En la antigüedad los hombres tenían cuerpo y alma, y exponían uno mientras trataban de proteger y salvar la otra. Ahora tienen cuerpo e imagen, que es algo así como su alma por fuera. Sagrada para la mayor parte de las culturas, la “figura” ha hecho siempre visible el espíritu, borroso dentro de la carne, de manera que no sólo Dios se materializaba en ciertas imágenes convencionales sino que la dignidad misma del hombre se concentra, y se vulnera, a la altura del rostro, donde la personalidad adquiere una forma individual irreemplazable. El milagro de la fotografía ha conseguido no sólo exteriorizar definitivamente el alma sino además reproducirla, al menos potencialmente, hasta el infinito, en innumerables copias que acaban siendo más verdaderas que el original mismo. Ahora el dólar no está respaldado por el oro y la figura no está respaldada por el cuerpo. El alma puede revelarse y brillar en todas partes, para todos los hombres por igual; puede vulnerarse y degradarse también en todas partes, la de todos los hombres por igual.
Una economía imaginaria es sobre todo una economía que manipula, multiplica, comercializa las imágenes. El mercado capitalista ha conseguido combinar y corromper estas dos maravillas: compra y vende la tridimensionalidad del mundo, que es patrimonio de todos, y compra y vende las almas fotográficas, depósito de la dignidad humana. El resultado es ese gran negocio que seguimos llamando en Europa, por una singular homonimia, deporte. Un informe elaborado por la consultora internacional Deloitte & Touche, División Corporate Finance, asegura que el fútbol mueve todos los años más de 500.000 millones de dólares, tres veces el PIB de la Argentina. ¿De dónde sale tanto dinero? De los derechos de televisión y de los derechos de imagen de los jugadores; es decir, del monopolio de la geometría de Euclides y de la multiplicación de las almas de los deportistas; de la privatización de la anchura, la longitud, la profundidad -como dimensiones del espacio- y del robo ignominioso de la visibilidad humana. Unas pocas empresas -clubes deportivos y firmas de marketing- se han apoderado, por así decirlo, de todos los huecos y todas las esferas y han secuestrado todas las miradas.
Hace dos semanas vendieron en Europa a un esclavo llamado Cristiano Ronaldo. En uno de sus libros, Fernando Ortiz incluye los precios de los esclavos negros en 1790, según anunciaban sus dueños en un periódico de La Habana: una negra de 24 años, robusta y sana, sin tachas ni enfermedades, podía costar 300 pesos; un “negrito retinto, criollo, de 16 años, sano y listo” 500; una buena cocinera, “humilde u fiel, sana y sin tacha”, hasta 950. Al Real Madrid -multinacional del deporte imaginario- el esclavo Cristiano Ronaldo le ha costado 94 millones de euros; es decir, 130 millones de dólares. Es el récord. Zidane había costado 76 millones; Kaká 66; Figo 61; Buffon 47. Dicen que Cristiano Ronaldo juega bien al fútbol y mete muchos goles. No sé si un gol vale algo más que el placer muy grande de meterlo y el no menor de verlo meter, pero a ese precio yo exigiría al esclavo Ronaldo que metiese al menos dos millones de goles en los próximos tres años. Ahora bien, es que el Real Madrid no lo ha comprado para eso; no ha comprado la inteligencia de sus pies ni su talento para excavar anchuras imposibles. De ahí no podría jamás extraer ningún valor añadido, ninguna ganancia adicional. Ha comprado todas sus posturas, todos sus gestos, todas sus miradas, todas sus muecas, todos sus besos, todos sus placeres, todas sus figuras; ha comprado la forma de su cuerpo, y todas sus comparecencias públicas, con todas las copias y reproducciones que de ellas se puedan hacer. El real Madrid lo ha comprado infinitas veces y por lo tanto lo ha comprado muy barato. El esclavo Ronaldo se ha vendido infinitas veces y para celebrarlo se ha ido a Los Angeles y en un club de Hollywood, en una sola noche, se ha gastado 17.000 euros (25.000 dólares) en alcohol.








#2.- ¿Sólo los presidentes de clubs estarían entre rejas?
Alicia|01-07-2009 22:25
La justicia, como la libertad de pensamiento, es un ejercicio moral, una práctica  ética y también un deporte; el mejor de todos.
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#3
jinetapalido|02-07-2009 00:25
Son esclavos y gladiadores, son los nuevos gladiadores del imperio y las gentes aplaudiendo con las oregas y discutiedo en los bares, esa es al realidad.
Los clubs de primera pueden ganar a raudales aunque esten tecnicaente que lo estan en quibra, nadie los investiga nadie.
Un dia un periodista en la radio dijo lo siguiente "El dia que se sepa como a ascendido tan rapido el Deportivo de la Coruña...." ese periodista desaparecio de las ondas y de radio.
Como el Depor funcionan los clubs de primera, es imposible de creer que sus cuentas sean claras y legales. Pero nadie los investiga estan por encima del bien y del mal y si hace falta el estado no duda en hacerles llegar innumerables ayudas.
El ultimo caso de droga y deporte es el caso de Caminero, involucrado hoy mismo en una red de blanqueo de dinero ¿de donde crees que los exfutbolistas sacan sus contactos en estasorganizaciones?, pues de los propios clubs donde ha jugado.
Pensar un poco y investigar, menuda mierda y pandilla de mafiosos.
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#4.- famosos
javkerr|02-07-2009 02:14
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#6.- solo negros
abderrahim|02-07-2009 14:33
Santiago Alba puso como ejemplo a un esclavo blanco ``o casi blanco´´ pero en las fotos que acompañan el articulo casi todas son de ``esclavos ´´, asalariados de lujo, negros . No le doy mas vueltas pero los hermanos ``blancos´´ de KAOS  tienen que hacerlo  , pensarlo y repensarlo  .  Salud hermano blanco Santi .
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#7
02-07-2009 15:02
y por ahi hubo alguien que dijo que la religion es el opio de los pueblos"
que hubiera dicho hoy del "deporte".
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#8
02-07-2009 15:15
Cristiano Ronaldo no es negro que yo sepa
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