Crisis del capitalismo:
LA AGONÍA DEL HECHICERO
La economía internacional se haya inmersa en una profunda crisis, calificada como “la peor desde 1929” por algunos notables economistas burgueses como el premio Nobel Joseph Stiglitz. Para entender los fundamentos estructurales de esta nueva crisis del capitalismo conviene acudir a la teoría económica marxista.
Hace 160 años, Karl Marx y Friedrich Engels sacaron a la luz el Manifiesto Comunista, donde señalaban las contradicciones del capitalismo. Los autores afirmaban que el capitalismo podría ser comparado a un hechicero que no consigue controlar su hechizo. Con ello querían señalar que las crisis no deberían ser vistas como una excepción o provocadas por errores en la conducción de la economía. Al contrario, las crisis expresan el funcionamiento “normal” del capital.
En artículos anteriores (publicados en Opiniao Socialista), analizábamos el fundamento de la producción capitalista: la plusvalía. Vimos que la diferencia entre el salario del trabajador y la cantidad producida por él es la plusvalía que se apropia el capitalista. También vimos que existen distintos modos de aumentar la plusvalía, ya sea mediante el aumento de la jornada laboral (plusvalía absoluta) o a través del aumento de la productividad del trabajo (plusvalía relativa).
El objetivo de este artículo es analizar una contradicción insuperable de la producción capitalista: cuanto más invierte el capitalista en maquinaria y medios de producción para aumentar sus beneficios, más tiende a caer la tasa media de ganancia. Para compensar esta caída, la principal salida del capitalista es invertir aún más en máquinas y medios de producción, o sea, en aquello que causa precisamente la caída de la tasa media de ganancia.
Inversiones en nuevas tecnologías
En función de la competitividad, el capitalista busca constantemente aumentar la productividad del trabajo. Para lograrlo, busca todas las alternativas posibles. La principal es una inversión constante en nuevas tecnologías, comprando maquinaria que puedan sustituir al trabajador.
Actuando así la empresa está sustituyendo capital variable por capital constante. El capital variable es el que el empresario gasta en salarios, mientras el capital constante es el que emplea en adquirir maquinaria, equipos y materias primas. La tendencia de la producción capitalista es a que la inversión en capital constante sea cada vez mayor, en tanto disminuye el número de trabajadores empleados (capital variable).
Veamos el caso de la Volkswagen en Brasil. En los años 80 tenía alrededor de 40 mil trabajadores. Actualmente, sólo quedan 10 mil. Esto se debe a dos motivos principales. Por un lado, a las tercerizaciones (subcontratas), trasladando empleos a otras empresas en condiciones más precarias. Por otro, a la supresión de puestos de trabajo, como consecuencia de la automatización de parte de la cadena de montaje.
La tendencia decreciente de la tasa de ganancia
  La ganancia del capitalista es proporcional a la cantidad de plusvalía producida. Pero sólo los trabajadores producen plusvalía. Las máquinas no crean plusvalía, sino que aceleran el ritmo del trabajo humano.
Por ello podemos afirmar que las empresas “disparan a los pies” de su clase cuando sustituyen trabajadores por máquinas, porque están disminuyendo justamente la fuente de sus ganancias.
La tasa de ganancia se calcula a partir de la cantidad de plusvalía extraída de toda la inversión realizada por la empresa, o sea, del capital total. Recordemos que el capital total se divide en dos tipos: el capital constante (gasto en maquinarias, equipos y materias primas) y el capital variable (gasto en salarios).
A cada nueva inversión, las empresas tienden a hacerlo cada vez más en capital constante. Con ello en un primer momento logran aumentar sus beneficios, debido al gran incremento de la productividad del trabajo. En función de la competencia se ven obligadas a continuar haciéndolo constantemente, disminuyendo de esa manera el capital variable en términos relativos.Ello lleva a que en un determinado momento, incluso aumentando la productividad del trabajo, la cantidad de capital variable que produce plusvalía sea tan pequeña en relación al conjunto del capital invertido que comienza a caer la tasa de ganancia.
Esta es una contradicción central del capitalismo, porque por sus propias leyes de funcionamiento se ve obligado a sustituir trabajadores por máquinas para aumentar la productividad del trabajo. Contradictoriamente, cuanto más se desarrolla la acumulación del capital, cuanto más crece la plusvalía relativa, cuanto más aumenta la productividad del trabajo, mayor es la tendencia decreciente de la tasa de ganancia.
La competencia entre los capitalistas
  Ante esto, podríamos preguntarnos ¿por qué los capitalistas hacen esto si les perjudica como clase? La respuesta es sencilla: en ese momento, ellos no piensan ni actúan como clase. La lucha de clases no existe sólo entre la burguesía y la clase trabajadora, sino también entre los propios capitalistas, manifestándose bajo la forma de la competencia entre ellos.
Aumentar la productividad del trabajo por medio de la automatización, mecanización e informatización es la única alternativa que el capitalista tiene para aumentar la tasa de ganancia de su empresa, apropiándose así de una parte de la plusvalía que producen las empresas tecnológicamente atrasadas. Actuando así, el capitalista resuelve su problema en lo inmediato, pero presiona a la baja la tasa de ganancia media. Y como todos piensan y actúan de la misma manera…
Contratendencias
El mismo Marx destacó que junto a la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, también existen contratendencias que buscan aumentarla. Podemos citar algunas, como el abaratamiento de las materias primas y de la maquinaria (capital constante), las privatizaciones, el desempleo, la internacionalización de la economía, la monopolización, las burbujas financieras, los bajos salarios, la formación de cárteles de empresas, el uso de dinero público, los pagos de las deudas externas e internas…
Indudablemente la más importante entre todas ellas es el aumento de la explotación del trabajador mediante la implementación del banco de horas (horas extras), el aumento de la intensidad y de la precariedad del trabajo, la supresión de derechos a través de contrarreformas laborales, la extensión del trabajo infantil, la desvalorización del trabajo femenino... Esto es algo que viene ocurriendo tanto en Brasil, China o Venezuela,como en Europa y EEUU.
En definitiva, la caída de la tasa de ganancia no es el resultado de una desaceleración de la economía, de la falta de inversiones o de la disminución del consumo. Tampoco se da porque el trabajo se vuelva menos productivo. Por el contrario, ocurre justamente por el hecho de aumentar la productividad del trabajo. Contradictoriamente, la tasa de ganancia cae porque el capitalismo “ha funcionado”, produciendo la agonía del propio hechicero.
Artículo traducido de Opiniao Socialista, periódico semanal del PSTU de Brasil, publicado en A Luchar por el Socialismo n.º 46.
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