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Cuba: visualizar todos los planos de la realidad

Conocer con oportunidad y exactitud su realidad es básico para que el pueblo pueda participar en las decisiones de transformación.
Miguel Arencibia Daupés | Para Kaos en la Red | 29-7-2008 | 806 lecturas | 8 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/cuba-visualizar-todos-planos-realidad-1
 

 

Tengo un catalejo, con él la luna se ve

Marte se ve, hasta Plutón se ve

Pero el meñique del pie, no se me ve.

Tengo un catalejo, cuando lo pongo la revés

No se entender

Y lo pongo otra vez en su lugar

  Porque así es como único se mirar.

( Fragmento de Catalejo, del dúo juvenil cubano Buena Fe)

 

Ha transcurrido un adecuado término desde que concluyera el tan esperado Congreso de la UPEC. Un lapso prudencial para “degustar” racionalmente las impresiones que quedaran de éste en lo personal pero, sobre todo, en la mayor cantidad de personas de nuestros entornos, de las cuales tomar criterios con vistas a meditar y escribir someramente acerca de aquél, así como del actual estado de la comunicación social y, en general, de los canales de información del país.

Sabido es que cualquier congreso, de la organización que fuere, levanta un grupo importante de expectativas; de las cuales, muchas no son de fácil cubrimiento. Casi siempre queda -en los participantes o en el público que se interesa y trata de informarse del mismo- la intuición de que algo faltó. Ello es lo usual, es producto de la creadora insatisfacción, tan inherente al ser humano.

Ahora bien, con todo el respeto que merecen nuestros comunicadores y las personalidades participantes, debe señalarse que -a diferencia del celebrado por la UNEAC este mismo año, cual satisfizo más las previas expectativas- el reciente Congreso de la UPEC (o al menos lo que fuera publicado tocante al mismo) desconcertó a la mayoría de nuestro pueblo. Expresiones han sido emitidas dentro de un prisma que va desde colores tenues: “mucho rollo para tan poca película”, “fue un evento formal,   anodino”, ”tuvo cierta onda retro”, “las críticas/autocríticas fuertes estuvieron outside”; hasta tonalidades como la de: “los hermanos gemelos de este evento nacieron en la URSS, en los años setenta”.

A partir de lo divulgado, se estima por muchos que gran parte de las intervenciones y declaraciones hechas en tal ocasión fueron, como con jocosa ironía acostumbran a decir nuestros fraternos venezolanos: “himnos a la bandera”;   o sea: manifestaciones de variable grado de formalidad y grandilocuencia pero que no conllevan alguna consecuencia en la práctica.

Sin embargo, es de resaltar que esas impresiones que se inscribieran mentalmente con respecto a ese congreso en una vastedad de cubanos, no se ajustan totalmente a lo que ha venido sucediendo en el país (aunque más lento de lo deseado) desde hace un par de años, ya que nuestros diversos medios informativos vienen tratando -con algunos resultados-  de sacudirse el herrumbre y las telarañas en lo estético/estilístico, pero, fundamentalmente, zafarse de las atadura que les atenazan en las cuestiones de sustancia, de fondo.

Como sucinto ejemplo de las amarras contra las que se esfuerzan nuestros profesionales y medios del sector, recordemos lo que el conocido periodista Manuel David Orrio, dados los debates y reflexiones acaecidos después de la alerta que realizara el compañero Fidel, el 15.11.05, en la Universidad, hubo de señalar a mediados de 2006, en su magnífico artículo Cuba, la prensa y un debate sobre socialismos ¿reversibles?:

    " Como parte de esa discusión, Pascual Serrano apuntó  que esa confrontación de ideas había      provocado antropofagia lingual en  una oposición anticastrista financiada por las arcas del Tío Sam. (...)."

    “  Fue curioso el silencio que siguió en los sectores contrarrevolucionarios militantes y en los grandes medios de comunicación. Décadas hablando de la corrupción de Cuba, de la inviabilidad de la revolución tras la ausencia de Fidel y, cuando desde La Habana, comienzan a discutir de esos temas, se quedaron mudos.

    “  Sin embargo, vale lamentar  que la prensa al interior de la Isla parece mantener tanto silencio como la contrarrevolución de marras.

