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“Creo que sí va a ser necesario pedir la ayuda de otros sindicatos”: trabajadora del hotel Calesa Real, plantada desde hace siete meses.

A las trabajadoras del Calesa Real aprender la lección de no confiar en la burguesía les ha costado caro: siete meses plantadas frente a las instalaciones del hotel. Los patrones “ya se acostumbraron a llenarse los bolsillos, a irse y dejar al trabajador como a un perro, en la calle”. La moraleja es cruda: apoya a la burguesía y te quedarás en la calle…
Vladimir Méndez J./Román López R. | Para Kaos en la Red | 13-2-2008 | 392 lecturas | 1 comentario
www.kaosenlared.net/noticia/creo-si-va-ser-necesario-pedir-ayuda-otros-sindicatos-trabajadora-hote
Foto: Román López R.

—¿Qué consejo le pueden dar a otros trabajadores?

— Que no se dejen, que estén pendientes, porque los patrones, mientras se les apoye, están felices, pero si no se les apoya, pegan de gritos. Ya se acostumbraron a que todas las ganancias se las queden ellos; en cambio, si uno pide lo justo, lo que le toca, no lo dan.

Quien responde es una trabajadora del hotel Calesa Real, madre soltera, como la mayoría de quienes trabajaban, hasta el 15 de julio del año pasado, en la empresa propiedad de Patricia y María Andrea Ruiz Méndez, dueñas también —a decir de las trabajadoras— del hotel Fortín Plaza, Muebles Rústicos, Carpintodo y Eléctrica Mexicana.

El consejo que da la trabajadora de la llamada industria sin chimeneas, desde “a lo mejor su muy ignorante forma de ver las cosas” —como ella misma califica su opinión en algún momento de la entrevista—, no dista mucho de uno de los preceptos fundamentales de la teoría marxista: no confiar en la burguesía.

Quienes trabajaban en el Calesa Real lo hicieron; no sólo confiaron en sus patronas, también las apoyaron “pidiendo días”, laborando sólo un día o dos a la quincena “para que la empresa no cerrará” ante la baja de huéspedes durante el 2006. Aunque, como afirman las trabajadoras, el conflicto social no afectó tanto al hotel, sólo que “los empresarios siempre ponen de pretexto que no había trabajo, pero el día que se cerró habían 20 cuartos ocupados; los mismos huéspedes regresaron y nos dijeron cómo los sacaron y vaciaron el hotel”.

A las trabajadoras del Calesa Real aprender la lección —no confiar en la burguesía— les ha costado caro: siete meses plantadas frente a las instalaciones del hotel, sobre la céntrica calle de García Vigil, entre el zócalo y Santo Domingo. Los patrones “ya se acostumbraron a llenarse los bolsillos, a irse y dejar al trabajador como a un perro, en la calle; así estamos nosotros, en la calle, como cuando un dueño echa a su perro a la calle con una patada y le dice ‘ya no te quiero’. Nosotros quedamos como perros abandonados, en la calle”. La moraleja es cruda: apoya a la burguesía y te quedarás en la calle…

***

Un día antes de que Emeterio Marino Cruz fuera salvajemente golpeado por los cuerpos represivos del Estado, hasta dejarlo a un paso de la muerte, en las faldas del Cerro de las azucenas y a las puertas del Fortín Plaza, cuando activistas de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) protestaban contra la Guelaguetza comercial, un día antes, el 15 de julio de 2007, las trabajadoras del Hotel Calesa Real, al llegar a su trabajo, se encontraron con que las puertas tenían candados.

Bloquearon la calle, en protesta. Al lugar llegaron el presidente de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCyA), Arturo Guzmán, un representante del gobierno y “una dama representante de colonias” a pedirles que no obstruyeran el tráfico. Les dijeron “venimos mañana lunes a ver qué pasa, y hasta el momento no han vuelto”, narran las trabajadoras que este lunes, a casi siete meses de quedarse sin ingresos para sostener a su familia, han vuelto a bloquear la calle de García Vigil para pedir que la JLCyA les acepte el emplazamiento a huelga.

Ese lunes, que nunca llegó, los aparatos represivos del Estado estaban atacando a los asambleístas, echándolos del Cerro del Fortín, obligándolos a huir calles abajo, sobre García Vigil, hasta alcanzar el zócalo.

—¡Que se jodan, por lambiscones! —dijo un activista al pasar frente al plantón de los trabajadores del Calesa Real, mientras escapaba de los gases lacrimógenos.

Y ahí están, jodidas, plantadas desde hace siete meses. “Si algún funcionario lee su página, le pedimos a las autoridades que nos pongan un poquito de atención”. Al “señor gobernador” “le suplicamos que dé la cara, que nos pregunte qué paso con nosotros, con la empresa; no vemos que diga algo o que mande a alguien, aunque sea al más bajo de sus achichincles”.

Ahí están, viendo pasar el tiempo: siete meses ya. Si en Oaxaca hubiera estado de derecho, dicen, “el señor gobernador ya se hubiera abocado a decir ‘qué pasa con esas personas’; estamos en la vía pública, no creo que no se dé cuenta; no estamos metidos en una oficina, estamos en la calle, cualquiera que pasa se da cuenta que estamos aquí”.

No cualquiera. Las “autoridades competentes” no, eso es seguro, pero tampoco el magisterio y los asambleístas que, una y otra vez, en sus manifestaciones rumbo al zócalo, pasan a escasas cuadras de 27 trabajadores plantados desde hace siete meses, sin que los volteen a ver.

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—Estamos viviendo al día, con lo que la gente nos deposita; nos traen despensas, agua, pero es muy poco, no nos alcanza. Nos apoya el público, pero es muy poco para los gastos que tenemos.

