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Cuba, solidaria siempre con EE UU

La paradoja imperial, nunca mellará las raíces históricas y nuestra inalterable posición de principio respecto a la solidaridad activa hacia las hijas e hijos de Washington y Lincoln.
Noel Manzanares Blanco | Para Kaos en la Red | 2-7-2008 | 366 lecturas
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Abraham Lincoln

Vísperas del Aniversario 232 de la Proclamación de la Independencia de las Trece Colonias del Reino Unido de la Gran Bretaña (4 de julio de 1776), me dispongo a resaltar algunos elementos que ilustran cómo ha sido una constante la buena voluntad del pueblo cubano respecto a Norteamérica.

En un apresurado tránsito por la Historia, salta a la vista que el comerciante Juan de Millares oriundo de Valencia, España, pero habanero de corazón y alma prestó significativa ayuda a los rebeldes que lideró George Washington en aquellas colonias devenidas Estados Unidos de América (EE UU), al extremo de que su gestión personal constituyó un tributo al hecho de que la capital cubana se convirtiera en centro de la asistencia a los insurrectos de aquellas colonias.

Fue precisamente el propio Washington, Padre Fundador de la Patria Norteamericana, quien ante el deceso del comerciante Millares devenido cubano, en abril de 1780, exclamó: “En este país se le quería universalmente, y del mismo modo será lamentada su muerte”.

No obstante, quizás el tributo mayor de Cuba a la independencia de EE UU se pueda aquilatar en lo que continúa:

Cuando el Ejército Libertador del Norte vivía una gran escasez, y los soldados estaban a punto de insubordinarse porque se les exigía combatir sin la paga que les correspondía, Washington escribió en carta al financiero Robert Morris: “Tengo que rogarle que si es posible, procure un mes de paga en efectivo para el destacamento a mi mando […] yo no dudo de que la dulzura de un poco de dinero en efectivo los pondría en el estado de ánimo adecuado”.

Morris contactó con el General Juan Manuel Cajigal, quien desde mayo de 1781 se desempeñaba como Gobernador de Cuba primer natural de Isla que asumía tan importante responsabilidad. En correspondencia,Cajigal envió al venezolano Francisco de Miranda, su amigo y ayudante,a ultimar detalles de la colaboración que se le prestaría a Washington.

Otra vez en Cuba, Miranda –el mismo que llegó a ser Lugar Teniente de El Libertador Simón Bolívarse dio a la tarea de reunir dinero para los rebeldes de dichas Colonias, lo que dio lugar a la recaudación de más de un millón doscientas mil libras esterlinas recolectadas de manera relámpago, fundamentalmente por habaneras.

Otros interesantes datos aparecen al calor del acontecimiento:

La extraordinaria suma se logró en apenas horas del 14 de agosto de 1781, según estudiosos del asunto. Y el dinero le fue entregado a un joven oficial francés que respondía al nombre de Claudio Enrique Saint-Simon la misma personalidad que años después saltó a los anales de la Historia por ser una de las celebridades del Socialismo utópico, quien lo trasladó hasta el escenario de la insurrección del otro lado del estrecho de la Florida.

He aquí lo que fue decisivo para que el líder independentista norteamericano obligara a las tropas enemigas a firmar la capitulación de Yorktown, el 31 de octubre del mismo año, y con ello garantizara el desenlace a su favor contra el colonialismo inglés, o sea la victoria de las tropas rebeldes en la Guerra de las Trece Colonias.

Un siglo después, apoyado en el profundo cimiento de la admiración del pueblo cubano por el norteamericano, nuestro Héroe Nacional, José Martí, a pesar de las ofensas de la excrescencia estadounidense, al escribir Vindicación de Cuba no vaciló en sentenciar: “Amamos a la patria de Lincoln, tanto como tememos a la patria de Cutting” este último, un perfecto bandolero que se vinculó en el robo de territorios mexicanos, entre otras fechorías.

Fue coherente con nuestra tradición, pues, la pronta solidaridad y disposición a cooperar que las autoridades y el pueblo de Cuba les expresamos a las autoridades y el pueblo de EE UU, a raíz de los horrendos sucesos del 11 de septiembre del 2001; al tiempo que condenamos cualquier manifestación de terrorismo al estilo de Bush, el hijo.

También debe ser considerada como coherente la rápida respuesta que el Estado de Cuba ofreció a su par de Norteamérica en ocasión del desastre del Katrina y las facilidades ofrecidas a personas estadounidenses necesitadas de cursar estudios superiores y sin posibilidades económicas para concretarlos por solo citar estos ejemplos de buena voluntad exhibidos por cubanas y cubanos, al margen de los desatinos del “Norte revuelto y brutal” estilo la obsesión de W. Bush por desmontar nuestra Patria revolucionaria y socialista.

Valga decir que la Administración de mister W. dejó en libertad y amamanta al connotado delincuente Luis Posada Carriles –compinche de la terrorista mafia gusano-yanqui de Miami– al tiempo que hace hasta lo imposible por burlar las leyes de su país en aras de que permanezcan secuestrados en EE UU nuestros Cinco Héroes Antonio, Fernando, Gerardo, Ramón y René, quienes tuvieron la imperiosa necesidad de filtrar justamente a esa mafia para evitar actos vandálicos contra Cuba, el pueblo norteamericano y otras naciones.

Pero la paradoja imperial, nunca mellará las raíces históricas y nuestra inalterable posición de principio respecto a la solidaridad activa hacia las hijas e hijos de Washington y Lincoln.

 
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