    “  Tal es el hecho, que no oculta el  terco dato de la ausencia en los medios más importantes de la Isla de si no todos, por lo menos de los momentos más importantes de cuanto se ha publicado en Rebelión sobre un tema que está en las mentes y corazones de todos los nacidos en la tierra de José Martí.”

Pero lo descrito no es una cigüeña extraviada en el cielo, hemos estado por años adoleciendo la omisión de una información adecuada en completitud y oportunidad. Lo que debemos "agradecerlo”, tanto a la censura “orgánica” como a la autocensura, referidas por Fidel en la extensa entrevista que concediera a Ignacio Ramonet(1). 

Nuestra comunicación social ha estado más ocupada en cumplir los cánones de una formación doctrinaria y propagandística, al más apegado estilo del “realismo socialista”, que en llevar a la gente un apropiado análisis de su realidad, para que tenga posibilidad de sacar (al decir de Taladrid) “sus propias conclusiones”, lo que, además, estaría posibilitado por el bagaje de conocimientos prodigados por la Revolución desde sus inicios. 

El dañino triunfalismo, la excesiva apología, el secretismo (inicuo, ya que el enemigo tiene todos los medios para “conocer” y el que no llega a enterarse es el pueblo), el genuflexo seguidismo, la falta de espíritu crítico y, aún peor, autocrítico han campeado por sus reales. Ellos obstaculizan las vías más abiertas y expeditas a nuestra comunicación social, de todo tipo.  

Muchos de los directores y consejos editoriales han obviado el tratamiento de asuntos controversiales de la localidad, municipio, provincia o la nación; y unos cuantos comunicadores (por supuesto, no aludo a todos en el caso), para evitarse conflictos personales, han preferido evadirse de álgidos temas del país, mediante su exclusiva ocupación acerca de los tópicos internacionales.

Es cierto, como a partir de la Teoría del Caos se conoce, que, incluso, “el simple aleteo de una mariposa en el Amazonas puede causar un monzón en la India”, por lo cual todo lo que acontece en el mundo nos debe interesar pues está concatenado; pero sucede que ha sido tan patente el desnivel nuestro en tal sentido que, con gracejo cubano, se acostumbra decir que somos receptores de más información de lo que ocurre en la República de Tachizburesdán, ubicada en la parte sub-septentrional de Groenlandia, que en Cuba.

No obstante, en tiempos recientes, ha surgido algún que otro espacio televisivo, y se suman otros radiales a los escasísimos que ya existían, con un espíritu apropiadamente incisivo al tratar los problemas; y en la prensa plana se puede leer igual y ocasionalmente determinados trabajos con características muy positivas, como nunca antes.

Sin embargo, dada la permanente confrontación con el imperialismo, principalmente yanqui, latente siempre está (como el “to be o not to be” de Hamlet) la cuestión de si hacemos mal con una comunicación crítica y sobre todo autocrítica, o si ésta es perjudicial a los intereses del país; porque, como gustan de repetir hasta la saciedad determinados compañeros, “ello sirve de caldo de cultivo” al enemigo. Siendo interesante que quienes más utilizan ese “mensaje” son aquellos que más refractarios tienden a ser ante las críticas, a las que temen y rechazan por “instinto de supervivencia”.

Me adhiero a las ideas que expresara Elíades Acosta Matos, cuando se le preguntara como jefe del departamento de Cultura del Comité Central, en una entrevista de finales del pasado año(2), a qué atribuía la llamada "indigencia crítica" que lastra los medios en Cuba. Elíades respondió:

      “  A varios factores. Está el abuso de prácticas institucionales para limitar la crítica, no podemos obviar que por muchas razones y durante mucho tiempo molestaba el cuestionamiento. El enemigo usa, es cierto, nuestros errores y nuestras críticas.”

      “  También (nuestro silencio). Usa todos los vacíos que dejamos. La crítica puede ayudar a resolver nuestros problemas, los silencios nunca resuelven nada. Puestos a escoger, optamos por la crítica. Debe quedar atrás esa práctica de silenciar los problemas, alrededor de la cual no siempre está la buena intención de ayudar a la Revolución, sino también la de cuidar cargos o posiciones, posturas acomodaticias y lesivas al clima ético de una sociedad.

      “    Institucionalmente la crítica no siempre se permitió, ni se comprendió ni se estimuló. Eso crea una actitud reflejo en quienes están obligados por su trabajo a ejercerla. Por cierto, no se trata de una tarea de un gremio, la crítica es una condición consustancial al ser humano.