—¿Han pensado en pedir la solidaridad de otros sindicatos, como el del magisterio?

—Ahí si no podemos meternos, porque es otro gremio, es otro sindicato.

—Pero, ¿y la solidaridad obrera?

—Pues tal vez, pero como somos de un sindicato de hoteleros, tenemos más el apoyo de los trabajadores de los hoteles.

Afiliadas a la priísta CTM (Confederación de Trabajadores de México), las trabajadoras aseveran que ello,  el pertenecer a una “central obrera” que se ha dedicado por décadas a domeñar a los trabajadores, no ha sido un impedimento para pelear por sus derechos: la CTM “viene a apoyarnos, a hacer sus guardias”, además de pagar spots en la prensa y la radio; también “nos apoya con un día de salario, pero somos treinta y no nos alcanzan con lo que nos dan”. “Sinceramente, el sindicato no nos han dejado”.

Explican que la suya es “una lucha pacífica, no es una lucha política, es una lucha por trabajo: necesitamos a la empresa para seguir trabajando”. Los patrones, dicen, no van a verlas porque piensan que les van a hacer algo, les tienen miedo, pero “si no lo hicimos en el momento en que nos trataban mal, cuando nos quitaban prestaciones, menos ahora”.

Tienen como demanda única la reinstalación en su puesto de trabajo. “Queremos hablar con la empresa, si quieren desistirse del contrato que lo digan, pero no vienen”. “Hemos estado pacíficamente aquí, esperándolos; estaremos aquí hasta que nos den solución, si ellos necesitan su local, que vengan y que hablen con nosotros”.

***

Los trabajadores del hotel Calesa Real no están en huelga, sino en plantón. La JLCyA alega que “una huelga se hace cuando está abierta la empresa, pero nos dicen que a quién le vamos a hacer la huelga si la empresa está cerrada”. “La Junta es la única que nos ha dado la espalda, Arturo Guzmán está a favor de la empresa, siempre nos pone pretextos”.

La JLCyA, que les ha advertido que no les concederá el reconocimiento de la huelga, ha citado a los trabajadores hasta el 29 de febrero para “discutir” los contratos individuales, pero al mismo tiempo les anunció que la parte patronal no se hará presente.

Todo lo que les ofrecen a los trabajadores es una liquidación ridícula que no toma en cuenta los años de antigüedad ni las prestaciones ganadas, una liquidación basada sobre un salario mínimo. “No queremos eso, si nosotros no nos salimos, nos sacaron”.

Si no les ha ido bien con la Junta, “que se supone que está para defender a los trabajadores, no a la empresa”, con los abogados que han tomado su defensa jurídica, por encargo de la CTM, no les ha ido mejor. “La licenciada que antes llevaba nuestro caso se la llevó muy lenta, nunca dio una solución buena a nuestro problema, creo que había algo de por medio, dinero entre la empresa y la licenciada”.

Ahora es el licenciado Héctor Estrada quien ha tomado su defensa. “Ahora vemos que con este licenciado ahí la llevamos, ahí más o menos vamos avanzando, lentamente pero ahí vamos”, confían de nueva cuenta las trabajadoras.

Por si fuera poco, a la mala defensa jurídica y el cierre de filas entre autoridades y empresa, a los trabajadores del Calesa Real les han llegado rumores de que el hotel ha sido adquirido por el gobernador constitucional del estado, Ulises Ruiz.

***

—¿Qué medidas van a tomar para que les hagan caso?

—Estamos analizando, porque no queremos perjudicar a la ciudadanía, esto es entre empresa y trabajadores.

—¿Han pensado en pedir la solidaridad de otros trabajadores?

—No, porque no sabemos cómo nos vaya…

Otra trabajadora interviene:

—La cuestión está en que si no nos solucionan nuestro problema, yo creo que sí va a ser necesario pedir la ayuda de otros sindicatos, porque solamente así nos van a hacer caso. Hemos estado pacíficamente aquí, esperando. Estaría bien que buscáramos apoyo, no podemos estar tan pasivos todo el tiempo. Siete meses y no vemos respuesta alguna…

 
 
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Comentarios (1)

#1.- ¡Que vergüenza para el gobierno mexicano!

Pablo|14-02-2008 00:56

¿Que vergüenza para el gobierno mexicano! que algo asi este pasando; un gobierno que se ha dicho durante años producto de la revolución mexicana, que cuando triunfó buscaba defender los intereses de los trabajadores; que vergüenza para los sindicatos que no son capaces de levantar la voz enérgicamente, decir:¡aqui hay una ley y estos trabajadores tienen derechos! ¿Cómo es posible que las instituciones solo defiendan los intereses de los patrones y solo por un tecnicismo, una coma o una interpretación de la ley, puedan pasar años que solo benefician a los patrones y hunden en la desesperación a los trabajadores. ¡Que vergüenza para el sindicato que no es capáz de sentir conciencia de clase y defender al que representa la fuerza de trabajo y no al dueño de los medios de producción!. ¿Cómo es posible que enel  gobierno del "Presidente del empleo" se permitan esos métodos ancestrales de cerrar empresas de noche para no cumplir con la ley? Es tan noble lo que estos trabajadores piden, tan sincero, honesto y tan inocente inclusive: ellos solo quieren trabajo. Aún con todas las injusticias y explotación que ello implica.
Despúes se asombran que se tomen medidas extremas: toma de edificios, bloqueo de calles, si la desespercaión lleva a todo esto para ser escuchados. Volteen la vista hacia los trabajadores del Calesa Real: gobierno, sindicatos, patrones, transeuntes; se esta cometiendo una injusticia de lo mas vergonnzante; no se arrepientan después de lo que no hicieron a tiempo.

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