Los pueblos del mundo: rehenes de los conflictos entre gobiernos
¿DERECHOS DE LOS PUEBLOS  O DE LOS GOBIERNOS?
¿Sabía usted que la actual agresión que están perpetrando las fuerzas de la OTAN en contra del pueblo de Afganistán tiene como "sustento legal" el artículo 5 de su protocolo de creación? Según dicho artículo, "Las partes convienen en que un ataque armado contra una o más de ellas será considerado como un ataque contra todas ellas..." 
Por lo tanto, y bajo la premisa de que los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 fueron realizados por la organización terrorista Al qaeda, que supuestamente tenía sus cuarteles generales en territorio de Afganistán, el Gobierno norteamericano se declaró agredido por el gobierno afgano, así que decidió invocar el citado artículo 5 y convocó a sus socios de la OTAN para iniciar la invasión de ese país.
Pero pocos medios informativos del mundo se tomaron la molestia de aclarar que: (a) En primer lugar, Al qaeda no tenía ninguna relación institucional con el Gobierno talibán, por lo que éste no era legalmente responsable de sus actos; (b) el Gobierno norteamericano nunca imputó a los talibanes complicidad en la autoría de los atentados ni intentó negociar con el Gobierno afgano un acuerdo de colaboración para capturar a los cabecillas de Al qaeda antes de iniciar su intervención armada; (c) el Congreso Norteamericano nunca emitió una declaración de guerra formal contra el gobierno talibán, ni solicitó la mediación de la ONU antes de iniciar las hostilidades.
De cualquier modo, una vez colapsado el Gobierno talibán, la Casa Blanca debió solicitar al nuevo gobierno que localizara y capturara a los líderes de Al qaeda e, independientemente de que el nuevo Gobierno afgano capturara o no a los supuestos terroristas, Washington tenía obligación de negociar la permanencia de sus tropas de ocupación y no permanecer indefinidamente hasta lograr la "completa democratización" de esa nación. (Por supuesto que todos sabemos que ésa no fue la causa de la ocupación norteamericana, ya que las razones Washington eran eminentemente geopolíticas).       
Como puede verse, una vez más el Gobierno norteamericano (y sus socios de la OTAN)   pasó por encima del derecho internacional y, siguiendo los lineamientos del complejo militar industrial estadounidense, decidió continuar con la matanza de civiles inocentes para apuntalar sus mezquinos intereses.
¿Pero es únicamente el Gobierno de Washington el que privilegia los intereses de su plutocracia por encima de los derechos de otros pueblos y de sus propios ciudadanos? Me temo que no. Existen otros gobiernos en el mundo que, a pesar que oficialmente se consideran democráticos, no representan verdaderamente los intereses de sus respectivos pueblos, ya que en realidad están al servicio de las plutocracias nacionales. Por ejemplo, ¿en qué beneficia a los pueblos de Gran Bretaña y Dinamarca   el envío de tropas a masacrar afganos? ¿En qué benefician al pueblo alemán las mega-fusiones de corporaciones germanas (que es el camino más corto hacia una economía monopolizada) y la pertenencia de su país a la OTAN? ¿En qué benefician al pueblo australiano los acuerdos secretos que su Gobierno ha pactado con el Pentágono? ¿Qué ganan los pueblos de Polonia y Chequia al permitir que sus gobiernos acepten el despliegue de misiles norteamericanos en sus países?
No obstante, en donde resultan más evidentes las diferencias entre los gobiernos y los pueblos del mundo es en lo relativo al fenómeno del separatismo. Antes de abordar este espinos tema, preguntémonos por qué algunos pueblos buscan la unión y otros la separación. Por ejemplo, ¿por qué después de 45 años de vivir separadas las dos Alemanias decidieron reunificarse? ¿Por qué teniendo diferentes lenguas y religiones los suizos han mantenido la cohesión nacional durante tantos siglos? En cambio, ¿por qué decidieron separarse los checos de los eslovacos? ¿Por qué se desmembró Yugoslavia?
Las respuestas a estas preguntas podrían ser: "Porque así conviene a los pueblos de esos países". Sin embargo, los movimientos de escisión o de "unionismo" no siempre sirven a las legítimas demandas de los   pueblos, ya que en muchas ocasiones responden más bien a los intereses de las plutocracias.  
Nuevamente recurramos a ejemplos: ¿Por qué el separatismo boliviano es malo y el separatismo de Osetia del sur es bueno? La razón es muy sencilla: el pueblo de Osetia no se sentía   representado por el Gobierno de Georgia; por el contrario, más bien se sentía amenazado por Tbilisi (y el pasado 7 de agosto comprobó que sus miedos no eran infundados). En cambio, los movimientos separatistas de Bolivia (particularmente los de la provincias o prefecturas de Pando y Santa Cruz) responden a los intereses de los terratenientes y socios de las trasnacionales mineras y del gas natural, por lo que únicamente han logrado el apoyo de la parte más aturdida y manipulada del pueblo boliviano.
Otros separatismos son más complejos. En el caso del Tibet todo parece indicar que, si bien son legítimas las demandas de respeto a los valores culturales del pueblo tibetano, las manos de la teocracia de los lamas y de la CIA han estado presentes desde hace muchos años en esta región. Por supuesto que es muy remota la posibilidad que de que el Gobierno chino conceda la independencia a este país; pero si llegara a ha ocurrir este milagro sería muy prudente que previamente se convocara al pueblo tibetano a votar en un referéndum, para averiguar si desea ser gobernado por la teocracia oscurantista de los lamas o prefiere continuar bajo un gobierno autoritario, pero laico y progresista. Respecto al caso de Kosovo, éste merece un artículo completo.     
Otro caso de candente actualidad es el de la probable fragmentación de Irak, especialmente el de la independencia del Kurdistán. Nadie duda que el pueblo kurdo tiene todo el derecho de manejar su propio destino. Sin embargo, en un mundo como el actual esto no siempre es posible. En primer lugar, una parte del pueblo kurdo habita en Turquía e Irán, países que difícilmente aceptarían ceder un pedazo de su territorio para formar un Kurdistán unificado. Por lo tanto, ¿Qué convendría más al pueblo kurdo: mantener una sólida autonomía dentro de un Irak próspero, fuerte y democrático o convertirse en una nación independiente débil, fragmentada, sin recursos y gobernada por jefes tribales autócratas?
Finalmente, en el caso de los movimientos separatistas de Flandes, Escocia, Córcega, Países Vascos   y otros, la solución parece sencilla. Como estas regiones se encuentran ubicadas dentro de países supuestamente democráticos, bastaría un referéndum para determinar de manera pacífica su status político. Naturalmente, por tratarse de un asunto de gran trascendencia, tendrían que ser cuando menos las dos terceras partes de los votos lo que decidiera la cuestión, y no el cincuenta por ciento, como ocurre en referendos de menor importancia.
Y no se diga que éste sería un acto político inusitado, puesto ya ocurrió en Canadá y en Checoslovaquia, con resultados diametralmente diferentes.            
Esteban Torres
Octubre de 2008