    “    Se creó una especie de síndrome de autocensura: "me voy a buscar problemas si entro en un tema escabroso", "para no buscarme problemas voy a comulgar con la medianía". Se va formando entonces un vacío muy peligroso y aunque la sociedad crezca económicamente, decrece moralmente en ese clima. Los silencios son fatales en una sociedad, los olvidos, la autocensura o la censura desmedida porque la hay en todas las sociedades divididas en clases, donde hay Estado hay censura.”

Concordando plenamente con lo manifestado por el historiador Elíades Acosta, solo debemos agregar una observación y es que en Cuba es preciso ser más analítico para conceptuar algo como “desmedido” y censurarlo en uno o más medios oficiales, en razón de que no existen –como en la casi unanimidad de los países- medios alternativos (reales o virtuales, éstos últimos por el mínimo acceso a la Red, incidente en tanto no culmine, en el 2010, la conexión al cable submarino que actualmente se acomete con Venezuela) asequibles para la generalidad del cubano; a través de los cuales, quienes difieran de determinadas líneas oficialistas puedan expresar libremente y no sólo con permitida eventualidad sus opiniones y propuestas.   

Por el otro lado del camino, gran número de personas considera que mucho daño ha hecho el “manejo de la información”, no únicamente en la llamada comunicación social ( en ésta con el consiguiente impacto negativo en la población que cuando leía, veía o escuchaba las noticias y comentarios creía estar en otro país, por supuesto mucho mejor) sino que ese “manejo” permeó también las informaciones que entre los niveles y autoridades  estatales se trasmitían/rendían en su gestión ordinaria. Así sucedió orwellianamente(3) con los millones de bolsitas de polietileno de café caturra trasplantadas en el Cordón de la Habana, los “sobre-cumplimientos” en producciones y servicios, o las “más de cien mil viviendas construidas” en 2006; acaeciendo ello hasta en esferas estratégicas para la Revolución como la Agricultura, Salud o la Educación.

Igualmente y durante años, la ausencia de la debida información ha anidado en las organizaciones de base partidistas; donde se ha insistido por la militancia, de manera reiterada y frecuentemente infructuosa, que se le de conocimiento de específicos hechos y aspectos para poder actuar en consecuencia; para dar respuesta a los no intencionales rumores y enfrentar las propagaciones del diversionismo. 

Tanto como hay que actuar rápido con una agresión al territorio nacional, con todo lo que ello precisa de coordinaciones; así debe tenerse en cuenta la suficiente velocidad con que debemos actuar en la comunicación al pueblo de aquello que, de cualquier manera, lo afecta.   

Como cuestiones que ejemplifican avances positivos, dentro de las incidencias que señalamos está el tratamiento que, con respecto al difundido “sobrecumplimiento” en cuanto a la construcción de viviendas, se hiciera en nuestra prensa; así como en cuanto a intervenciones efectuadas en el mencionado Congreso/UNEAC; tales como las de Eusebio Leal relativas al concepto de cubanía y la denominada diáspora en el exterior y de Alfredo Guevara acerca de las dificultades que se confrontan en la Educación, las que conllevaran a la sustitución del titular del ramo y sobre las cuales diera en días pasados algunos detalles la recién designada ministra del sector.

Se entiende que ha sido fundamental para la entrada del “real acontecer” en nuestros medios, el aliento que le insufló el llamamiento de Raúl a las reuniones de análisis que, ante una relativa “caldera de vapor”, muy ampliamente se promovieron y celebraron en el último cuatrimestre del año pasado; a pesar de que sea criticada la falta de información sobre  elementos resultantes de ese proceso.

También, el Segundo Secretario del PCC señaló -a fines del pasado año- que siendo éste un partido único, mayor democracia debía lograr en lo interno. Lo que, según se considera, empezará lógicamente por un mayor nivel de información a su militancia.  

