Es casi proverbial e histórico que los espíritus un poco más avisados que la generalidad de las gentes vean con desconfianza a la Medicina. Napoleón decía que los médicos mataban a más individuos que todos sus generales juntos, y hay un sinfín de frases en parecido sentido e inquina contra la Medicina que pueden leerse en esos innumerables libros de Citas de los que muchos autores extraen ideas haciéndolas pasar por suyas o haciéndonos creer que han leído su obra, y que yo no voy por tanto ahora a reproducir.
  Se me dirá, se me dice, se me objeta que la Medicina salva muchas vidas; que ahí están los resultados en tanta gente en el mundo que da testimonio de su curación, de la solución a sus problemas de salud y hasta de su larga vida. Yo lo dudo. Permítaseme que haga las debidas correcciones a los cánticos y cantores de la Medicina como técnica o ciencia, y de que ponga bajo grave sospecha a los galenos, a las cadenas de montaje medicamentosas y, sobre todo, a la cirugía preventiva.
  Empezamos por que las enfermedades que se curan se curan de todas maneras: lo que pasa es que hay que tener paciencia (la paciencia, como la prudencia, son valores que hoy día están llamados a desaparecer). Y las enfermedades que no se curan, no las remedia la Medicina. Lo que hace la Medicina en estos casos es prolongar un poco más la agonía de los moriturum...
  Es cierto que la Medicina cura enfermedades que antes eran mortales. Pero para hacer un cómputo general equilibrado entre el debe y el haber en materia de salud teniendo en cuenta las épocas y los efectos de epidemias, pandemias y causas de mortalidad habría que andar con mucho más cuidado, a la hora de sacar conclusiones rigurosas, del que se acostumbra.
  Hay enfermedades que mataban y ahora se curan. Pero ahora hay enfermedades que antes no había y que ahora son mortales (dejemos a un lado las causas de muerte por tráfico). La calidad de vida es un bien mucho más subjetivo de lo que se dice. Y las enfermedades nerviosas derivadas del tipo de vida, del estrés, de la inestabilidad psicológica y de las condiciones medioambientales son tan numerosas y tan dramáticas, que hay que tener muchas ganas de discutir para afirmar rotundamente que vale la pena celebrar las tasas de esperanza de vida si un tercio de esa vida prolongada por la magia de la Medicina es casi un infierno...
  Tengo estudios hechos sobre la longevidad de pintores, músicos y clérigos célebres desde el Renacimiento hasta comienzos del siglo XX. Y el promedio de vida en todos ellos (teniendo en cuenta tuberculosis y otras epidemias) es -pásmense ustedes- de 62 años. La interpretación de esto es materia de otro estudio. Pero de entrada parece que una higiene básica y una nutrición adecuada fruto de una inteligencia e instinto ligeramente superiores al promedio, dieron lugar, en esos más de un centenar de individuos de cada actividad estudiados por mí, a abundantes vidas septuagenarias y octogenarias. Es indudable que hay que tener también en cuenta, y bastante además, como contribución a la longevidad, la creatividad en sí misma, natural o cultivada. Los que caían como chinches a consecuencia de la desnutrición y de la escasa higiene eran las gentes del pueblo llano y semiesclavo. Hoy día, afortunadamente, lo que se han socializado son esos dos factores primordiales: higiene y nutrición.
  Pero también hoy día, por ejemplo, el suicidio es la primera causa de muerte entre las mujeres españolas de los treinta a los treinta y cuatro años. Tampoco voy a dar cifras de la OMS sobre esas enfermedades y la tasa de suicidios de adolescentes porque se nos podría la carne de gallina...
  En fin, que tantas veces he pensado que preferiría vivir en pasados siglos pese a los riesgos, a vivir ahora entre plasmas, móviles y coches que nos están sepultando, que no vale la pena insistir en lo relativo que siempre ha sido todo y seguirá siéndolo. Y ello, por mucho que la Medicina y los que miden el bienestar a través del acceso a la sanidad, se pasen mañanas enteras en las televisiones públicas reconduciendo pacientes a los médicos. Y ello, pese a que esta sociedad amorfa festeje que los Laboratorios del mundo, dueños a su vez de las fábricas de armas que la quitan, nos salven la vida. Y que la cirugía y la tecnología médica nos descubran males que no habíamos detectado en nuestro organismo pero que por mor de ese descubrimiento nos matarán probablemente también antes de tiempo....
