El mayor riesgo de la sociedad cubana en sus circunstancias internas, influidas por las del mundo, se abroquela en el miedo, esa sensación que el psicólogo español Mira y López clasificó entre los 'gigantes del alma' y que, al parecer, nadie ha desmentido desde puntos de vista científicos.
Miedo he dicho. ¿A qué enemigos? ¿O a cuáles fantasmas? La respuesta no se articula fácilmente. Algunos podrían ofenderse ante este juicio, porque, dirían, cómo vamos a temer nosotros, los que hemos afrontado sin temblar la hostilidad, las amenazas, las acciones subversivas de sucesivos gobiernos estadounidenses durante casi cincuenta años. ¿Miedo en nosotros que combatimos la tiranía de Batista apenas sin armas, en sierras, llanos y ciudades? ¿Miedo el pueblo que ha peleado por su independencia contra España y contra los intentos dominadores de otras ambiciosas metrópolis -Londres y Washington- apenas armado, calzado, en harapos, aceptando el hambre?
Nadie desde luego negaría tales evidencias. Pero la valentía primordial no fue alzar las armas, tirar, cargar contra los enemigos de la nación. El coraje físico queda fuera de la aparente generalización del miedo. Incluso a muchos les resultaría un privilegio histórico enfrentarse desde una trinchera del litoral cubano a una oleada de “marines” invasores. Les resultaría muy simple. Porque sabrían contra quienes apuntar y disparar. Ahora bien, el miedo sobre el que intento reflexionar es mucho más sutil, moral, espiritual. Ese miedo, que incluso superaron los cubanos al tomar las armas en los numerosos episodios de las campañas por la independencia y la justicia social, es el relativo al cambio, a todo 'lo que debe ser cambiado'. Ese es el que hoy amenaza a la sociedad cubana, en particular a sectores dirigentes.
Para proseguir este análisis habría que acudir a la psicología y aceptar la tendencia a conservarse según uno va envejeciendo; la tendencia a persistir en los hábitos, a no abandonar lo conocido por lo desconocido, salvo que en un acto de liberación des el paso hacia delante. Los orígenes del miedo son múltiples. Convengamos que, en efecto, algún sector del Estado en Cuba sienta temor ante la probable pérdida de las conquistas de una revolución que nunca, en su breve historia, ha avanzado sin apartar obstáculos de oposición interna y externa. Convengamos, además, que es natural que cuantos han envejecido dentro del orden socioeconómico que implantaron y han defendido con las más limpias intenciones, se asusten ante la posibilidad de que sea sustituido por otro con posibles fermentos del régimen capitalista y dependiente derrocado en roja lucha de clases. Todo ello se explica en parte por la psicología que puede transformar en conservadores a los revolucionarios. Pero la naturaleza humana y los condicionamientos psicológicos no explican totalmente esa reacción.
La sociedad cubana -socialista por finalidad y aspiración- presenta una característica escabrosa: su complejidad. En ella se trenzan, se imbrican en a veces absurdas alianzas, lo razonable con lo irracional; lo colectivo con lo personal; el acierto con el error; la ética con la doble moral. Hay que admitir, aunque duela o perturbe, que la organización social de Cuba se ha obstruido con la burocratización. Así, ciertas miradas desde el poder ya no muestran lo que existe sino lo que quieren algunos que exista. Y es posible que entre cuantos se arrogan la prerrogativa de pensar y decidir -como comisarios tocados por el sésamo ábrete de la infabilidad- se encuentren quienes se abroquelen en la defensa de las los viejos usos, los antiguos principios, porque estos les garantizan sus intereses: los dulces privilegios de ordenar, negar, habilitar, restringir, recomendar, vivir, sobre todo, como no viven los demás en una jerarquización cuyo mayor signo es el de exaltar la función por encima del derecho; la de realzar la voluntad de los administradores por encima de los pareceres de los productores. Porque solo aquellos -cuantos administran, regulan, ordenan- son capaces de pensar, ver claramente, decidir en lugar de los que están incapacitados por un orden que, paradójicamente, ofrece los medios gratuitos para el mejoramiento intelectual y no te lo reconoce a la hora de establecer prioridades. Tienes que sumergirte en la masa amorfa e inestable. Como individuo careces de relevancia, salvo que ingreses en la pupila del ojo global e inequívoco de la burocracia.
