El desastre capitalista y el oportunismo de la destrucción creativa
Por la importancia que reviste para entender cómo el capitalismo construye sus hegemonías – tal como invita a pensar en su magnífica intervención en el 50 aniversario de FLACSO Ecuador, el presidente Rafael Correa[1] - pero, no sólo para criticar sus modos, sino fundamentalmente para comprender cuáles son los desafíos que ha de enfrentar la construcción de una contra hegemoníarevolucionaria que apunte al socialismo anticapitalista (valga la redundancia), creo harto interesante que los lectores de Kaos adviertan el debate alrededor del libro de Naomi Klein “La doctrina del shock”. Una doctrina aplicada también con suma eficacia en el tránsito capitalista de los países del otrora socialismo eurosoviético bajo el eufemismo de “terapia del shock”[2].
La llamada destrucción creativa emerge re-empaquetada de las mentes de los mercaderes del Consenso de Washington. Si consigues que a través del FMI como punta de lanza y el BM y la OMC como secundantes, que una economía desestructurada (las estructuradas son per excellence proteccionistas) se abra al capital financiero especulativo transnacional y a la avalancha de mercancías de factura transnacional, logras un impacto tal que dichas economías no resisten. El quiebre de empresas locales, pequeñas y medianas principalmente, la fractura del empleo, la salida de capitales, todo ello crea un escenario de desastre, una destrucción tal, que sólo puede ser “creativamente” recompuesta con la compra a precios de ganga de cuanto se pueda, sin excluir sectores de servicios públicos básicos como la electricidad, el gas, la telefonía, el agua. Ahí estará el FMI para condicionar los préstamos anti crisis a la total apertura de la economía en desastre, para promover las compras y fusiones de las empresas más solventes; el BM para prometer negocios de infraestructuras mediante la asociación de capital privado y público y la OMC para machacar con tratados de libre comercio, mientras no sea hacia las economías proteccionistas del Norte hemisférico.
Aprovecho la oportunidad para llamar la atención sobre la cultura del debate. Es decir, sobre la sapiencia que un debate fecundo supone. Fecundo para las ideas contra hegemónicas que nos importan. Un océano de dinero corre a los bolsillos de los escribanos, formadores de opinión de los centrosde poder capitalistas. Es el mismo dinero de las transnacionales que lucran con el capitalismo del desastre. Un desastre que aporta jugosos beneficios sin distinción de fronteras. Desde el desastre de las Torres Gemelas pasando por Nueva Orleáns con el Katrina hasta el huracán Mitch en Centroamérica y la ignominiosa guerra de Irak. Todo vale. Es contra esa potente maquinaria inmoral de hacer dinero, crear miserias y comprar conciencias con  la que se enfrentan medios alternativos progresistas como Kaos en la Red, sin que medie más que la inteligencia, el compromiso con la ética y los deseos de emancipación socio-humana. Una emancipación sólo posible en condiciones de igualdad entre congéneres, igualdad  ante el capital y el trabajo.
Roberto Cobas Avivar
La prensa financiera y yo: un caso de amor no correspondido
Naomi Klein - The Guardian, 25.10.07
Los periodistas financieros han atacado mi libro, y sin embargo, yo mantengo mi devoción por sus artículos. Después de todo, son los que me han proporcionado los hechos que utilizo.
En una reciente visita a Calgary, Alberta, me impactó ver mi libro sobre el capitalismo del desastre vendiéndose rápidamente en el aeropuerto. Calgary es la zona cero del boom norteamericano de gas y petróleo donde los trajes y los sombreros de cowboy son el uniforme de facto. Tuve de repente un mal presentimiento: ¿Pensaría la clase empresarial de Calgary que La doctrina del shock era una guía para hacer millones de una catástrofe? ¿Estaban esperando las propinas de contratos sin subasta, si los EEUU bombardean Irán?
