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Contra la pena de muerte

      No se puede vivir sin piedad
Francisco Bonal García | Para Kaos en la Red | 16-7-2007 | 932 lecturas | 2 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/contra-la-pena-de-muerte

Es fácil recordar a la madre recogiendo al hijo descendido de la cruz, la piedad. Por casualidad, el primer texto, procedente de la red de redes, que logré imprimir, una vez traducido se titula: "Seminario. Justicia y compasión en las tradiciones budista y cristiana", un seminario que se debió celebrar en la universidad de Brown, en Providence (EE.UU.) dirigido por el profesor John P. Reeder, y donde se trató de las igualdades y diferencias entre las dos tradiciones, en su tratamiento de la justicia y la compasión.

Aunque con mayor precisión, si nos atenemos a la tradición cristiana, se trataría de la justicia y de la piedad, de como la justicia debe regir o la piedad imponerse. Sin embargo en la tradición jurídica occidental, la justicia lleva una venda en los ojos, mientras sostiene su balanza.Lo que convenimos que significa que la justicia es ciega, aunque sopese los actos lo mejor que puede, mientras que la piedad siempre tendrá los ojos abiertos, apiadarse es un acto que se hace siempre con los ojos abiertos.

Al ejercer la piedad, existen al menos dos sujetos, está el piadoso y hay la persona de quién se apiada. Sin pretender saber como ha llegado cada uno de ellos a la situación que le permite al uno apiadarse y al otro ser objeto de piedad. Al igual que el ejercicio de la justicia, también para la piedad hacen falta dos partes, el compasivo y aquel digno de compasión.

Es decir que piedad y justicia provienen de la división de los hombres, entre los que juzgan y los que son juzgados o entre los que son piadosos y aquellos dignos de piedad. Viene a existir, por tanto, una desigualdad de hecho cuya consecuencia es que los hombres se sitúan a un lado o a otro de la raya de la piedad o de la ley.

La diferencia no es solo que la piedad excluye la justicia o la sobrepasa, sino que la justicia supone el poder usar de la fuerza, mientras que la piedad excluye deliberadamente la violencia. Personalmente desconozco si se puede vivir sin justicia, pero es cierto, lo dejó escrito el autor de "Crimen y castigo", que no se puede vivir sin piedad.

 
 
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Comentarios (2)

Virtud

Victor Simón Mercado.|12-10-2007 20:55

Buenas noches:

En principio yo prefiero la justicia. Pero la justicia no siempre es lo que mejores designios puede traer si se olvida la piedad o la compasión por el prójimo. Al principio no veía bien anteponer  la piedad, pero una conversación me trajo a la memoria una escena de una película donde un hombre mayor  le contesta a otro más joven sobre un pobre diablo que muchos vivos merecen morir y otros tantos muertos merecen la vida, asimismo le pregunta si  se les puede devolver la vida a los muertos y que en tal caso, no debe dispensarse muerte y juicio a la ligera pues ni los más sabios son capaces de discernir tales extremos.  Ésta escena ilustra  mi ignorancia sobre la justicia y la piedad.  Pues el confiar más en la justicia  conlleva  creer que mi juicio y saber me  coloca por encima de mis iguales por un propósito de trascender mi mundo existente en un mundo ideal de  justicia, olvidando mis limitaciones, olvidando la esperanza en que el  juzgado  corrija su conducta, la esperanza en el ser humano.

Saludos cordiales.

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Mi punto de vista

Eunice|20-01-2008 03:52

Mi comentario es sobre la pena de muerte, cuyo título corresponde a tu escrito. Hace unas horas comentaba con unos amigos sobre la pena de muerte, hubo comentarios a favor y en contra. Yo comenté que aquí en México, si nuestras leyes y quienes las aplican fueran justos entonces no habria necesidad de pensar en la pena de muerte. Aunado todo esto a que si nuestra educación, hablando de todos los mexicanos, en verdad fuera buena y no solamente refiriéndome a la educacion impartida en las aulas, sino la que nos dan nuestos padres fuera la correcta entonces no tendríamos tantos delincuentes y al mismo tiempo nuestros gobernantes y políticos serían personas justas y de confianza. Entonces vuelvo al punto que mencionaba: no habría necesidad de pensar o debatir en si es necesario aplicar la pena de muerte.

Saludos fraternales a todos.

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