¿Quien es más antisemita, los que que han corrompido a Israel año tras año durante sesenta años, hasta desfigurarlo  al  punto de hacer de él el país más peligroso del mundo para los judíos o aquellos que advierten que el Muro marca un gueto para los dos lados? ¿Es antisemita releer a Hannah Arendt hoy, en que nosotros, los palestinos, somos la escoria de la tierra?, ¿es antisemita volver a iluminar estas páginas sobre el poder y la violencia? El artículo es de Mustapha Barghouthi, Secretario General de Iniciativa Nacional Palestina.
 
Mustapha Barghouthi
Ramallah, 27 de diciembre de 2008
Y leeré mañana, en sus periódicos, que se puso fin a la tregua en Gaza. Por tanto, no es un bloqueo, sino una forma de paz, este campo de concentración devastado por el hambre y la sed. ¿Y de qué depende la diferencia entre la paz y la guerra? ¿De la contabilidad de los muertos? ¿Y los niños corroídos por la desnutrición, cómo las contabilizamos?
¿Muere de guerra o de paz aquel que se va porque falta electricidad en la sala quirúrgica? Se llama paz cuando no hay misiles, pero ¿cómo se llama cuando falta todo lo demás?
Y leeré en sus periódicos, mañana, que todo eso no es sino un ataque preventivo, que es solamente un derecho legítimo, inviolable, de autodefensa. La cuarta potencia militar del mundo, sus músculos nucleares contra misiles de hierro fundido, de papel maché y de desesperación. Y, por supuesto, me precisarán que no se trata de un ataque contra civiles –y puede ser así ¿cómo podría serlo, si los tres hombres que conversan sobre Palestina, aquí, en medio de la calle, son para las leyes israelíes un núcleo de resistencia y por tanto, un grupo ilegal, una fuerza combatiente? – ¿si en los documentos oficiales estamos señalados como una entidad enemiga y, sin el mínimo freno ético, el cáncer de Israel?
Si el objetivo es erradicar a Hamás, todo esto refuerza a Hamás.
Ustedes llegan en aviones de caza para exportar la retórica de la democracia, llegan para estrangular la democracia a bordo de aviones de caza, pero ¿cuál es la otra opción que queda? No la deje explotar sobre usted otra vez. No es el fundamentalismo lo que se bombardea en este momento, sino todo lo que se le opone. Absolutamente todo lo que no restituye gratuitamente a esa ferocidad indiscriminada una rabia que se le opone, sino una palabra desnuda de diálogo, la lucidez de razonar, la valentía de huir. Esto no es un ataque contra el terrorismo, sino contra la otra Palestina, tercera e indiferente, en la medida que esquiva los misiles, inmóvil entre la complicidad de Fatah y la miopía de Hamás.
Se estaba firmando la autodefensa, yo debería firmarlo en autodefensa – un día los sobrevivientes contarán así lo que está ocurriendo.
Y mañana leeré en sus periódicos que todo proceso de paz es imposible, los israelíes, atentos a esto, no tienen ni tan siquiera una persona con quien hablar. Y, en efecto – ¿cómo podrán tenerla, atrincherados detrás de un Muro de hormigón de ocho metros? Y, sobre todo, ¿por qué deberían tenerlo, si la Hoja de Ruta no es otra cosa que un arma enemiga de distracción en masa para la opinión pública internacional? Cuatro páginas donde se exige, por ejemplo, un fin a los ataques terroristas y donde se señala que, a cambio, Israel no emprenderá ninguna acción que pueda minar la confianza entre las dos partes como –textualmente – los ataques contra civiles. Asesinar civiles no mina la confianza, sino el derecho; es un crimen de guerra, no se trata de una cuestión de cortesía. Y si Anápolis es un proceso de paz, como esperamos, aquí, la única hoja que avanza son las tierras confiscadas, los olivos arrancados, las casas demolidas, las colonias ampliadas - ¿por qué, entonces, la proposición de paz saudita no es un proceso de paz? El fin de la ocupación a cambio del reconocimiento por parte de todos los Estados Árabes. ¿Podríamos tener al menos una señal de reacción? ¿Alguien ahí, al otro lado del Muro, acaso escucha?