Cuando me inquieta la idea de haber promovido inadvertidamente el complejo del desastre, busco tranquilidad en la respuesta de que el libro ha provocado una reacción en los líderes mundiales del periodismo financiero. Ahí es donde he aprendido que la noción exacta del capitalismo de desastre es fruto de mi propio engaño, o que, como Otto Reich, antiguo consejero del presidente George Bush, declaró al noticiario de la BBC, se trata del trabajo de “una persona muy confundida”.
Muchas publicaciones han tenido a bien encargar la crítica de mi libro a periodistas financieros. ¿Por qué no? Los seguidores fanáticos del tardío evangelista del libre mercado Milton Friedman son nuestros primordiales proveedores de la idea de que los crecientes beneficios empresariales están relacionados con beneficios en forma de libertad y democracia que se extienden hacia los ciudadanos del mundo.
Por ejemplo, en el Times, el libro fue reseñado por Robert Cole, que escribe la columna del inversor en el periódico y es el autor del libro Getting Started in Unit and Investment Trusts (cuyo capítulo 7 se titula: “Cuestiones fiscales: cómo hacer más interesantes sus posibilidades”). Cole no se mostró demasiado interesado en la Doctrina del shock, que le resultó enojosa en tanto que “pataleta izquierdista fácil de olvidar”. En el New York Times, la tarea de explicar por qué “todo es una gran conspiración capitalista” le cayó a Tom Redburn, autor de su columna de análisis económico; “es demasiada carga sobre el pobre Milton”, se lamentaba Redbum.
Nadie se lo tomó tan mal como Terence Corcoran, el editor financiero del Canada’s National Post. El capitalismo de desastre es aparentemente mi “creación febril”. Y, ¿cómo pude decir tales cosas sobre Friedman? Un hombre al que Corcoran califica como “el último gran león de la economía de libre mercado”.
En el Financial Times, la imparcial disección corrió a cargo de John Willman, el editor financiero de la publicación en el Reino Unido (quien, dicho sea de paso, aboga en Inglaterra por pasar el coste médico a las familias y aumentar las matrículas educativas en Escocia). Willman califica el libro como “polémico”, y aconseja a los “lectores impresionables” a no dejarse apabullar por mis 60 páginas de notas finales. Mientras Cole dice que lo fío todo en “las elaboraciones partidistas de los artículos de prensa”, Willman me acusa de crimen mayor, y es a saber: confiar en los artículos del Financial Times: “Cita el Financial Times cuando le conviene, y no lo hace cuando no le conviene”.
Es cierto, cito el Financial Times cuando me conviene. La doctrina del shock cita al periódico 26 veces. Y esto es lo que más parece doler a los editores del mundo financiero: incluso cuando encuentran nuevas maneras de despreciarme, me mantengo devota lectora de sus páginas. Es evidente que los editores financieros deben promocionar el capitalismo. Sus reporteros, sin embargo, juegan un papel crucial en el mercado. Los inversores precisan de información confiable, y su trabajo consiste en ofrecerla. Sin esa información honrada, jamás habría yo llegado a entender cómo los programas de terapia económica de shock se apoyan en los desastres sobrevenidos, ¿y ahora debería aprender de esas mismas páginas que el capitalismo del desastre no existe?
Fue en el Financial Times donde me enteré del llamado dilema de Davos. El columnista Martin Wolf lo describe como “el contraste entre la prosperidad de la economía mundial y la plétora de problemas políticos”. Explica que, en los años recientes, la economía se ha enfrentado a una serie de shocks – desde el crash de los punto.com, hasta el caos en Oriente Medio, pasando por el 11 de septiembre—, sin que el mercado dejara de estar en un “período áureo de enérgico crecimiento compartido”.
El Financial Times arroja un rayo de luz sobre el dilema de Davos. Por ejemplo, informó de que Lockheed Martin – el mayor beneficiario individual de la economía de desastre– ha empezado “a comprar compañías en el mercado de asistencia sanitaria por valor de un billón de dólares anuales”. Esto es sólo una imagen en la explosiva economía de desastre privatizado, con un Lockheed preparado no sólo para hacer dinero gracias a las armas, sino también con el tratamiento sanitario de los heridos: ¡tiempos, éstos, de mórbida integración vertical!
