Nuevamente Argentina se sacude de espanto, la derecha fascista no cesa en su intento desestabilizador y lo hace arrojando víctimas y causando preocupación al campo popular movilizado.
No saldrán a la calle las cacerolas con brillo a reclamar por el nuevo desaparecido, no le afectará igual que el corralito o las retenciones al campo porque el compañero no toca los bolsillos burgueses o de los que pretenden alcanzar ese estatus a costa del sudor de los trabajadores.
Estamos frente a un caso similar al de Julio López, quién aún no fue encontrado aunque ya quitaron las fotos de los patrulleros y de las comisarías,pidiendo aporten datos quienes pudieran decir dónde se encuentra, gratificación económica previa.
Muchos se preguntarán por qué tan ligeramente uno sale a acusar directamente a la derecha fascista, pero es que jamás la izquierda en ningún país nuestramericano desapareció a nadie y eso es hora de tenerlo bien claro.
Nos angustia la noticia conmovedora que hizo arder la red, hoy 30 de abril de 2008, poniendo al desnudo la aberración cometida contra Juan Puthod, quien actuara como testigo en la causa que investiga a los genocidas que ejecutaron su guerra sucia durante la última dictadura militar que asoló al país austral dejando 30 mil desaparecidos.
Igual que Julio, y hay una pregunta que anda dando vueltas por ahí, ¿acaso ser testigo en una causa tan espinosa no amerita a tener una mínima custodia, un mínimo de protección cuando fueron más que evidentes los riesgos que ello implica y que el “espíritu de cuerpo” es indisoluble?
Eso en mi barrio se llamaría descuido, irresponsabilidad, indiferencia de quienes tienen como deber principal velar por la integridad de quienes asumen un papel fundamental para el esclarecimiento de hechos aberrantes, en tanto y en cuanto queramos que se esclarezcan realmente.
Hace pocos días la quema de pastizales que alcanzó dimensiones nunca antes vistas y producida a partir de una fuerte convulsión de los sectores del campo que se sintieron agredidos por las retenciones produjo muertos, también heridos, hasta niños que nada saben de intereses mezquinos ni de lo que puede resultar beneficioso para el país.
Sin embargo fueron las nuevas víctimas de una democracia en riesgo y ya sabemos que en política nada es casual sino causal…
Juan Evaristo Puthod está desaparecido, hay responsables de ello, hay manos ejecutoras y hay cerebros trabajando sin descanso para que estos hechos puedan desarrollarse con total “normalidad” y lo que es peor, para que luego queden impunes y el manto de silencio cubra lo que hoy es noticia pero en unos días será apenas un hecho anecdótico que abrirá las puertas a otros hechos que volverán a parecer anecdóticos…
Esperemos que esta vez debamos retractarnos de nuestros sentimientos. De momento no podemos quedar callados como si nunca hubiera pasado, como si no hubieran sido suficientes los ojos desesperados clamando justicia y mordiendo impunidades.
Ojalá el compañeroJuan Puthod, apareciendo con vida inmediatamente, marque el final de estas historias y los culpables sean desenmascarados y puestos al descubierto como corresponde, porque hasta el momento nada se supo de los muertos y afectados por la gran humareda que corrió por varias cuidades y hasta llegó a Uruguay. Como nunca más se supo nada de Julio López y ya pasó más de un año de su “segunda” desaparición.
Es hora de investigar, hablar, explicar al pueblo que es lo que se está acercando sobre esta tierra ya herida y sobre todo evitar que los responsables de los atropellos al pueblo sigan libres.
Argentina lloró muchas desapariciones, esperemos que esta no sea una más sino simplemente un susto del momento, exigimos la aparición con vida del compañero y que los genocidas paguen lo que deben pagar por tanto horror…
Ingrid Storgen
Abril 2008 mientras un fantasma se pasea por el suelo celeste y blanco…