¿Queremos preservar la independencia política? Casi unánimemente los cubanos dicen sí. ¿Y la justicia social? Sí, diremos a coro. Entonces el miedo a perderlas empieza a colaborar a que cada minuto en que alguno se niegue a aceptar que Cuba no es todavía 'el lugar en que tan bien se está', equivalga a invalidar la opción de perdurar. Porque le faltaría el mecanismo imprescindible de la renovación, el método básico de la dialéctica.
La gente ha hablado libremente en discusiones colectivas convocadas por el Partido Comunista. Ciertas fuentes se refieren a más de dos millones de propuestas surgidas de esas reuniones masivas de trabajadores y ciudadanos de variada condición. Por lo trascendido -poco-, las opiniones más generales advierten que el país necesita una rectificación de sus estructuras sociales y económicas y consecuentemente de sus líneas políticas. Un ejemplo, lo aclara. Ante una agricultura con las fuerzas productivas embarrancadas en relaciones de propiedad que impiden generar riquezas y sometida además a decisiones burocráticas que dictan en la práctica qué plantar y cuándo cosechar y qué medios dar o cuáles recortar, se convierte en un imperativo desburocratizar la tierra, democratizando su uso, aunque la propiedad pertenezca estratégicamente a la nación. La gente necesita comer lo justo, a bajos precios. Y solo esa perentoria necesidad se colma logrando que los campos verdeen y las hierbas malas sean proscritas con el trabajo útil y compensador.
Un juicio sociológico no sería renuente a admitir que Cuba ya se introduce en los linderos de la anomia. A pesar de cuanto la Revolución ha hecho por el bienestar popular, y considerando cuánto la influencia del bloqueo norteamericano ha coadyuvado en el origen de las carencias, se aprecia que la organización que nos rige no satisface ahora las aspiraciones de los ciudadanos. Y de esa situación de insatisfechos impulsos legítimos parte la indisciplina social y laboral, el poco respeto e interés por los valores éticos. No, desde luego. Los desajustes no se resolverán solo con educación y campañas moralizadoras. Porque, aunque ese trabajo superestructural es necesario, si no se erradican las causas que condicionan los desajustes, el panorama permanecerá igual.
¿Corregir a ciudadanos insatisfechos? Los síntomas de la anomia - baja productividad, pérdida de honradez, corrupción, indiferencia ante las obligaciones del trabajo, crecimiento de la delincuencia- piden, teóricamente, control o cambio. El control me parece que es ya excesivo en decenas de nudos y mordazas burocráticos: las cosas que no se prohíben, no se pueden hacer. Y por tanto se requiere actuar en consonancia con lo que Fidel Castro ha definido como una de las esencias de la revolución: cambiar todo lo que tenga que ser cambiado.
Raúl Castro, uno de los dirigentes que mantiene la confianza del pueblo, ha expresado, en su discurso del pasado 26 de julio, la voluntad de modificar cuanto estorba hoy al desarrollo de Cuba e, incluso, a la resistencia ante la agresividad de los Estados Unidos, que aguardan a que la fruta, ya madura, caiga en sus manos oportunistas Pero las acciones operan lentamente. Y a veces nos sorprenden juicios públicos que atribuyen al ahorro o a las campañas políticas la revigorización de una economía disfuncional, sumamente centralizada, carente de iniciativas y por tanto incapacitada para producir alimentos, casas, transporte, vestido para once millones de habitantes.
Ese orden tan rígido solo beneficia a la burocracia. Prácticamente la blinda, le garantiza su invulnerabilidad frente a la democión y la crítica. De modo que ciertas opiniones coinciden en que solo cuando sean sustituidos cuadros y funcionarios carentes de creatividad, con visiones ya superadas por la Historia, se convencerán de que existe una voluntad de aligerar el lastre que, internamente, obstruye las aspiraciones socialistas de los cubanos.
No exagero. Soy hijo de la Revolución. Y he aprendido en la experiencia de las últimas cinco décadas que cuando uno empieza a alimentar el miedo a perder su amor, comienza a perderlo, porque consecuentemente hace lo menos conveniente para conservarlo. El ejemplo del marido celoso sirve también para lo político: Si dudo de la fidelidad de mi mujer, la encierro o la vigilo. ¿Y qué hará la esposa, sea inocente o culpable? Parece claro que si mis intereses trancan las salidas colectivas, tal vez el impulso de cuantos urgen salir me empuje hacia la pared del fondo o la cuneta del camino. Edward De Bono escribió que cuando uno quiere desde A llegar a B y la ruta irremisiblemente está obstruida, se precisa dar un rodeo por el punto C para terminar en B. Más largo. Pero seguro.