El Financial Times ha explorado a fondo el modo en que los políticos aprovechan los desastres para impulsar políticas económicas no deseadas. En 1998, por ejemplo, este periódico publicó un artículo de Jeffrey Sachs mostrando la forma en que el FMI tomó como rehén a la democracia surcoreana suspendiendo un préstamo desesperadamente necesitado, hasta que todos los candidatos a la presidencia acordaron la redacción de un plan de austeridad extremadamente severo. Unos meses después, el Huracán Mitch devastaba la América Central. Supe, gracias al Financial Times, que, con los países todavía nadando entre escombros, los prestamistas extranjeros ya exigían privatizaciones.
En los primeros meses que siguieron al schock and awe del ataque de los EEUU sobre Irak, el Financial Times informaba del programa de terapia de shock del enviado de EEUU Paul Bremer. El documento fijaba las propósitos oficiales de “hacer de Irak una de las economías más abiertas en el mundo desarrollado e ir más allá incluso que la legislación de muchos países ricos”. Conciso resumen de cosas harto recurrentes.
Y sin embargo, ahora, tras tantos años de fructífera colaboración, el Financial Times dice que mis tesis son “a fin de cuentas, deshonestas”. Mas, por doloroso que ello resulte, yo me mantengo fiel a la honestidad informativa del Financial Times, que me ha sido de gran ayuda en le desarrollo de mi visión del mundo.
Yo desearía que el capitalismo de desastre no fuera sino un producto de mi enfermiza imaginación. He topado, sin embargo, recientemente con más evidencias que apoyan su existencia. Proceden de Paul B. Farrell, autor de publicaciones sensacionalistas como The millionaire code (El código del millonario) o The lazy’s persons guide to investing (Guía del inversor perezoso). “Un consejo: invierta en el ‘capitalismo del desastre’”. Así comienza su artículo en el Dow Jones Business News. Farell reconoce que una economía construida sobre el desastre “es asunto de importancia política. Pero, por el momento, dejemos a un lado la política partidista… miremos estrictamente como inversores y examinemos brevemente lo que también puede ser una guía para inversores agresivos”. Y éste, siguen otros muchos consejos sin cuento.
Justo lo que temía: La doctrina de shock como guía. Al final, sin embargo, Farell muestra algunas dudas: “¿es el ‘capitalismo de desastre’ una oportunidad de inversión a corto plazo para usted? ¿O es ésta una crisis nacional, una campanada de alerta, una llamada urgente a controlar las riendas de la mentalidad del complejo militar-industrial que lleva a los EEUU al desastre, a un futuro de autodestrucción?”.
¿Confusión moral en la prensa financiera? ¿De dónde se supone que debo sacar mis noticias ahora?
Naomi Klein es la autora de No Logo: Taking Aim at the Brand Bullies (Picador) y, más recientemente, Fences and Windows: Dispatches From the Front Lines of the Globalization Debate (Picador). Su ultimo libro es The Shock Doctrine: The Rise of Disaster Capitalism.
Tomado de SinPermiso.
 
[1] Ver: http://www.presidencia.gov.ec/noticias.asp?noid=11515&hl=true
[2] Roberto Cobas A. en: “Cuba a contracorriente”; http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=44176
Si, pero . . .
Sara|06-11-2007 01:28
Se trata seguramente de planteamientos críticos, importantes e interesantes, pero Roberto, el camino más seguro, concreto, material y dialéctico para hacer frente a este castigo que representa la perpetuación del modelo capitalista de desarrollo, es HABLAR,  DESCUBRIR,  PROYECTAR, PROFUNDIZAR sobre todo lo que concierne al único seguro antagonista radical del sistema: la clase obrera. La clase obrera mundial en todas sus diferentes extensiones nacioanles y estatales.
