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Crítica a artículo sobre los llamados “metrosexuales” que saliera en Juventud Rebelde.

Con gran decepción leí un artículo publicado el pasado domingo 11 de noviembre en el diario Juventud Rebelde. El periódico no defiende a estos jóvenes que rompen con la tradicional estética masculina, los cuestiona. 
David Perdomo | Para Kaos en la Red | 14-11-2007 | 2260 lecturas | 26 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/critica-articulo-sobre-llamados-metrosexuales-saliera-juventud-rebelde

Con gran decepción leí un artículo publicado el pasado domingo 11 de noviembre en el diario Juventud Rebelde. La decepción viene porque este periódico se ha destacado últimamente por separarse de la habitual ceguera que caracteriza a nuestra prensa ante nuestros problemas. Ahora es un “problema” a solucionar la temática planteada en el artículo. Desde su título: Aumentan hombres que usan atributos femeninos (1), ya se denota el prejuicio de los autores.

Nos ofrecen este concepto del asunto: “¿qué se ha entendido por metrosexualidad? Fue el periodista inglés Mark Simpson, en 1994, quien la definió como la actitud de aquel hombre joven, habitante de una metrópoli, que gusta de una vida sofisticada, cuida su cuerpo, no tiene prejuicio para hacerse la manicura, y viste ropa de diseñador. Según Simpson, el metrosexual está enamorado de sí mismo y se obsesiona por estar siempre a la moda. El diario estadounidense The New York Times describiría poco después: «Son hombres urbanos impacientes, uniformes, dispuestos a abrazar sus lados femeninos».

No voy a llamar de otro modo a los individuos que optan por un cambio en la tradicional estética masculina, como tampoco se le puede cambiar al denominado Quinquenio gris, cuan fue bastante oscuro. No niego la influencia del mercado y la globalización en las modas, en los cambios ornamentales en las personas. Pero lo que nos plantean los autores del artículo en cuestión es que no se pueden violar las reglas, y que lo femenino tiene que seguir siéndolo, y no pasar a formar parte además de algunos hombres. Muestran a los llamados metrosexuales como personas superficiales que están infringiendo peligrosamente las tradicionales reglas de la masculinidad.

En el inicio del artículo se lee: Quién sabe si por una trampa de los diccionarios, o por una broma del sentido común, los hombres «bellos», sin embargo, se sienten muy bien. Tal parece que no hay hombres bien parecidos o bellos (aunque tanto se tema usar este término para los hombres y, sobre todo, por ellos mismos). Y si se sienten bellos, “sin embargo, se sienten muy bien.” Pobre de aquel hombre que esté totalmente complacido con su apariencia física, no debería estar contento con ello, según nos dan a entender estos autores.

Más adelante se plantea: Puede ser que, mirando atrás en el tiempo, todo el asunto de ser bello o no serlo, no sea otra cosa que el afán humano de lograr aceptación dentro del grupo, de otorgarse a sí mismo un cierto reconocimiento social, o de llegar al clímax de la notoriedad pública. Todo lo relacionado con el bienestar físico del hombre queda reducido, según el escrito, al qué dirán los demás, como si la propia complacencia con uno mismo no importara.

Con estupor se lee lo siguiente: “…con solo desandar unas cuadras de La Habana, la imagen de hombres con piernas y brazos afeitados, con esmalte en las uñas, con cejas arregladas, con aretes u otros atributos —hasta ahora solo femeninos— penetra como una bala en el centro de la retina pública.” ¿Será que están volviendo los terribles censores de las libertades estéticas que se quiera dar cada individuo? Los autores escriben que esa imagen que rompe con la del hombre tradicional hiere como bala en la retina. Los hiere a ellos, pero porque ya tienen herida la mente desde antes, no se adaptan a los cambios que no aceptan. Resulta que los aretes en los hombres es algo de ahora, es increíble que se afirme esto. Es sabido que tanto esto, como el pelo largo, lo utilizan los hombres desde los inicios de la Civilización. El pelo largo se retoma con fuerza en los años ´60 del pasado siglo, y ya no es lo común ni siquiera en los metrosexuales. El arete (incluyo las argollas) está bastante extendido en los jóvenes desde hace más de una década. Los labios pintados no me parece algo común, al menos en los metrosexuales cubanos.

En el escrito se entrevista a especialistas y personas en la calle, con diferentes puntos de vista. Un estudiante universitario refleja su posición: “se confunde cultura con libertad, se rompe la imagen masculina de nuestra sociedad.” Sí, también hay jóvenes (incluyo a los autores) que se oponen a otros jóvenes que quieren cambiar su imagen, esta oposición no es exclusiva de personas de otras generaciones.

Se insiste en que el mercado y la globalización son causantes de este fenómeno, que para vender más, hace falta que los hombres también se preocupen por los productos de belleza. Y que es el mercado quien impone los límites entre lo masculino y lo femenino. Alguien aclara que “la cosmética del cabello es general, y todo tiene su edad y su etapa. No solo tenemos jóvenes que vienen a comprar tintes para hacerse iluminaciones en el cabello, hombres de mayor edad buscan tratamientos anti-canas y anti-caída».”

Los autores del artículo, dicen irónicamente: Cremas anti-arrugas, implantes para el cabello, pinturas de uñas, lápiz labial... toda una gama de productos creados para los hombres, que habrían sido un buen gancho literario para los hermanos Grimm al diseñar sus personajes masculinos, los cuales hubiesen hecho palidecer de celos a la madrastra de Blanca Nieves. La industria cosmética ha logrado que a diario los hombres se pregunten: ¿quién es el más bello entre los bellos? Ella —la industria— ya tiene la respuesta: «todos los hombres son bellos, pero los metrosexuales son los más bellos de todos».

La vicedecana de laFacultad de la Facultad de Psicología cree que hay emergencias de cambio, de apostar un poco más por la autonomía, con la belleza de los cuerpos.

