Un importante movimiento se esta gestando en la sociedad cubana. Es un fenómeno de magnitudes incalculables, que abarca toda la vida social, política y económica. Se fundamenta en las tradiciones de un pueblo dotado de principios y valores consolidados en la lucha y con la obra de la Revolución.
Involucra, de forma conciente o no, a la mayoría del pueblo revolucionario, compuesto por militantes del Partido y de la Juventud Comunista, por Combatientes de la Revolución Cubana, por jóvenes estudiantes, por mujeres organizadas, por intelectuales y obreros, por miembros de los Comités de Defensa de la Revolución, entre otros.
No es un movimiento contrarrevolucionario promovido y financiado por el Imperio Yanqui y tampoco participan sus mercenarios dentro y fuera del país.
No es una acción contra Fidel Castro ni contra el socialismo cubano. Tampoco contra el Partido Comunista, al contrario, quiere fortalecerlo, consolidarlo y precisar su papel para que continúe siendo el soporte de la unidad del pueblo. No es contra los dirigentes de la revolución, sino a favor de que el mérito y el reconocimiento social sean sus mayores atributos. No quiere cambiar las formas de propiedad, sino perfeccionar el ejercicio de la propiedad social a través de diversas formas organizativas.
Los objetivos de este fenómeno revolucionario son los de eliminar las trabas subjetivas que frenan el desarrollo de las fuerzas productivas y que obstaculizan o limitan el disfrute de libertades y derechos que son posibles dentro del proyecto social más justo que conoce la humanidad.
En esencia se está desarrollando un movimiento al que denomino “Rebelión por la Revolución”, para tener siempre más revolución.
No debe asustar el término Rebelión, porque el gestor e inspirador del movimiento, fue el mismo que dirigió el Ataque al Cuartel Moncada, desembarcó en el Granma, Combatió en la Sierra Maestra, entró triunfante en La Habana en enero de 1959 y ha dirigido la Revolución por más de 49 años.
La Universidad de La Habana, lugar simbólico, cuna de los principales movimientos libertarios de Cuba, fue el lugar escogido el 17 de noviembre del 2005 por Fidel Castro, para pronunciar un discurso donde alertó sobre el peligro de que la Revolución fracasara por nuestros errores y no por la acción del enemigo y llamó a todos a aportar.
Resultó significativo que fuera de Cuba hubo más repercusión por el discurso de Fidel que dentro del país. En el plano interno hubo casi un total silencio. Parecía que no se había entendido lo expuesto por Fidel o que no se tenía algo de valor que aportar. En diciembre del 2005, en la Asamblea Nacional, el Canciller Pérez Roque y el Presidente del Banco Central Soberón tuvieron que reiterar el llamado para salvar la Revolución.
La interiorización de esta misión ha llevado meses y la vida ha demostrando que el pueblo no estaba preparado para expresarse con pensamiento independiente. Tampoco estaba preparado el aparato político, estatal y administrativo, para asimilar ese principio, porque se contrapone al aplicado por años, a través de lineamientos desde arriba, con normas igualitarias, algunas como hechos consumados, inciden en los más pequeños detalles de la vida social, familiar, laboral, política y económica del país.
En julio del 2006, se produce el accidente de salud del Comandante Fidel y tuvo que traspasar la dirección del estado al Vicepresidente Primero, compañero Raúl Castro, lo que constituyó el primer y obligado paso a la sucesión generacional en la dirección del país.
El discurso de Raúl Castro en Camagüey el 26 de julio 2007 y los debates posteriores del mismo, constituyen hito trascendente para el cambio en la sociedad cubana.
Para los que por años han vivido por y para la defensa de la revolución, orgullosos de sus éxitos y sufriendo con sus errores y/o defectos, los llamamientos de Fidel y de Raúl constituyeron un fuerte estímulo para el combate, aunque concientes del riesgo de ser mal interpretados; porque resulta imposible defender la patria, la revolución y el socialismo, sin criticar los defectos e insuficiencias y sin proponer cambios para lograr soluciones, incluso afectando intereses o contraponiéndose a personas concretas.
Los participantes en esta batalla ideológica, deben tener presente que pueden ser portadores de errores y/o no tener la razón en todo o en parte de lo que critican, argumentan o proponen.
Con buenas intenciones se pueden defender teorías y proponer soluciones que en vez de ayudar, pudieran perjudicar e incluso llevarnos al capitalismo y la destrucción. Esa posibilidad latente no debe constituir un freno. Un revolucionario puede estar confundido o equivocado, pero si de verdad es revolucionario, siempre tendrá cabida dentro de nuestras filas. Recordar que Fidel expresó que en el proceso de rectificación de errores había que rectificar errores viejos y los nuevos errores que se cometieran en la propia rectificación.
