Solidaridad Internacional: denunciar la Dictadura Camuflada
Hace cerca de un año, para el mes de Octubre de 2007, se realizaron las elecciones para alcaldes, gobernadores, diputados y concejales en los diferentes municipios y departamentos del territorio colombiano. Una vez más se aceito la democracia de la motosierra, el fraude electoral, el tarjetón previamente marcado, el voto bajo el imperio del miedo y la coacción física, la lluvia de los millones, las tulas llenas de dinero – del narcotráfico, del erario público-, de la compra del voto, de la abundancia del dinero y la pobreza en las ideas, de lo kitch…
la pantomima de la democracia mas antigua del continente.
  En Medellín, como en todo el territorio colombiano, el poder corrupto del régimen continúa sucediéndose a sí mismo bajo el abrazo paramilitar. En esta ciudad, Medellín, fue “elegido” Alonso Salazar como Alcalde y Luis Alfredo Ramos como Gobernador de Antioquia. El uno caricatura de otro, Don Berna, Mancuso, Uribe. Y es que a Medellín le va bien, pero para los de arriba, para nosotros, todo sigue igual: más pobreza, exclusión, más control paramilitar en las comunas y pueblos.
La historia nos ha enseñado que el proceso electoral en Colombia hace tiempo dejó de ser un escenario para buscarle solución efectiva a los problemas del pueblo. Y es que no había de donde elegir. Los unos reciclados, otros corruptos, los más,  paracos, los mismos de siempre, y una que otra excepción por ahí, aunque todos candidatos.
Por ejemplo: un Luis Pérez, a quien las encuestas siempre dieron ganador, el de la vajilla, el del código de anti-ética de la corrupción, manejos corruptos de los bienes públicos, celebración indebida de contratos, turistiar con las modelitos y del representante y agente de paramilitarismo en Medellín, o al menos de su fracción lumpen narco.  No le alcanzaron sus huestes con los  votos desmovilizados, sus pagares y sus ridículas propuestas de segundo piso en la avenida oriental y de computador para cada familia en Medellín, ciudad que se vanagloria de tener las mejores servicios públicos, pero que tiene a miles de habitantes cocinando con leña y sin agua potable.
O Luis Alfredo Ramos,  con su equipo de Alas, también comprometido con el  narco-paramilitarismo y de quien la Corte Suprema de Justicia solicito, en el 2007, a la Fiscalía investigar por “vínculos” con paramilitares, “gracias” al testimonio de José Raúl Mira, escolta personal de Miguel Arroyabe, el jefe del Bloque Centauros de las AUVC. Ya lo decía Patricia López, del personaje comprometido con los paramilitares para reportar victorias electorales.
Y la joya, Salazar, hoy el representante y agente del bloque en el poder, de los sectores gran burgueses financieros e industriales (sindicato antioqueño), los verdaderos beneficiarios del terror paramilitar en la ciudad. Muchos votaron por él, es cierto. Pero él es solo una figura y  como tal agencia los intereses de los más poderosos.
En Medellín, como en buena parte del territorio colombiano, ganaron una vez más los mismos de siempre. Aquí las cosas cambian para que todo siga igual. De nosotros depende que esta situación cambie realmente, que construyamos una ciudad y un país donde todos y todas tengamos derechos reales, de dignidad. Y esto sólo se lograra cuando construyamos la Nueva Colombia, por la que miles de hombres y mujeres luchamos a diario, en las calles, protestas, movilizaciones, tropeles, aulas y montañas de Colombia, siguiendo los planteamientos de Bolívar que son los de las FARC-EP, del pueblo en armas.