Coincido con el artículo en que el cambio en lo externo no implica necesariamente un cambio en lo interno, es decir, que estas personas no sean machistas. Pero pienso que más fácil le será a ellos dejar de serlo que a los otros, porque ellos están rompiendo tabúes.

El artículo termina citando a un adolescente:«Cuando salga este trabajo por el periódico, me lo dan, para llevárselo a mi papá que no me deja hacerme los rayitos».Espero que el padre no lo haya leído, pues además de sus prejuicios sexistas, estarán los ideológicos, ya que nos han dicho que estos cambios en los hombres son por ser personas frívolas conducidas por el mercado. Ahora los que no permiten estas blandenguerías de los varones en las escuelas tienen un papel (otro) que los respalde.

Me pregunto si a las mujeres que deciden no pintarse, y lucen una belleza natural sin dejar de ser femeninas, también serán blanco de estos nuevos censores.

Un artículo de hace tres años (2) de este mismo periódico, terminaba de este modo: “La responsabilidad de que alguien del sexo masculino opte por esta propuesta de mercado no es única de las agencias publicitarias, a pesar de la manipulación que ejercen. Esta opción solo podrá enganchar a sujetos con una subjetividad que reúna las condiciones necesarias para ser metrosexual. Por lo tanto, la tradicional imagen de varón no está en vías de extinción.” Espero que esto calme el nerviosismo reinante en los que no aceptan a los llamados metrosexuales.

Otro artículo (3) del propio diario, de diciembre del pasado año dice:Basta juzgar el cambio de patrones en las relaciones interpersonales, la osadía de incorporar prendas «femeninas» a su vestuario y la proyección emocional de los nuevos varones, que no por eso permiten un cuestionamiento de su orientación sexual. Este fenómeno no es privativo de la Isla, aunque tal vez sorprenda aquí más que en el viejo continente o en otras latitudes de las Américas. Y tampoco es una cuestión de moda: desde la revolución sexual de los años sesenta, en el pasado siglo, se ha teorizado bastante sobre un nuevo tipo de hombre, calificado como soft —suave en inglés— que no se avergüenza de la parte sensible de su personalidad y considera a la mujer en un plano de igualdad respetable, no como presa sexual.

Como decía antes, pienso que no necesariamente estos individuos dejan de ser machistas, pero no nos desviemos en ese punto; y no seamos nosotros sexistas al valorar su apariencia física. Demasiados traumas ha tenido la Humanidad por la no aceptación de los cambios, y las consecuentes represiones sufridas por los incomprendidos. Precisamente nuestro país, padeció esa situación, y aún hay huellas, pero que estas no vuelvan a ser, al cantar de Silvio, delimitadoras de primaveras.

(1) Aumentan hombres que usan atributos femeninos.Por: Lourdes Stusser, Carlos Ríos, Núñez Michel, Yuri Guevara, Elayna Espina, Nelly Osorio y Sara Cotarelo.http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2007-11-11/aumentan-hombres-que-usan-atributos-femeninos/

(2) ¿Un nuevo tipo de varón? A cargo de Aracelys Bedevia

http://www.juventudrebelde.cu/secciones/sexosentido/2004/abril/abril17 /PATRON_SEXO.html

(3) ¿Se extingue el «macho» latino? Por: Mileyda Menéndez

http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2006-12-23/se-extingue-el-macho-latino/

 
Más información:

|14-11-2007

Aumentan hombres que usan atributos femeninos

Cuba no escapa a la llamada metrosexualidad. Las causas han sido diversas pero, ¿es el hombre cubano más liberal? ¿Es menos machista?

Por: Lourdes Stusser, Carlos Ríos, Núñez Michel, Yuri Guevara, Elayna Espina, Nelly Osorio y Sara Cotarelo. Fotos: Roberto Suárez

Correo: cida@jrebelde.cip.cu

11 de noviembre de 2007 00:41:48 GMT
Bellos y no bellos, en Cuba y más allá, todos caben en este mundo. Quien sabe si por una trampa de los diccionarios, o por una broma del sentido común, los hombres «bellos», sin embargo, se sienten muy bien. Agradecidos de haber llegado a la vida en acuerdo tácito con los cánones de las culturas dominantes, estas personas, generalmente, están más complacidas con su físico que otros a su alrededor.

El mercado ha estado vendiendo algunas novedades lingüísticas: metrosexual, tecnosexual, ubersexual, retrosexual, y hasta hombre alfa. La Real Academia de la Lengua Española no les abrió las puertas, y por el momento siguen volando en el éter de la oralidad humana. Sin embargo, los medios de comunicación del mundo occidental las han catapultado al espacio público, para beneplácito de los intereses del mercado.

Esas clasificaciones con prefijos múltiples, que parecen denotar a la larga una conducta «sexual», son, por el contrario, denominaciones que no suelen indicar un comportamiento, orientación o preferencia alguna, sino que nombran actitudes que algunos hombres tienen hacia su apariencia física, y que simulan abrir la puerta a una supuesta «liberación masculina».

Puede ser que, mirando atrás en el tiempo, todo el asunto de ser bello o no serlo, no sea otra cosa que el afán humano de lograr aceptación dentro del grupo, de otorgarse a sí mismo un cierto reconocimiento social, o de llegar al clímax de la notoriedad pública.

En el mundo antiguo muchos hombres se preocupaban conscientemente por su apariencia, aunque casi siempre este comportamiento se vinculaba con su estatus de clase, con su ser público. Hoy está claro que los productos y servicios en función de la belleza se venden más después que los medios han legitimado el surgimiento de un «nuevo hombre» —que no es un hombre nuevo— al que no le importa violar los límites acuñados por la cultura falocéntrica.