  Si no desarrollamos este conocimiento, facilitando la recomposición obrera a escalas nacionales y globalmente, todo lo demás, justamente, sirve para que la clase burguesa aprenda cada vez mejor su trabajo, lo que es posible sobre todo en ausencia de iniciativa general de lucha obrera .
  Ahora que las huelgas de importantes sectores de trabajadores en varios países han empezado a andar otra vez su camino, ha llegado el momento de reanudar la crítica de la lucha sindical con la crítica radical anticapitalista.  Porqué, si dejamos la lucha obrera en manos del sindicalismo, del laborismo, del reformismo, terminará como siempre con cambios internos, con reformas y mejoras del sistema de explotación del trabajo asalariado!
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un énfasis necesario
Lira|06-11-2007 12:20
Sara
La lucha anticapitalista hay que darla en todo sus frentes y todos sus escenarios políticos.
Los protagonistas de esta lucha no son sólo los obreros, es también de intelectuales, de amas de casa (sometidas por el machismo y la doble jornada), por los estudiantes, por los indios que no tienen por qué sindicalizarseen fábrica alguna, por los trabajdores del conocimiento en una sociedad cada vez más del conocimiento. Sara, es importantísimo no caer en reduccionismos atemporales. Una manifestación, por ponerte un ejemplo,   contra un TLC es de toda la sociedad que lo sufre y esa lucha tiene que ver con el conocimiento sobre lo que explica Roberto e ilustra Naomi Klein. La lucha contra el capitalismo global se gana localmente conociendo cómo montan su dominio mundial. Por demás, fíjate del subrayado del propio Roberto al final de su introducción.
Salud y suerte.
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La cuestión del lenguaje socialista y la clase obrera.
Sara|06-11-2007 15:38
Creo que estamos bastante de acuerdo, pero es cuestión de mejorar y perfeccionar el lenguaje y entender que existe un concepto de obrero más completo que el tradicional. Aquí arriba hay una propuesta de alcance sobre esta cuestión, en http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=44368
    que corresponde a mi idea de clase obrera, que me parece más coherente con el marxismo, más allá de las costumbres de términos e ideologías que han hecho su tiempo en una fase histórica del siglo XX, supongo.
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proletario es la definición (I)
Roberto|06-11-2007 19:27
Si se limita la lucha de clase a la idea de la lucha de clase obrera se está asumiendo una división del trabajo científicamente insotenible. El asunto se problematiza más certeramente con el concepto de proletariado. C.Marx hacía una diferenciación clara entre obrero y proletario. El concepto de obrero está indisolublemente ligado al ser social empleado en la producción capitalistas de mercancías. Es un concepto históricamente condicionado. Lo que permite apreciarlo como cambiante, según la dialética materialista. En el siglo XIX era más clara su figura, definida en las factorías. Su rebeldía se dibujó emblemáticamente cuando destruían  las   máquinas por considerarlas causantes directas de su doble explotación. La enajenación con respecto a los medios de producción se tornaba en subjetividad revolucionaria. Pero solamente cuando ese obrero comienza a tomar concienza de clase, de su condición de explotado, de las causas de su enajenación y de las potencialidades  transformadoras de su fuerza por ser precisamente un factor inalienable de la producción capitalista, entonces se torna en proletario, en ser social consciente.   
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proletario es la definición (II)
Roberto|06-11-2007 19:29
El obrero es también un trabajador. La acepción de trabajador es genérica, el obrero es lo particular. Siendo el obrero lo particular y siendo amplia las categorías de empleados que define la división del trabajo, otros empleos específicos de la fuerza de trabajo, han quedado bajo la acepción genérica de trabajador. Tanto el obrero como ese otro trabajador (el de la informática, el biólogo del centro de inmunoensayo, el profesor de la univesidad, la enfermera) , cuya especifidad está dada por una prolifera especialización del trabajo,  tienen que vender su fuerza de trabajo al dueño de los medios y el capital. Eso es lo que los emparenta como clase. La explotación del trabajo es una. No existe la explotación del obrero, sino del trabajo del obrero. No es el obrero propiedad del capitalista, sino su fuerza de tabajo que es la que vende como una mercancía más. El antagonismo se da entre trabajo y capital, no entre capital y obrero. Si la riqueza que acapara el capitalista la produce el trabajo, no es sólo el obrero su productor.