Más de Dos millones de Propuestas......
Raul|22-12-2007 23:07
Luis,
En su esencia, el espiritu de tu Texto, suena idéntico al de muchos que escriben aquí... obviamente se persiguen los mismos objetivos, y sus pros y contras.....pero no creo que todo esto, que no llega a Cuba, a los cubanos, no va a resolver nada.....
Te pregunto.... 
Los nuevos candidatos a la asamblea del poder popular....para la dirigencia máxima del pais.....
¿Han hablado?.....
¿Han expuesto al pueblo sus "Métodos" y "Proyectos" para comenzar estos cambios? 
El "criticar" los antiguos métodos inoperativos, no lleva a ningún lugar...
A mi parecer, son demasiadas propuestas, para la actual  anciana e incapacitada  presidencia cubana .....
A mí concepto...... 
...."El "Monoliderazgo" cubano, "Brillando" en la Cima de esa "Montaña" por casi cinco décadas.....ha originado que esté rodeada por un gigantesco abismo , en el que "Yacen" en el final, Los Nuevos Jóvenes Sucesores Revolucionarios, Incapaces, de "Escalar" a esas Alturas tan abruptamente"....
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dificil
I. Quintero|23-12-2007 01:21
Luis, me escribiste un dia que nunca habias sentido que te sensuraban cuando escribias algo, podras lograr que pongan este en Juventud Rebelde?. El proceso de ahora es muy parecido al de hace 15 años y al que llame La revolucion de los de arriba. Cuando van a publicar al menos las 10 demandas mas frecuentes de esas reuniones tan señaladas, no es la funcion de los medios informativos informar lo que pasa, es mucho el miedo, mucho y no encontrar soluciones ya es cuestion de hacerlo o hacerlo. Suerte
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Luis y La Noire Es Menester
El inefable|23-12-2007 01:49
Luis, nunca me diras que nunca has sentido que te censuran. Nunca te lo voy a creer, porque muchas veces te quejabas de que Caridad Miranda ex directora de Bohemia engavetaba tus trabajos "criticos".  Luis, imaginate lo "critico" que tu serias en los años 90, jaja. Por favor Luis.
Y La Noire Es Menester, como en el sector se  conocia a Caridad Miranda por su  aparatoso  verbo lleno de palabreria tan futil como ella misma, no se arriesgaba a publicarte algun que otro trabajito "critico", Pendeja ella, y tonto tu si creias que eras critico en aquellos años jaja.
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Confianza
Cubano de a pie|25-12-2007 19:07
El texto de Luis es el sentir de la mayoria de cubanos que queremos un cambio en Revolucion y en Socialismo, porque sabemos que si perdemos lo uno o lo otro perdemos a Cuba y tenemos confianza en el capital humano forjado por 50 años de revolucion. Los cubanos de alla que quicieran el bien para Cuba, tengan confianza que el proceso de cambio ya se inicio. Ayer Raul hablo de los casi 2 millones de propuestas y planteamientos que estaba clasificandose y ademas hablo de la libertad de opinion en lugar tiempo y forma, de la necesidad de democratizar al partido etc, etc, etc.
TENGAMOS CONFIANZA Y NO PERMITAMOS NI A LOS INMOVILISTAS NI A LOS ANEXIONISTAS!!!!!
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Estimado Confianza
Rojored|26-12-2007 19:12
Estoy de acuerdo contigo, pero siguen sucediendo cosas que me hacen perder la confianza. Con agrado he visto que en los ultimos dias, la Mesa Redonda ha tocado temas nacionales. Sin duda, no por propia voluntad e idea de sus organizadores, es evidente que esto fue en respuesta a los planteamientos del pueblo durante el debate del discurso de Raul. Lo positivo es que se decide tocar temas candentes nacionales como, el estado de la salud publica, el abastecimeinto de agua, la educacion, el uso del tiempo libre o las posibilidades de esparcimiento y entretenimiento para los jovenes y pueblo en general. Lo negativo es la forma en que se analizan estos problemas y el enfoque que se utiliza. La critica y autocritica casi ausente por completo y el triunfalismo y auto complacencia por las nubes. La misma manera de abordar los problemas. Nosotros, los jefes hemos analizado todo y estamos haciendo esto y lo otro por ustedes, la masa, nuestro pueblo, nuestro pueblo revolucionario. Nosotros estamos aqui para saberlo todo y decidir por ustedes. Ustedes solo estan para escuchar y obedecer nuestros brillantes discursos e irrebatibles argumentos.  Asi no vamos a cambiar nada ni salvar nada.