Los medios internacionales aseguran que estos hombres asisten a salones de belleza, son más selectos en el vestir, y utilizan joyas que unas décadas atrás las normas sociales concebían exclusivamente para mujeres. El enfoque queda solo en lo superficial. Nadie habla de su dimensión humana, de las transformaciones de su alma, de su ser político.

Un joven se saca y arregla las cejas
Arreglarse las cejas ya no es exclusivo de las féminas.

Podría especularse que cualquier tendencia de este tipo en nuestro país se vería minimizada por los efectos del período especial. Sin embargo, con solo desandar unas cuadras de La Habana, la imagen de hombres con piernas y brazos afeitados, con esmalte en las uñas, con cejas arregladas, con aretes u otros atributos —hasta ahora solo femeninos— penetra como una bala en el centro de la retina pública.

Sea o no una estrategia de mercado afirmar que existen los metrosexuales, lo cierto es que algunos hombres en Cuba lucen hoy diferentes.

Dime, espejo mágico...

«Es la crisis del mexicano “macho”», afirma sobre la metrosexualidad Roberto Labaut, estudiante universitario. Ciertos jóvenes cubanos conciben este fenómeno como la renuncia a la masculinidad tradicional, como darle la espalda a esa apariencia que Humphrey Bogart implantó hace décadas en el gusto occidental.

Pero, ¿qué se ha entendido por metrosexualidad? Fue el periodista inglés Mark Simpson, en 1994, quien la definió como la actitud de aquel hombre joven, habitante de una metrópoli, que gusta de una vida sofisticada, cuida su cuerpo, no tiene prejuicio para hacerse la manicura, y viste ropa de diseñador. Según Simpson, el metrosexual está enamorado de sí mismo y se obsesiona por estar siempre a la moda. El diario estadounidense The New York Times describiría poco después: «Son hombres urbanos impacientes, uniformes, dispuestos a abrazar sus lados femeninos».

Al borde del narcisismo, ser metrosexual no implica una orientación sexual específica. Homosexuales, heterosexuales y bisexuales comparten la afición hedonista de la imagen.

El Dr. Julio César González Pajés, profesor de la Universidad de La Habana y coordinador de la Red Iberoamericana de Masculinidades, considera que «hoy día el hombre es mucho más andrógeno, más “femenino”, no afeminado, sino femenino en la concepción femenina de la socialización».

Brazo de un hombre el cual se está afeitando
¡Adiós a los pelos! Algunos entrevistados coinciden en que sin ellos se ven mejor.

Los íconos de la metrosexualidad en el mundo tienen nombres de éxito: David Beckham, nuevo astro del club estadounidense Los Ángeles Galaxy, impone distintos estilos y modas que lo convierten en el paradigma global de la metrosexualidad. Beckham ha declarado que gusta de pintarse las uñas y arreglarse las cejas, porque lo hace sentirse mejor. Sus cortes de cabello —uno distinto cada temporada—, así como sus brazos y piernas afeitados, son imitados por los fanáticos del capitán de la selección inglesa. La gran campaña mediática en torno al astro futbolístico ha servido para exportar el sello metrosexual a todos los rincones del mundo. Otras imágenes tan «masculinas», como la del charro mexicano, han sucumbido a la influencia. El cantante Alejandro Fernández, popularmente conocido como «El Potrillo», se ha declarado a sí mismo como un «charro metrosexual».

Nuestro país, aun cuando intenta alejarse de la maquinaria publicitaria, no escapa tampoco a esta tendencia de la globalización. Es por eso que hay hombres que reproducen los patrones metrosexuales sin saber, en la mayoría de los casos, que están dentro de esa clasificación.

Un joven de espalda con una cola de caballo
La «cola de caballo» se hizo habitual entre los jóvenes desde hace bastante tiempo.

El equipo de investigaciones sociales de este diario entrevistó a 60 personas entre los 14 y los 30 años, a lo largo de todo el país, con el objetivo de indagar cómo se percibe en Cuba esta nueva inclinación al «hombre estilizado». Los entrevistados notaron el aumento de atributos tradicionalmente femeninos en varones, entre ellos: pantalones ajustados y a la cadera, cejas arregladas, pelo largo y teñido, cuerpo rasurado o depilado, camisetas de tirantes, uñas arregladas, labios pintados, limpieza facial, peinados de estilo, cintillos, piercing en el ombligo, entre otros.

Diversas son las apreciaciones sobre la manifestación de la metrosexualidad en la Mayor de las Antillas. Para muchos interrogados se debe al seguimiento de la moda, o como síntoma de rebeldía y protesta de los adolescentes. Otros culpan a la influencia de culturas externas importadas por diferentes vías. Algunos creen que es una receta de los hombres para aumentar la autoestima modificando el patrón estético, y así expresar su desprejuicio en la manera de asumir la masculinidad.

Julio César González Pajés refiere: «hoy en día los límites entre lo heterosexual, lo homosexual y lo bisexual se rompieron, y Cuba forma parte de eso. Hay una estética más ambigua sobre el hecho de ser hombre, que no indica tampoco exactamente una opción sexual».

Miguel Vargas, chofer de un taxi de turismo internacional en Varadero, de 47 años, considera que la metrosexualidad «tiene que ver con la pérdida de valores, se están perdiendo, no hay ética. Hay falta de principios. Y eso es desde la niñez». Carlos Lugo, estudiante habanero de Ingeniería Nuclear, de 24 años, asevera que «se está resquebrajando la cultura nacional en la juventud, se confunde cultura con libertad, y se rompe la imagen masculina de nuestra sociedad». Guillermo González Lezcano, profesor de belleza y miembro del proyecto Pelarte, percibe que la metrosexualidad en Cuba es expresión de la crisis que ha atravesado el país: «hay pérdida de la identidad cosmética porque todo se degradó, todo se desvalorizó con el período especial».

