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CUBA & EEUU: las dos caras del cambio necesario (segunda parte)

La vuelta de los Estados Unidos a América Latina pasa por la Mayor de las Antillas. Cuba y EEUU están "condenados" a entenderse
Roberto Cobas Avivar | Para Kaos en la Red | 9-11-2008 | 992 lecturas | 3 comentarios
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CUBA & EEUU

Las dos caras del cambionecesario 



I. La política interna de Cuba y el diferendo

II. La política interna de Cuba y la conciliación


Segunda Parte

II. La política interna de Cuba y la conciliación

La normalización de las relaciones con los EEUU constituye una prioridad para los intereses de la nación cubana. Barack H. Obama, su talante político, habiendo anunciado su disposición a otra mirada sobre las relaciones con la Isla - en franco desafío al arraigado consenso negacionista bipartidista -, se le encimará a Cuba asperjado de la legitimidad de sus personales convicciones ideológicas. No por ello esa normalización admite ser analizada en términos  “anexionismo versus independentismo”[1].

La suspensión del Bloqueo económico y financiero de los EEUU contra Cuba constituye un "arma de doble filo" para ambas partes a la luz del desencuentro ideológico.

Para los EEUU significa, según toda la doctrina elaborada por sus centros de pensamiento y sus determinantes lobbies político-económicos, la oportunidad de desmantelar “lo que queda” del Proyecto Socialista cubano. Así lograrían lo que no han podido en 50 años con la consecuente aplicación unilateral y extraterritorial (a su propia jurisdicción) del Bloqueo. Con el desbloqueo en un mediano plazo se disponen, nada hace pensar lo contrario, a asestar el golpe de gracia sobre el debilitamiento de la economía y las tensiones sociales que ha podido lograr hasta hoy el Bloqueo.

La suspensión del Bloqueo norteamericano y el restablecimiento de relaciones económicas entre los dos Estados no implica que se le haga la cesión de soberanía al capital estadounidense que no se le hace hoy al capital francés, español, canadiense, japonés o multinacional. Toda manipulación de la contrastación de esa realidad política conduce a la confusión de la sociedad cubana. Y ello favorece el reforzamiento de las corrientes políticas en el poder contrarias a las transformaciones socialistas en Cuba. En río revuelto la ventaja, nos dice el sentido común, siempre ha sido para el pescador oportunista.

Si Cuba precisa de capital y tecnologías avanzadas para explorar y explotar sus potenciales reservas de hidrocarburos, discriminar la participación estadounidense por pura satisfacción ideológica constituye actuar contra los intereses de la nación cubana. ¿Se pretenderá desconocer que el capital y la tecnología de Petrobrás pertenece al poder de un estado capitalista, cuyo Presidente dejará de ser en breve Luis Ignacio Lula da Silva? ¿Se pretenderá desconocer que en los avances notables de la biotecnología en Cuba no se ha escatimado la participación de capital y tecnologías de estados capitalistas?

Cuba constituye un estado soberano, legitimado y representado en las Naciones Unidas. Cuba está en condiciones y en su derecho a establecer relaciones económicas internacionales según el principio del respeto irrestricto a su autodeterminación. Y ese es el carácter de la nueva Era política a la que ha quedado doblemente obligado hacer pleitesía Barack H. Obama con el voto de los estadounidenses.

Ante tales escenarios, la suspensión del Bloqueo de los EEUU significa, sin ninguna duda, el mayor reto político e ideológico que enfrentaría el Proyecto Socialista de la Revolución cubana. Puesto que el otro “filo del arma” está en la capacidad de Cuba para aprovechar la fuerza económica y política del adversario en provecho propio.

La única forma de aprovechar la fuerza formidable del vecino del Norte es desencadenar el proceso de transformaciones estructurales del modelo socioeconómico cubano. Pero eso no significa que Cuba deba emprender una carrera loca contra el tiempo que descuenta el reloj que llevará a Barack. H. Obama al trono de la Casa Blanca.

Pretender la transformación por decreto del modo de producción en el que se soporta todo el sistema socioeconómico cubano actual, significa ahorrarle a los EEUU el golpe de gracia al Proyecto Socialista con la suspensión del Bloqueo.

Decretar la toma de las empresas (y la creación de otras) por consejos de trabajadores[2] en el supuesto de que la propiedad estatal se socializará ipso facto y la eficiencia del sistema productivo se convertirá en una realidad objetiva, se aleja de la racionalidad política, económica y sociológica.

Ningún modelo de apropiación de los factores de producción puede funcionar de manera eficiente fuera de un sistema de relaciones socioeconómicas coherentes. Pero tampoco lo hará si la coherencia no se asienta sobre un modo de producción racional. En el caso de Cuba hablamos de una racionalidad que supera, por supuesto, la racionalidad capitalista sobre la explotación del trabajo entre congéneres.

Empresas socializadas y mercados incoherentes es igual a irracionalidad socioeconómica. Empresas socializadas y dualidad monetaria es igual a irracionalidad socioeconómica. Empresas socializadas y economía centralizada es igual a irracionalidad socioeconómica. Empresas socializadas y ausencia de soberanía ciudadana es igual a irracionalidad política. Empresas socializadas y disfunción sistémica es aparentar cambiar lo esencial para que se extrapole lo principal: el poder estado-centrista. La democracia socialista y el empoderamiento del pueblo seguirían sepultados bajo la inercia de ese peso.

