Cuando el pasado mes de agosto Barack Obama nombró a Joseph Biden como su candidato a vicepresidente, la mayoría de los comentaristas del establishment resaltaron la veteranía del senador demócrata como uno de los principales valores de la apuesta. Los análisis destacaban que la experticia en materia de política exterior del compañero de fórmula escogido por Obama serviría para suavizar los cuestionamientos a su falta de experiencia diplomática.
La promesa de un senador
Biden podría haber comenzado a cubrir las expectativas levantadas al respecto, dos meses antes de que pueda aplicar sus servicios al cargo por el que competirá la semana entrante. Durante una actividad para recabar fondos para la campaña presidencial que tuvo lugar en Seattle hace dos semanas, el senador por Delaware predijo que al comienzo del próximo mandato, EEUU enfrentará una gran crisis provocada desde el exterior: “no habrán pasado seis meses cuando el mundo ponga a prueba a Barack Obama”, aseguró.
Esta “crisis internacional”, señaló, tendrá el objetivo de “poner a prueba el temple” de Obama al inicio de su presidencia, “al igual que sucedió con John Kennedy”. Biden sustentó la veracidad de su predicción en su dilatada experiencia: “como estudiante de historia y político durante siete presidencias, les garantizo que va a pasar”, sentenció. El senador enfatizó sus palabras, al “prometer” que la crisis va a tener lugar, y al pedir a su audiencia que tomara nota de su advertencia, “aunque no se acuerden de nada más”.
Cuando llegue el momento, advirtió, el presidente se verá obligado a tomar decisiones “verdaderamente duras”, “difíciles” e “impopulares”, por lo cual sus donantes deben estar preparados “para salir en defensa de Obama". No obstante, tranquilizó a los magnates con los que se reunió con respecto a las consecuencias de esta crisis anunciada, al afirmar que el futuro presidente enfrentará la situación exitosamente, gracias a que EEUU escogerá el "hombre correcto" para el cargo.
La bahía de Cochinos
La predicción catastrofista de Biden fue interpretada por la prensa estadounidense como un ejercicio osado y extremo de defensa de la fórmula demócrata para la presidencia. Por su parte, el contrincante de Obama, John McCain, señaló que EEUU "no quiere un presidente que invita al mundo a ponerlo a prueba en un momento en que la economía está en crisis". Asimismo, el candidato republicano destacó que ya los estadounidenses están peleando "en dos guerras", y rememoró su experiencia como piloto durante la crisis de los misiles en Cuba, que enfrentó Kennedy en octubre de 1962. Gracias a esa experiencia, McCain afirmó, él no tendrá que ser puesto a prueba cuando sea presidente.
Biden comparó la crisis que prometió para Obama con la que habría sufrido Kennedy al comienzo de su mandato, y Mc Cain asumió que se refería a la crisis de misiles, pero en realidad, ese momento crítico en la guerra fría se produjo al final del segundo año del mandato del presidente asesinado. El "test" que enfrentó a apenas 3 meses de asumir el cargo fue la derrota en la invasión a la Bahía de Cochinos, en abril de 1961. Además, la fracasada invasión a Cuba, recuerda el diario New York Times, "fue diseñada por la CIA bajo el gobierno de Eisenhower, y no por una potencia extranjera".
Problemas verdaderamente graves
Desde Washington, Obama salió al paso del revuelo, señalando que lo que Biden buscaba destacar era que el próximo gobierno de EEUU será puesto a prueba, “sea quien sea el presidente". Durante un periodo de transición, aseguró, "siempre debemos estar vigilantes". Luego de destacar que el próximo gobierno herederá muchos “problemas verdaderamente graves”, Obama defendió la opción de "un liderazgo constante en tiempos tumultuosos y no la ideología pertinaz de McCain". La respuesta al desafío, afirmó, consistirá en "enviar una clara señal al mundo de que los EEUU ya no actúan en base a bravuconadas y unilateralismo e ideología”.
Una semana y media después, el director de Inteligencia Nacional, Mike McConnel, echó un cable al candidato, al advertir durante una conferencia de inteligencia que "el periodo de mayor vulnerabilidad para EEUU es el primer año de un nuevo presidente". McConnel puso como ejemplos el primer ataque al Centro de Comercio Mundial, que tuvo lugar el 26 de febrero de 1993, poco más de un mes después de que Bill Clinton asumiera la presidencia; y los atentados del 11 de septiembre de 2001, que ocurrieron menos de ocho meses después de que George W. Bush hiciera otro tanto.
Florituras retóricas
En un momento más distendido de sus declaraciones, Obama se hizo eco de la fama de locuaz de Biden, afirmando que a veces “Joe se engancha en florituras retóricas”. No obstante, en la experiencia de “Joe” Biden, sobre todo en el campo internacional, no todo son meras florituras. Según una nota del International Herald Tribune, se trata de un "internacionalista liberal", que si bien enfatiza la necesidad de la diplomacia, "ha estado preparado para apoyarla con la amenaza de la fuerza".