Por otra parte, un sector de la población lo relaciona con la moda, con la influencia de las industrias culturales extranjeras y el consumo. «El mercado influye en estas personas —afirma Zuleika Andrés, estomatóloga del municipio Plaza de la Revolución, de 30 años—. La influencia puede estar en las revistas, en cierto tipo de películas que exaltan los valores a través de la imagen física, el galán, el superhéroe, el deportista; todos con el patrón de éxito le siguen el ritmo al consumismo». Gretel Téllez, de 18 años, prefiere verlo como «una evolución del pensamiento y la influencia de la moda europea».

Julio César González Pajés es todavía más terminante: «En lo que sí podemos estar de acuerdo es que Cuba está influenciada por ese movimiento mundial y que los jóvenes cubanos cada día se quieren parecer más en la estética a los jóvenes de otros países».

Otros, simplemente, lo atribuyen a un verdadero cambio en concepciones estéticas y hasta de comportamiento. «Más que una copia es algo propio de la evolución de las especies, la mentalidad del hombre cambia, los tabúes se han ido resquebrajando, el desarrollo social y tecnológico va a la par con el desarrollo del ser humano». Así piensa Filiberto de la Cruz, estudiante de Ingeniería Nuclear. Danny de los Santos, alumno de la Escuela Nacional de Arte, lo ve como «el cambio y el deseo de hacer cosas diferentes, una transformación estética».

Modelos de la casa de modas La Maison, que optaron por el anonimato en sus entrevistas para este reportaje, son algunos de los hombres que en Cuba trabajan en su imagen. Ellos no se ciñen al título de «metrosexuales». Simplemente creen que «el hombre tiene que cuidarse y el que no lo hace, no se valora a sí mismo como debiera». Ellos aceptan sin prejuicios que en su rama laboral «cada cual cuida su imagen, vive encima del cuidado de su cuerpo, el ejercicio, el rasurado, las cremas, las dietas...». Reconocen que, en un inicio, la sociedad no los recibió bien: «Siempre la primera imagen que tienen de nosotros es que somos homosexuales». Y aún peor fue en su ámbito familiar: «Muchos padres no estuvieron de acuerdo en un momento inicial, porque cuando te ven afeitado, con las cejas limpias (arregladas), algún color diferente y otro corte en el cabello, les resulta difícil».

Mariana Pérez y Katia Suárez, sociólogas, de 23 y 24 años respectivamente, dijeron que la metrosexualidad en Cuba «se manifiesta porque los varones han tomado más conciencia de la importancia de la imagen y la salud» y «porque se están rompiendo las barreras del machismo».

Pero, ¿es la metrosexualidad una expresión de ruptura con los cánones de las sociedades machistas? ¿Se trata, como algunos lo han querido denominar, de una «liberación masculina»?

Mercado, mercado: ¿quién es el más bello entre los bellos?

No es fortuito que un nuevo patrón de belleza masculina haya surgido tan ligado a los intereses de venta. Una búsqueda simple sobre el tema en Internet, nos devela al metrosexual como «el nuevo hombre que nos encanta».

La banalidad de algunos, permeados casi siempre por la publicidad, los ha llevado al extremo de pensar que serán más bellos según el producto que consuman: Gillete, Palmolive, L’Oreal, Loewe, Bvlgari, Biotherm Homme, Vichy Homme, Lancome, Channel... También en Cuba hay hombres que son capaces de multiplicar panes y peces para lucir un poco mejor, aun cuando los precios de estos productos harían quebrar el bolsillo medio.

La Dra. Lourdes Fernández, vicedecana de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, apunta que «la cultura ha privilegiado un patrón de masculinidad donde la fuerza física, la fuerza psicológica y la virilidad son el eje promovido». Sin embargo, el sitio web argentino SentidoG, uno de los promotores del tema, pone en primera plana el asunto del hombre actual que «comparte con las mujeres la aspiración de una piel suave y en muchas ocasiones, un look más femenino y delicado».

Julio César González Pajés asegura que «si los hombres se integran a la industria de la cosmética, hay más ventas, hay más hombres consumiendo tintes de pelo, depilándose las cejas, las piernas. Entran, por tanto, en el mercado mundial de venta de productos cosméticos, donde nuestro país también participa, porque somos parte de la sociedad global».

Un joven de perfil muestra en su oreja un arete de tarro de buey
Hace una década, llevar aretes era mal visto. Hoy, la moda se impuso y ya se usan hasta de tarro de buey, como el de la imagen.

A propósito del caso cubano, Guillermo González Lezcano considera que en la Isla «hay una libertad estética invadida por el mercado, y el mercado de la belleza es importante para mantener los valores de belleza de un país». Así, opina el también estilista, «estamos a merced del mercado, porque en Cuba no hay una cátedra de belleza que dicte los parámetros de los ideales estéticos del criollo. Siendo todas las escuelas y no siendo ninguna. El país tiene que estudiar todas las escuelas para encontrar la suya propia. Creo que Cuba se ha sumado inconsciente o conscientemente a este cambio de imagen del hombre».

Es también el mercado quien está imponiendo los límites entre lo masculino y lo femenino, según el estilista. Para él, el propósito de las ventas es «convencer a este hombre de que, aun cuando sea ancho de caderas, o de caderas muy estrechas, o sea muy delgado, o grueso, o bajito, o largo... todos se ponen los mismos pantalones. Es decir, que no hay correspondencia entre morfología y necesidad de hacer para esa gente un diseño especial». Para decirlo de otro modo, que la metrosexualidad ha sido construida también desde el mercado a través de los medios de comunicación.

Sin embargo, no todos piensan que los hombres se esmeran en el lucir únicamente por inducción de la sociedad. «Los productos del cabello son unisex», afirma Sarah, de 35 años, dependienta de una tienda del Hotel Habana Libre, en la capital del país. «Es que la cosmética del cabello es general, y todo tiene su edad y su etapa. No solo tenemos jóvenes que vienen a comprar tintes para hacerse iluminaciones en el cabello, hombres de mayor edad buscan tratamientos anti-canas y anti-caída».

