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Crítica del sistema carcelario
Análisis crítico con la esencia de las prisiones, en el que se concluye que es un sistema "inútil, injusto, contraproducente y éticamente discutible".
Ricardo Mella (Para Kaos en la Red) [30.03.2008 21:19] - 297 lecturas - 6 comentarios

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El sistema carcelario es inútil, injusto, contraproducente y éticamente discutible
 
Resulta curioso comprobar cómo después de miles de años de civilización existen todavía determinados sistemas o instituciones humanas que permanecen esencialmente inalterables, por mucho que avancemos en otros terrenos como las ciencias sociales, la política o la tecnología. Un ejemplo es el sistema carcelario. Durante miles de años, el ser humano ha recurrido a las cárceles para eliminar a la delincuencia, y aunque haya cambiado en sus detalles la esencia del sistema permanece invariable.

Quizá la razón última de dicha permanencia es la sensación generalizada de que las prisiones son inevitables. Pero ninguna institución humana es inevitable si no está realmente justificada su existencia. A la pregunta de si las cárceles son realmente necesarias sólo se puede contestar respondiendo previamente a otra pregunta más inmediata: ¿es útil el sistema carcelario?

En ese sentido, la utilidad del sistema de prisiones viene determinada fundamentalmente por una triple función: punitiva (para castigar al culpable), preventiva (para disuadir al ciudadano de cometer delitos) y de rehabilitación (para reinsertar al preso en nuestra sociedad y evitar que vuelva a delinquir):

1) Función de rehabilitación. ¿Hasta qué punto se rehabilitan las personas que pasan por una cárcel? ¿La mayoría se rehabilitan o por el contrario reinciden luego de su estancia en ella? Resulta difícil entender cómo un ambiente carcelario, formado por todo tipo de delincuentes, puede ayudar a que una persona olvide la delincuencia. Parece más lógico, por el contrario, que la llamada "universidad del crimen" fomente nuevas relaciones entre delincuentes o el aprendizaje de nuevas formas de delitos. ¿Es una exageración decir que la cárcel en realidad fomenta la delincuencia, y que por tanto es contraproducente?

2) Función preventiva. Es más que discutible que las prisiones sean un eficaz sistema disuasorio contra la delincuencia. Si nos atenemos a los crímenes de sangre, la mayoría son pasionales y por tanto irracionales, y no es probable que una persona que actúa irracionalmente se detenga a sopesar de manera racional las consecuencias que conllevará la realización de su acto.

En lo que respecta al resto de delitos, la inmensa mayoría son debidos a situaciones de pobreza o marginalidad (hurtos, tráfico de drogas, etc.), es decir, o bien a la pura supervivencia o bien al ambiente, dos factores que probablemente pesen mucho más en la actuación de una persona que la amenaza de un futuro castigo. En este contexto, una medida preventiva sin duda más eficaz sería la eliminación de las bolsas de pobreza y marginación de nuestras sociedades.

3) Función punitiva. Ciertamente la cárcel supone un duro castigo para el delincuente, pero de poco sirve eso más allá de la simple satisfacción de un instinto primario de venganza. Y aparte de la nula utilidad de esa función, debemos considerar otros puntos de vista éticos y morales: ¿es lícita la privación de libertad de un ser humano? ¿Llegará un día en el que el derecho a la libertad sea considerado un derecho humano tan fundamental como el derecho a la vida, y por tanto ni siquiera el Estado pueda atentar contra él?

También hemos de tener en cuenta que al privar de libertad a un ser humano no sólo castigamos a ese ser humano, sino a todos los de su entorno. ¿Qué sucede con la familia de un penado? ¿Por qué se condena a dicha familia a renunciar a su ser querido? ¿Qué será de las personas que quizá dependan sentimental, material o económicamente del condenado, como unos padres, una pareja o unos hijos? Estamos hablando de una tragedia que trasciende el castigo a un único culpable para afectar a varios inocentes. ¿Es ético, por tanto, defender la función punitiva de la cárcel?

Otra cuestión que debemos añadir a las precedentes es la inmensa injusticia de los filtros sociales que desembocan en la cárcel. Me estoy refiriendo al sistema judicial que padecemos, desde el sistema de multas hasta las fianzas millonarias, pasando por la ausencia de gratuidad de la defensa judicial (lo que significa que los mejores abogados son también los más caros). Todo ello está diseñado con el fin evidente de castigar al delincuente pobre y volver impune al delincuente rico, lo que convierte a todo el sistema judicial en general, y al carcelario en particulario, en algo extremadamente perverso e injusto.

Se alegará que la razón de que el sistema carcelario permanezca invariable a lo largo de los siglos, a pesar de ser injusto, contraproducente, inútil y éticamente discutible, no es otra que la ausencia de una alternativa realista y viable al mismo. Pero lo cierto es que la humanidad no ha hecho ningún esfuerzo serio por replantearse dicho sistema, tal vez porque los delincuentes sean los últimos seres humanos de los que alguien querría preocuparse. De cualquier modo creo que ha llegado ya el momento de abrir un debate serio, sosegado y reflexivo sobre el sistema de prisiones con el fin de eliminarlo y reemplazarlo por otro (u otros, dado que la problemática que estamos tratando es variada y por tanto exige más de una solución) más útil, justo y humano.
 
 


http://ricardomella.blogspot.com/2008/03/crtica-del-sistema-carcelario.html

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Hay 6 comentarios de los comentarios de esta noticia

Comentarios más valorados de esta noticia

#1
[2008-03-30 21:56:50]

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Las carcel solo esta diseñada para las clases bajas, mientras que si se invertiria el caudal humano y economico del sistema carcelario, o policial, militar en buscar soluciones a los problemas sociales, politicos o de salud que generan presos otro gallo cantaria. Por lo tanto la carcel es una arma violenta en manos del estado para controlaro chantajear.
 
