Por cierto, hablando de sus exponentes filosóficos, más bien ideológicos, pasemos por alto ahora a los padres de la criatura y detengámonos en sus en dos actuales hijos legítimos: Bill Kristol y Lawrence Kaplan, y en este otro hijo adoptivo que es el "filósofo" Mario Bunge.
  Aquellos dos califican los desastres de Afganistán e Irak, con cerca del millón de muertos, como, nada menos, "las dos primeras grandes victorias de la democracia en Oriente Medio". ¿Qué hace Bunge,  al menos cuando afronta la entrevista que le hace ayer El País? Pues en tanto que profesor de filosofía de la Universidad McGill de Montreal, remachar por la vía más consistente de "filosofía para todos", la de los dos ensayistas mediáticos citados, es decir,  el pensamiento ultrautilitario; es decir,  ése que hace ascos a la sensibilidad, a los sentimientos y a la elucubración.
  Sí, sí, hacen ascos a la especulación... de otros, de los que no están con ellos, pero ellos también la hacen a su medida. Dicen hacer ascos a la especulación filosófica e intelectual, como "absurdas", como si sus corolarios, apotegmas, silogismos, sintagmas y conclusiones no pertenecieran al ámbito de la elucubración aunque acaben todos esos ingredientes especulativos al servicio del poder del ahora y del hoy, y sobre todo al de "nuestros" intereses anglosajones...
  Por eso extremé ayer la carga emotiva en el título inicial contra Bunge (que luego he modificado por razones prácticas de mejor publicación en otros sitios). Porque ese pensamiento despojado de sensibilidad que por cierto predomina y domina entre los que dirigen hoy el planeta, está arrastrando a una inmensa mayoría de los acomodados que empieza a mostrarse entregada a la fatalidad de las "teorías preventivas". Es decir, ya acostumbrada y resignada al palo y tente tieso, a los registros domiciliarios por sorpresa, a la invasión de la intimidad, a la patada en la puerta, a los uniformes policíacos de campaña, a la ganancia y el sexo inmediatos, al desprecio del "deber" y de la voluntad que no sea de dominio del "señor" y superhombre nietzscheano, por toda visión ecológica, holística de la vida y del respeto a la humanidad y a su hábitat.
  ¿Quién llora, fuera de sus lares, los centenares de miles de muertos por razones de "defensa de la democracia y la libertad" en Afganistán e Irak? ¿Quién se siente afectado lo suficiente para responder a Bunge y a la reata de tahúres del pensamiento útil no especulativo y menos existencialista heideggariano? Me refiero a ésos que lo han secuestrado trocando, por ejemplo, lo que fue hasta ayer la catarsis a través de las Bellas Artes por la argucia psicológica del olvido instantáneo del crimen de despojo, o los que por "razones prácticas" legitiman perversamente la tortura. Como dice hoy Vidal-Beneyto: "Alan Dershowitz, de la Universidad de Harvard (otro que tal baila con Bunge), alegando la inseguridad que nos sitúa la amenaza terrorista recurre al argumento del estado de necesidad que convierte a la tortura en un mal menor"...
  Bunge no señala con descaro cosas como ésta, es más fino, pero el utilitarismo y la burla que hace de lo en principio no útil, "el absurdo pensar idealista" refuerza por vía filosófica (filosofar sin elucubrar no es filosofía aunque él sea profesor de filosofía) legitimaciones monstruosas como esta de la tortura. Para Bunge, todo acto no provechoso para él y los suyos, es inútil y especulativo, y todo el que no sepa obtener ventaja del prójimo es un esquizofrénico...
  Gracias a esa argucia que cuenta con el respaldo de la fuerza bruta, el pensamiento del ser práctico y eficaz (entre los más fuertes, claro está) avanza como la hidra. Avanza, mientras esa inmensa mayoría, la que en otro tiempo fue llamada silenciosa, no sabe no contesta, se abstiene, no censura, aguanta e incluso se incorpora con entusiasmo al espíritu dominador en cuanto mete en su bolsillo unos centenares de dólares o de euros aunque le duren un suspiro...