En las reuniones abiertas sobre el discurso de Raúl y en otros escenarios, antes y después, se han realizado múltiples propuestas y se ha producido una especie de catarsis social. Hay quienes no se han percatado de que el pueblo y en particular su vanguardia revolucionaria ya no aceptan ciegamente las orientaciones y soluciones que vienen desde arriba y que han decursado de la ejecución incondicional, a la recepción crítica y a su aplicación sobre las bases del aporte o adecuación a cada situación concreta.
Propiciar la creatividad e inteligencia del pueblo, llevándolo a participar, a opinar, a proponer, sobre el presente y el futuro de la patria, implica la proyección de cambios palpables que den solución a problemas concretos en diversas esferas. Unos más rápidos y otros más lentos. Otros imposible de solución en estos momentos, pero convenientemente explicados.
No comenzar a hacerlo en breve plazo sería un grave error porque puede generar descontento, criticas e incremento de la lucha ideológica entre nuestras propias filas e incluso llevar a algunos al desalientos y otros a la irritación. Las expectativas creadas deben ser satisfechas y con ello ser consecuente con los llamados de Fidel y de Raúl.
Un papel principal aún les corresponde a los líderes históricos de la revolución, que desde sus posiciones de dirección, con su autoridad moral, experiencia y audacia, están en condiciones de canalizar adecuadamente el rico caudal de energía e inquietudes revolucionarias, propiciando los cambios que permitan tener una revolución más justa, más democrática, mas popular, más participativa. Una revolución y un socialismo, con resultados económicos que nos garanticen una vida digna y plena como se merece un ser humano trabajador, culto, inteligente, patriótico e internacionalista como el que hemos logrado en nuestro país.


#1
22-02-2008 22:31
Muy interesante este artículo!!!!!!!!
Salud, República y Revolución
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#2
el marxista de socrates|23-02-2008 11:20
Si fidel quiere salvar la obra revolucionaria tiene que tendria que propiciar pasos decisivos en la direccion  de encauzar un movimiento democratico que sirviera de acicate a las fabricas productivas.detener momentaneamente la dictadura provisional del proletariado en su transicion hacia la fase inferior del kommunismo,que cuba no puede abordar en solitario,contra la infima minoria de explotadores,pues a consecuencia de la penuria (que no miseria) existente y manifiesta la necesaria represion inteligente podria volverse en su contra dada la proliferacion de pobreza que se vive,por el estancamiento y el bloqueo financiero internacional,y la caida en los niveles de desarrollo.las recetas imprescindibles para la reactivacion de la economia si se quiere salvar la revolucion del desastre,seria incrementando  la responsabilidad de la productividad en las empresas,incitando a los trabajadores a responder por si mismos democratizando  integramente la manera de producir y distribuir y consumir.abrir la inversion extranjera,al enemigo,(aqui seria inevitable por un periodo  de tiempo el repliegue tactico que concurriese el trabajo asalariado con el trabajo emancipado)
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#3
sigo|23-02-2008 11:26
...con fuertes medidas fiscales de redistribucion.y aprovechando el bagaje de mano de obra cualificada y educada que tiene como capital cuba como ningun otro pais tercermundista,para el desarrollo de proyectos,se podria cumplimentar con medidas encaminadas a recrudecer la democracia en el parlamento asambleario...haciendolo rotatorio y asi se podria asegurar la participacion de la mayoria de la poblacion de las decisiones legislativas,discriminando,siempre,hasta que el estado no comenzase a agonizar,a la camarilla mas reaccionaria de la sociedad.que ese panorama de escenografia no se vislumbraria mientras el mundo siguiera siendo parte del regimen socioeconomico hegemonico dominante,del capitalismo.eso si,los que fueran en las listas electorales,independientemente de su profesion de procedencia,deberian tener salarios de obreros,y su tiempo de mandato deberia abarcar un año fiscal,para revitalizar y catalizar mejor las ansias de cambio,no hacia la democracia electoralista de mercado con capitalismo,como quiere la clase dirigente planetaria,sino la democracia real,soberana,radikal,de los ciudadanos
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#4
sigo|23-02-2008 11:33
...por lo demas bastaria que el estado aprovechase su centralizacion administrativa,para robustecer la planificacion de la economia estatalizada,y podia inyectar en el sector crediticio,que en sus manos esta,una poderosa economia publica,que inviertiera en la creacion de nuevas entidades economicas,a toda las ramas de la industria,diversificarla,y consiguiendo asi,(a pesar de las dimensiones del pais) hacerla lo menos dependiente del exterior,mientras este siga siendo en la mayoria de los paises centrales,capitalista...se trataria de liberalizar la economia de sus ataduras,pero a contracorriente de lo que proponen los ultraliberales,sacarla de su marasmo incitando a la construccion de industrias autogestionadas,por los mismos trabajadores,en regimen de usufructo,con plena autonomia en plantilla y en financiacion,(los nuevos trabajadores que pudiesen incorporarse,con el crecimiento de esas empresas autogestionarias,estarian capacitados para tener la misma influencia de parcela politica,para asi dinamizar tanto la industria ligera como la industria pesada)
