fracaso al presidente. El “Movimiento Vasco de Liberación” recuperó su estatus de banda terrorista, los atentados fueron de nuevo acciones criminales y otra vez volvieron a abrirse telediarios con imágenes de funerales, horror y desolación.


Once años después de que una bomba lapa mutilara brutalmente a Irene Villa, (imágenes que emitieron las televisiones con toda su crudeza y la misma Irene ha relatado en numerosas ocasiones) un joven dirigente de las Juventudes Socialistas de Euskadi, Eduardo Madina, se convirtió en objetivo de ETA y, al igual que Irene, sufría la amputación de una pierna en una atentado que a punto estuvo de acabar con su vida. Muy a su pesar, Irene y Eduardo quedaron unidos por la experiencia traumática de obligarse a aprender a vivir con las heridas provocadas por la barbarie y la sinrazón y ambos pasaron a engrosar la lista macabra de victimas del terrorismo, una lista que, esto convencida, ninguno de los dos desearía ver incrementada con nuevos nombres.


Sin embargo, pese al destino compartido por el capricho de los violentos, Irene Villa y Eduardo Madina están muy lejos de coincidir en el camino a recorrer para intentar alcanzar el fin del terror. Mientras la primera deniega al Gobierno actual el derecho de explorar cauces de diálogo que permitan cerrar el capítulo más negro de nuestra joven democracia, (derecho que nunca cuestionó al ejecutivo presidido por José María Aznar), Madina, apuesta por encontrar una salida dialogada para que los desconocidos nombres de posibles futuras víctimas continúen siendo anónimos.


Ninguno de los nombres que componen la larga lista de hombres y mujeres golpeados por el terrorismo, está más legitimado para influir en el proceso de paz que cualquiera de nosotros en nuestra condición de víctima potencial de futuros actos terroristas. Me pregunto si Irene Villa y todas las víctimas que se oponen a cualquier conato de diálogo con la izquierda abertzale, en algún momento han meditado sobre los nombres que hubieran permanecido en el anonimato si las sigilosas conversaciones, secretas reuniones y encuentros clandestinos entre el gobierno de Aznar y los emisarios de ETA hubieran fructificado en la consecución de la paz definitiva. Tal vez, Eduardo Madina, hoy compañero de infortunio de Irene, sería actualmente campeón de Euskadi con su equipo de voleibol, deporte que el joven socialista practicaba a nivel profesional antes de sufrir el brutal atentado.


Es evidente que algo ha cambiado. Los tiempos de remar todos en la misma dirección para lograr el objetivo común de ver el final de la violencia, se esfumaron súbitamente el 14 de marzo de 2004. Desde aquella fatídica fecha, la Asociación de Víctimas del Terrorismo que preside Francisco José Alcaraz y de la que Irene Villa es delegada, bajo el amparo y el patrocinio del partido que apoyó sin fisuras la negociación con ETA emprendida por su jefe de filas, se lanza regularmente a la calle para exigir al actual presidente del Gobierno que no claudique ante los terroristas. “Rendición en mi nombre no”, ha sido el lema designado para encabezar las reiteradas manifestaciones convocadas por la en otros tiempos silenciosa asociación.


En la última marcha celebrada recientemente, entre banderitas rojigüaldas, pancartas alusivas al 11M y pegatinas de “la COPE somos todos”, el entusiasmo por las dificultades que parece estar atravesando el incipiente proceso de paz se reflejaba en los rostros de los manifestantes. La euforia ante un eventual fracaso de los contactos del Gobierno con la izquierda abertzale y la satisfacción por el objetivo cumplido, son emociones difíciles de ocultar. Ya llegaran tiempos mejores para la búsqueda de la paz. Ahora lo importante es que “Zapatero tiene los días contados”. Políticamente, se supone.

 
 
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Comentarios (4)

Txisko|29-11-2006 23:47

Valla fascista contra la paz es este individuo.

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AVT= Fascismo

atxyz|30-11-2006 01:36

Desde siempre pensé que ésta asociación está al servicio de la derecha española más radical. No hay más que verles codo con codo con los militantes de Democracia Nacional con sus banderas con la gallina negra en el escudo, apostados delante de los juzgados cuando se juzga a algún militante de ETA.

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Grajo|30-11-2006 13:47

Ah Irene Villa, famosa por sus numerosos saques de honor en el estadio del Valencia C.F.

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qué os pasa¿?

Paz|14-12-2006 09:47

Ojalá, a muchos de los que hablais esas chorradas de la derecha española más radical os hubiera pasado lo que a ella y a su madre. Me gustaria ver vuestro valor, y vuestra tolerancia a quién os lo hice. Dais pena os dejais llevar por la política antes que por los sentimientos humanos. Vaya mierda de país, ojalá se vaya a la mierda de verdad y los parásitos mentales cómo vosotros os sumergais en la mierda.

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