  A Bunge no le basta con exponer sus ideas contraidealistas. Va directo a la línea de flotación del pensamiento idealista. No va contra Hegel, sino contra el último de los existencialistas de un talante que no es sartriano. Y además le insulta. Ofende la memoria de un gran filósofo con la treta propagandística de que fue "protegido" de Hitler: otra maniobra de propaganda y demagógica de Bunge. Pues es fácil aceptar, en un orbe ya nazi que hábilmente reniega de lo nazi, que todo lo que pudo degustar Hitler en materia de filosofía y de arte es maldito por definición. Denostan lo nazi y el nazismo para encubrir mejor que se comportan como nazis. Acusando de fascistas a los que no quieren guerras de libertad basadas en mentiras, se cubren las espaldas para no ser acusados de fascistas. Estas son sus claves.
  Y la demagogia que incorpora Bunge a su razonar (al menos a su razonar en esa entrevista) haciendo asequible sus argumentos al lector, forma parte de la maniobra general. Pero también devalúa en mi consideración otras de sus denuncias valiosas en esa misma entrevista (quién no tiene algo de valioso).
  Es más, es repugnante. Y lo es por esos dos motivos: arremete contra un filósofo, le tilda de esquizofrénico y de pillo, como si él no hiciese eso mismo: captarse la simpatía del lector inculcando antipatía contra la construcción de un orden de pensamiento completo que es el de Heidegger.
  Si este pensamiento, el de Heidegger y sus seguidores hubiera triunfado... mejor dicho, si hubiera triunfado el idealismo en lugar del pragmatismo británico y estadounidense a los que se engancha este argentino que no escribe en español, estarían ahora muchos execrando a Mario Bunge, y no sólo yo. Pues Mario Bunge es otro más de los campeones del pensamiento sin pensamiento causante de tantos desastres en la humanidad que han venido de la mano de todos ellos nada más empezar el siglo XXI. Por eso he sobredimensionado a propósito mis diatribas contra él y por ende contra el pragmatismo anglosajón. Bunge pertenece al club de los llamados reptilianos.

#8.- Deformacion profesional
Jaime|06-04-2008 12:10
Heidegger fue un filósofo profesional y su posición frente  al nazismo plantea problema. ¿Que cegó este “meditador” para que su escansión de la errencia o del error no le preservara del mas trágico de los errores?  No fue un accidente, ni el  resultado del contenido de su pensamiento, sino del lugar en el cual se situó para pensar, y donde se sitúa todo “filosofo profesional.” En  filosofía “el pensamiento se retira del mundo de los fenómenos” y el filosofo, aunque pertenezca por parte a  la realidad del “sentido común” se protege retirándose de los acontecimientos intempestivos de la realidad y también de la pluralidad humana.Se aísla para pensar. Pastor del Ser, baja de su montaña en encargado de misión.
?No podemos por menos preguntarnos y encontrar escandaloso que Platón como Heidegger, cuando se frotan a las ideas humanas recurran a los tiranos y a los dictadores. Quizás la causa no resida solo en las circunstancias de la época y menos aun en una preformación del carácter, sino en lo que los franceses llaman “deformación profesional”. Porque esa inclinación hacia lo tiránico se constata en lasteorías de casi todos los grandes pensadores, que atestan entre otras las experiencias de Platón y de Hegel.
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#10.- Te apoyamos Richarte
Tecreotodosinreparos|06-04-2008 22:32
Para entender la perversidad de Mario Bunge, basta con meter nombre y apellido en Google.  Si se quiere en la sección Web, en Noticias o en la sección Académica.
Acabo de poner en http://www.google.es  :   Mario bunge escepticismo
y ahora comento el resultado. 
He encontrado este link a un artículo sobre el escepticismo que da la razón a Richarte: este Bunge va en contra de las ambigüedades y alienta a la participación política de la sociedad humana.
Y éso es lo perverso: un tipo realmente dañino se disfraza como si fuera de los nuestros.  
   
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