  Siempre fueron indicadores de trastornos graves de la salud: la fatiga prolongada, las hemorragias frecuentes y el dolor persistente. Pero hoy día hay tanto ruido: ruido acústico, informativo/desinformativo y ruido mental, que ya pocos son capaces de escuchar a su organismo y a su instinto básico para saber si están bien o están enfermos. Eso ¡qué barbaridad! nos lo tiene que decir la Medicina. Y lo mismo que lo que no aparece en televisión no existe y lo que no está en el proceso judicial no cuenta, tenemos salud o no la tenemos según le parezca a la Medicina.... Nosotros, en tanto que sujetos de nuestra propia salud, no contamos para nada.
  Por eso –y este artículo viene muy a propósito del patetismo que ahora padezco a causa de ello- tengo un amigo del alma que se está muriendo. Se fue a hacer una revisión de rutina y resulta que, encontrándose él divinamente, “la Medicina” le dijo que tenía que operarse con urgencia. Saquemos consecuencias.
  Yo, personalmente, sólo iré al médico en ambulancia. Y, si me da tiempo y ocasión, ni eso: me tomaré el cóctel que me sustraiga a las terribles garras de “la Medicina”. No pienso darle prestándole mi cuerpo, no ya un beneficio: ni siquiera una limosna. Al final, ¡qué mas da un día, un mes, un año o un trienio en comparación con la eternidad y la nada!
#1
17-03-2008 15:09
http://www.youtube.com/watch?v=anjVjj4w5rA&feature=related
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#2.- sobre la medicina
Juan|17-03-2008 15:24
Las  enfermedades  infecciosas  causaban  eran la principal causa de mortalida,  y  los  antibióticos  han  disminuido  esa  mortalidad.  ¿Que,  a  cambio,  hay  otras enfermedades  que  ahora  matan  más  que  antes?  Por supuesto:  es  que,  aunque  sea  de  Perogrullo,  como  el  100%  de  la  gente  se  muere,  si  disminuyen  los  fallecidos  por  una  causa  necesariamente  tienen  que  aumentar  los  fallecidos  por  otra. La diferencia está, no en el número de fallecidos, sino en la edad de muerte y en la calidad de vida. Aquí seguramente me responderá que la calidad de vida era mejor antiguamente. Lo  que  ocurre  es  que entonces solo había dos estados posibles: o sano o muerto. Ahora existe otro estado, que es el de enfermo crónico. Es cierto que muchas enfermedades no se pueden curar, sino que se convierten en crónicas y atan al enfermo de por vida a una medicación. Pero pregúntele usted a un diabético o a un hipertenso,  por  ejemplo,  que  preferiría,  si  pasarse  años  con  su  medicación  o  estar  muerto.
Por  otra  parte,  se  puede  discutir  si  los  laboratorios  y  la  industria  farmacéutica renuncia a curar algunas enfermedades, y solo investiga tratamientos para convertirlas en crónicas, lo que da más beneficios. Sobre esto no tengo suficiente información, solo soy un médico de a pie.  Nosotros nos limitamos a utilizar los medios que existen a nuestra disposición, y  sin  sacar  beneficio  de  los  enfermos, a no ser que se trabaje en medicina privada.
Saludos de un médico.
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#3.- a Juan, médico
Jaime Richart|17-03-2008 15:50
También podemos preguntar a tantos y tantos que se han "curado" y veremos qué felices están. No se trata de eso...
La filosofía que subyace a estas reflexiones va más allá de lo puntual, de lo personal, de lo individual y también de las estadísticas. Creí que un médico precisamente lo entendería mejor que nadie. Tengo amigos médicos (sobre todo a algunos que no viven de la Medicina)  que, precisamente, por estar en esta línea huyen de la medicación y de las revisiones para ellos mismos y sus allegados por razones más o menos cercanas a las aquí expuestas. To learn to discriminate, dicen los ingleses... Estoy refiriéndome, como petición de principio,  a la Medicina como superestructura económica. Esto es evidente. No he mencionado al médico como profesional ni al paciente como sujeto desesperado... Eso es otra cantinela. 
De todos modos, muchas gracias por su aportación.
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#4
17-03-2008 15:52
Està claro que el miedo a la enfermedad vende. El miedo al dolor vende. El miedo a l amuerte vende.
Creo que seria bueno no identificar al dolor como algo malo. Si no como algo que nos està avisando. Y deberiamos ser capaces de poder localizar este dolor en nuestro cuerpo. Yo no soy médico, y no dudo de la buena voluntad de muchos médicos, pero si que dudo de la buena voluntad de muchas farmaceuticas.
