Transcurrida una semana desde que Cristina Kirchner ganara las elecciones presidenciales de Argentina con más de veinte puntos arriba de su inmediata seguidora, Elisa Carrió,no pocos siguen apareciendo en los medios como si el resultado electoral fuera ilegítimo. Y usando una interpretación de la voluntad popular algo confusa en el siglo veintiuno, la derecha perdidosacuestionó el orden jurídico que dicen los perjudicó y siendo en la Argentina donde el voto secretoy obligatorio empezó por 1912, suena disonante que cien años más tarde la principal opositora; una abogada; resignificara sin delicadeza republicana el voto calificado al reclamaren rueda de prensa que siendo ganadora su lista entre los votantes de la clase media y alta, ella representaba a los más capacitados para mejorar la condición de los pobres. Una discordancia o extemporaneidad opositoraque alrevisar las cifras de miseriaque generóla caída del sistema financiero neoliberal de los noventa, nos retrae a ciertagrosería delvodevil: ‘lo que más me jode de los pobres es lo mal que se visten’.Salvoque lo dicho por la ultra católica Carrió, crucifijo en ristre, no tuviera connotación económica ysíun requiebro amoroso hacia el pobrerío que no la votará jamás; y es mayoría.
Por otro lado, la nueva presidenta electa y al margen del anhelo de profundizar un proyecto de mayor ‘justicia social’; dicho en lengua peronista; y sin ser una garantía revolucionaria disfrutó de una oposición disoluta, dispersa, y con un elenco de mediáticos que exhumaban lo más imbécil y frívolo de los años pasados. Sin que faltaran varios cómicos que ni bien abrieron la boca convirtieron al gobierno de Néstor Kirchner en el más serio y exitosode los últimos tiempos; una certeza facilitada además porlos altos precios de los ‘comodities’ haciael exteriory las justas retenciones impositivas a los exportadores. Un notorio acierto recaudador del gobierno que junto a la ‘inseguridad’ resultaron los dos ‘perjuicios’más criticados por los dueños del privilegio que entre varias desinformaciones que padece, no sabe que la inseguridad de todas las sociedades es un resultadode ellas y jamás una causa… Pero bien, según sucondición la derecha disciplinó a sus candidatos para oponerse a cualquier repartición de la torta, una linea enfatizada por los medios de comunicación que en definitiva dictan la voluntad delas clases altas y medias, obedientes a esos mensajessin ningún debateíntimo. Eso es tan así que resueltamente lo evidencianlas cifras electorales porbarrios y sectores, que rigurosamente indican la fidelidad de los sectores económicamente más pudientes envotarsegún diga la CNNy los diarios tradicionales más leídos en cada país. Una actitud de convenienciaparticular, clasista y casi natural,aunque eso al fin pareció menos desencaminada que la exhibidaporla izquierda siempre tozuda, discursiva y lejana del pobrerío. Esos perfiles resultaron los dos márgenes que el electorado oficialista aprovechó con todo y hoy, - una semana después de la elección- ya existen desavenencias entre los seguidores de Elisa Carrió acrecentadas cuando la líder de la Coalición Cívica reiteró sus enunciados codiciosos con algo de misticismo mandón, y algunos legisladores ya electos decidieron organizarse en varios grupos diferentes. Porque sencillamente, en la Argentina de hoysólo un huérfano político acepta merodear gratis por el abismo conceptual que le proponela Convención Cívica..
En definitiva, esta elección nos alecciona en cuanto los ganadores no cantaron la marcha peronista, que perdieron al menos diez intendentes estelares del conurbano y uno de laprimera hora, Manuel Quindimil, que dirigiera Lanús durante siete ejercicios sin saber que ‘Gardel supo retirarse a tiempo’, entró en el ocaso recién acabado el escrutinio. Algo profundocambió en el espectro de las decisiones en tanto unos cuantos intendentes inamovibles perdieron con quienes, aunque apoyarantambién a Cristina Kirchner,se enfrentaron a su gestión. Y entre los tachadospor este tipo de voto elaborado y sanadorfigura en Quilmes el mismo delfín del actual Ministro del Interior, un oficialista que perdiera ante quien sin muchos fondos para gastarllevara su propuesta casa por casa. Actitud idónea para recuperar la participación del gentío si se comprende en serio la coyuntura donde, entre otras urgencias,si el peronismo quiere volverdel ocaso deberá reordenarseya sin la hegemonía del duhaldismo conservador,y sincerar si retomalos principios desechados cuando la derecha se adueñó del aparato partidario. Así o como sea el peronismo decidirá si vuelve a sus principios esenciales como aquellaliberación psicológica del obrero ante el patrón del año ’45, - una tarea posible en una generación peroculminada en mesespor el peronismo de entonces- y pisoteada sin piedad cuando el Poder asociado aBungeyBorn se apropiara de la conducción partidaria. Esa realidad histórica también deberá blanquearsey ante la dinámica actualde los conflictos no exclusivos de los argentinos, es primordialun proyecto ideológicode avanzada opuesto al de un adversario que cambia su método pero jamás su identidad. Nuestramedieval derecha política deviene en enemigo ni bien alguien muestra anhelos de modernidad o le proponemejorar el reparto de la riqueza. Ese punto del debate sociales el más sensible a la intransigencia a ultranza ligada al Poder, grupo adverso a que la seguridadde una sociedaddepende delbienestar detodos. Apenasun valor universalque ellos desecharon también en las últimas eleccionesymuy bien nos les fue.
Inteligente, agudo y muy divertido
Chino Ivarón|04-11-2007 14:01
Digamos que todo eso es esta página. Muy pero muy buena. Chino. 
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