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Cuba y el Deporte

Un intento de contribuir al necesario debate popular sobre la actualidad de nuestro deporte revolucionario, como derecho del pueblo.
Miguel Arencibia Daupés | Para Kaos en la Red | 28-8-2008 | 661 lecturas | 3 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/cuba-y-el-deporte

Lleva muchísima razón el compañero Fidel cuando, por el lugar alcanzado en los JJ.OO de Beijing, expresa en reciente reflexión (“) que “...nos hemos dormido en los laureles. Seamos serios y reconozcámoslo todos”.

No menos la tiene un especialista deportivo y directivo de importante periódico, quien expresara hace unos días, en la televisión, que el tablero de medallas cubanas de estas olimpiadas no representa el nivel de calidad del deporte cubano. Es una incontestable verdad. La calidad del deporte cubano desde hace unos cuantos años es inferior a los medalleros logrados en las distintas competencias internacionales a las que hemos asistido desde hace casi dos décadas.

Hace mucho tiempo ya se nos extravió el principio básico de que el deporte es para la Salud y Recreación del pueblo. Por ello, Fidel reconoce que debemos “Distinguir lo que se hace por la salud de los ciudadanos y lo que se hace por la necesidad de competir y divulgar este instrumento de bienestar y de salud.” 

¿Habrá alguien de más de cuarenta años de edad que no recuerde aquella bellísima y saludable masividad del deporte cubano, lograda por la Revolución pese al sostenido y dañino bloqueo y la falta de suficientes recursos? Aquellas multitudes de niños, adolescentes y jóvenes practicando los disímiles deportes; llenando con alegría sus ratos de ocio, en sano esparcimiento alejado del alcohol, el vandalismo, los delitos y la droga. 

Ello, sin tener que darle al almanaque más hacia atrás para recordar los tiempos que el revitalizador ejercicio llegaba desde las escuelas y círculos infantiles hasta los centros laborales y no sólo con aquellos fisminutos matinales; también con la práctica habitual, las grandes tablas gimnásticas (como unas espartaquiadas tropicales) de trabajadores y estudiantes y hasta las pruebas LPV (Listos para Vencer).

Aquel auge de muchedumbre haciendo ejercicios por su salud física y mental con buen patrocinio oficial, hoy, con excepción de un par de maratones anuales, pocos grupos aeróbicos y escasos para la tercera edad; la ausencia de aquel impetuoso movimiento ha tenido que ser   paliada en los barrios por círculos homólogos de ancianos o de Fisio-culturismo, Tai Chi y Yoga, nacidos -y, en su mayor parte mantenidos- por generación espontánea; gracias a esforzados activistas y a los propios interesados en atacar su sedentarismo.  

Que ha sucedido desde fines de los años ochenta? Un sostenido declive en esa participación popular.  Parcialmente agudizado con posterioridad por las exacerbadas carencias de ese Período Especial que cedió bastante sobre el 1998 y que, dadas controvertidas declaraciones oficiales, hoy no sabemos si persiste éste o ya concluyó, recurvó o estamos en otro tipo de inflexión.

Pudiera ser que la brújula de análisis acerca del “bajón” en el deporte cubano orientara hacia diversas causas. No obstante, en la calle la gente proclama mayoritariamente, sin cohibirse, que lo fundamental es la pérdida de la masividad.

Entre los comentaristas deportivos, algunos con destaque de Julia Osendi, a quien tanto quiere y respeta el pueblo, han estado en la televisión continuadamente alertando sobre la situación de la práctica popular del deporte. De Julita se tiene presente su video acerca del piscinicidio o asesinato en serie de nuestras piscinas; pero, también, de las demás instalaciones de nuestros círculos sociales deportivos (tristemente miro al pasar el estado de “víctima de un bombardeo” del CSD “José María Pérez”, conocido por el Pontón, donde tanto practiqué en mi adolescencia.  Pero...¿El “José Martí”? ¿Y los demás?).

Increíblemente, Julita nos ha enseñado hasta áreas del propio Cerro Pelado, centro para atletas de alto rendimiento, con un grado de deterioro que da grima. Y se dice (no lo pude ver) que mostró hace unos días la gravedad del Stadium “5 de septiembre “, de Cienfuegos; que en sus tiempos, ya lejanos, fue una tacita de oro.

Todos los que somos padres o abuelos (y también los que no) sabemos que, en las escuelas primarias, secundarias y pre, faltan profesores, también, de Educación Física y los que existen, claman por los implementos más elementales a fin de poder hacer el trabajo para el cual estudiaron y por el cual cubren cargos estatales en centros escolares o a otros niveles.

¿Cuántas competencias se realizan como antes a los niveles escolares, inter-escuelas? ¿Dónde y mediante qué forma se motiva a nuestros benjamines? ¿Acaso no es habitual verlos pateando balones o tirándose pelotas por las calles –dado el déficit de cercanos lugares adecuados para ello- a riesgo de sus vidas por el tránsito vehicular. Balones, pelotas, bates y otros, confeccionados con grandiosa fantasía e iniciativa por ellos mismos. Como en cualquier otro país subdesarrollado del mundo.