Si ese impulso para que el pueblo logre el necesario conocimiento de su realidad y, por ende, pueda coadyuvar decisivamente en la transformación de la misma y, en consecuencia, al decursar de nuestro proceso hacia niveles superiores continúa su paso, modulado pero firme, sin pausas, estamos seguros que la Revolución contará con un respaldo, no panfletario o meramente propagandístico sino de verdadera educación ideológica y, básicamente, tendrá una herramienta eficaz en la prevención, detección, enfrentamiento y solución de los errores y problemas (objetivos unos, subjetivos muchos) con que nos topamos en lo cotidiano; que son más rápida y eficientemente resueltos cuando “explosionan” que si se les trata de “barrer hacia adentro” o de siempre “ventilarlos a puertas cerradas”.

En tal sentido, el Presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros, en su más reciente pronunciamiento público(4), al tratar sobre el proceso de análisis del anteproyecto de Ley sobre Seguridad Social, expresó:

    “    Todos serán escuchados con atención, coincidan o no con la opinión de la mayoría, tal y como se ha venido haciendo con los planteamientos derivados del proceso de reflexión sobre el discurso del pasado 26 de julio. No aspiramos a la unanimidad, que suele ser ficticia, en este o en cualquier otro tema.”  

Por el contrario, si se detuviera esa regulada pero ininterrumpida marcha hacia lo bien hecho en cuanto a comunicación social, entonces sí se estaría cocinando un “caldo de cultivo” –por cierto, bien “nutritivo”- pero para la reversión que, como alertara Fidel en el Discurso de la Universidad, provocaríamos nosotros mismos; en perjuicio de esta Patria martiana y del Socialismo en Cuba y en lo internacional.

Ciudad de la Habana, 27 de julio de 2008.

Notas:

(1)    Cien horas con Fidel, Ignacio Ramonet

(2)    Cuba desde dentro. Entrevista a Eliades Acosta. Por: Isachi Fernández Fernández. La Habana, 22 de noviembre de 2007 (publicada en los sitios Cubarte y Kaosenlared, entre otros)

(3)    Símil de lo que se narra en la novela 1984, escrita en 1948 por George Orwell

(4)    Discurso por el 55 aniversario del Asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, 26 de julio de 2008.

 
 
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Comentarios (8)

#3.- ¿Será que yo entendí mal?

29-07-2008 23:57

Es verdad que en la "lectura" de su discurso Raul dijo: No aspiramos a la unanimidad, que suele ser ficticia, en este o en cualquier otro tema. Entonces, Raul, coincidimos que la unanimidad conque siempre se ha votado y se seguirá votanto en el Parlamenteo, ha sido y es ficticia, en otras palabras mentira. Hay que preguntarse porque ha existido esa unanimidad, que siempre le gustó a nuestro Dueño, perdón a Fidel. ¿Será por miedo?

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#6.- Los límites de la ficción

xavana|30-07-2008 16:49

Los límites de lo real-desastroso-imaginario son muy difusos en la Isla. Han sido superpuestos por el aparato difusor de mensajes, esos  que poco o nada se cuecen en las redacciones de periódicos y noticiarios cubanos. El análisis de la pluralidad necesaria es también parte de la ficción. El actual presidente cubano, durante cincuenta años, fue promotor, partícipe y destinatario de la unanimidad sospechosa que ahora señala. Es el juego de los espejos.  En el supuesto no consentido de que existiese dicha capacidad crítica en la prensa cubana, el pueblo carece de "empoderamiento" real frente a un aparato que ha copado cualquier forma de participación y la ha trastocado en una mera simulación de democracia, de toma de decisiones. El Congreso de la UPEC  es la dura realidad del silencio de los corderos, que seguirá sonando para el único dueño. Es más del mismo juego de simulaciones. ¿Los balseros que salieron del malecón habanero en 1994 fueron un signo de que los cubanos podrían sali libremente de Cuba?

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#9

maximo|30-07-2008 20:14

Nosotros los cubanos,creemos en las palabras de Raul,y estamos dispuestos a luchar por alcanzar nuestros suenos..Nuestra revolucion es indestructible,once millones de cubanos luchamos por que,nustra revolucion siga hacia adelante,y poder ayudar con lo poco que tenemos al Universo..Gracias a la revolucion Cubana,el peublo cubano es respetado en tosas partes del mundo..nada que ver con los ladrones del "guetto" de Miami....Lucharemos por nuestra patria.no por patria ajena.

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#10.- Lo importante ahora

Joes Santamaría|30-07-2008 20:33

Las consignas no ayudan de nada en un foro como éste, donde lo más importante son las ideas críticas y valiente. El artículo es exelente. El día que nosotros los cubanos tengamos una prensa mejor, crítica, valiente, tendremod un mejor socialismo, y el enemigo tendrá menos discurso que ahora.