Pero estoy hablándoles sobre el viento. Porque mañana solamente leeré una línea en sus periódicos y sólo mañana,  no leeré otra cosa entonces sino indiferencia. Y es sólo eso lo que siento, mientras los F16 sobrevuelan mi soledad en dirección de centenares de daños colaterales de quien conozco cada nombre, cada vida –sólo un vestigio de abandono y del error infinito. Europeos, americanos y también árabes – ya que se alcanzó la soberanía egipcia en el paso de Rafah, ¿la moral egipcia tiene el sello de Rafah? -, nosotros simplemente estamos solos. Ustedes desfilan aquí, una delegación tras otra –y, hablando, como diría García Lorca, las palabras quedan en el aire, como boyas en el agua. Ustedes ofrecen ayuda humanitaria pero nosotros no somos mendigos, queremos dignidad, libertad, la apertura de fronteras; no pedimos favores, reivindicamos derechos. Y, por el contrario, ustedes llegan, indignados y deseosos de participar y preguntan qué pueden hacer por nosotros. ¿Una escuela? ¿Una clínica, tal vez? ¿Becas? E intentamos  convencerles otra vez– no, no a la generosa solidaridad, como enseñó Bobbio, solamente la justicia severa de las sanciones, de las sanciones contra Israel. Pero ustedes responden – neutros cada vez y por tanto compartiendo el desequilibrio, defensores de los vencedores – no, eso sería antisemita. Pero quien es más antisemita, los que han corrompido Israel año tras año durante sesenta años, hasta desfigurarlo al pundo de hacer de él el país más peligroso del mundo para los judíos o los que advierten de que el Muro representa un gueto para las dos partes?
Tal vez sea antisemita releer hoy a Hannah Arendt, en que nosotros, los palestinos, somos su escoria de la tierra, es antisemita volver a iluminar estas páginas sobre el poder y la violencia, sobre la última raza sometida del colonialismo británico, que habrían sido, en fin, los propios ingleses? No esto no es antisemitismo, sino exactamente lo contrario, la defensa de muchos israelíes que intentar escapar de una nakbah [la Nakba o "Desastre" es llamado el proceso del nacimiento del Estado de Israel y la expulsión de su patria de la mayoría del pueblo palestino. Nota del traductor]    llamada sionismo. Porque no se trata de un ataque contra el terrorismo, sino contra el otro Israel, tercero e indiferente, en la medida que se huye del pensamiento único cerrado entre la complicidad de la izquierda y la miopía de la derecha.
Se lo que leeré mañana en sus periódicos. Pero no la autodefensa, no la exigencia de seguridad. Todo eso no tiene otro nombre que Apartheid – y genocidio. Porque poco importa si los políticos israelíes, técnicamente, se adhieren o no a los milímetros de las definiciones delicadamente talladas por el derecho internacional, su formalismo aristocrático, su supuesta objetividad no son sino enemigos colaterales, aquí, que ayudan a multiplicar la fuerza de los vencedores. La esencia de estos aviones es su neutralidad, es su silencio, son las explosiones.
Alguien se sentirá delante de Berlín ante otro Muro. ¿Cuántos muertos quedan aún para que ustedes se sientan ciudadanos de Gaza?
Mustapha Barghouthi es médico, diputado en el Consejo Legislativo Palestino y Secretario General de Iniciativa Nacional Palestina, un partido y movimiento social que participa en la asistencia social laica y en una agenda política laica en defensa de la independencia y la democracia en los territorios palestinos ocupados. Fue candidato a la presidencia de la Autoridad Palestina en 2005, obteniendo el 19,7% de las intenciones de voto. Amigo de Edward Said, que defendía la formación de un Estado laico, democrático y binacional, Barhouthi aboga, sin embargo, por la solución de dos estados, por la vuelta  a las  fronteras israelíes de la Línea Verde, con fecha de 1967, y trabaja en las emergencias de los hospitales de Palestina, militando contra el Muro de anexión de Cisjordania.
Artítuculo publicado en Agência Carta Maior el  miércoles 7 de enero de 2009.
Traducción desde el portugués de José André Lôpez Gonçâlez.







#2.- para el nazi anónimo #1
el observador implaclabe|07-01-2009 21:43
Tu eres un nazi que no merece vivir. Un asesino que golpea por detrás y un cobarde porque no das la cara con tu nombre.
NAZI, ASESINO, ESCORIA.
Los epítetos del diccionario se agotan.
Das asco.
Valoración: 2
| Avisar provocación