Por què nos anuncian en la televisión que si te duele la cabeza por que has estado todo el dia trabajando te tomes una aspirina?. Por qué no nos indican que si llevas más de 12 horas estresado, descansa, relajate, duerme.? Eso no vende. pero te aseguro que cura más.
Creo que hemos de creer más en nuestro cuerpo. Obedecerle más y no pensar que hay algún doctor house que te va a salvar la vida. Eso no existe.!!
xco
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#5
17-03-2008 19:27
Yo no estoy en contra de la Medicina, un arte y una ciencia que surge incluso antes que las civilizaciones. Sí estoy en contra del concepto de medicina que se ha instalado en estos tiempos modernos. La deshumanización en el trato con los pacientes me parece denostable, y es que a los médicos se les enseña a practicar ciencia pura, cuando es tan importante un antibiótico como el trato dispensado al paciente. El alto grado de especialización de la práctica médica ha provocado que los profesionales no vean frente a sí a una persona, sino unos riñones, un corazón, unos órganos aislados del cuerpo y del alma que albergan una enfermedad.
Se ha de regresar a un concepto holístico de la medicina, se ha de recuperar la consideración del organismo como un sistema en el que todos sus componentes están relacionados, tal y como todavía sucede en la medicina oriental.
Los médicos deben reconsiderar su manera de tratar al enfermo y deben romper también con el alto grado de especialización que se ha instalado en nuestra sanidad pública y privada. 
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#6.- a Jaime Richart
Juan|17-03-2008 19:55
Bueno, Jaime, en realidad estamos más de acuerdo de lo que parece. Lo que pasa es que el comentario que había escrito originalmente era mucho más largo y al ir a publicarlo no me dejaba porque hay un límite de 1500 caracteres; entonces tuve que ponerme a recortar párrafos enteros, y se entiende mucho menos (además de quedar algunos errores de redacción).
Yo también desaconsejo las pruebas diagnósticas interminables y los tratamientos para cualquier molestia o con fines estéticos, como muchos médicos. Pero la  realidad  es  que  eso  se  le  puede  explicar  a  los  familiares  y  amigos,  pero  no  a  la  mayoría  de  pacientes,  porque  ya  se  ha  creado  la  cultura  contraria.
No  me  voy  a  extender  más,  pero  le  aseguro  que  entiendo  su  artículo  más  de  lo  que  parece  por  el  primer  comentario. 
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#7.- a Juan
Jaime Richart|17-03-2008 21:54
Estaba seguro de que es así. Son muchos los profesionales de la Medicina que no comparten el modo de tratarla. Quizá más o menos siempre fue así: siempre hay críticos de lo que se conoce bien y a fondo, pero hoy día las cosas están pasando de castaño a oscuro...
Un saludo y muchas gracias por  sus atinados comentarios  que ponen de manifiesto su sensibilidad; y de esto casi, casi, se trata: de sensibilidad frente a lo burdo, la desmesura y hasta lo grotesco de ciertos modos de entender nobilísimas actividades humanas que están cayendo en el mayor descrédito por los abusos.
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#8
javier|18-03-2008 01:09
En la facultad se enseña a tratar al paciente como persona, en tanto que es materia de examen la relacion medico-paciente. El que no lo hace es porque no quiere, no porque no se le enseñe que ha de comprender al paciente en todos sus aspectos, tanto de enfermedad como psicologicos.
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#9
asturianu|18-03-2008 10:03
Leyendo el artículo y los comentarios, me vino a la memoria una viñeta de El Roto: en una cama de hospital hay un hombre emtubado por todos los orificios. A los pies de la cama el médico dice: menos mal que le cogimos a tiempo, sino ya estaría usted en su casa.
La situación de la sanidad es bastante dantesca y hay tal maremagnum de contradicciones e intereses que parece irresoluble. Va a peor. El médico es un funcionario, el paciente es  un cliente y el estado y las autonomías funcionan como  empresarios. No hay nada que hacer. Si acaso, apartarse uno lo que se pueda y defender la libertad.
Por ejemplo, ¿por qué no es libre la compra de  los  productos químicos llamados medicamentos? ¿Por qué sigue siendo necesario tener un amigo en la farmacia como en la época de Franco para conseguir las pildoras que queremos tomar? ¿Por qué hay que ir a un ambulatorio y echar una mañana para ver a un tío/a de bata blanca que los cinco minutos que te dedica los pasa realmente  mirando para una pantalla de ordenador antes de teclear lo que uno le dice que quiere que le recete?
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