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#5
sigo|23-02-2008 11:39
asi se lograria acrecentar las fuerzas productivas,y de esta maneta,se podria llegar a cierta abundancia,que es de lo que se trata,para poder disfrutar de una vida mas comoda,y en esas medidas disciplinarias,los trabajadores estaran con la revolucion,y no solamente con esloganes y carteles...(la lucha ideologica contra el regimen capitalista es importante en el imagianrio colectivo,pero no se puede confiar ese asunto exclusivamente a esa "pata") y por lo demas prohibir la creacion de sociedades anonimas (ni que decir por acciones) en todo caso...aunque siguiera habiendo concurrencia y anarquia en la produccion,pienso que no se puede de un bandazo eliminar el problema del abastecimiento y de la oferta y la demanda,como no sean medidas tendentes a hacer encarrilar la revolucion sobre vias mas seguras,aunque para ello suponga un estrategico retroceso momentaneo...(recuerden la NEP de lenin)...y la economia mercantilizada compaginada con la planificada...asi se podria cubrir las nuevas necesidades vitales,por supuesto,ni que decir tiene que el estado cubano se quedaria con los sectores clave de la economia,para desde su atalaya poder revitalizarla mejor,que seria el de las telecomunicaciones,la del transporte,la del sector energetico...el control de los precios podria debatirse
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#6
sigo (y fin)|23-02-2008 11:45
a mi humilde juicio si no se aborda con valentia y nitidez los cambios estructurales que precisa la isla,como revolucionario marxista,que soy,seguire en mi pesimismo,pues cuba no resistira numantinamente por tiempo ilimitado a las fuerzas ciegas del mercado privatizado y a la furia desbocada de la prensa mediatica en manos de las grandes fortunas empresariales dictatoriales...en el "mejor de los casos" el "repliegue seria tan brutal" que acanbaria desembocando en una especie de capitalismo "a la china" o a la "vietnamita" que no seria mas que otra manera de entender la explotacion en la sociedad,con partido y burocracia y despotismo irresponsable,y en ese coctel,previamente agitado,encontrasemos la manera de tildarlo eufemisticamente de "socialismo de mercado" pero donde en el agora publica,el necesario partido de vanguardia termina siendo sustituido por un timonel capitalista,nacionalista,imperialista,y por el mercado planetario criminal.salud
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#7.- Casi una cierta respuesta al marxista de Sócrates
Damián López|23-02-2008 18:33
Corto de tiempo, sólo puedo decirte, sin extenderme, que estoy de acuerdo con varias de tus propuestas.
Unicamente hay una de las que haces que parece un "hueco negro", le quita a las demás todo su brillo: detener provisionalmente la dictadura del proletarido.
1.- En Cuba, aún no hay una verdadera dictadura del proletariado, por ahí es que vienen los problemas que tenemos.
2.- Hasta el momento nadie ha refutado a los padres del socialismo en cuanto a que el mismo, que es lo que quiere la inmensidad del pueblo cubano, sólo se consigue con y, al propio tiempo es,  la dictadura del proletariado.     
3.- A partir, de lo anterior, tu discurso puede tomarse de una de las dos formas siguientes:
                a) Encubrimiento (no muy enmascarado) de llevarnos hacia el capitalismo
                b) Más que utópico, fantasioso
Escoge cuál te cuadraría más. A mi me da igual, porque uno u otro conduciría a consecuencias funestas para nuestra común patria. Por lo que rechazo los dos sentidos.
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#8.- Hocicos estalinistas
patricia|24-02-2008 01:20
Los estalinistas muestran sus hocicos. No conformes con los inmensos fracasos  de la centralización económica y la rigidez de la ortodoxia marxista,  siguen a contracorriente y fieles a la tradición de los aparatik, niegan toda posibilidad de que se abran caminos que mitiguen el sacrificio del pueblo cubano y siguen pregonando la "buena nueva" que nos conducirá al paraíso prometido, o sea, la dictadura del proletariado, que, como ya se sabe, no es otra cosa que la del partido, que a su vez la delega en el comité central, éste en el buró político y éste a su vez  en el único e infalible jefe, el dictador. 
¿Cuántos períodos especiales más serán necesarios para demostrar la inviabilidad de este modelo de sociedad? ¿No es tiempo, acaso, que otros -con menos ideología y más pragmatismo- desarrollen programas y proyectos que hagan posible un mejor nivel de vida y mayores libertades para el pueblo cubano. Estamos hartos de tantos teóricos, que harían mucho bien si cerraran sus quincallas de desgastadas consignas.
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