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La Colombia que marchó, la que no marchó, y la que marchó contra los que marcharon

Hay, por lo menos, dos colombias. Una que marchó y otra que no. Una que votó y seguiría votando por mantener a un paramilitar y narcotraficante como Álvaro Uribe en la presidencia, y otra que continuará oponiéndosele, a pesar de que le asesinen a sus hijos, le roben sus tierras o la dejen sin trabajo.
Fredy Muñoz Altamiranda | Agencia de los Pueblos En Pie | 5-2-2008 | 247 lecturas | 2 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/colombia-marcho-no-marcho-marcho-contra-marcharon
Fuera Uribush de Colombia!
Hay una Colombia de sentimientos "patrióticos" virtualizados, muchachos y muchachas de “bien” que a diario se indignan, a través de Facebook, de la violencia nacional, mientras envían a sus listas de correos y círculos de amistades electrónicas, razones por las cuales sentirse orgullosos de lo que creen que es Colombia: Juanes, Shakira y Montoya.

En la otra Colombia hay por lo menos sesenta mil familias que aún esperan que los paramilitares amigos del gobierno mafioso de Uribe les digan dónde enterraron los pedazos mutilados de sus víctimas. En qué fosa común, de qué hacienda, de cuál congresista uribista, están los despojos de miles de hombres, mujeres, jóvenes y niños que hacían parte de la otra Colombia, la que no marchó.

Como tampoco marcharon los campesinos asesinados por la Brigada Móvil número XV del ejército colombiano, que según contó uno de los propios asesinos a la Procuraduría General de la Nación, el sargento Alexander Rodríguez, eran tiroteados para hacerlos pasar por guerrilleros y reclamar cinco días de descanso por cada muerto.

La Colombia de las universidades privadas, de los empleos bien remunerados en almacenes, compañías, centros comerciales, bancos y empresas prósperas de la mafia, la Colombia propietaria, la que dice poder viajar ahora por carretera en sus camionetas blindadas a visitar sus fincas de recreo en tierras exclusivas del país, robadas a campesinos o a indígenas y hoy custodiadas por paramilitares, esa Colombia si marchó.

Los jóvenes de barrio que reciben clases en las universidades públicas, con un pasaje de bus en el bolsillo y un desayuno casero en el estómago, los chicos y chicas que han leído más de un buen libro sobre la historia y el origen de nuestra violencia, los que insisten en la democracia participativa y los cambios estructurales de un país tomado por el paramilitarismo, los que no le comen cuento ni a Uribe ni a sus asesores cínicos, esos no marcharon.

En mi tierra, la Costa Atlántica, los uribistas pretendieron aprovechar la asistencia del pueblo a la programación multitudinaria del Carnaval de Barranquilla, para hacerle creer a los navegantes de internet que esa manifestación cultural centenaria y rica era producto de sus convocatorias virtuales. Pero sólo pudieron hacer un rápido y deslucido desfile de carros lujosos, de electores de Uribe que suspendieron la parranda por quince minutos, y salieron a darle una vuelta a la cuadra, a sonar sus bocinas y tomarse una foto con el teléfono celular para montarla en los portales de “Facebook” y decir que “millones de colombianos marcharon”.

Pero hubo una Colombia, entre estas dos de las que he hablado, que también marchó, para exigir la solución política negociada al conflicto armado, un intercambio humanitario de prisioneros, y la paz con justicia social que mantiene en armas a otra Colombia. Y que si esa otra Colombia armada salió a marchar, lo hizo por las montañas y las selvas del país, a combatir, como lo hacen a diario, a mercenarios gringos, a oficiales y soldados, compatriotas cuya única alternativa de trabajo remunerado ha sido la guerra; y a los nuevos paramilitares que negociarán con Uribe nuevos beneficios, en un ya lanzado tercer mandato.