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proletario es la definición (III)
Roberto|06-11-2007 19:31
Si la venta de la fuerza de trabajo es la que identifica la condición de explotado del ser social, la conciencia sobre esa condición de explotado es lo que define al proletario. El Manifiesto exhorta: proletarios uníos, no obreros unios. Hoy las sociedades se han complejizado hasta tal punto que ya  se habla de sociedad y economía del conocimiento. Esa realidad no es que elimine la explotación capitalista de la fuerza de trabajo, sino que define otra cualidad de la división del trabajo. La lucha por la emancipación socio-humana es de todos los trabajores conscientes de su estatus de seres sociales explotados, en esa dimensión es en la que se identifican. Y el trabajo político apunta a dejar clara cada vez más la identificación de clase entre trabajdores, manuales/intelectuales e intelectuales/manuales, en tanto fuerza de trabajo asalariada, es decir, mercancía. 
Saludos
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Confusione
Curioso|07-11-2007 01:42
Si este Capitalismo es de "Desastre"(Me imagino que claramente se basa en EEUU solamente).........¿por qué Naomi Klein, no caracteriza también a Capitalismos como el de Japón, Alemania, Francia....Canadá.....Suiza......etc,etc.......?
....alguien me puede decir si el Socialismo de Cuba ¿No es de Desastre?....
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obreros, luchas de clases, lucha sindical y de los trabajadores.
K. Raveli|07-11-2007 11:14
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obreros, lucha de clases, lucha sindical y de los trabajadores.
K. Raveli|07-11-2007 11:22
Lira y Roberto, he puesto mi opinión sobre este tema en un comentario para el debate de aquí arriba.
Por supuesto, la lucha de clases no es sólo lucha del sector obrero trabajador. Justamente por esto también, el concpeto de obrero es mucho más amplio, socialmente, que el concepto de trabajador, que se refiere únicamente al sector empleado activamente, explotado y productor de plusvalor de la clase obrera.
Además, al margen de la lucha socioeconómica anticapitalista, se pueden considerar como lucha de clases de marco mundial, antimperialista, cada proceso de autodeterminación nacional con bases sociales obreras, es decir, con referencias claras a la explotación capitalista. Euskal Herria, Kurdistan, Naciones Originarias Andinas, Amazigh, y una infinidad de naciones en lucha tienen organizaciones que  mantienen como referencia también la lucha por el socialismo.
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todavía un apunte:
KR|07-11-2007 11:24
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todavía una precisación (perdonar el error)
KR|07-11-2007 11:26
Con "debate de aquí arriba", me refiero al siguiente, que ahora se encuentra justamente por encima de este.
La referencia es:
  http://www.kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=44368
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Para el CURIOSO - no hay confusión
Vivo en el monstruo|07-11-2007 21:14
El asunto tiene sus explicaciones en la transnacionalización del capital industrial-financiero. Los "paraísos" de Suiza, Japón, etc, no tienen explicación si se obvia ese hecho. Con los EEUU lo que sucede es que es la expresión máxima depredadora del capitalismo en su metamorfosis imperialista, también contra su propia gente. 
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A ...vivo en el monstruo....
Curioso|08-11-2007 01:31
  Poniendo un "aparte" en la politica "depredadora" como Ud dice...de USA.....
analizemos un poco...de Economía mundial... 
Esos "Paraisos" Capitalistas que Ud cita....tienen sus transnacionales "montadas" en patio USA.....Ej...Japón,..aparte, de que el "Prime consumer" es USA también...en Millones de $$$.
y le recuerdo, como la caída de las Torres gemelas (9-11-2001).....trajo "desastres" económicos mundiales.....
En otras palabras, USA, ha creado una dependencia como primer consumidor en la económia mundial , esto ha volcado millones de industrias en el planeta, incluyendo a China....a aumentar producciones exportadoras, en más fábricas,lineas de producción,etc,.dando a su vez trabajo a millones de trabajadores....en esos Paises.....