La contraposición de las razones ideológicas de Cuba a las razones ideológicas de sus opositores, pasa por la demostración de que la alternativa no-capitalista de desarrollo constituye una opción política realmente viable y por ello incluyente. Eso no se ha logrado demostrar en 50 años y no se conseguirá menos aún ahora en un corto plazo. Ni se logrará en el mediano y largo plazo con la suspensión del Bloqueo. No sin la consecuente transformación del sistema socioeconómico actual.

El Bloqueo no constituye causa alguna de la ineficiencia sistémica del modo de producción y de relaciones socioeconómicas imperantes hasta hoy en Cuba. El Bloqueo viene a reforzar la economía de la carencia que caracteriza el modo de producción cubano. Y esa es la única lectura que admite el problema del Bloqueo. 

Si  la presentación del Bloqueo económico y financiero de los EEUU como causa de la ineficiencia de la economía cubana ha servido en el plano internacional para remarcar el carácter imperialista de esa política contra Cuba, en el plano interno ha venido sustentando la falta de voluntad política para enfrentar abiertamente los  cambios en los presupuestos conceptuales sobre el Socialismo en Cuba. Se ha hecho así en la idea de que la mejoría económica que se experimentaría con la suspensión del Bloqueo demostrará las razones del socialismo de estado que se practica, su pretendida  eficiencia socioeconómica y política, hoy supuestamente bloqueada por el Bloqueo de los EEUU. Esa deformación utilitarista de la realidad ha creado falsas expectativas en el pueblo, asociadas a la idea de bonanza económica inmediata y perdurable que significaría la suspensión del Bloqueo. Ahora ha llegado el momento de dimensionar la realidad en su justa complejidad.

El abordaje del problema del Bloqueo unilateral y extraterritorial -embargo y problema de carácter bilateral para los EEUU- contra Cuba se ajusta a una agenda con claro contenido de reivindicaciones económicas de ida y vuelta.

Más allá de haber los EEUU convertido el Bloqueo en una maquinaria de presión contra el régimen político que se da Cuba, valga aquí recordar lo que constituye un hecho incuestionable. La razón primigenia para el establecimiento del embargo comercial, devenido indudable Bloqueo económico y financiero, estribó en la negación de los EEUU a aceptar la forma de indemnización que, debido a la nacionalización de las propiedades de las compañías norteamericanas, Cuba le propuso.

Dicha proposición se hacía con apego a la práctica del derecho internacional. En esencia: indemnizar las propiedades de norteamericanos (y de cubanos) -expropiadas con arreglo al espíritu de lo estipulado por el derecho jurídico en Cuba, el derecho internacional y la propia legislación de los EEUU- en un plazo de 20 años con bonos de un interés anual del 4.5%, amparados en el valor de un fondo que se constituiría con el 25% de la cuota azucarera anual a la que tenía derecho Cuba en el mercado estadounidense.

Mediante la aplicación de fórmulas de igual parentesco jurídico se indemnizaron las propiedades expropiadas al resto de los países afectados. Entre ellos, Suiza, Reino Unido, España. Los EEUU exigían la indemnización inmediata y en cash. De esa forma las oligarquías estadounidenses sentaban el pretexto que buscaban para irreconocer el cambio de Era en Cuba.

Han pasado 46 años de Bloqueo económico y financiero de los EEUU contra Cuba y el monto de las pérdidas económicas por tal concepto aducidas por el Estado cubano alcanza el valor de aprox. 90 mil millones de dólares. En lo que apunta a un saldo de pérdidas mutuas imposible de ignorar.

En consecuencia, el diferendo bilateral entre los EEUU y Cuba en torno al Bloqueo que el primero le impone al segundo, encuentra su justo ámbito de tratamiento y solución dentro del derecho internacional público. No podrá soslayar esa interpretación de la realidad el abogado con diploma de oro Barack H. Obama.

Desde el punto de vista político, Cuba está en el derecho de exigir a los EEUU el cese inmediato e incondicional de una medida de agresión económica que ha sido tomada contra ella unilateralmente. Esa exigencia persigue el fin de detener las progresivas pérdidas económicas que a título de tal medida se le siguen ocasionando a Cuba.

Sin embargo, exigir la inmediata e incondicional suspensión del Bloqueo -a pesar de la legitimidad política de la demanda- no constituye una precondición política racional para el acercamiento entre los dos Estados. Ante la histórica coyuntura actual se impone lograr el restablecimiento del diálogo y consolidar el acercamiento que eche las bases del entendimiento político sobre el problema del Bloqueo.

Los EEUU, pero en especial el nuevo Presidente está ante la exigencia de suspender el Bloqueo contra Cuba que le plantea la Comunidad Internacional a través de la Organización de Naciones Unidas. Ello hace más significativo un factor político inocultable.  La credibilidad de la voluntad de paz entre las naciones expresada por Barack H. Obama queda emplazada ante la opinión pública mundial.