Bajo otros ángulos de apreciación, es evidente que el patrón metrosexual ha encontrado un espacio en esta isla del Caribe, y también el mercado se ha valido de estos nuevos cánones para incrementar sus ganancias. Sarah encuentra una justificación: «la cosmética es la esencia del ser humano».

Nereida Pérez, manicura y depiladora del salón de belleza del mismo hotel, con 15 años de experiencia en esas especialidades, afirma que «hay que entender que los hombres son como las mujeres, tienen que lucir bonitos. La apariencia personal siempre es muy importante, sea en la mujer o en el hombre».

Cremas anti-arrugas, implantes para el cabello, pinturas de uñas, lápiz labial... toda una gama de productos creados para los hombres, que habrían sido un buen gancho literario para los hermanos Grimm al diseñar sus personajes masculinos, los cuales hubiesen hecho palidecer de celos a la madrastra de Blanca Nieves. La industria cosmética ha logrado que a diario los hombres se pregunten: ¿quién es el más bello entre los bellos? Ella —la industria— ya tiene la respuesta: «todos los hombres son bellos, pero los metrosexuales son los más bellos de todos».

Metrosexual... el espejismo de la «liberación masculina»

«Yo soy engrasador en un Servicentro, ¿no crees que cuando termino de trabajar estoy lleno de grasa?», cuenta uno de los modelos entrevistados. «En el pelo de mis manos y mi cuerpo toda esa grasa se queda pegada. Cuando termino de trabajar me limpio, siempre me visto correctamente, las personas no imaginan que yo sea engrasador, porque uso perfumes, cremas, siempre ando bien vestido. El cuidado de una persona requiere recursos, la mayoría caros, entonces tenemos otras profesiones y además trabajamos como modelos. Es la única forma de poder mantenerse, porque todos los productos cosméticos son costosos».

Otro de ellos hace una reflexión sobre el aparente cambio de roles que la metrosexualidad ha inducido: «A mi novia no le gusta que salga sin camisa para la calle, porque dice que me estoy exhibiendo. Es decir, ahora pasamos del “no quiero que salgas en licra” del hombre, al “no quiero que salgas en camisetica” de la mujer».

Lourdes Fernández está convencida de que no existe una «liberación masculina» «Yo creo que no hay indicadores de cambio, que no hay una “liberación”, solo que ciertos estereotipos se quieren mover de alguna manera, y que la gente joven los está tratando de mover, de un modo muy heterogéneo y muy diverso. Creo que hay emergencias de cambio, de apostar un poco más por la autonomía, con la belleza de los cuerpos. Porque no me queda muy claro si ese hombre que se afeita deja de ser machista. El hombre se afeita para ser bello, para conquistar muchas mujeres, empieza a “ranquear” entre esos hombres atractivos para el sector femenino, pero es más de lo mismo, no una “liberación”. Antes era la brillantina de Rodolfo Valentino, después dejarse las patillas, la mota de Elvis Presley, el cuadrado de Los Beatles... ha habido muchas modas. Parece que el hombre es más flexible, pero es más de lo mismo, porque es con el cuerpo», afirmó.

Guillermo González Lezcano piensa que no existe tal «liberación masculina» espontánea: «Al hombre lo han influenciado, porque en su interior sigue con los mismos prejuicios, sigue poniéndose bonito para ganar más mujeres... o para camuflarse. Porque hay un fenómeno con la sexualidad, y es que hay una apertura hacia las tendencias que no clasifiquen al hombre, sino que lo dejen más “libre”, y lo hagan más como Dios... más allá de lo andrógeno. El hombre sigue teniendo pensamientos machistas, y pensamientos homofóbicos».

Julio César González Pajés explica que en el debate social, «eso se ha llevado como el cambio a que se aspira de los hombres. Es decir, hombres que tienen otros “manierismos”. Lo cual no significa un cambio en la concepción machista, sino de la estética. Y este movimiento es sobre todo en núcleos urbanos, no creo que pase en zonas rurales».

Pajés reconoce que no se puede hablar de una «liberación masculina», como fue la femenina: «Las mujeres, cuando se liberaron de sus ataduras sociales, no solo se liberaron de prendas de vestir, de una estética, también se liberaron de un corpus ideológico, que le ha faltado a esa “liberación masculina”, a ese cambio de estética. ¿Hay nuevas concepciones dentro de los hombres? Sí, pero no han tenido el mismo peso que este movimiento con las mujeres. La “liberación masculina”, si se da, es mucho más superficial. No es un cambio que indique una reflexión. Aunque está claro que cuando hay cambios superficiales en los cánones, estos influyen luego en otro tipo de cambios».

¿Cambio en la esencia o en la superficie? La respuesta es aún incierta. Las claves están en la evolución de la sociedad... y en el mercado de cosméticos. Por el momento, Jorge Sotolongo, estudiante de noveno grado, pidió: «Cuando salga este trabajo por el periódico, me lo dan, para llevárselo a mi papá que no me deja hacerme los rayitos».


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[16-11-2007] | 604 lecturas | 9 comentarios

Comentarios (26)
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LOLI|14-11-2007 23:11

LA VERDAD A MI NO ME GUSTA EL CULTO AL CUERPO AUNQUE SI EL DEPORTE !!

NO OLVIDEMOS QUE EL CAPITALISMO MERCANTILIZA TODAS LAS ACTIVIDADES HUMANAS Y NO DEJA DE INVENTAR MODAS PARA AUMENTAR EL CONSUMO ... NO LA FELICIDAD DE LOS SERES HUMANOS...