Esto ha llegado a tal punto, que en USA, es muy dificil, hoy en día, encontrar un producto, 100% "Made in USA"
y...lógicamente, esto ha generado dificultades económicas internas, en los sectores afectados., La Industria Pesada...,e Incluso en la Industria Ligera...y reflejados en Huelgas....desempleo, recesiones económicas..etc 
Aparte de la "Triste Estadistica" que USA ha tenido durante años, como el primer pais consumidor de Drogas mundialmente...... 
No cree Ud,que estos hechos son determinantes en  algunos aspectos de la Politica exterior de USA y del Mundo???
A su vez....No cree Ud, que una caída de este Imperio (USA)...Traería consequencias desastrosas mundialmente, al no haber ningúna otra "Potencia" de tal envergadura que le reemplace?
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Cree Ud....
El Curioso|08-11-2007 01:54
Cree Ud que si Japón...no hubiera vendido esos millones de autos a través de tantos años a USA....
hubiese llegado la Toyota a crear la "Lexus"..??...ó La Nissan a crear "Infinity"....
ó Honda a "Acura"..... Y tantos ejemplos como estos que no caben acá....
Sin contar las fabricas existentes de estos y muchisimos más productos en territorio nacional USA....
Viajando un poco más al Sur, y a un diferente punto de vista....cree Ud que las FARC y el ELN....así como miles de grupos guerrilleros que viven del narcotrafico....habrían llegado tan "lejos", sin el consumo USA?? ....
Creo que,enfocándonos en Latinoamerica, no es USA, el "depredador"...sino, los Presidentes Ladrones de su propio pueblo y pais,que venden "derechos","tierras","Riquezas naturales" a USA.....robando para uso personal lo que le pertenece al pueblo. Esta ha sido la historia de siempre.....
que tengan todos buenas noches.
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Curioseando las debacles
Vivo en el monstruo|09-11-2007 17:57
Estamos de acuedoen en algo: que la expansión depredadora capitalista internacional , hacia todos lados, se compagina con la rapacidad depredadora de los capitalismos locales. Mira el cso de Venezuela. Una de las mayores reservas de peroleo del mundo y una de las miserias  más rancias de Suramérica. Cuando viene un Chavez e intenta revertir la situación, le caen a sombrerazso. ¿pero quién?. Las aguilas de afuera y los buitres de adentro. La depredacion externa e interna ahora  no puede armarse tan facilmente.    Si la Toyota (por decir alguien de esos) quiere seguir comiendo extra ganancias con la exportacion masiva de coches hacia Venezuela, pues alli ahora hay intereses en proteger algo el mercado interno, la produccion propia, desarrollarla, he estado leyendo sobre eso. Las grandes compañías juegan a la ley del embudo, ancho para ellos y estrecho para el otro. Si no se protege el mercado interno pues se arma la debacle. Mira como Europa sí se cuida de la invasión de cosas, por ejemplo de los Chinos. Hasta los gringos, aquí mismo protegen a sus agricultores, evitan su debacle.
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Cambio de paradigmas
k r i|29-11-2007 11:50
Para avanzar en el trabajo social, podríamos pensar que es necesarios aceptar la posibilidad de cambios de pradigmas sociales y productivos, lo que además sería indispensable para garantizar la supervivencia de nuestra especie.
No hay que esperar una crisis  global o colapso del sistema, o del Imperio, o de los USA, sino plantear una nueva oleada de luchas sociales, obreras, que modifiquen en profundidad los ejes del desarrollo. Por esto la experiencia de Cuba puede ser una referencia importante, para reabrir la transición socialista internacional superando las costricciones ideológicas de las viejas izquierdas.
Reconocer los elementos de existencia de esa clase obrera mundial cada vez más globalizada en sus intereses, así como cada vez más compleja y aparentemente desestructurada, puede  ser un buen punto de salida!
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