Sastre menciona hoy dos razones por las que la gente puede no condenar las acciones de ETA. La primera es que esas personas compartan sus acciones. La segunda es que no quieran situarse en contra de un futuro y seguro diálogo político para resolver el conflicto, dado que «nunca una mesa de negociación se forma llamando asesinos a los virtuales interlocutores, ni exigiéndoles que se pongan de rodillas y que besen las suelas de los zapatos de quienes los convocan».
Al parecer, y en parte seguro que es así, una de las claves de que hoy nos encontremos en una especie de callejón sin salida -cuya salida hay sin embargo que buscar- que impide, hoy por hoy, la vida legal de determinadas organizaciones políticas patrióticas de izquierda, reside en que éstas rehúsan condenar las acciones militares o terroristas según quien las defina en cada caso, de ETA. ¿Militares? ¿Terroristas? Ya oigo el reproche que se me puede hacer desde una u otra parte, según las defina de una manera o de la ora; y otra vez aquí tendría que recordar lo que he dicho aproximadamente mil veces en el pasado, atendiendo a la importancia de la semántica en nuestras relaciones (asunto éste de la semántica que he de considerar en un artículo que ha de seguir a éste que estoy escribiendo ahora): que se suele definir como «militares» las acciones terroristas de los poderosos (opresores), y como «terroristas» las acciones militares de los débiles (oprimidos); pero ahora estamos tratando de ocuparnos, puntualmente, del tema de las condenas o no de la violencia de ETA por parte de determinadas organizaciones.
Sobre este punto, hemos de decir que se puede «condenar» a «los terroristas de ETA» como hace el señor Ibarretxe con gran entusiasmo siempre que se le presenta la ocasión, y ello con fuertes dosis de «desprecio» (creo que es su palabra) y otros sentimientos vehementes contra los autores de tales atentados, a quienes considera ciertamente como unos hijos de puta (aunque ésta no sea su palabra), y que le «dan asco» (estas palabras sí lo son), y no por eso consigue desembarazarse de la sospecha, y hasta de la acusación, de darles el oxígeno preciso para que respiren. Poco menos que un cómplice de ETA es, para esas gentes, el señor Ibarretxe, y hasta podría temerse que cualquier día acaben ilegalizando al PNV y, desde luego, a EA, y no digamos a Aralar, por no condenar de modo debido (¿será eso?) las acciones a las que nos estamos refiriendo. ¡Ay, Señor! ¡Así nunca llegaremos a ninguna parte! ¿El españolismo metafísico está cegando las vías de toda solución? ¿No habrá algún dirigente de una izquierda verdadera en las filas de la izquierda española? (Porque tampoco con Izquierda Unida se puede contar para una tarea de esta envergadura, la de la paz). ¿Estamos, pues, en un callejón sin salida? Yo pienso que un problema más grave que el que nos plantea la inanidad de declaraciones como las de Ibarretxe, tan evidentemente condenatorias, acaso resida, es cierto, en que hay organizaciones que «no condenan», ni poco ni mucho ni nada ni de una manera ni de otra, esas violencias.
Condenar, no condenar; ahí, decíamos, se suele afirmar que está la clave del problema. Nosotros acabamos de ver que no abre caminos a una solución un tipo de condenas, ni siquiera las más fervientes. ¿Y ello por qué? Porque son condenas pronunciadas por partidarios, aunque sean «moderados», de una cierta soberanía para su país (Euskadi). Lo cual quiere decir, en definitiva, que la clave de la cuestión no está en que se condene o no se condene sino en que se sea o no sea partidario de una férrea «unidad de España».
Si la clave no está, pues, en que se condene o no se condene, ¿qué hay, sin embargo (o no queda nada), de verdad en que tal condena o no condena pueda seguir estimándose como esa clave para que unas organizaciones sean arrojadas a la muerte civil de la ilegalidad, y decenas de miles de ciudadanos sean desprovistos de sus derechos políticos, que se suponen sagrados en un «estado de derecho»? (¿Será cierto lo que el analista belga Jean Claude Paye afirma de que estamos viviendo «el final del estado de derecho»? Ver su obra de este título en Hiru, 2008).
Seamos claros y vayamos hacia el corazón del tan reiteradamente debatido problema; y entonces nos encontraremos con que la negativa a «condenar» las acciones de ETA puede explicarse por dos muy concretas razones:
1.- Porque quienes «no condenan» están de acuerdo con esas acciones.