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en lugar, tiempo y forma
lukaz|26-12-2007 22:21
  ¿qué se puede encontrar detrás de esa ambiguedad de partir desde  A hasta  B pasando por C? ¿ y puedes tu, luis, explicar mas claramente que cosa es C?. me resulta nebuloso luego de reconocer la claridad con que expones criterios muy reales sobre la realidad cubana.  corres el riezgo de tender nuestros trapos sucios en el patio del vecino, que a lo sumo puede sencibilizarse, equivocarse, o cuando menos reirse, pero sin que venga a resolver nuestro problema.la pregunta es "qué hago yo como revolucionario"  kaos es un escenarios  no del todo  efectivo pra eso. estas valoraciones hacen mas falta en reuniones bien hechas del Partido comunista o la UJC ¿cuántos de nosotros estamos dispuestos a renunciar a sueños personales para soltar el buche en  una circunscripcion, o un simple taller o fábrica predicando con el ejemplo y enredándonos con los problemas?pocos, pero no va a ser  tan dificicil como haber soportado cuatro siglos y medio de dominio. La sociedad perfecta ha de ser aquella en que caben todas las posiciones politicas y las religiones, pero el camino no está despoblado de espinas, desgraciadamente  hay suficiente dinero a 90 millas de nuestras costas para decidir por la  vía que lleva a C por tiempo indefinido. eso lo sabemos los cubanos: en la apertura asecha el riezgo, y NO ES MIEDO, si no CAMINAR poniendo el pie en tierra firme, mirémonos en el espejo de los rusos, la historia no se equivoca, son ellos o nosotros.
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No soy intelectual
Evelio Montoto|27-12-2007 13:26
No soy intelectual, como los que aquí usualmente escriben, pero tengo miedo a
- volver a ver niños descalzos y desnutridos pidiendo limosnas por las calle
-  leer en la Bohemia una sección como Arriba corazones! donde se pedía ayuda monetaria para una familia que no podía operar de apendicitis (no digamos del corazón) a un niño, o para comprar medicinas a una madre tuberculosa con tres hijos, o para pagar un entierro...
- que hubiese niños analfabetos (hasta la adultez), miemtras que otros, como yo, ya manejaban el inglés en cuarto grado
- que hubiese madres que se prostituyesen para que sus hijos pudieran comer y estudiar (sí, yo sé que la prostitución ha vuelto, pero para fines más consumistas...jeans, MP3, equipos caros de Hi-Fi, ir a discotecas)
Y en Cuba hay solo una opción para este socialismo imperfecto: camajanes políticos, como los de la Fundación, que les importa el pueblo mientras necesiten sus votos y que seguro harán que todo ese horror vuelva. Y, por favor, que no me digan que en Miami no hay censura, las bombas contra los periodistas que son simplemente objetivos, demuestran lo contrario.
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27-12-2007 13:39
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Kike|27-12-2007 17:53
Dice el autor " Socialista por finalidad y aspiracion" ese sera su fin y su aspiracion pero me parece que no es el de los cubanos
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De socialismo a democracia
Martirio|28-12-2007 02:04
Es toda la transformacion que necesita el pueblo de Cuba, que se les eduque a entender y a sostener la diferencia de opiniones .  Como debatir ideas y respetar las decisiones de la mayoria popular y esta a la vez proteger el derecho de la minorias a diferir; todo bajo un orden constitucional. Que puedan elegir libremente su presidente, por su capacidad e inteligensia para darle el bienestar que por tanto años han carecido.
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FOooooooooooooo racista
Electrón suelto|06-01-2008 10:20
Asere,   contigo los negros no se buscan ni para  el chicle. Reconoce que la negra Caridad Miranda se expresa bien, que habla como si fuera blanca, como dicen ustedes los macri. En tiempos de Hitler  hubieras sido su segundo, y si  en Cuba te dan una filo, exterminas a los negros, pero cuidado,   la chágara puede picarte  cerca. 
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Líbranos señor de ese mal
alina|06-01-2008 19:54
Considero que la Revolución cuenta con  reservas  morales y humanas suficientes,   para reorientarse,   y dejar atrás prácticas que están superadas por la vida. Los cambios por los que el pueblo se ha pronunciado son posibles, sin afectar la esencia del sistema político -social. Dios nos libre del error de echarlo todo por tierra, y reconvertirnos en colonia de los Estados Unidos.
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