Estamos hace mucho poniendo el bobo.

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#11.- Lo importante ahora

Joes Santamaría|30-07-2008 20:36

Las consignas no ayudan de nada en un foro como este, donde lo más importante son las ideas críticas y valientes


. El artículo es exelente. El día que nosotros los cubanos tengamos una prensa mejor: crítica, valiente, tendremod un mejor socialismo, y el enemigo tendrá menos discurso que ahora.

Estamos hace mucho poniendo el bobo.

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#15.- A the untraceable

Suanelis|31-07-2008 00:01

Me uno con orgullo a sus palabras,coincido plenamente con ellas.Son acertadas de punta a cabo.El pedestal en que "la máxima dirección de la Revolución" se colocó en poco tiempo,es algo que siempre debatimos entre mi círculo de amigos cuando estaba en Cuba.Lo veo tan claro ahora cuando observo a Chavéz "avanzar" por el mismo despeñadero.Desgraciadamente se colocaron como protagonistas olvidando su condición humana,por ende carentes de la verdad absoluta y susceptibles de errar.
Hasta hace pocos años la Universidad de la Habana había prescindido de la Sociología como enseñanza universitaria, presumiblemente porque en una sociedad socialista que se rige por las doctrinas marxistas leninistas no hay oposición, ni errores, todos quieren lo mismo,etc.........................
Es tiempo de que los cubanos comencemos a organizarnos mejor y tanto dentro como fuera tratemos de llegar a un concenso que redunde en el beneficio de todos.La Revolución cubana como fenómeno ha sido indiscutiblemente determinante en el desarrollo de Cuba como nación tras tantos años de lucha harto conocidos. Lo logrado ha dado sus frutos, pero es hora de llamar al pan pan y al vino vino y olvidar los tapujos que tanto daño nos han hecho. LLevamos años realizando asambleas de rectificaciones de errores en las que "todo" se  critica sin solución. Aunque aparentemente todos sabemos donde está el problema no alcanzamos a remediarlo.Un buen comienzo sería la solución que usted propone.

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#16.- Entonces?

Luis L|31-07-2008 00:09

Si resulta ahora q todo fue un cuento y mentiras, q el triunfalismo infantil, q el secretismo, q la apologia, q espiritu critico y autocritico q las decisiones orwellianas, etc, entonces que? Quien o quienes fueron los principales responsables de toda esa cagastrofe? Quien o quienes pretenden seguir al frente de los "nuevos cambios"? Quien o quienes serian principalmente perjudicados por cambios reales q beneficien al pueblo, a la razon, a la logica y la verdad?
Si las respuesta a cada pregunta son los mismos, ya saben hacia donde iran esos cambios mientras los mismos q crearon la cagastrofe sigan tratando de "arreglarla".
El dia q los periodistas comiencen realmente a custionar las causas y causantes reales de los problemas en Cuba y exijan responsabilidad por ellos, tendran un poco mas de credibilidad, por el momento la mayoria se dedica a hablar un poquito de esto y un poquito de aquello, tratando de no pisar ningun callo.

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#17.- A the untraceable (cont)

suanelis|31-07-2008 00:17

Yo misma participé de esas asambleas cuando vivía en Cuba. Hace apenas cinco meses que me mudé pero creo que voy a estar condenada a ignorar que sucederá con todo lo planteado.He leído comentarios muy acertados que critican la posición de censurar o no lo que se publica dentro y fuera.Hasta ahora los métodos utilizados no han sido muy eficaces y en eso estamos todos de acuerdo.
Los cubanos cada vez nos sumergimos más en una ola de apatía y descepción por los errores del pasado en nuestra patria.Me viene a la mente el juicio contra Ochoa y los demás.Como hombres Revolucionarios de sobrado valor y coraje con lealtad probada pudieron corromperse de tal manera?Como pudo la Revolución estar ajena por tanto tiempo a lo que estaba pasando?En aquel tiempo se dió una respuesta a la traición al pueblo cubano trabajador y esforzado o se calló a la prensa internacional.Corríjanme si estoy equivocada (tenía solo cinco años), sin contar otros gazapos menos importantes............

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