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Como se habla paja en kaos

15-11-2007 08:34

El artículo de Juventud Rebelde es excelente, en cambio el de respuesta es lo más vacío y superficial que se puede hablar sobre el tema y además evidenteme con mala fe para siempre terminar con lo mismo: que si la censura en Cuba, que si el quinquenio gris, que si la paja que queremos todos los intelectuales de pacotilla que en el fondo lo que reivindicamos es el "modo de vida" burgués y la sociedad del entretenimiento virtual. Bah!

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El debate abre camino al futuro del socialismo !!

Mnu|15-11-2007 08:57

Me parece interesante que se pueda ver en kaos, como algunos en sus intentos de crítica, caen sin darse cuenta en  los mismos errores que cometieron en el pasado los los criticados. La libre confrontación de opiniones es un herramienta cargada de futuro !!

Cuba reflexionó sobre su trato ala homosexualidad, que no era muy diferente al que se padecía en la inmensa mayoría de países del mundo y que aún o persisten.

Quien piensa y cambia avanza quien se alinea con el capitalismo y su mercantilización de la vida (complejo gay-consumista) lo hace con el pasado.

Un beso para tod@s.

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15-11-2007 09:48

Qué articulo tan absurdo de Perdomo, como si los problemas de  sociedades
como la cubana se solucionasen luciendo aretes o esmalte de uñas y otros usos derivados del consumismo demencial de las sociedades  burguesas

Lo importante no es hacer analisis sobre aretes o cremas de maquillaje lo importante es que el ser humano, homosexual o heterosexual,  no vaya descalzo y sin rompa que ponerse

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Perdomo, ¿la crítica por la crítica? Ética y Estética

Roberto|15-11-2007 11:45

Claro que SI. el articulo del juventud Rebelde es un excelente trabajo periodistico y reflexivo. La critica que intenta David Perdomo esta realmente MUY vacia de contenidos. El rasgo inquisitorio es precisamente el de Perdomo con su crítica-mordaza y visiblemente tendenciosa.

Para criticar hay que emular el contenido de lo que se critica, situarse a su altura intelectual e investigativa, de lo contrario lo que sale es un panfleto como el de Perdomo.   

Ojalá Juventud Rebelde se atreviera así con otros temas cruciales de la realidad cubana y la necesidad de cambios estructurales en su modelo socioeconómico. ¿Existirán esos periodistas, con conocimiento de causa, y el valor necesario para desafiar la línea mimética del Diario en tan vital cuestión política e ideológica para Cuba?

El sentido de la estética va indisociado a patrones de cultura que nunca han estado  ajenos, ni lo estarán, a la ética con que reproducimos nuestra existencia sico-material. Estética y ética en contextos de emancipación socio-humana. Emancipación de las relaciones de coacción y ex-propiación del trabajo entre conciudadanos.
Saludos

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Mirtila|15-11-2007 11:50

Dando una opinión personal, debo confesar que me han gustado mucho los hombres y los he disfrutado, sin complejos.  Hace muchos años, tiré a la basura el maquillaje, pero continúo, con mi limpieza de cutis, cremas y deporte.  Los hombres que me gustan son lampiños, con manicure, como higiene, delgados, con cierta joyería, como collares, pulseras y zarcillos pequeños.  Me gustan con una melena corta o­ndulada, en contra de la moda actual que parecen soldados.  Pantalones ajustados y camisas abiertas para observar como están sus pectorales.  Caballerosos,  cultos, amigos, sinceros y directos.  Parece que me gustan los "metrosexuales", en su apariencia, pero claro, la apariencia es lo primero que uno ve y que despierta las hormonas.  PAra que produzca algo bueno, tiene el hombre, que tener algo debajo de la melena...al igual que la mujer.

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la leche y la magnesia

Luis A.|15-11-2007 20:52

Parece que hay gente asiduos al Kaos que tienen siempre el piloto politico encendido y no apagan nunca.

  compañeros que tiene que ver el capitalismo y el socialismo con los gays y las lesbianas?, por favor si ni en el feudalismo tenia nada que ver.

Un homosexual es homosecual lo mismo en Cuba que en Hong Kong.

Ademas que tiene que ver el culto a un cuerpo saludable  con las tendencias sexuales de la persona, el deporte es SALUD, y bienvenido sea.

  eso es lo que no me gusta del articulo y lo otro es que cuando en europa y otros sitios lo que se discute es la autorizacion para matrimonios entre homosex. en Cuba, con su inegable desarrollo cultural ahora es que se incia, claro porque es la dama de marras quien esta detras e todo, que quisiera ver si fuera otra persona. 

  La pregunta que me hago es si procederan entonces a reinvindicar a personajes como por ejemplo Reinaldo Arenas, lo haran?

 

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Si el Mundo es multidiverso ¿por qué la uniformación?

El Tembo|15-11-2007 20:59

Coincido con los criterios de David.

Soy casi sexagenario. Cuando la década prodigiosa seguí a los Beatles pero usé pantalones corte recto y pelado "normal". Así me he mantenido. Ha sido mi estética personal.
Genéticamente tengo sólo una hija, pero no hace mucho y por 5 años debí cuidar a un sobrino (entre sus 10 y 15 años de edad) y cuando me pidió ponerse el primer arete tuve que realizar todo un análisis, me enfrenté contra mí mismo, durante varios rounds.
Y pienso que salió vencedor el raciocinio. Tuvo sus aretes y después otro par más; rayitos (de pasta dental), collar trenzado y pulsera. Viviendo con su octogenaria abuela (mi madre), concluyó, sin tener en el país a sus padres (abandono definitivo), la secundaria básica con promedio superior a 95 puntos y magnífica consideración de sus maestros. Supe que estuve claro, una cosa no conspiraba contra la otra ni con algo más, que no fueran los prejuicios que emanan de la incultura, la inflexibilidad y hasta de las inseguridades y falta de realización personal de los "prejuiciosos".
Tener un hijo (para mí lo es) adolescente después de los 50 fue toda una lección. Me ubicó en el futuro/presente.

