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Con Nin en Asturias

Invitado por el Ateneo Obrero de Gijón, y por el Llar Solidariu d´Oviéu, el autor de estas líneas tuvo ocasión de hablar sobre el destino de Nin (y sobre mayo del 68)
Pepe Gutiérrez Álvarez | Para Kaos en la Red | 29-6-2008 | 739 lecturas | 6 comentarios
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Andreu Nin y Solano

      En mi memoria particular, Asturias cuenta con muchas páginas de la lucha de clases, de numerosas lecturas, amén de amistades y conversaciones múltiples, pero destaca especialmente por un viaje singular allá por mayo de 1988, en unos días en los que nadie preveía toda el agua que nos iba a caer encima en las dos décadas siguientes.  Durante unos días, la camaradería de la muy vitalista LCR asturiana me llevó por diversos pueblos para contar que había significado todo aquello de mayo del 68. El acto final resultó bastante espectacular. Se hizo en un teatro de Oviedo, y estaba rebosante de gente. Lo presento una joven compañera y hablamos Alain Krivine y un servidor que también tradujo.   El debate fue intenso y variado.   Recuerdo que al final de acto se me acercó una antigua militante del PCE para decirme que todo lo había parecido muy bien, y me preguntaba sí le podía garantizar que no íbamos a cambiar de camisa. Había visto demasiadas, y la lista incluía a antiguos de la LCR que entonces ya figuraban como altos cargos regionales del PSOE. La verdad –le respondí-, es que yo puedo responder hasta ahora.

      Sí me hubiera venido preguntar veinte años más tarde, le habría respondido que hasta el momento seguía, y que, al igual que entonces, no tenía intención de cambiar. Pero también era cierto que desde entonces, mucha gente se había cansado, y que quizás algunos habían trepado, pero ahora había que mirar hacia IU donde figuraba un equipo que se había apoderado de las siglas pero que al carecer de credenciales, ni tan siquiera había sacado un concejal en la capital.  Un grupo de “tovarichs” los que ya entonces movían el cotarro como Eve, MariCarmen, o Tino, entre otros, siguen para todo lo que viene. Ahora desde aquel Llar Solidaru donde volvió a sonar la música del mayo del 68, la explicación del ciclo, y del porqué ahora parecía alcanzar más resonancia que nunca. El optimismo del 88 no se confirmó. La descomposición del “socialismo real” dio unos cuantos balones de oxígeno al imperialismo, pero ese ciclo ya estaba mostrando su agotamiento. Así es que los jóvenes que ahora comenzaban, por paradójico que parezca,  tenían n panorama más abierto para la izquierda militante que veinte años atrás…

            El hilo de la historia nos llevó el 17 de junio al Ateneo de Gijón, un lugar donde, al como recordar otro veterano de cien batallas, Boni Ruíz, Andreu Nin habría ofrecido un pequeño seminario sobre la revolución rusa. Es un dato de la memoria del Ateneo del que dan cuenta sus biógrafos. Ahora la pregunta era sobre ¿Dónde está Nin?, la gran pregunta lanzada a los muros de las ciudades republicanas, a veces precedida por la nota, Gobierno de Negrín…En su día ya habíamos dado nuestra respuesta sobre esta cuestión suscitada de nuevo por la noticia de los restos de personas encontrados en Alcalá de Henares, pero en un lugar que no coincide con los datos documentales que habían encontrado los investigadores que habían trabajado para el documental Operación Nikolai…Se trata una vez más, de explicar quien fue Andreu Nin, su historial militante que precede a su viaje a Moscú, su estancia en la capital soviética hasta 1930, y lo que esto significó para su formación cultural y teórica marxista. Naturalmente, se trataba de contar lo que significó la Alianza Obrera, el ¡UHP¡ que resonó como una propuesta de respuesta revolucionaria a los indicadores evidente de un ascenso del fascismo como así fue, no tanto por la vía de la CEDA sino por la del partido africanista, compuesto por militares cuyo lema bien podía ser aquel tan sincero de “sobre la conciencia todo lo que quieras, pero sobre la espalda, ni un solo grano”.