Una Colombia que marchó (pero no por seguirle el juego a “Facebook”, la extensión de la CIA cuyos 16 socios son agentes de inteligencia estatal estadounidenses) en Washington coreaba: “¡Uribe, paraco, el pueblo está verraco!”.

En Bogotá jóvenes del Sur de la ciudad marcharon a la usanza de las tribus urbanas, pidiendo paz, pero también justicia para sus amigos asesinados por los paramilitares en complicidad con la policía, y mostrados luego como delincuentes dados de baja o resultado de ajustes de cuentas entre bandas, cuando realmente eran adolescentes irreverentes, en resistencia al control social de los paramilitares en sus barrios.

La Colombia que marchó lo hizo convencida de que reelegirán a Uribe para cuatro años más de gobierno mafioso y paramilitar. Muchos quizás no sean conscientes de eso.

La Colombia que marchó contra la marcha de Uribe lo hizo, en buena parte, para no ser tomados como amigos de los “violentos”, pero en otra para expresar salidas distintas al unanimismo guerrerista.

Y la Colombia que no marchó espera que los huesos de sus familiares aparezcan, o que alguien diga, “Yo los maté” como ya ha hecho el narcotraficante, paramilitar y elector de Uribe, Hernán Giraldo con 37 asesinatos, entre ellos el de Martha Lucía Hernández Turriago, ex directora del Parque Tayrona, y el del estudiante Hugo Maduro, ex miembro de la Juventud Comunista, y hoy una cifra más en la estadística de un exterminio que no cesa.
 
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Comentarios (2)

#2.- Las marchas de la Guerra.

Guillermo Castaño Arcila|07-02-2008 19:30

No sienten vergüenza los marchistas? auspiciados por la cia, elogiados por los vampiros caníbales de los paramilitares. Seguidores hasta lo último del  delincuente presidente. Se oyeron en la marcha vivas a mancuso y a los paracos. Se vieron grupos neo-nazis. Es el mayor acto de vergüenza haber usado una bandera blanca para convocar a la guerra contra el pueblo colombiano y los pueblos vecinos. Todo quedó claro; la barbarie fascista esta en el poder en Colombia, ese tipo de manifestaciones son clásicas del fascismo, en vez de camisas negras o pardas, se usaron camisas blancas, convocando a la guerra entre hermanos. Que nadie  dude que esta haciendo el cartel fascista de Miami en el poder, hay tienen la muestra de su poder. El lumpen fascista proimperial, del cartel de Miami, está en el poder.Los Pueblos del mundo deben hacer claridad con lo que nos está pasando. Acordémonos de las grandes marchas de la Alemania Hitleriana y de la Italia de Mussolini. Son los pasos que el fascismo siempre ha dado. Solo odio se destilaba en las Marchas Blancas en las Calles de las ciudades de Colombia ( Todo el mundo pudo oír las consignas). Obreros, sectores empobrecidos de la sociedad, pueblos originarios, intelectuales comprometidos y Campesinos, no marchamos. No caímos en la trampa. La gran y fraterna patria Bolivariana ya se amasa fresca y ese es el terror que viven los fascistas imperiales

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#3.- Sobre la muy manipulada marcha

CARMEN|08-02-2008 16:21

Es una indignante como se aprovechan y manipulan de la gente en su buena voluntad y juegan con el dolor de los familiares secuestrados.Todo para sus fines oscuros politicos del crimen organizado de la casa de nariño.He sabido de la tal manipulada y muy publicitada marcha que ha los pobres campesinos los sacaron los organizadores paracos a punta de fusil, en los campos y pueblos;tambien vi por internet marchando y manifestando estas hordas de neonazis,fascistas  lanzando consignas y epitetos en contra de chavez  y su pueblo.Poco nos falta para una confrontacion belica, por la irresposabilidad del paraco del palacio de nariño y la irresponsabilidad de los medios que repiten como loros todas  las ordenes de su amado presidente;No me queda mas que decir que es una verguenza y da muchisima indignacion


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