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Si el Mundo es multidiverso, ¿por qué la uniformación? (Fin)

El Tembo|15-11-2007 21:04

Hoy medito acerca de la serie Degrassy High School (que se ha reiterado varias veces en Cuba) y me pregunto por qué -en lugar de esos uniformes que se les "quedan" de un día para otro y que usualmente no tienen "respuesto" en todo el año (ojo, pocos sí los logran)- no permitir que usen su propio vestuario; que sean ellos y no una legión de futuros seres uniformes (que los usen en el SMG es lógico, pero hasta ahí).

¿Por qué les ponemos por la TV (sobre todo en la programación del Verano) esa educativa e interesante serie y les impedimos comportarse igual, con la misma libertad en lo estético?

¿Estaré equivocado? Díganme, por favor.

 

  El mundo es multidiverso; si no fuera así ¡¡¡qué clases de líos!!!

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paja, sólo paja se escribe en este medio

paja, pura paja........|15-11-2007 21:50

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La humanidad se va a joder

Troglo|15-11-2007 22:05

Resulta que ser normal es modernamente un problema y te tildan de retrógrado: si no eres vegetariano, si eres homofóbico, si fumas tabaco, si no te gusta el rap ni el reguetón, si criticas a los llamados metrosexuales, etc. Coño, no traten de imponer patrones de anormalidad bajo la pretension de modernismo. Siempre se le ha llamado mariconería, no le den mas vuelta ni traten de taladrar el pendejo. Y a los normales, no se dejen confundir. Tok

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La humanidad se va a joder

Troglo|15-11-2007 22:15

Resulta que ser normal es modernamente un problema y te tildan de retrógrado: si no eres vegetariano, si eres homofóbico, si fumas tabaco, si no te gusta el rap ni el reguetón, si criticas a los llamados metrosexuales, etc. Coño, no traten de imponer patrones de anormalidad bajo la pretension de modernismo. Siempre se le ha llamado mariconería, no le den mas vuelta ni traten de taladrar el pendejo. Y a los normales, no se dejen confundir. Tok

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Pedro|16-11-2007 00:09

Oye, ¿y por qué no se viste y se acicala cada uno como le salga de las narices? ¿Tiene esto algo que ver con la revolución?

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Sí, tiene que ver con la revolución

Revo-Sicologo|16-11-2007 00:37

Por antonomasia los contrarevolucionarios son los que se oponen al desarrollo.

Por otra parte,personalmente  parto  de  desconfiar  de  los  autollamados  homofóbicos.  Estudié  en  Sicología  que  en  ellos  existe,  en  un  altísimo  por  ciento,  una  represión  que  mientras  más  los  inquieta,  hace  que  se  tornen  más  agresivos.

Es  como  el  complejo  de  superioridad,  los  que  lo  evidencian  son  los  que  encubren  una  inmensa  falta  de  confianza  en  sí  mismo.

Póngale  el  cuño!!!

Fijarse  que  entre  los  campesinos  que  tanto  machismo  presentan  se  da  la  mayor  incidencia  de  experiencias  (no  sólo  con  los  animales)  homosexuales  en  la  infancia  y  la  adolescencia.   

Cada vez que veo u oigo a los feroces homófobos, póngale el cuño que detrás, lo más seguro, haya alguien que hubo de salir una vez o saldrá "del armario" un día.

Sino  que  Freud  baje,  vea  y  diga. 

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Regresan los segadores de margaritas

Virgilio|16-11-2007 15:18

Y no se supone que el socialismo es la sociedad más justa (conquistaremos toda la justicia, dice el lema, cuando lo que hay que conquistar es la carde de res) que produce a los hombres más libres del universo? Regresan los segadores de margaritas, cambiando la guadaña por una afeitadora guillete. Detras de todo esto lo que hay es una campaña de limpieza de imagen. A los ilusos que se creen que porque se han encargado una telenovela hecha a la carrera, unos artículos sobre los transexuales, el coito anal y los metros, existe un debate en Cuba sencillamente les digo: despierten! Sólo han cambiado las formas, ya no es Leopoldo Avila despotricando desde Verde Olivo, ahora, con más conocimiento de las técnicas de comunicación, manipulación subliminal y cierta sutileza están sembrando miedo, incertidumbre y duda. Tiene razón el autor y los que se refieren a reprimidos, faltos de confianza y demas complejos. Desde el comienzo del desastre no nos han faltado puristas que nos han querido incontaminados, desinformados y desconectados, ya sea del mundo, de la red o de los visitantes extranjeros.

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Regresan los segadores de margaritas FIN

Virgilio|16-11-2007 15:19

A ese equipo de investigadores sociales le pediría que investigaran por qué no podemos hospedarnos en los hoteles que construimos, por qué no hay suficientes carne, vegetales y frutas en nuestra mesa, por qué no alcanzan las viviendas, por qué las ciudades se degradan y desintegran vertiginosamente, por qué se han despoblado los campos, por qué se suicidan tantos cubanos jóvenes y, para no cansar, por qué en los matutinos y reuniones se susurra, cada vez más bajo, el himno nacional. Cuando hayan respondido esas preguntas, si les quedan ganas, vuelvan a hablar de metrosexuales. Pobre de mi pueblo, pesado, contado y dividido...

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Con la adarga en la mano

AntiPerdomo|16-11-2007 20:40

Lo más importante del artículo de Juventud Rebelde es que se realizó un trabajo muy serio y responsable, todo lo contrario de este...seudoartículo que acaba de publicar este señor. Es increíble que se valga de artilugios periodísticos para verter su veneno a través de un tema que no tiene nada que ver con la situación política cubana. ¿qué tiene que ver el alochol con el arroz con leche?