          De nuevo se trataba de debatir que la República no solo, pero sí ante todo, el movimiento obrero, que la burguesía democrática decepcionó las expectativas de cambio social, una exigencia mantenida por una CNT sectorizada por la influencia de la FAI, pero también alimentada por la base social del PSOE, especialmente por la UGT y las juventudes, y que esta exigencia también comprendía, sobre todo después de la experiencia alemana y austriaca, parar los pies al fascismo…Fue la República social la que contrarestó el golpe militar allá donde el pueblo no confió en las autoridades republicanas. Donde lo hizo como en Oviedo, Zaragoza o Sevilla, el pueblo fue traicionado. Había que decirlo una vez más: el gobierno el Frente Popular estaba informado de la conspiración. Era un secreto a voces, y sin embargo no actuó…La respuesta es simple, pero cierta: porque sus componentes también temían ser desbordado por la base social que les había apoyado. En la historia de las revoluciones no hubo antes ni habría después, ninguna que dejara la revolución para después de la guerra. La revolución había sido la mejor arma de guerra…La campaña contra el POUM y contra Nin apuntaban contra una revolución geoestratégicamente  inoportuna…

          El debate nos llevó entre otras cosas a señalar que el año próximo se cumplirá el 75 aniversario de la “Comuna” asturiana, de los “hechos de Octubre” en Cataluña,  de la huelga general en Madrid, y de la Unión de Hermanos Proletarios, la mayor expresión de frente único que había conocido un movimiento obrero trágicamente dividido. Por lo tanto, había que hablar ya de proyectos, comenzando por las reediciones de nuestros clásicos, por el impresionante testimonio de Manuel Grossi Mier, La insurrección en Asturias. Quince días de revolución socialista, y siguiendo por el trabajo de periodismo obrero de Narcís Molins i Fábrega, UHP¡. La insurrección proletaria de Asturias, así como los apasionantes escritos de Joaquín Maurín sobre la Alianza Obrera, una propuesta de la que fue el principal arquitecto. O sea que ya teníamos una propuesta para trabajar de cara al año próximo.

          Un paseo matinal por un Oviedo sobre el que, según me contaban, no había parado de llover en los últimos meses, pero este día lucía un sol que ya se anunciaba de verano, nos llevó a la librería Cervantes en la que pude encontrar a la primera ojeada y para mi satisfacción particular La cuestión Orwell,  y muy cerca la flamante edición de La noche desnuda, novela de Juan Carlos Arce (Ediciones B, Barcelona, 2008), presentada un tanto pretensiosamente como “La novela que descubre toda la verdad sobre la voladura del POUM y el asesinato de su dirigente, Andreu Nin”.  Ojeo las tapas y me encuentro con un autor que con un “curriculum” teatral y como novelista, pero todo indica que hasta ahora no había tratado esta cuestión, ya ampliamente investigada. Mi primera mirada se detiene en la contraportada en la que se puede leer que Arce “pone de manifiesto complejas cuestiones de la historia reciente de nuestro país: la tortura y asesinato de Nin, negados por el gobierno republicano. La crueldad y la impunidad con que actuaron los agentes soviéticos y la irresistible presión del gobierno a los jueces para que condenaran a muerte a los dirigentes del POUM, así como el modo en que abogados, fiscales y jueces sobrevivieron, al filo de la ley o al otro lado de la ley, durante los tiempos convulsos de la guerra, demuestran que en todos los bandos hubo corrupción

              La verdad es que esta primera aproximación al juego de la simetría me provoca in profundo malestar. No tengo nada que añadir a las primeras línea de este comentario, pero las últimas me resultan inadmisibles. No porque niegue que hubo corrupción en el bando republicano, sino porque en el otro no hubo otra cosa. La historia resulta un instrumento muy  delicado, y mientras que nadie se atrevería a hacer comentarios parecidos sobre la II Guerra Mundial, contienda en la que Aliados perpetraron crímenes inconmensurables sobre los que se guarda silencio o no se juzgan como ocurre con los casos de Hiroshima  y Nagasaki, y eso porque el barbarie nazi  es tal que no permite comparación. Por muy despreciable que fuese lo  del POUM y Andreu Nin. No seré yo quien lo banalice, pero de eso a dar por buena semejante comparación, media un abismo. Cualquier análisis histórico serio nos sitúa ante la siguiente constatación: lo peor de la República fue mucho mejor que lo mejor del militar-fascismo…En el “bando nacional” no hubo nada que recordara ni tan siquiera al juicio del POUM, allí se fusilaba y punto.