Cuba, por su parte, está llamada a emprender las transformaciones estructurales de su sistema socioeconómico. No es moneda de cambio alguna. Esa exigencia parte de las contradicciones internas que hacen del modo de producción y de relaciones económicas la principal barrera del desarrollo en Cuba. Esa transformación sistémica resulta imprescindible si se quieren aprovechar las oportunidades que brindan a Cuba los procesos de integración en la región y la propia suspensión del Bloqueo estadounidense.

El emprendimiento de tales cambios exige ser abordado con medidas realizables en corto, mediano y largo plazo. Diseñadas con una visión integral y coherente sobre la remodelación estructural del sistema socioeconómico como un todo. De manera que la sinergia entre las medidas ajustadas  en su alcance temporal, tienda a la maximización de la eficiencia de la transición y del funcionamiento del nuevo modo de producción.

El punto de partida político es el debate popular e intelectual sobre la necesidad del cambio, la naturaleza y las características del nuevo modo de producción.

Ese debate tiene como objetivo definir y consensuar los conceptos políticos que han de primar en torno a cuatro problemas complejos:

  • El sistema de propiedad sobre los medios de producción: a) propiedad privada y cooperativa en la producción mercantil simple; b) no-propiedad (condición de usufructo) en la producción mercantil socialista.
  • El papel de los mercados en el funcionamiento de la economía: a) autonomía del comercio minorista; b) autonomía del comercio  mayorista.
  • El papel de la planificación socioeconómica central y de la planificación empresarial: a) políticas socioeconómicas; b) políticas macroeconómicas reguladoras;  c) autonomía de la autogestión micro-económica.
  • El sentido y el papel de la democracia socialista: a) autodeterminación ciudadana; b) solidaridad comunitaria.
  • Cuba no puede darse el lujo de continuar aplazando tal proceso de renovación socialista.

    Si el Partido estima que las decisiones sobre los cambios conceptuales y estructurales del sistema socioeconómico cubano que le ha anunciado al pueblo su Segundo Secretario han de ser estipuladas por el Sexto Congreso, el plazo de importancia relevante no podría ir más allá del segundo trimestre del 2009. So pena de quedar a la zaga de la coyuntura política interna y regional.

    La medida política inmediata para retomar el debate popular es la publicación del conjunto de opiniones sobre la realidad cubana y las propuestas de cambio que ha hecho inicialmente el pueblo y se encuentran en poder del Partido. Y posibilitar de esa manera el conocimiento común sobre las preocupaciones y las opiniones compartidas por el pueblo. Con ello se crea el clima necesario de confianza mutua ciudadana en la voluntad de cambiar todo lo que haya que cambiar.

    Los cambios prácticos y el establecimiento de las pautas estratégicas hacia el nuevo modo de producción, constituyen el fundamento de la transición hacia el Socialismo en Cuba. Ese ha de ser el mensaje unívoco e inequívoco de la sociedad cubana.

    Desencadenar el debate interno sobre el Socialismo, el establecimiento de un modo de producción emancipatorio y altamente eficiente, la proyección de un nuevo concepto de la participación que apunte a la desenvoltura de la democracia socialista y a la concreción de un nuevo pacto sociopolítico, estarán condicionando todo el universo de relaciones internacionales con Cuba,  y en ello  la conciliación de la vecindad con los EEUU. El cambio de época en la región se consolida con el reencuentro entre Cuba y los EEUU.

    Roberto Cobas Avivar



    [1] Ver el análisis de Pedro Campos, “Obama y Cuba: socialización o pronta reversión”, en: http://www.kaosenlared.net/noticia/obama-cuba-socializacion-pronta-reversion

    [2] Ibídem

     
     
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    [9-11-2008] | 1766 lecturas | 27 comentarios

    Comentarios (3)

    #1.- Cuba lo necesita

    Manuel Castro Rodríguez|10-11-2008 14:19

    El gobierno venezolano depende en gran medida de los ingresos del petróleo, que sigue bajando de precio. La economía cubana descansa básicamente en el sector servicios, que ha triplicado su participación en pocos años, llegando a significar el 76% del PIB. Dentro de este sector, la locomotora es la comercialización de servicios médicos y técnicos en Venezuela, donde trabajan más de 30 mil profesionales de la salud y la educación.

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    #3.- Gente , infórmense antes de hablar ... o lean y callen

    12-11-2008 00:07

    Mira cubanito número 2, entérate

    Da la "casualidad" que Canadá, una democracia occidental, es uno de los primeros partners económicos de Cuba.

    China aun esta lejisimo y DEBERIA ACERCARSE MAS porque es la potencia emergente de este mundo.

    Y Europa SI QUE ES UNO DE LOS PRIMEROS SOCIOS COMERCIALES DE CUBA.

    Así que el que no ve nada con el Windows Vista eres tú so cubanito

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    #4

    12-11-2008 00:09

    Y Corea del Norte ???, de que habla ese cubanoide del 2.

    Cuba no tiene casi relaciones económicas con esa Corea !!!!!!!!!!!!

    Ñooooo, la gente es tonta o se hace la boba.

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