#2
Foucault (1) [2008-03-31 02:50:58]

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(…)

El sistema penitenciario, quie­ro decir, de la prisión represiva, de la prisión como castigo, fue estable­cido tardíamente, prácticamente a finales del siglo XVIII. Antes de esa fe­cha la prisión no era un castigo legal: se aprisionaba a las personas simplemente para retenerlas antes de procesarlas y no para castigarlas, salvo en casos excepcionales. Bien, se crean las prisiones como siste­ma de represión afirmándose lo siguiente: la prisión va a ser un sistema de reeducación de los criminales. Después de una estancia en la prisión, gracias a una domesticación de tipo militar y escolar, vamos a poder transformar a un delincuente en un individuo obediente a las leyes. Se buscaba la producción de individuos obedientes.

Ahora bien, inmediatamente, en los primeros tiempos de los siste­mas penitenciarios quedó en claro que ellos no producían aquel resul­tado, sino, en verdad, su opuesto: mientras más tiempo se pasaba en prisión menos se era reeducado y más delincuente se era. No sólo pro­ductividad nula, sino productividad negativa.
 
#3
Foucault (2) [2008-03-31 02:52:03]

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En consecuencia, el sis­tema de las prisiones debería haber desaparecido.

Pero permaneció y continúa, y cuando preguntamos a las personas qué podríamos utilizar en vez de las prisiones, nadie responde.

¿Por qué las prisiones permanecieron a pesar de esta contra­productividad? Yo diré que precisamente porque, de hecho, producían delincuentes y la delincuencia tiene una cierta utilidad económico-po­lítica en las sociedades que conocemos.

La utilidad mencionada pode­mos revelarla fácilmente: cuantos más delincuentes existan, más crí­menes existirán; cuantos más crímenes hayan, más miedo tendrá la po­blación y cuanto más miedo en la población, más aceptable y deseable se vuelve el sistema de control policial.

La existencia de ese pequeño peligro interno permanente es una de las condiciones de aceptabilidad de ese sistema de control, lo que explica por qué en los periódicos, en la radio, en la televisión, en todos los países del mundo sin ninguna excepción, se concede tanto espacio a la criminalidad como si se trata­se de una novedad cada nuevo día.
 
#4
Foucault (3) [2008-03-31 02:53:16]

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Desde 1830 en todos los países del mundo se desarrollaron campañas sobre el tema del crecimiento de la delincuencia, hecho que nunca ha sido probado, pero esta supuesta pre­sencia, esta amenaza, ese crecimiento de la delincuencia es un factor de aceptación de los controles.

Pero eso no es todo, la delincuencia posee también una utilidad económica; vean la cantidad de tráficos perfectamente lucrativos e ins­critos en el lucro capitalista que pasan por la delincuencia: la prostitu­ción; todos saben que el control de la prostitución en todos los países de Europa es realizado por personas que tienen el nombre profesional de proxenetas y que son todos ellos ex presidiarios que tienen por fun­ción canalizar los lucros recaudados sobre el placer sexual. La prostitu­ción permitió volver o­neroso el placer sexual de las poblaciones y su encuadramiento permitió derivar para determinados circuitos el lucro sobre el placer sexual. El tráfico de armas, el tráfico de drogas, toda una serie de tráficos que por una u otra razón no pueden ser legales y directamente realizados en la sociedad, pueden serlo por la delincuen­cia, que los asegura.


 
#5
Foucault (4) [2008-03-31 02:54:18]

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Si agregamos a eso el hecho de que la delincuencia sirve masiva­mente en el siglo XIX y aún en el siglo XX a toda una serie de alteracio­nes políticas tales como romper huelgas, infiltrar sindicatos obreros, servir de mano de obra y guardaespaldas de los jefes de partidos políticos, aun de los más o menos dignos. Aquí estoy hablando precisamente de Francia, en donde todos los partidos políticos tienen una mano de obra que varía desde los colocadores de propaganda hasta los aporreadores o matones, mano de obra que está constituida por delincuentes. Así tenemos toda una serie de instituciones económicas y políticas que operan sobre la base de la delincuencia. Y en esta medida la prisión, que fabrica un delincuente profesional, posee una utilidad y una productividad.

(…)

Conferencia de Michel Foucault, publicada en la revista anarquista Barbarie, Nº 4 y 5 (1981-2), San Salvador de Bahía, Brasil.


 
#6
[2008-03-31 13:04:48]

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El comentario #1 lo ha clavado.
Sabemos todo acerca de lo que es la cárcel. Por supuesto que también hay que considerar y tener en cuenta que hay personas en las cárceles que se lo merecen; discutible o no será el grado de castigo o lo que hay que hacer, pero debemos ser conscientes que hay muchas personas que algo de eso se merecen.
La cosa está en ver qué soluciones habría que tomar, para hacer un mundo mejor y erradicar el sistema represor y mortal que es la cárcel. Y otra cosa es saber con quiénes se podría contar para esta labor (desde luego creo que los Estados no están por esta labor).
Yo siempre digo que, ante tanto atropello, burla, injusticia, opresión, choteo, hay algo que nos puede hacer superar mucho de todo esto: me refiero a la conciencia de las cosas y al saber cómo funciona todo. La sabiduría es un antídoto muy eficaz para al menos ponerse a salvo. Por supuesto hay que profundizar y tratar de aportar algo para erradicar las injusticias y todo esto; a base de solidaridad, difusión de ideas, denuncias públicas, propagar información valiente y demás.
Desde luego hay que tratar esta cuestión y otras en profundidad y en extensión.
Salud.


 

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