          Dicho esto, me llega una nota desde Alemania enviada por  el colega Rainer Torsstoff, especialista en la historia del POUM con el que en octubre compartiré mesa en unas jornadas conmemorativas sobre el proceso…La nota, me ayuda clarificar una lectura para nada apasionada, concluida con cierto estupor. En ella se puede leer: “Todos estuvieron implicados: quienes ejecutaron las órdenes, la policía, los dirigentes de los partidos, algunos ministros del gobierno Negrín, e incluso el propio Negrín. Todos estuvieron implicados en el secuestro, tortura y asesinato del líder revolucionario Andreu Nin, y en el calculado hundimiento del Partido Obrero de Unificación Marxista…” Las líneas pertenecen al diario La Verdad con ocasión de la presentación del libro en la ciudad natal de Arce, Albacete…Y lo que sigue es una entrevista clarificadora sobre la que extraigo la mayor parte a las que añado algunos subrayados:

-Novela de ficción o relato histórico.

-La noche desnuda es una novela y no un libro de historia; es un relato donde hay un ejercicio de imaginación, ficción y hechos reales.

-La novela está basada en el POUM y se centra en el asesinato de su fundador Andreu Nin. ¿Cómo llega hasta este personaje para novelarlo?.

-A mí me interesaba la figura de Andreu Nin porque revela una contradicción muy interesante: a Andreu Nin lo mataron los comunistas por la voluntad de Stalin y él era comunista, por lo tanto me parece una contracción suprimir una figura como la de Nin en plena guerra civil. Parece que los partidos de izquierdas se dedicaron a eliminarse unos a otros en lugar de luchar contra el enemigo común que era el fascismo. Los hechos también revelan que hubo una segunda guerra civil en la retaguardia, es decir, en la zona republicana, una guerra sobrepuesta a la guerra civil donde disidir se pagaba con la muerte. Me pareció muy interesante, porque la muerte de Nin en realidad produce una quiebra ideológica en la República. A partir de ese momento, las personas empiezan a desconfiar de las ideas, de las personas y de la lucha misma, porque empiezan a darse cuenta de que, delante estaban los fascistas, pero detrás también había asesinos capaces de suprimirte por pensar de otra manera.
-¿Quiere decir que en la propia izquierda había muchas fisuras?

-El Partido Comunista era el intérprete de la voluntad de Stalin, quien no es un campeón de los Derechos Humanos y, por tanto, había comunistas, hombres de izquierdas, que estaban en oposición a los dictados de Stalin. Eso significaba que en la propia izquierda había una brecha entre quienes se consideraban una izquierda democrática y libre, y quienes pertenecían a la izquierda del Partido Comunista, basada en la voluntad del monstruo de Stalin.

-¿Y por qué centra su última novela exactamente en el asesinato de Andreu Nin?
-Me interesó porque Nin era un revolucionario, probablemente el más preparado de los que ha habido, no sólo en la época, sino también después. Hablaba y escribía en seis idiomas, era traductor, llegó a ser conseller de Justicia de la Generalitat, todo eso sin un duro. A mí me parece que fue una figura fascinante que murió con 45 años por intentar decir que también en la izquierda era posible decir libertad (…) después de la muerte de Nin había que suprimir a todos los demás, empezando por el comité ejecutivo del POUM. Se declaró ilegal el partido y para hacer eso se montó un proceso judicial con apariencia de justicia, pero que en realidad era una comedia, para imputar al POUM todos los males del mundo, incluidos que eran espías de Franco, a sueldo de Hitler, que eran fascistas y, por tanto, espías infiltrados. Al declararse ilegal el partido fueron juzgados por espionaje, lo que revela que el sistema en los asesinatos de Stalin siempre era el mismo: primero hay un desprestigio social lleno de calumnias, de imputaciones, de mentiras, después se va a la eliminación física y después se cubre todo con olvido para que ni siquiera parezca que han vivido. Esta es la historia, porque efectivamente el POUM no levantó cabeza desde entonces, sus pocos militantes que quedaban después de la guerra estuvieron en el exilio y no pudieron recomponer el partido. Fue por tanto una voladura calculada.