Además de jugar un papel central en la justificación de la guerra que Bill Clinton desató contra Yugoslavia, Biden votó junto a Mc Cain para autorizar a Bush a atacar a Irak, cuando todavía Obama no había accedido al senado. Aunque luego se arrepintiera de apoyar una guerra que aún hoy día Mc Cain considera un acierto y una incuestionable “victoria”, Biden coincidió con éste en identificar a Saddam Hussein como un enemigo de EEUU, que había que eliminar a toda costa.
Tras el viaje que realizó al Irak ocupado el año pasado, Biden afirmó que vio la esperanza en la mirada de sus habitantes, lo que le llevó a pensar que "la intervención estadounidense puede hacer una gran diferencia en sus vidas". A finales de año, abanderó una ley en el senado que propuso el desmembramiento de Irak como la solución “responsable” a los problemas de seguridad provocados por la ocupación.
Un aspirante reincidente
Biden ha sido senador durante la mayor parte de su vida, y es considerado como uno de los principales líderes del partido demócrata. En 1972, fue electo a la edad de 30 años – la edad límite a partir de la cual podía presentarse al cargo. Desde entonces, ha ganado con facilidad las elecciones en su circunscripción durante 5 legislaturas consecutivas. Tan sólo soñó con abandonar la cámara alta en 1988, cuando se presentó por primera vez como precandidato a presidente por el partido demócrata; y el año pasado, cuando repitió el ensayo. También en esta ocasión mostró su talante apresurado, al abandonar en enero la contienda, al comienzo de las primarias, cuando Obama dio su primer batacazo.
Aunque no ha tenido suerte en sus aspiraciones presidenciales, ahora tiene una gran oportunidad de entrar en la Casa Blanca para algo más que ofrecer sus asesorías en materia internacional. Si se cumplen los pronósticos, su consejo será determinante en la respuesta que dé el presidente a la grave crisis que de acuerdo a su “juramento”, deberá tener lugar al comienzo del próximo mandato.
Un mundo peligroso
Durante la convención republicana en la que el partido presentó a John McCain como su candidato presidencial, George W. Bush advirtió al público estadounidense que “vivimos en un mundo peligroso". De ahí que EEUU, afirmó, necesite un presidente que “entienda las lecciones” del 11 de septiembre del 2001: “para proteger a los EEUU, debemos estar a la ofensiva, detener los ataques antes de que ocurran y no aguardar a ser atacados otra vez".
Con sus declaraciones, Biden parece aportar un nuevo elemento a la doctrina de la guerra preventiva que Bush sintetizó tan brillantemente: el anuncio preventivo de los ataques por venir. Gracias a la conveniente divulgación de la primicia que reservó a los principales donantes del partido, la ciudadanía está ya advertida de lo que se espera de ellas y ellos: que apoyen las medidas de seguridad nacional que habrá de aplicar el presidente, ante las próximas acciones de “los enemigos” de EEUU.
En el gobierno pasado, la defensa de la seguridad nacional tras los atentados que ocurrieron a ocho meses de la toma de posesión de George W. Bush significó la invasión militar de Afganistán e Irak, la elevación de la tortura a recurso legítimo, la conculcación de las libertades civiles en EEUU y un sinfín de aditivos más a la tradición histórica de injerencia imperial. Si la “guerra contra el terrorismo” al estilo Bush fue la respuesta a los ataques del 11 de septiembre, ¿cuál será la recomendación que Biden eleve al nuevo presidente, para responder a la indeterminada acción ofensiva que – como él jura – enfrentará EEUU en sus primeros seis meses de gobierno?
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#1.- La muerte avisada
Elppidio Valdes|03-11-2008 16:31
Biden es bien conocido en los medios nacionales e internacionales por su politica reaccionaria, belicista y poco conciliadora.  Esto que anuncia Biden debe ser tomado muy en serio, pues cualquier cosa puede ser preparada para crear un clima de tension internacional que puede llevar el mundo al desastre.
No olvidemos varios elementos en este gran juego de ajedres como antecedentes:
- La supuesta voladura del acorazado Maine a finales del siglo XIX y que le
  permitio a los gringos introducirse en la guerra entre cubanos y espanoles
  cuando los espanoles tenian perdida la guerra.
- Los sucesos del golfo de Tonkin, una provocacion perpetrada por los ingenios
  de la casa blanca para llevar la guerra al norte de Viet-Nam justificadamente
- Las mentiras enormes preparadas para justificar y calmar los animos en los
  EEUU e internacionalmente para atacar y ocupar Irak.
Senores el senor Biden esta preparando el terreno para una continuacion de la politica de guerras preventivas y quiza su proximo escenario sea Venezuela por su petroleo, Cuba por sus potenciales petroleros (recuerden que existe una base nombrada Guantanamo y un supuesto ataque - que nadie se creeria)
pudiera ser otro de los lugares o Ecuador o Bolivia todos con potenciales niveles de petroleo gas y agua.
Esperemos que la cordura y la sensatez impera sobre la locura guerrerista
Que Olubdumare y Elegua siempre me acompanen
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