2.- Porque quienes «no condenan» piensan que «condenar» tales acciones les haría caer en un coro de «condenantes» que los convertiría en impresentables ante los interlocutores con quienes se desea establecer la paz; y esto es sabido, desde luego: que nunca una mesa de negociación se forma llamando asesinos a los virtuales interlocutores, ni exigiéndoles que se pongan de rodillas y que besen las suelas de los zapatos de quienes los convocan.
No sé cuál es el caso de las organizaciones que no condenan hoy las acciones de ETA; pero si el problema se refiriera a mí mismo, que nunca he publicado condena alguna al respecto ni he suscrito las que otros hayan formulado, diré claramente, como lo he hecho otras veces, que los dramaturgos pertenecemos a la estirpe de quienes en Grecia reflexionaban sobre los grandes horrores, como el de Medea (una madre que mata a sus hijos), tratando, en este caso, de descubrir y revelar la responsabilidad de tan atroz hecho. La noción de tragedia nos sitúa en estos territorios que en ningún caso son dispensadores de condenas o absoluciones, es decir, de sentencias judiciales. Los dramaturgos podemos ser acusadores pero en ningún caso somos jueces. (Si algo detesto con todas mis fuerzas es la tortura policíaca, y nunca he publicado una palabra de condena a esta ominoso práctica. ¿Condenar? ¿Para qué?).
El otro día, en un programa de radio, oí a un contertulio responder a otro que acababa de «condenar» no sé a quién ni por qué: «Te prohíbo que condenes», y añadir que «nadie se puede erigir en juez supremo». ¡Bravo!, exclamé yo para mis adentros.
Y ahora añado yo que: Sea cual sea la relación que haya entre la izquierda abertzale política y cultural -y yo soy de la opinión de que sólo hay una, eso sí, muy importante: la identidad del objetivo estratégico, la independencia de Euskal Herria-, es preciso, para la paz, que las posibilidades de una relación respetuosa entre los unos y los otros no se rompan , lo cual sucedería en el caso de que esa izquierda pasara a cantar en el coro de las «condenas», en el que tantas personas impresentables cantan. Es por eso por lo que opino que la izquierda patriótica no debe «condenar» esa acciones, sea cual sea su opinión sobre ellas.
Alfonso Sastre
#3.- Extraños olvidos
Dino T.|09-10-2008 20:49
Este Alfonso se olvida demasiado de un detalle también bastante dramático:
EL SOCIALISMO.
  No hablemos de comunismo.
Cosas de la vida. Además, está de moda el olvido.
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#8
09-10-2008 23:39
#6
El que parece que está mayorcito es usted. Que ahora venga a cantarle una copla a un señor que ha sufrido la marginación y el ninguneo de una clase intelectual y política española heredera (sociológica) de una dictadura asesina. Alfonso Sastre se ha situado en la otra orilla, exiliado, y eso es imperdonable para los mamporreros de la España eterna. Esas gentes "cosmopolitas" y enemigos de banderas e himnos pero que entran "en éxtasis cuando gana España el futbol". Le han censurado sus obras sólo porque simpatizaba con la izquierda abertzale, porque no ha abdicado nunca de sus postulados. No como otros socialfascistas, liberales y demás pelaje que ha aprendido lo mejor de la España franquista.Ya dijo Sastre años atrás que condenar la violencia, venga de donde venga, es la mentirosa máscara de los terroristas por razón de Estado. Y Sastre por muchos años, por favor.
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#9.- PSOE ileGAL
PSOE ileGAL|10-10-2008 00:35
Sinedo Euskadi Ta Askatasuna una de las consecuencias armadas del conflicto político entre Euskal Herria y los estados español y francés, sólo la solución democrática de dicho contencioso traerá el fin de la violencia de esta organización. Cese de la lucha armada que vendrá irremediablemente acompañada de la desmilitarización de todo el territorio vasco y de la libertad para todos los presos políticos vascos.
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#10.- Joder
Tomás|10-10-2008 01:46
Perplejo me quedo con este artículo...yo ya no condenaré jamás los "actos de lucha" de ETA y sus amigos...ni los de neonazis y falangistas de nuevo cuño...si al final ellos quieren lo mismo que los "colegas" de la serpiente enrollada en un hacha; la idependencia y grandeza de un país. Euzkadi: una, grande y libre.
