Cortejos en el Ritz
Aprovechando la celebración del Forum Europa, el ministro José Bono le tira los tejos a Rosa Aguilar y le dice que sería una buena ministra. Claro, será por las veces que coinciden en misa.
La declaración tuvo lugar ayer en un escenario de lo más romántico: el fastuoso- y carísimo- Hotel Ritz de Madrid, un decorado de lo más genuino para dos personas que tienen la desfachatez de declararse de izquierdas. Y no me ha dado una fiebre purista: si hubieran estado unos metros más allá en el lujoso Palace o en cualquier otro de los hoteles de tronío de la capital, no hubiese dicho nada. ¡Pero en el Ritz!, qué desfachatez.
Tal vez fue el regalito de Pepe a Rosa por el 8 de marzo, Día de la Mujer (¿No se llamaba Día de la Mujer Trabajadora? Pues no, ahora es el Día de la Mujer: ¡Vivan Ana Botella, Rosa Aguilar, Ana Botín, Esperanza Aguirre y Condoleezza Rice que pasaba por allí!).
Uno se imagina a Gaspar Llamazares, presente en la conferencia, cayéndosele la babilla de gusto y pensando si no habrá un despachillo para él.
Lo peor es que ni Llamazares ni Aguilar comentasen las disparatadas declaraciones del ministro: "Hay algunos planteamientos territoriales que evocan desvertebración, ruptura, planteamientos surrealistas, que no se les pasa por la cabeza a ningún alcalde porque esos planteamientos no están en discusión en casi ningún país del mundo". Bono podrá firmar aquella vieja consigna de la derecha con respecto a España: ¡antes roja que rota!
En fin, ya sabemos que el fascistoide de sal gorda y medio pelo llamado José Bono declaró que aceptaba totalmente la intervención la política de la flamante alcaldesa de Córdoba diciendo que "es de los nuestros”.
Espero que no me sigan insistiendo en por qué no voto a Izquierda Unida.
Raúl Calvo Trenado
9 de marzo de 2006