Me comentaban conocidos, que residen en zonas distintas y de varias provincias, acerca de la reducción de matrículas (e irregularidades en éstas) de las escuelas deportivas, refiriéndose a   niños con excelentes condiciones, desplazados, rechazados; en tanto, se acogían a otros por nepotismo, sociolismo o, quizás, por intereses aún más criticables.

Manuel, destacado entrenador, me explicó que existe una absurda clasificación en A, B, y C de los comedores en los centros deportivos; lo cual determina significativa diferencia en la calidad y cantidad de los alimentos que se dan a los educandos-practicantes; como si los que vienen no muy detrás de los que hoy están en punta, pudieran prescindir de una adecuada alimentación para poder desarrollarse físicamente.

Por su parte, Juan, funcionario del INDER me argumentó en estos días sobre la existencia de (así los llamó) islotes de cacicazgos en la mayoría de las comisiones de deportes así como en las direcciones municipales, provinciales y hasta en el nivel nacional. Con el consecuente voluntarismo en las decisiones acerca de planes y ejecución de presupuestos, o sobre quienes deben matricular en los mencionados centros, o en cuanto a quienes asignárseles implementos y vestuarios; así como de cuáles participan en competencias del ámbito nacional o, sobre todo, en las que se celebran en el exterior.

Y Víctor, obrero de un establecimiento productivo de la Industria Deportiva, con quien compartí antier mesa en una cafetería, me dijo que aquella lleva seis meses sin producir y los trabajadores interruptos, Adicionó que, mientras contradictoriamente se importan los implementos deportivos que pueden producirse en Cuba, son adquiridos autos y medios computacionales para sus dirigentes y correspondientes despachos.

En una peñita deportiva de Luyanó, alguien trató dos cuestiones, con la aprobación del resto presente. Una, que debía analizarse el lograr un equilibrio en las misiones (solidarias o lucrativas) de nuestros entrenadores, cuyas salidas en muchos casos han dejado “huecos” que no ha sido posible cubrir. Y la otra, que en estos tiempos de carencia, se acometieron inversiones deportivas de un rango de primer mundo cuando las instalaciones primarias lloran por los más mínimos toques de reparación; siendo los centro de la comunidad (como los mentados círculos) los que más provecho y felicidad pueden proveer a nuestra población, principalmente en sus primeras generaciones.

Ante lo descrito, siempre habrá compatriotas que aludan a las tantas medallas que se han ganado como para ser un país del tercer mundo. Lo cual es cierto... pero tiene explicación.  En esta coinciden todos con los que he intentado un análisis lo más exhaustivo posible del asunto: nos hemos hecho especialistas en detectar -al microscopio- promesas y hacer campeones en laboratorio; muchas de ellas, dada la falta de cantera por omisión de masividad, las hemos visto surgir del seno de las familias de más o menos reconocidos ex-deportistas; donde ha continuado el espíritu deportivo Casos sobran como ejemplo.

Agreguemos que es relativa la condición de aficionados de nuestros deportistas, ya que a partir del nivel provincial en el Beisbol y nacional en las otras especialidades, sus practicantes se dedican al deporte como única ocupación, aún cuando estén emplantillados laboralmente en entidades docentes o de la economía. Como mismo han sido autorizados específicos destacados peloteros a jugar en ligas profesionales de distintos países.

Esa promoción artificial de que hablábamos, de laboratorio, implementada para ganar medallas, no puede sustituir la indispensable masividad que, y es lo fundamental, cubre satisfactoriamente el principio inexcusable de la recreación y la salud del pueblo.

Por todo ello, lo del puesto alcanzado en los JJ.OO, por detrás no sólo de Brasil, también de Jamaica (con nuestras congratulaciones para ambos hermanos latinoamericanos) no es ni casual ni básicamente un problema de mafia y arbitrariedades (aunque existieron, pero es que siempre los hemos enfrentado).

Con el resplandor de los majestuosos fuegos artificiales de su clausura, esta vez son los Juegos Olímpicos de Beijing los cuales nos hacen nuevamente constatar que hay crisis… Y ella es consecuencia de un cúmulo de situaciones que deben enfrentarse con cambios profundos, muy amplios y profundos, debatidos y decididos con la inobviable participación del pueblo. Cambios como los conceptuara Raúl el 26 de julio del pasado años: estructurales y de concepto.

También en el Deporte.  

Ciudad de la Habana, 28 de agosto de 2008.

 
 
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Comentarios (3)

#2.- cuba y los deportes

OSIRIS DUQUELA|28-08-2008 19:02

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#7.- Masividad

Pragmatico Perez|29-08-2008 02:12

Que se haya perdido la masividad en el deporte es lo de menos, si consideramos que tambien se ha perdido la masividad de las masas de puerco, de pollo, la masa de los tamales, la masa del pan no hay quien se la meta y asi sobran los ejemplos de baja o nula masividad. Para recuperar la masividad del deporte hace falta recuperar primero esas otras masas para que cuando vayan ha hacer la pruebas LPV no les de una fatiga.

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#8.- Arencibia, usted esta muy claro

Silvio Rodriguez|29-08-2008 03:38

Lo pondria  presidente del Inder cro. Dudo mucho que los jefes del deporte hoy en Cuba tengan la claridad de ideas que tiene usted.

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