Que le pregunten a los que ponen gustosos la nuca...
Violencia NO, NO y NO ¡¡¡ que los de ETA se pongan la túnica blanca, se pongan a dieta y recorran a pie su amada tierra.
Agur Ben-Hur
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#14
10-10-2008 11:40
#13
Efectivamente te puntuamos negativo por decir gilipolleces y soplapolleces del estilo de "Sastre a ido a medrar". Sastre se fue a Euskalherría porque la España socialfranquista de entonces (y de ahora) era una tierra propicia para la disidencia. Porque sigue siendo esa "unidad de destino en lo universal" joseantoniana. El peaje que ha pagado ha tenido su coste: censura y marginación. De uno de los mejores (si no el mejor) dramaturgos que ha tenido este país. El último grande.Un intelectual de verdad, no esa caterva de paniaguados, lameculos escritorcillos e intelectualillos que estos, sí, medran a la sombra de la Moncloa o la Zarzuela.
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#16.- PATRIOTISMO
10-10-2008 12:34
Cuanto relativismo y melindre  el de Sastre para argumentar lo inargumentable, para negar lo evidente: el clamor en Euskal Herría para que ETA baje las armas ya y permita entrar la politica con mayusculas. Es una demanda del 80% de la población y además de sectores crecientes de la izquierda abertzale. La ruptura de la última tregua es un paso en falso irreversible y mete las reivindicaciones nacionales en el callejón sin salida del mesianismo, el sectarismo extremo y el enfrentamiento patriotero si solución de clase.
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#18
10-10-2008 13:05
El relativismo del Estado español, sus policías y jueces. ¿Dónde están las condenas por torturas del arco político "parlamentario" español? El terrorismo de Estado tiene estas cosas.
Otros tres detenidos por la Policía española denuncian torturas
http://www.gara.net/paperezkoa/20081010/100622/es/Otros-tre
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#25.- gracias a sastre
paco|10-10-2008 14:41
Que haya gente como Usted(o como Joaquin Navarrro) me llena de orgullo.Muchas gracias por haber expresado tan graciosamente,maestro,lo que muchas veces he intuido sin haberlo llegado a pensar.Las condenas,opiniones o juicios deben ser voluntarios y marginar a los que se saben con ese derecho y lo utilizan es un compoprtamiento tipicamente fascista y represivo(además de una idiotez).Aquí en Alemania no te pueden meter en la cárcel por simpatizar o haber simpatizado con la RAF.Sólamente si has participado en acciones armadas (se entiende acciones concretas y probadas,no vale la tortura).
Gracias Alfonso.
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#26
10-10-2008 17:20
La seudo izquierdilla siempre con la misma milonga. ríndete, no luches, sometete a las  reglas de juego de la pseudo democracia burguesa española, reglas de juego con las cartas marcadas para que el capital y el imperialismo español siempre ganen y entonces papa Estado será bueno contigo y ya no te torturará ni te encarcelará y podras incluso cobrar bueno sueldos institucionales...
Miserables : primero DEMOCRACIA y luego paz
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#27
10-10-2008 17:27
Esos descerebrados reaccionarios que aburridos de Libertad digital, ABC y otros foros  democráticos donde  dado que ahí  "sí se respeta la opnión disidente no como aqui"...nadie les replica...por favor no molesten y vuelvan a vomitar sus fascistoides comentarios en su poza
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#28.- con---denar
dani|10-10-2008 18:30
Sobre la cuestion de condenaar una acion armanda:
1 he visto y esuchado condenas contra todos los terrorismos
2 he visto y mas que escuchado argumentos que el producto de la violencia son los violentos
3 de que solo condena los coches bomba
4 etc etc
Para mi no es una cuestion de izquierda a derecha sino de arriba y abajo de los menos (oligarquia) a los mas el pueblo.
Evidentemente si hablamos de una grupo de personas alzados en armas son terroristas aqui y en la china (segun todos los medios), pero cuando hablamos del derecho del pueblo a la revolucion... la cosa cambia.
¿por que? pues primero no interesa que seamos ciudadanos, con logica y pensantes, sino plebleyos que escupimos  e insultamos en la direccion que dice TVe y los demas  medios.
Salud
dani
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