-¿Con esta novela cree que se le hace justicia a Andreu Nin?

-No, yo lo único que he escrito es una novela para que la gente se entretenga y tenga un fondo histórico, pero yo no pretendo hacer justicia con nada ni con nadie.
-¿Ha recibido alguna crítica desde Cataluña teniendo en cuenta que Nin era de esta comunidad autónoma y ahora se lo disputan socialistas y nacionalistas?

-Este personaje importa mucho en Cataluña porque nació allí, porque los hechos ocurrieron allí y es cierto que es menos conocido fuera de Cataluña. No he recibido críticas, sino alguna que otra felicitación por la elección del tema, que parece ser que ha interesado.

-¿Es usted rata de archivos históricos y bibliotecas a la hora de documentar la novela?
-Bueno, deliberadamente nunca utilizo demasiada documentación, sólo la necesaria para plantear la época, porque si miro mucha documentación entonces empiezo a tener un montón de datos, y los datos tienen un peso y el peso acaba con la imaginación. Para mí es bueno tener zonas de sombra e, incluso, aprender cosas de la época y olvidarlas para tener capacidad de escribir una novela, sino acabas haciendo una crónica o un libro histórico”

    Creo que la imaginación, cuando no está fundamentada, comprende no pocos riesgos.  En la entrevista Arce habla de los comunistas sin contextualizar, habla de Stalin como el mal, sin explicar…Esto es algo que no se haría con Franco, no creo que a nadie se le ocurra decir que era “católico” sin precisar más, y que un monstruo sin más detalles…no es cierto que los partidos de izquierdas se dedicaran a liquidarse unos a otros, lo del estalinismo fue algo particular, inherente a una historia concreta de la URSS en aquel momento. Alguno de los líderes cenetistas y socialistas defendieron al POUM, y nadie se dedicó a liquidar comunistas, como no fuera el fascismo…Por otro lado, el PCE no solamente interpretaba las órdenes de Stalin, también era instrumento de la derecha republicana que quería acabar con la revolución, el PSUC durante el mayo del 37 en abierta complicidad con Companys y ERC.

      La novela se lee de un tirón, y la versión que de los hechos se ajusta bastante a lo que ya contó por ejemplo, Operació Nikolai. Hay que agradecerle a Arce el protagonismo que da a la compañera de Nin, normalmente  olvidada. Lo de Orwell no creo que añada más riqueza a la trama, por otro lado se subraya el Orwell desencantado en detrimento del autor del Homenaje a Cataluña que es un homenaje a la revolución. Finalmente, el capítulo 5 comienza con una nueva inmersión en la simetría, de un lado los falangistas elegían por azar a un grupo de veinte presos, pero de otro,  se habla de “Los  guardianes de otra cárcel fusilaron en el patio, sin órdenes superiores, sin aviso, por su sola voluntad y a cuenta propia a veinte presos falangistas o burgueses o propietarios o fascistas o enemigos de clase”, lo que concuerda con las notas finales de la contraportada.

        Descrito de esta manera, como dos situaciones paralelas, como un subrayado de equilibrio y de distanciamiento, cabe pensar que más que la imaginación de Arce le juega aquí una mala pasada. Cualquier historiador que no trate de crearse su propio justo medio, abundará abrumadoramente en la abismal diferencia de la represión entre un lado y otro, comenzando por el pequeño dato de que los golpistas introdujeron el exterminismo desde el primer día como una forma de marcar el ordeno y mando con el que se sublevaron contra las libertad y sobre todo contra la fraternidad y la igualdad…Y sí Arce no tienen claro esto, difícilmente tendrá lo demás, por lo que, le guste o no, este homenaje de pretensiones orwellianas al martirio y muerte de Andreu Nin se lee, por supuesto como tal homenaje, pero deja abierta la sospecha de el autor ha pretendido ofrecer una contribución más al manido argumento de que en todas partes cuecen las habas con agua.

