Eva Forest en Haydée Santamaría de Leganés
Las últimas horas que pasé junto a ti en el hospital, hiciste un repaso de todas aquellas experiencias, de cómo repartíamos las hojas de aquel Comité de solidaridad en las fábricas de Barreiros y Pegaso!. De la guerra de Irak, de aquellos días que viajamos en las brigadas de solidaridad y pudimos pasear por Bagdad, con la esperanza de que la movilización mundial impidiese el asalto final.
También te preguntabas, si tantos sacrificios no iban a servir para nada. Pero rápidamente, tú misma, te dabas la respuesta, y me hablabas de la revolución Venezolana y como la sangre derramada durante siglos hoy estaba dando sus frutos. Y entonces recobrabas la sonrisa y la ilusión para llevar adelante los muchos proyectos que te esperaban, como el de pasar tu último libroa máquina, así como aquellos testimonios sobre la revolución cubana que te parecían importante su publicación hoy.
En un momento tan difícil para ti, del que tú eras consciente, sin embargo te salían fuerzas para continuar luchando, para seguir soñando en un mundo más justo y solidario.
Así, ha sido tu vida, una lucha permanente y siempre superando todas las dificultades que vuestro compromiso os han aportado a ti y a Alfonso.
Tú nos enseñaste a odiar al Imperialismo y a luchar contra él. El valor de la Solidaridad. Estar sin condiciones con los que luchan, aunque el compromiso conlleve riesgos. Contigo comprendí la lucha del pueblo vasco y que sólo merece la pena vivir si se hace con dignidad.
Eva, gracias por todo lo que nos has dado y enseñado.
Siempre estarás en nuestros corazones y en nuestra memoria.
Manuel Espinar
Getafe,19 de mayo de 2005