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Tengamos la fiesta en paz.

Denuevo Martí|16-11-2007 23:23

LOS ESTUDIOS SOCIOLOGICOS MERECEN TODO EL RESPETO. RESPÉTENSE LA LIBERTAD Y EL CULTO A LA LIBERTAD DE LOS SERES HUMANOS, LUCHEMOS POR LA EDUCACION Y LA CULTURA, EL MEJORAMIENTO HUMANO (INLUIDAS LAS NORMAS DE CONVIVENCIA) Y TENGAMOS LA FIESTA EN PAZ. HAY COSAS MÁS IMPORTANTES, ESENCIALES Y DEFINITORIAS PARA LA VIDA Y LA SUPERVIVIENCIA DE LA ESPECIE HUMANA QUE LA CRÍTICA DE LA PINTURA DE UÑAS PARA HOMBRES Y OTRAS SONSERAS PARECIDAS. A LA PERSONA QUE QUIERA SER METROSEXUAL, HOMOSEXUAL, BISEXUAL, HETEROSEXUAL, COSMOSEXUAL, UNIVERSOSEXUAL O LO QUE SEA, DÉDENLA EN PAZ, LO MISMO "JUVENTUD REBELDE" QUE EL PAPA ROMANO. ´BUSQUEN LA SOLUCIÓN AL HAMBRE, A LA VIVIENDA DIGNA, AL FIN DE LA GUERRA, LAS DESIGUALDADES ENTRE LOS MIEMBROS DE LA ESPECIE HUMANA; ES MÁS DIFÍCIL, PERO MÁS PRODUCTIVO. POR CIERTO: ¡ME ENCANTA MI ESPOSA!

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Giro Equivocado

Cubano de a pie|18-11-2007 15:36

Comenzaron hablando de metrosexualidad (mariconería) y terminaron hablando mal de Cuba. Hay que ver lo perdida que tienen las mentes. Siempre han existido las diferencias entre los hombres y las mujeres y asi debe continuar, esas diferencias que te dicen cuando te acuestas con una mujer y cuando con un hombre. La elección de hacerlo con quien quieras es tuya. No se debe permitir, que por tendencias que nunca son establecidas por la propia sociedad sino que son "impuestas" por modas extranjeras y que nada tienen que ver con la identidad cultural nuestra, se vaya perdiendo lo que hace a los hombres diferentes a las mujeres, su forma de vestir, su forma de arreglarse, su forma de proyectarse. ¿Que necesidad tiene un hombre de pintarse los labios?¿Que necesidad tiene de sacarse las cejas? esos habitos no son para la higiene son para complacer un ego cada vez mas feminista, como dice Buena Fe, "puede que en un momento sea hasta moda ser homosexual" Ese momento ya casi llega si no sencivilizamos con artículos como los de Juventud Rebelde.

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Juventud Rebelde: Ni joven ni rebelde

Iñaki Pertiga|18-11-2007 19:11

No me asonra el artículo De JR. La prensa cubana actual está viciada por el stalinismo y le ha dado la espalda a la realidad nacional por ser "incómoda"...
No lo digo yo lo dijo Soledad Cruz.
La realidad de la vida diaria en Cuba no cabe en el lecho de procusto que es el periódico JR!

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Juventud rebelde, sean rebeldes pués!!!!

Marcela|18-11-2007 22:54

Buen artículo, buena discusión. Lo mejor de todo la rebeldía desde el cuerpo y la sexualidad, que son tan políticos como la consigna Libertad en el país, en la casa y en la cama... el terror al feminismo, me suena al terror de las dictaduras a la revoluciones...

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La dialéctica de la vida

Giovanni Fernández Valdés|19-11-2007 01:16

Siempre los trabajos polémicos resultan debatidos y eso es bueno sobre todo en Cuba. Las respuestas críticas al trabajo también son necesarias ayuda al debate. Creo que tienen razón las dos partes en lo que afirman, pero no en lo que niegan, y esa es la filosofía de la vida. Los comentarios exaltados como en ocasiones se lee en Perdomo, son debatibles en el sentido que el texto de Juventud Rebelde plantea una situación que existe queramos o no, la ironía del reportaje forma parte de la juventud de los periodistas que lo escribieron, que en ocasiones llega a ser apresurada y poco valorativa y demuestra que si bien conocen el tema, no se han detenido lo suficiente para entender el fenómeno social en su integralidad. pero es saludable para Cuba tanto el reportaje como este debate

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Cuba otra vez abriendo caminos, Kuba aurrera!

Patxi desde E.H|19-11-2007 11:29

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Olvidaba señalar un poco más de luz...

Patxi|19-11-2007 11:30

En:

  http://euskalherria.indymedia.org/eu/2007/11/43396.shtml

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Un poko perdido....

Ulquiorra|13-12-2007 17:21

Hola a todos, no se si este foro se siga leyendo pero ayer mismo en la television vi el programa El triangulo de la confianza, alli hicieron referencia al articulo  sobre los metrosexuales ke salio en el Jevuntud Rebelde, tengo ke confezar ke ya habia escuchado del asusnto pero me parece tan absurdo darle importancia al echo de que a un sesudo se le halla ocurrido la idea de llamar metrosexual a personas ke simplemente se ocupan de lo ke todos nosotros deberiamos ... una estetika, una apariencia y lo mas importante estar satisfechos con nosotros mismo fisicamente, ke  no le  di mucha importancia. La verdad no he leido el articulo ya ke esta muy largo y al final la escencia es la misma critikar y critikar, porke siempre tenemos ke criticar, yo no se mucho del tema pero la  llamada metrosexualidad a afectado en algo a la poblacion mundia como para ke valga la pena darle tanta importancia? Creo ke hay cosas mucho mas importantes ke discutir y criticar y eso les corresponde a ustedes periodistas  y critikos en general.

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