        Y es que, con todo lo que se quiere matizar, entre la República y el franquismo hubo más diferencias que las tuvieron los Aliados y el eje, o los esclavistas y los antiesclavistas en la guerra norteamericana.

          Esto también lo dije en el Ateneo Obrero…

 
 
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Comentarios (6)

#1

aes|29-06-2008 14:00

“Un día llegó de Cataluña un numeroso grupo de milicianos  que no llegaban a la centuria. Iban bien armados y llevaban distintivos del POUM. (…) Se limitaron a patrullar por el pueblo, a hablar con la gente y, como se supo más tarde, preguntaban si se habían fusilado a los fascistas o si donde estaban encerrados. A medianoche todo el grupo asaltó la cárcel metiendo en ella a la patrulla que guardaba a los prisioneros y fusilaron a los 27 fascistas en la plaza Mayor (…) Tan pronto llegaron a la plaza se realizó la matanza ya que no de otra manera se puede calificar aquel horroroso acto. Terminado su macabro asesinato, cogieron sus camiones y desaparecieron sin que nadie pudiera impedirlo, ya que todos los jóvenes armados habían salido para el frente (…) Aquella sangre era la negación de la magnanimidad y generosidad de la República. (…) En el caso de Monzón pudo ser un asesinato premeditado de los elementos del POUM para poder desprestigiar a la República internacionalmente.”

Rodrigo Moreno: Memorias de un comunista. Ed. Milenio. 

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#2

29-06-2008 17:52

"En el caso de Monzón pudo ser un asesinato premeditado de los elementos del POUM para poder desprestigiar a la República internacionalmente"

  Estamos hablando de Jesus Monzon?, que tiene que ver en todo eso que cuenta del pueblo al que llegaron?

  de todas formas que tratas de decir con ese episodio aislado que cuentas? nada, más que desprestigiar diciendo que el POUM estaba contra la republica, 

 

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#3.- No a la metafísica, no desviemos los temas...

Servir al Pueblo|30-06-2008 00:05

   

    De lo que se trata, primordalmiente, es del asesinato de Andreú Nin, ello fue un acto asqueroso de los elementos que estaban contra la revolución, ya sabemos quienes eran: los sicarios del "estalinismo", los derechistas del PSOE y adlateres burgueses.

  Vuelvo a insistir en que la guerra la perdimos por no hacerla revolucionaria.

  Saludos comunistas. 

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#4

Pravia|30-06-2008 00:29

Todo un gusto las dos charlas, tanto la del 68 en Uviéu como la de Andreu Nin en el Ateneo en Xixón.

Y aquellas "negras tormentas" que vinieron (y que siguen viniendo) desde aquella visita en el 88, no nos quita las ganas de luchar y trabajar a los que no vivimos aquello pero conservamos las mismas ansias de cambio. ¡Nos queda cuerda para rato compañero!

Un fuerte abrazo desde Asturies.

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#5

Libertario|30-06-2008 04:12

"Eso significaba que en la propia izquierda había una brecha entre quienes se consideraban una izquierda democrática y libre, y quienes pertenecían a la izquierda del Partido Comunista"

  Esta frase es muy graciosa, pero evidencia una ignorancia sublimene sobre la división de las izquierdas, este hombre lo malinterpreta todo, las jornadas de mayo fueron una lucha de clases en estado puro entre los trabajadores de la CNT-FAI, el POUM y la gran masa obrera ugetista y del otro lado ERC, Estat Catala, y el PSUC (estando en sus filas, policias, pequeños comerciantes e incluso algun mediano propietario y el conjunto de la pequeña burguesia republicana).

Y lo mismo podriamos decir en el gobierno central, para derribar a Largo Caballero y a los cenetistas, el PC, los prietistas y los demas republicanos burgueses se alian, pero joder esta alianza es para derrocar las conquistas revolucionarias de Julio y devolverle a la Republica buena parte de sus competencias (Barcelona,consejo de Aragon, tambien el de Asturias y León,etc)  casi desde el punto de vista, liberal, burgues, estos serian mucho más democraticos que la CNT-FAI, los socialistas de izquierda y el POUM.



 

   

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#6

30-06-2008 21:48

O gran Stalin si levantará cabeza... ya acabariamos con estos trotskos del tres al cuarto...

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